<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">
  <channel>
    <title>LOW←TECH MAGAZINE Español</title>
    <link>https://qelnixcor.cloud/es/obsolete-technology/</link>
    <description>Este sitio web funciona con energía solar, lo que significa que en ocasiones estará fuera de línea.</description>
    <generator>Hugo 0.111.3</generator>
    <language>es</language>
    <lastBuildDate>Thu, 17 Jul 2025 00:00:00 +0000</lastBuildDate><atom:link href="https://qelnixcor.cloud/es/obsolete-technology/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <item>
      <title>Cómo vestir y desvestir tu casa</title>
      <link>https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/</link>
      
      <enclosure url="https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Vasili_Vasilievich_Vereshchagin_-_Arabs_in_the_desert_Koran_Study_dithered.png" type="image/png" length="39631" ></enclosure>
      <pubDate>Thu, 17 Jul 2025 00:00:00 +0000</pubDate>
      
      <guid>https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/</guid>
      <description>&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Vasili_Vasilievich_Vereshchagin_-_Arabs_in_the_desert_Koran_Study_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: &amp;amp;ldquo;Árabes en el desierto&amp;amp;rdquo;, pintura de Vasili Veresjtsjagin. Finales del siglo XIX o principios del XX. Imagen de dominio público. Dentro de la tienda, las temperaturas podían ser de hasta 10-15 grados Celsius más bajas que en la atmósfera circundante.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: &#34;Árabes en el desierto&#34;, pintura de Vasili Veresjtsjagin. Finales del siglo XIX o principios del XX. Imagen de dominio público. Dentro de la tienda, las temperaturas podían ser de hasta 10-15 grados Celsius más bajas que en la atmósfera circundante. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El aislamiento térmico es fundamental en las normas destinadas a reducir el elevado consumo energético de la calefacción y la refrigeración de los edificios. &lt;sup id=&#34;fnref:1&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:1&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En muchos países industrializados, las regulaciones energéticas de los edificios exigen que tanto las construcciones nuevas como las existentes cuenten con paredes, suelos y techos aislados, así como con ventanas con vidrios dobles o triples. En climas fríos, el aislamiento ralentiza la pérdida de calor del interior al exterior, reduciendo así el consumo energético del sistema de calefacción. En climas cálidos, el aislamiento retrasa la transferencia de calor del exterior al interior, reduciendo así el consumo energético del sistema de aire acondicionado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los métodos modernos de aislamiento implican la adición permanente de materiales no estructurales con alta resistencia térmica, como fibra de vidrio, celulosa o lana mineral, a las superficies de los edificios. En un contexto histórico, este enfoque es inusual y deriva de un vuelco en los estilos arquitectónicos. &lt;sup id=&#34;fnref:2&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:2&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los edificios preindustriales a menudo no requerían aislamiento adicional, debido a su considerable masa térmica que actuaba como amortiguador de las fluctuaciones de la temperatura exterior. Además, los propios materiales de construcción podían tener una alta resistencia térmica.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Vistos en un contexto histórico, los métodos de aislamiento modernos son inusuales y surgen de un vuelco en los estilos arquitectónicos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, en los siglos XII y XIII, los europeos del norte construían casas con techos de paja de 60 a 80 cm de espesor. Los muros solían construirse de arcilla y paja, lo que proporcionaba excelentes niveles de masa y resistencia térmica. &lt;sup id=&#34;fnref:3&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:3&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;3&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En contraste, los edificios modernos suelen ser estructuras de acero y hormigón con muy poca masa térmica. Por consiguiente, son muy sensibles a las fluctuaciones de la temperatura exterior.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Además, los edificios preindustriales tenían pocas y pequeñas ventanas que a menudo no tenían vidrios y se cerraban solo con persianas correderas durante la noche. &lt;sup id=&#34;fnref:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Por otro lado, los edificios modernos tienen grandes superficies de vidrio, lo que produce importantes pérdidas de calor en invierno y un alto aumento de calor solar en verano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En climas cálidos, los edificios también se diseñaban para maximizar la ventilación, por ejemplo, mediante el uso de patios y la orientación de los edificios. &lt;sup id=&#34;fnref:5&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:5&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;5&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En cambio, los edificios modernos suelen parecerse entre sí, independientemente del clima local. Todo esto resulta en un alto consumo de energía para calefacción y refrigeración al añadir aislamiento y ventanas de vidrios dobles, especialmente desde la crisis del petróleo de la década de 1970.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Can_Taxonera_Arenys_de_Mar_Catalonia_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una masía tradicional en Arenys de Mar, Cataluña, España. Construida en 1570, cuenta con muros muy gruesos y pequeñas ventanas que ayudan a mantener la temperatura interior más estable durante todo el año. Imagen de Ainhoa P (CC BY 2.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Una masía tradicional en Arenys de Mar, Cataluña, España. Construida en 1570, cuenta con muros muy gruesos y pequeñas ventanas que ayudan a mantener la temperatura interior más estable durante todo el año. Imagen de Ainhoa P (CC BY 2.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Batak_Toba_House_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una casa tradicional Batak en Indonesia, diseñada para maximizar la refrigeración pasiva y la ventilación natural en un clima cálido y húmedo. El techo de paja la aísla del calor solar, mientras que la altura del techo y la orientación del edificio, hacia la dirección predominante del viento, facilitan la evacuación del aire caliente. Crédito de la foto: Sr. Wabu (CC BY-SA 2.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Una casa tradicional Batak en Indonesia, diseñada para maximizar la refrigeración pasiva y la ventilación natural en un clima cálido y húmedo. El techo de paja la aísla del calor solar, mientras que la altura del techo y la orientación del edificio, hacia la dirección predominante del viento, facilitan la evacuación del aire caliente. Crédito de la foto: Sr. Wabu (CC BY-SA 2.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;aislamiento-permanente-versus-removible&#34;&gt;Aislamiento permanente versus removible&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El retorno a los edificios tradicionales, que mantienen una temperatura agradable en los interiores gracias al diseño arquitectónico en lugar de instalaciones técnicas de alto consumo energético, podría reducir significativamente el gasto asociado con calefacción y refrigeración. Sin embargo, no es una solución a corto plazo: requeriría una gran cantidad de tiempo, dinero y energía para reemplazar el parque inmobiliario existente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Afortunadamente, la historia ofrece una solución alternativa que puede implementarse con mayor rapidez y menos recursos: los textiles. Antes de la Revolución Industrial, se añadía una capa temporal de aislamiento textil al interior o al exterior de los edificios, según el clima y la estación. En épocas de frío, se aislaban paredes, suelos, techos, ventanas, puertas y muebles con cortinas y alfombras. En épocas de calor, se protegían las ventanas, puertas, fachadas, techos, patios y calles con toldos.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Freud_s_couch__London__2004__2__dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: El diván de Sigmund Freud en el Museo Freud de Londres. La habitación cuenta con alfombra en el suelo, la pared, el sofá, además de cojines. Crédito de la foto: Robert Huffstutter (CC BY 2.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: El diván de Sigmund Freud en el Museo Freud de Londres. La habitación cuenta con alfombra en el suelo, la pared, el sofá, además de cojines. Crédito de la foto: Robert Huffstutter (CC BY 2.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/undine2_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Toldos que protegen a la gente a bordo del &amp;amp;ldquo;Undine&amp;amp;rdquo;. Ilustración para The Graphic, 12 de noviembre de 1887. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Toldos que protegen a la gente a bordo del &#34;Undine&#34;. Ilustración para The Graphic, 12 de noviembre de 1887. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El aislamiento removible puede lograr ahorros energéticos significativos con mucha más flexibilidad que los materiales de aislamiento permanentes. Dado que los métodos de aislamiento modernos requieren permisos de construcción e intervenciones estructurales en el edificio, resultan costosos, requieren mucho tiempo de implementación y solo benefician a los propietarios. Además, los métodos de aislamiento modernos no son adecuados para edificios antiguos, en cuyo caso a menudo son insostenibles financiera y energéticamente. &lt;sup id=&#34;fnref:6&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:6&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;6&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:7&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:7&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;7&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;A menudo, las personas pueden instalar aislamientos removibles sin solicitar permisos de construcción, ni contratar profesionales, lo que los convierte en una solución de bricolaje asequible y al alcance de todos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, el aislamiento textil removible es adecuado tanto para edificios nuevos como para los ya existentes, así como para inquilinos y propietarios. A menudo, se puede instalar un aislamiento removible sin necesidad de solicitar permisos de construcción ni contratar profesionales, lo que lo convierte en una solución asequible y accesible. El aislamiento removible se puede instalar rápidamente y sin causarle molestias a residentes y vecinos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para la refrigeración, los textiles tienen otra ventaja. Los edificios herméticos, con una capa de aislamiento permanente, pueden sobrecalentarse drásticamente si el sistema de refrigeración eléctrico falla durante una ola de calor. &lt;sup id=&#34;fnref:8&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:8&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;8&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En cambio, toldos y marquesinas pueden mantener los espacios interiores agradables sin necesidad de electricidad.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;invierno-alfombras-y-cortinas&#34;&gt;Invierno: Alfombras y cortinas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Históricamente, el uso de capas textiles extraíbles se ha adaptado a diferentes contextos según el clima. En regiones frías, por ejemplo, en gran parte de Europa, se instalaban diversos &amp;ldquo;dispositivos&amp;rdquo; textiles en las superficies interiores de los edificios para aumentar el confort térmico. Algunos de estos, como cortinas y alfombras, aún se pueden encontrar en interiores modernos, aunque no con la misma frecuencia que en épocas anteriores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, las alfombras no solo se colocaban en el suelo, sino que también se colgaban en las paredes («alfombras de pared» o «tapices de pared»), se colocaban sobre mesas («manteles») y se usaban sobre otros muebles. Asimismo, se guindaban cortinas gruesas delante de las ventanas y también delante de las puertas («portières») o de las aberturas de las puertas, y se montaban alrededor de las camas («doseles» o «colgantes de cama»). &lt;sup id=&#34;fnref:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En algunas regiones, se colgaban telas gruesas del techo, como edredones y colchas, durante los meses de invierno. &lt;sup id=&#34;fnref:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:18&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:18&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;18&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1566px-Ch%C3%A2teau_de_la_Fert%C3%A9_de_La_Fert%C3%A9-Saint-Aubin_PM_13662_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Habitación en un castillo francés de finales del siglo XVI. Presenta colgaduras de cama y de pared del mismo color, una alfombra y cortinas. Crédito de la foto: PMRMaeyaert (CC BY-SA 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Habitación en un castillo francés de finales del siglo XVI. Presenta colgaduras de cama y de pared del mismo color, una alfombra y cortinas. Crédito de la foto: PMRMaeyaert (CC BY-SA 3.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/eierdown2_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Colgando un edredón bajo el techo de la Casa de Oskar y Zofia Hansen en Szumin, Polonia. Fotografía de Michał Matejko, 2020, del proyecto “The Clothed Home” de Alicja Bielawska, CENTRALA y Aleksandra Kędziorek, organizado por el Instituto Adam Mickiewicz. Republicado con autorización.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Colgando un edredón bajo el techo de la Casa de Oskar y Zofia Hansen en Szumin, Polonia. Fotografía de Michał Matejko, 2020, del proyecto “The Clothed Home” de Alicja Bielawska, CENTRALA y Aleksandra Kędziorek, organizado por el Instituto Adam Mickiewicz. Republicado con autorización. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1809px-Geel_zijden_bedgarnituur__BK-1980-770_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tapices de cama de seda bordada exportados desde China, c. 1760-1770. Fuente: Rijksmuseum. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Tapices de cama de seda bordada exportados desde China, c. 1760-1770. Fuente: Rijksmuseum. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2006AT2385_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Alfombra de mesa tejida en forma de cruz, con pelo anudado de lana sobre base de lana, diseño de medallón con motivos florales otomanos sobre fondo rojo, probablemente de la época otomana de El Cairo, Egipto, 1550-1600. Fuente: V&amp;amp;amp;A. https://collections.vam.ac.uk/item/O67146/table-carpet-table-carpet-unknown/&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Alfombra de mesa tejida en forma de cruz, con pelo anudado de lana sobre base de lana, diseño de medallón con motivos florales otomanos sobre fondo rojo, probablemente de la época otomana de El Cairo, Egipto, 1550-1600. Fuente: V&amp;A. https://collections.vam.ac.uk/item/O67146/table-carpet-table-carpet-unknown/ 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Estos &amp;ldquo;tejidos para el hogar&amp;rdquo; solían estar hechos de lana natural, que sigue siendo uno de los materiales aislantes de mejor rendimiento. &lt;sup id=&#34;fnref:19&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:19&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;19&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; La resistencia térmica de la lana se mantiene invariable, tanto si está permanentemente ensamblada en la superficie de los edificios, como si se cuelga delante o se coloca encima de esta. Las alfombras y los tapices de pared ralentizaban así la transferencia de calor del interior al exterior del edificio, al igual que los métodos de aislamiento modernos. De igual modo, un juego de cortinas de lana de 2 a 3 cm de grosor proporcionaba a una ventana de un solo vidrio el mismo aislamiento que una ventana moderna de doble vidrio. &lt;sup id=&#34;fnref:20&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:20&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;20&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Antes del siglo XVIII, los europeos importaban alfombras orientales, pero sólo las usaban en paredes y muebles porque las consideraban demasiado preciosas para caminar sobre ellas.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La producción de alfombras y tapetes de lana con tejido plano y, posteriormente, mediante anudado, se remonta al menos a los primeros siglos d. C. en Oriente Medio, Asia Central y el Lejano Oriente. Sin embargo, las alfombras de lana para suelos no se generalizaron en Europa hasta el siglo XVIII, cuando se mecanizó su producción. Antes de esa época, los europeos importaban alfombras orientales, pero solo las usaban en paredes y muebles, ya que las consideraban demasiado valiosas para pisarlas. Para aislar el suelo se utilizaban pieles de animales, paja suelta o esteras de junco hechas de grama. &lt;sup id=&#34;fnref1:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:21&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:21&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;21&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:22&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:22&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;22&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2048px-Charles_Robertson_-_A_Carpet_Seller__Cairo_109l1905-b9dg4_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: &amp;amp;ldquo;Un vendedor de alfombras, El Cairo&amp;amp;rdquo;. Una pintura de Charles Robertson. Imagen de dominio público. Anterior a 1892.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: &#34;Un vendedor de alfombras, El Cairo&#34;. Una pintura de Charles Robertson. Imagen de dominio público. Anterior a 1892. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/The_Somerset_House_Conference_19_August_1604_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: &amp;amp;ldquo;La Conferencia de Somerset House&amp;amp;rdquo;. Delegación española a la izquierda, delegación inglesa a la derecha, un tapete en el centro. Pintura de Juan Pantoja de la Cruz, 1604. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: &#34;La Conferencia de Somerset House&#34;. Delegación española a la izquierda, delegación inglesa a la derecha, un tapete en el centro. Pintura de Juan Pantoja de la Cruz, 1604. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/rush-mats-on-floor_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Esteras de junco cubren todo el suelo. &amp;amp;ldquo;La reina Isabel I de Inglaterra recibe a los embajadores holandeses&amp;amp;rdquo;, pintura de Levina Teerlinc, 1558. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Esteras de junco cubren todo el suelo. &#34;La reina Isabel I de Inglaterra recibe a los embajadores holandeses&#34;, pintura de Levina Teerlinc, 1558. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Los textiles para el hogar también impedían la entrada de corrientes de aire a través de grietas en las superficies de los edificios y en los marcos de ventanas y puertas. &lt;sup id=&#34;fnref1:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Por eso, las cortinas evolucionaron para abrirse por ambos lados. Las cortinas de dos lados pueden abrirse, proporcionando luz natural y una vista espectacular, a la vez que impiden la entrada de corrientes de aire a través de las juntas mal selladas entre la pared y el marco de la ventana. &lt;sup id=&#34;fnref1:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Las cortinas de dos lados se pueden abrir, proporcionando luz natural y una vista despejada, al mismo tiempo que detienen las corrientes de aire que entran a través de las juntas mal selladas entre la pared y el marco de la ventana.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Durante el invierno, las cortinas gruesas y pesadas protegían los espacios del aire frío que entraba cada vez que alguien abría la puerta. Estas &amp;ldquo;portières&amp;rdquo; aún se pueden encontrar en las entradas de edificios públicos históricos o cafés, pero también eran comunes en las viviendas familiares. &lt;sup id=&#34;fnref2:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las telas también aumentaban la comodidad de una forma que los métodos de aislamiento modernos no proporcionan. Las alfombras ralentizaban la transferencia de calor superficial de los pies al suelo frío, mientras que los manteles individuales ponían los brazos y las manos en contacto con una superficie más cálida. Los edredones que colgaban del techo, las cortinas de las camas y los manteles individuales acumulaban el calor del cuerpo humano, o de otra fuente de calor, en un espacio más reducido. &lt;sup id=&#34;fnref2:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:18&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:18&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;18&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/STEEN__Jan_-_The_Morning_Toilet__1663__dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tapices de cama, alfombra y mantel. &amp;amp;ldquo;El baño matutino&amp;amp;rdquo;, pintura de Jan Steen, 1663. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Tapices de cama, alfombra y mantel. &#34;El baño matutino&#34;, pintura de Jan Steen, 1663. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Andrea_Gram_Interieur_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Cortina de puerta. &amp;amp;ldquo;Interieur&amp;amp;rdquo;, pintura de Andrea Gram, 1885. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Cortina de puerta. &#34;Interieur&#34;, pintura de Andrea Gram, 1885. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;sillas-tapizadas-paredes-revestidas&#34;&gt;Sillas tapizadas, paredes revestidas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Los textiles también podían combinarse con la carpintería para lograr el mismo efecto. Por ejemplo, el biombo era una obra de tapicería y carpintería que bloqueaba las corrientes de aire y irradiaba el calor radiante de una chimenea. &lt;sup id=&#34;fnref2:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las sillas tapizadas, que aparecieron a finales del siglo XVII, tenían un cojín revestido con el material de la funda y estaban acolchadas con plumas, lana, crin, plumón o trapos. &lt;sup id=&#34;fnref2:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Proporcionaban una superficie de asiento más suave, pero también reducían la pérdida de calor por conducción del cuerpo hacia los muebles. &lt;sup id=&#34;fnref3:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las almohadas también contribuían al confort térmico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunos elementos decorativos, hechos de madera o yeso, cumplían funciones similares a las de los textiles. Por ejemplo, las molduras impedían las corrientes de aire y se utilizaban para cubrir las juntas entre paredes y suelos (zócalos), techos (molduras de corona) y puertas y ventanas (marcos). &lt;sup id=&#34;fnref4:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Algunas casas tenían tabiques de madera fijados al techo con bisagras que se bajaban en invierno para concentrar el calor alrededor de la chimenea. &lt;sup id=&#34;fnref:24&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:24&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;24&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Las molduras detenían las corrientes de aire y se utilizaban para cubrir juntas entre paredes y pisos, techos y puertas y ventanas.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El revestimiento de madera era un tipo de panel de roble o pino que se instalaba típicamente sobre la parte inferior de una pared, una práctica que se remonta a finales de la Edad Media. &lt;sup id=&#34;fnref5:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:25&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:25&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;25&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Estos paneles de madera también podían tapizarse, lo que aumentaba aún más su aislamiento térmico. Las contraventanas interiores podían sustituir a las cortinas. Las camas con cajones se cerraban por todos lados con paneles de madera, sustituyendo las cortinas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lamentablemente, existe muy poca investigación académica sobre el potencial de ahorro energético de los textiles para el hogar y dispositivos similares, ya sea que se usen solos o en combinación con un aislamiento permanente. Existen algunos estudios poco recientes que calculan los valores de aislamiento de las alfombras de suelo o pared, pero ninguno examina los efectos combinados de las telas de interior y otros elementos decorativos. &lt;sup id=&#34;fnref:26&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:26&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;26&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1712px-Armchair__fauteuil__MET_DP130343_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Sillón tapizado de la Manufactura de Tapices de Beauvais, primera mitad del siglo XVIII. Crédito de la foto: Museo Metropolitano de Arte. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Sillón tapizado de la Manufactura de Tapices de Beauvais, primera mitad del siglo XVIII. Crédito de la foto: Museo Metropolitano de Arte. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2048px-Building_with_assurance__1921___14740687616__dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Paredes revestidas. Organización Morgan Woodwork, 1921. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Paredes revestidas. Organización Morgan Woodwork, 1921. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;verano-toldos&#34;&gt;Verano: Toldos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Los textiles para el hogar descritos anteriormente se utilizaban principalmente para mejorar el confort térmico en climas fríos. La excepción son las cortinas, que no solo mantienen el calor en el interior durante el invierno, sino que también pueden bloquear el calor solar en verano, lo que resulta en un ambiente más fresco. &lt;sup id=&#34;fnref:27&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:27&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;27&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, los textiles para ventanas se utilizan para refrescar con mucha mayor eficacia en el exterior del edificio, como un toldo que bloquea el calor solar antes de que entre por los vidrios. &lt;sup id=&#34;fnref:28&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:28&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;28&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Europa, tanto las cortinas como los toldos surgieron en los siglos XVI y XVII, cuando el vidrio se volvió lo suficientemente asequible como para permitir mayores superficies con cristales. &lt;sup id=&#34;fnref3:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref4:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:21&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:21&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;21&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Como se mencionó, las ventanas más grandes dificultan la calefacción y la refrigeración de los edificios. Sin embargo, también tienen ventajas: proporcionan calor solar gratuito en invierno, aumentan la ventilación natural, ofrecen una mejor vista y permiten la entrada de luz natural durante todo el año. &lt;sup id=&#34;fnref1:2&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:2&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:27&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:27&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;27&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:29&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:29&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;29&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las cortinas y los toldos —estos últimos generalmente de lona— pueden resolver todos estos problemas. Por ejemplo, un toldo puede bloquear la entrada de luz solar en verano, manteniendo la ventana abierta para ventilar y ofreciendo vistas e iluminación. &lt;sup id=&#34;fnref:30&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:30&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;30&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En los siglos XIX y principios del XX, las ciudades europeas y norteamericanas se “vistieron” con toldos. Varios rascacielos de Nueva York y Chicago también los tenían originalmente. &lt;sup id=&#34;fnref:31&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:31&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;31&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;En los siglos XIX y principios del XX, las ciudades europeas y norteamericanas se “vistieron” de toldos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los toldos y el aire acondicionado se pueden combinar, lo que resultaría en una reducción significativa del consumo energético. Varios estudios demuestran que los toldos pueden reducir el consumo energético de los sistemas de aire acondicionado entre un tercio y más de la mitad del total, generando un ahorro energético que supera al de las ventanas de doble vidrio o de baja emisividad (diseñados para bloquear los rayos UV), que son más costosos. &lt;sup id=&#34;fnref1:8&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:8&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;8&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:32&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:32&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;32&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:33&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:33&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;33&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:34&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:34&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;34&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:35&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:35&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;35&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:36&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:36&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;36&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:37&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:37&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;37&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:38&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:38&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;38&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Hoy en día, las ventanas son más grandes que nunca, por lo que los toldos pueden ofrecer muy buenos resultados con una inversión relativamente baja.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/toldos-awnings-madrid-1919_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Diversos toldos en una calle de Madrid, España, en 1919. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Diversos toldos en una calle de Madrid, España, en 1919. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2048px-Markiezen_aan_een_woonhuis_te_Rotterdam_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una casa con toldos en Rotterdam, Países Bajos, 2014. Crédito de la imagen: Marcvantveer (CC BY-SA 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Una casa con toldos en Rotterdam, Países Bajos, 2014. Crédito de la imagen: Marcvantveer (CC BY-SA 3.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Barnes_and_Crosby_-_Tacoma_Building_Chicago_Illinois_USA_c1905_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: El Edificio Tacoma en Chicago, 1905. Los toldos fueron reemplazados posteriormente por unidades de aire acondicionado. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: El Edificio Tacoma en Chicago, 1905. Los toldos fueron reemplazados posteriormente por unidades de aire acondicionado. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;verano-toldos-1&#34;&gt;Verano: Toldos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Fuera de Europa Occidental y Norteamérica, el uso de cortinas exteriores para refrigeración es muchos siglos anterior al uso de ventanas de vidrio. Durante al menos 2000 años, en Oriente Medio y la región mediterránea, se utilizaron textiles, no solo para dar sombra a ventanas y puertas (sin vidrios), sino también a techos, fachadas, patios y calles enteras. Estos textiles se conocen como toldos o parasoles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El toldo clásico, fabricado con lona de cáñamo, es un toldo rectangular o triangular, similar a una cortina, suspendido mediante ojales cosidos en alambres paralelos. &lt;sup id=&#34;fnref:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las microperforaciones evitan que el aire caliente se estanque debajo del dispositivo de sombreado. &lt;sup id=&#34;fnref:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la antigua Roma, los marineros construían grandes &amp;ldquo;velarias&amp;rdquo; para dar sombra a los anfiteatros. &lt;sup id=&#34;fnref1:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En El Cairo, Egipto, los toldos en calles y patios aún caracterizan el paisaje urbano, especialmente en algunos barrios históricos. &lt;sup id=&#34;fnref2:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las ciudades europeas con raíces islámicas, como Córdoba, Málaga, Granada y Sevilla en España, siguen utilizando o han recuperado el uso de toldos que abarcan calles y distritos enteros.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Aunque los toldos se han utilizado predominantemente en climas desérticos, el cambio climático los hace cada vez más útiles también para regiones de clima templado.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Un estudio realizado en Córdoba en 2020 demostró que los toldos en las calles reducen la temperatura de las superficies del pavimento, las fachadas de los edificios y los tejados hasta en quince grados Celsius. &lt;sup id=&#34;fnref2:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; El sombreado colectivo podría, por lo tanto, sustituir a los toldos individuales, pero el efecto refrescante en los edificios depende de la orientación de la calle. Si bien los toldos se han utilizado principalmente en climas desérticos, el cambio climático los hace cada vez más útiles también en regiones de clima templado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A diferencia del aire acondicionado, los toldos son soluciones robustas, económicas y técnicamente sencillas, al alcance de la mayoría de los hogares y sociedades. &lt;sup id=&#34;fnref3:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En Egipto, en lugar de un desarrollo vertical iniciado por las autoridades, los toldos son fabricados e instalados por los residentes, en una &amp;ldquo;demostración de un movimiento arquitectónico de abajo hacia arriba, respaldado por una industria local experta y artesanal&amp;rdquo;. &lt;sup id=&#34;fnref3:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/street-toldo_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Toldo callejero en España. Crédito de la foto: Instituto IL, Universidad de Stuttgart. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Toldo callejero en España. Crédito de la foto: Instituto IL, Universidad de Stuttgart. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Entoldado_Calle_SierpesSevilla1918_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Toldos en la calle Sierpes, Sevilla, España, 1918. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Toldos en la calle Sierpes, Sevilla, España, 1918. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;calles-cubiertas&#34;&gt;Calles cubiertas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En los espacios exteriores, la distinción entre aislamiento removible y permanente no es rígida. Por ejemplo, las contraventanas de madera con persianas o intervenciones arquitectónicas, como ventanas empotradas y galerías cubiertas, pueden sustituir a los toldos. &lt;sup id=&#34;fnref:42&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:42&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;42&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las calles residenciales en las ciudades islámicas podían estar parcialmente cubiertas por estructuras voladizas o totalmente por espacios habitables añadidos. Las calles comerciales solían estar completamente cubiertas, ya sea pesadamente por medio de bóvedas perforadas, parcialmente por altos parapetos y techos a dos aguas, o ligeramente por gruesos tablones y cañas. &lt;sup id=&#34;fnref1:42&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:42&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;42&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los árboles también pueden servir como toldos. Los árboles de hoja caduca dan sombra a edificios y calles en verano, dejando pasar el sol en invierno. Sin embargo, los árboles tardan décadas en crecer y también necesitan agua, que suele ser escasa en las regiones donde tradicionalmente se han usado toldos.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/roshans_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen izquierda: Edificio del British Counsel, 1917. Los habitantes del clima cálido y árido de la región del Mar Rojo han utilizado tradicionalmente una mampara de madera elaboradamente tallada llamada &amp;amp;ldquo;masharabiya&amp;amp;rdquo; (Egipto), &amp;amp;ldquo;rowshan&amp;amp;rdquo; (Arabia Saudita) o &amp;amp;ldquo;jali&amp;amp;rdquo; (India, Pakistán). [^11][^28][^36] Consiste en una estructura de celosía de madera que sobresale hacia la calle y cubre una o varias ventanas desde arriba hasta abajo del edificio. Las &amp;amp;ldquo;shishes&amp;amp;rdquo;, esteras tejidas de hierba o caña que se colgaban en ventanas y puertas, eran la versión más asequible para las personas con menos recursos. Imagen derecha: Escena callejera, 1916. Crédito de la foto: [^36].&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen izquierda: Edificio del British Counsel, 1917. Los habitantes del clima cálido y árido de la región del Mar Rojo han utilizado tradicionalmente una mampara de madera elaboradamente tallada llamada &#34;masharabiya&#34; (Egipto), &#34;rowshan&#34; (Arabia Saudita) o &#34;jali&#34; (India, Pakistán). [^11][^28][^36] Consiste en una estructura de celosía de madera que sobresale hacia la calle y cubre una o varias ventanas desde arriba hasta abajo del edificio. Las &#34;shishes&#34;, esteras tejidas de hierba o caña que se colgaban en ventanas y puertas, eran la versión más asequible para las personas con menos recursos. Imagen derecha: Escena callejera, 1916. Crédito de la foto: [^36]. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/BST_BMAGG_K509-001_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: &amp;amp;ldquo;El Bazar de Alfombras, El Cairo&amp;amp;rdquo;, pintura de William James Müller, 1843. Museo y Galería de Arte de Bristol. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: &#34;El Bazar de Alfombras, El Cairo&#34;, pintura de William James Müller, 1843. Museo y Galería de Arte de Bristol. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;arquitectura-textil-carpas&#34;&gt;Arquitectura Textil: Carpas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En todos los ejemplos anteriores, los textiles forman una capa arquitectónica &amp;ldquo;blanda&amp;rdquo; adicional, ya sea en el interior o el exterior de las superficies arquitectónicas &amp;ldquo;duras&amp;rdquo;. Sin embargo, esta capa arquitectónica blanda también puede sostenerse por sí sola. En muchas partes del mundo, en lugar de vivir en estructuras permanentes de madera, piedra, barro, ladrillo u otros materiales, las personas habitaban estructuras ligeras y portátiles hechas casi en su totalidad de textiles: las tiendas de campaña. El velo de la tienda sirve como cortina, alfombra de pared y toldo a la vez; no hay una superficie de construcción rígida entre ellas.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El velo de la tienda sirve como cortina, alfombra de pared y toldo al mismo tiempo, sin necesidad de una superficie de construcción dura en el medio.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Como disciplina académica, la historia de la arquitectura ha ignorado en gran medida la arquitectura textil, que surgió entre los pueblos nómadas o los llamados &amp;ldquo;bárbaros&amp;rdquo; fuera del mundo gobernado y &amp;ldquo;civilizado&amp;rdquo;. &lt;sup id=&#34;fnref1:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:43&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:43&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;43&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, las tiendas de campaña estaban tan extendidas como las construcciones permanentes. Eran el refugio predilecto cuando prevalecían dos condiciones, a menudo relacionadas: la escasez de materiales de construcción y la necesidad de movilidad. Los pastores nómadas utilizaron la arquitectura portátil en vastas extensiones de Eurasia, el norte de África y Norteamérica hasta hace relativamente poco, y algunos aún lo hacen. &lt;sup id=&#34;fnref2:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Incluso hoy en día, aún existen sólidos argumentos a favor de la carpa, tanto en términos de sostenibilidad como de resiliencia. En primer lugar, su construcción requiere muchos menos recursos que la de las estructuras permanentes. En segundo lugar, los edificios permanentes necesitan defensas contra todo tipo de amenazas naturales, como olas de calor, huracanes, incendios forestales, inundaciones, etc. En cambio, la carpa permite resolver estos problemas mediante la reubicación: se puede huir del peligro sin abandonar el hogar. Además, las carpas son refugios seguros en caso de terremoto.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1589px-A_traditional_Azerbaijan_yurt_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Dentro de una yurta tradicional de Azerbaiyán. Crédito de la imagen: G.Fargana (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Dentro de una yurta tradicional de Azerbaiyán. Crédito de la imagen: G.Fargana (CC BY-SA 4.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1325px-Carrying_loads__yurt_Fortepan_95063_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un yak cargando parte de una yurta, 1925. Crédito de la imagen: Fortepan. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Un yak cargando parte de una yurta, 1925. Crédito de la imagen: Fortepan. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;tiendas-de-campaña-para-regiones-cálidas-y-frías&#34;&gt;Tiendas de campaña para regiones cálidas y frías&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Se encontraron tiendas de campaña en regiones sujetas a calor o frío extremos, lo que demuestra la versatilidad y eficacia de los textiles para proporcionar confort térmico. &lt;sup id=&#34;fnref3:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Tanto la tienda cónica revestida de piel del norte de Eurasia y Norteamérica, más conocida como «tipi», como la «kibitka» o tienda de fieltro, más popularmente conocida como «yurta», fueron diseñadas para una combustión eficiente en climas fríos y ventosos. Las estructuras servían como cámara de combustión, chimenea y cortavientos para el fuego central, además de funcionar como vivienda. &lt;sup id=&#34;fnref4:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En contraste, la &amp;ldquo;carpa negra&amp;rdquo; de Oriente Medio estaba diseñada para mantener el calor fuera, no dentro. Muy parecida a las tiendas que aún usamos hoy, era una tienda sin esqueleto con un velo pretensado, estirado aerodinámicamente sobre soportes de madera mínimos. A diferencia de las esteras y los toldos de cuero de la tienda cónica y la kibitka, el velo tejido, hecho de pelo de cabra negro, era lo suficientemente resistente a la tensión como para ser pretensado. &lt;sup id=&#34;fnref5:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Absorbía el calor a la vez que proporcionaba sombra y, como resultado, las temperaturas dentro de la tienda negra podían ser hasta 10-15 grados Celsius más bajas que en la atmósfera circundante. &lt;sup id=&#34;fnref1:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h3 id=&#34;tipis&#34;&gt;Tipis&lt;/h3&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Blackfoot_tipis_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tipis Blackfoot, 1910. Crédito de la foto: Arthur Rafton-Canning. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Tipis Blackfoot, 1910. Crédito de la foto: Arthur Rafton-Canning. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Cheyenne_model_teepee_1860_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tipi modelo, llanuras centrales de Cheyenne, Norteamérica, 1860, piel de búfalo y pigmentos. Artesano cheyenne desconocido. Crédito de la foto: John Bigelow Taylor. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Tipi modelo, llanuras centrales de Cheyenne, Norteamérica, 1860, piel de búfalo y pigmentos. Artesano cheyenne desconocido. Crédito de la foto: John Bigelow Taylor. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h3 id=&#34;kibitkas&#34;&gt;Kibitkas&lt;/h3&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1920px-Song-Kul__Kyrgyzstan__43670184405__dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Atardecer en el campamento de yurtas Song Köl (también conocido como Son Kul), Kirguistán, 2018. Crédito de la foto: Ninara (CC BY 2.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Atardecer en el campamento de yurtas Song Köl (también conocido como Son Kul), Kirguistán, 2018. Crédito de la foto: Ninara (CC BY 2.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1626px-Kyrgyzstan_landscape_and_everyday_life_IGP3397_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una kibitka en Kirguistán, 2015. Crédito de la foto: w0zny (CC BY-SA 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Una kibitka en Kirguistán, 2015. Crédito de la foto: w0zny (CC BY-SA 3.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h3 id=&#34;carpas-negras&#34;&gt;Carpas negras&lt;/h3&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/encampment-south-jordan_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un campamento de tiendas negras en el sur de Jordania. Fuente: Drew, Philip. Arquitectura tensada, 1979/2019.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Un campamento de tiendas negras en el sur de Jordania. Fuente: Drew, Philip. Arquitectura tensada, 1979/2019. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Detroit_Photographic_Co_-_Bedouin_Tents_and_Occupants_Holy_Land_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tiendas beduinas y ocupantes. Crédito de la foto: Detroit Photographic Co. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Tiendas beduinas y ocupantes. Crédito de la foto: Detroit Photographic Co. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;vestir-y-desvestir-la-casa&#34;&gt;Vestir y desvestir la casa&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En los edificios modernos, mantener el confort térmico no requiere atención ni esfuerzo por parte de los residentes. Si hace más frío en invierno o más calor en verano, los sistemas actuales de calefacción y refrigeración mantienen la temperatura interior programada por termostato, incrementando el consumo de energía. En cambio, los edificios preindustriales exigían la participación activa de sus habitantes. Era común adaptar los textiles interiores y exteriores según la hora del día, el clima y las estaciones.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El uso histórico de aislamiento textil removible nos recuerda el acto de vestir y desvestir nuestro cuerpo, que también depende del clima y las estaciones.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El uso histórico de aislamiento textil removible nos recuerda el acto de vestirnos y desvestirnos, que también depende del clima y las estaciones. &lt;sup id=&#34;fnref4:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Diariamente, la gente abría y cerraba cortinas y toldos según el clima y la hora del día. &lt;sup id=&#34;fnref4:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los toldos de la calle y del patio se plegaban juntos durante la noche para que el calor almacenado en la masa térmica del pavimento y los edificios pudiera irradiarse al cielo. &lt;sup id=&#34;fnref1:36&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:36&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;36&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Lo mismo ocurría con el viento.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/textiles-and-clothes_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: En muchos casos históricos, existía una estrecha relación entre la tapicería, las cortinas y la vestimenta. [^11] Detalle de: Nicolas Ponce (1746–1831) según Pierre Antoine Baudouin (1723–1769), La toilette, grabado, 1771. Museo Metropolitano de Arte, Fondo Harris Brisbane Dick, 1954, 54.533.12. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: En muchos casos históricos, existía una estrecha relación entre la tapicería, las cortinas y la vestimenta. [^11] Detalle de: Nicolas Ponce (1746–1831) según Pierre Antoine Baudouin (1723–1769), La toilette, grabado, 1771. Museo Metropolitano de Arte, Fondo Harris Brisbane Dick, 1954, 54.533.12. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Según la temporada, las alfombras y tapices se enrollaban en verano para dejar al descubierto el suelo frío de piedra. Las colgaduras de las camas, hechas de materiales gruesos, que se usaban en invierno, se sustituían por telas más ligeras en verano, lo que permitía dormir sin la molestia de los insectos. &lt;sup id=&#34;fnref4:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En Córdoba y otras ciudades españolas, los toldos en las calles solo se instalan entre mayo y octubre. &lt;sup id=&#34;fnref4:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunas personas también añadían aislamiento transitorio para el invierno al exterior de la estructura, apilando una barrera baja contra las bajas temperaturas a lo largo de las partes inferiores de los muros, especialmente el muro que daba contra el viento predominante. Por ejemplo, en la época colonial norteamericana, las casas de Connecticut solían estar cubiertas con turba, montones de hojas o, cerca de la costa, con algas. Incluso hoy, en las zonas rurales del norte de Estados Unidos, se pueden ver fardos de heno apilados alrededor de los cimientos de las casas de madera. &lt;sup id=&#34;fnref2:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;vestir-y-desvestir-la-tienda&#34;&gt;Vestir y desvestir la tienda&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las tiendas de campaña también evidencian la estacionalidad de los textiles. En Laponia, la cubierta de la tienda se hacía tradicionalmente con corteza de abedul en verano y piel de reno en invierno. En la kibitka mongola y turca, el número de capas de fieltro utilizadas para cubrir la estructura de la tienda dependía de la temperatura exterior. Durante el invierno, se podían añadir dos o tres capas de fieltro, mientras que en verano, los fieltros laterales se elevaban aproximadamente medio metro del suelo para ventilar el interior. Los nativos americanos regulaban la intensidad del fuego abriendo y cerrando partes de la tienda. En verano, dejaban el tipi parcialmente abierto al exterior. &lt;sup id=&#34;fnref6:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Durante el invierno se pueden añadir dos o tres capas de fieltro, mientras que en verano los fieltros laterales se elevaban aproximadamente medio metro del suelo para ventilar el interior.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En las tiendas negras, un forro de algodón adicional, una especie de tienda dentro de otra tienda, se podía colgar en el interior durante el invierno para aislarla del frío. Durante la temporada de calor, la tienda se dejaba abierta por todos lados. La excelente estabilidad de la tienda negra frente a fuertes vientos también dependía de las intervenciones regulares de los habitantes. Dado que el lado abierto de la tienda daba al viento predominante, un cambio repentino en la dirección del viento obligaba a los residentes a retirar los postes delanteros hacia atrás, desmontar la pared trasera y volver a colocarla en la parte frontal de la tienda. &lt;sup id=&#34;fnref7:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las tiendas de campaña también podían tener aislamiento externo durante las estaciones frías. Algunas personas rodeaban sus tiendas con muros de caña, mientras que otras construían muros de tierra, de piedra o de barro. En Laponia, a veces se cubrían los laterales de las tiendas con nieve en invierno. &lt;sup id=&#34;fnref8:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Algunas tribus nativas americanas apilaban tierra y piedras alrededor de la base de sus tipis para bloquear las corrientes de aire frío y añadir aislamiento. Esta práctica también ayudaba a anclar la estructura contra los vientos invernales. &lt;sup id=&#34;fnref3:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Kirgizische_vrouwen_plaatsen_bedekking_op_een_joert__-20_mei_2010_a_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Mujeres kirguisas colocando una cubierta de fieltro en una tienda kibitka, 2010. Crédito de la foto: Raki_Man (CC BY 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Mujeres kirguisas colocando una cubierta de fieltro en una tienda kibitka, 2010. Crédito de la foto: Raki_Man (CC BY 3.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Yurt_interior_in_Kh%C3%B6vsg%C3%B6l_Province_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Interior de una yurta en la provincia de Khövsgol, Mongolia, 2023. Crédito de la foto: Bernard Gagnon. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Interior de una yurta en la provincia de Khövsgol, Mongolia, 2023. Crédito de la foto: Bernard Gagnon. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;privacidad-ruido-placer-estético&#34;&gt;Privacidad, ruido, placer estético&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Además de mantener a las personas abrigadas o frescas, los textiles también cumplían otras funciones, tanto en edificios permanentes como en tiendas de campaña. En primer lugar, ayudaban a delimitar zonas de la vida privada. &lt;sup id=&#34;fnref5:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los espacios se separaban con cortinas que dificultaban la visibilidad y amortiguaban los sonidos. &lt;sup id=&#34;fnref6:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref6:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref5:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las cortinas podían aislar ciertas zonas dedicadas a funciones específicas que requerían acceso restringido. &lt;sup id=&#34;fnref1:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las colgaduras de las camas ofrecían privacidad a falta de un dormitorio separado. &lt;sup id=&#34;fnref7:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/door-curtain_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Cortina que cubre la puerta de una casa en Tolve, Italia, 2019. Crédito de la foto: Jules Verne Times Two (CC-BY-SA-4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Cortina que cubre la puerta de una casa en Tolve, Italia, 2019. Crédito de la foto: Jules Verne Times Two (CC-BY-SA-4.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Las cortinas y los toldos proporcionaban privacidad sin sacrificar el confort térmico. Durante el verano, una cortina o un toldo impedían que los forasteros miraran al interior cuando las puertas o ventanas estaban abiertas, permitiendo así cierta entrada de luz y aire. Las habitaciones separadas por cortinas proporcionaban privacidad con el resto de los residentes, a la vez que permitían la circulación del aire. &lt;sup id=&#34;fnref8:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los textiles también protegían a las personas y sus pertenencias del polvo y los insectos, regulaban la iluminación interior, reducían el ruido y hacían que el habla fuera más rica y resonante. &lt;sup id=&#34;fnref1:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref6:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, los textiles para el hogar contribuían a embellecer los espacios donde se colgaban, «ya sea por sí mismos o como fondo o marco para la exhibición de objetos y personas, brindando así placer estético e impartiendo una sensación de solemnidad, opulencia, calidez o intimidad, según el contexto». &lt;sup id=&#34;fnref2:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los textiles eran a menudo los objetos más valiosos que se exhibían en los interiores, y su calidad y variedad reflejaban la posición social de sus propietarios. &lt;sup id=&#34;fnref5:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los textiles eran a menudo los objetos más valiosos que se exhibían en los interiores, y su calidad y variedad reflejaban el nivel de sus propietarios.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, en la mayoría de los hogares, los tapices estaban hechos de lana, lino, algodón o cuero, mientras que las paredes de los castillos, palacios y casas ricas estaban adornadas con tapices o cortinas de cuero repujado que presentaban escenas o paisajes específicos, hechos de seda y lana, y entrelazados con hilos de oro y plata para añadir riqueza. &lt;sup id=&#34;fnref3:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:44&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:44&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;44&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2048px-Interieur_biljartkamer_met_goudleerbehang_-_Laag-Caestert_-_20351777_-_RCE_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Castillo de Eijsden: sala de billar interior con tapices de cuero dorado. Crédito de la foto: AJ van der Wal, Rijksdienst voor het Cultureel Erfgoed (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Castillo de Eijsden: sala de billar interior con tapices de cuero dorado. Crédito de la foto: AJ van der Wal, Rijksdienst voor het Cultureel Erfgoed (CC BY-SA 4.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Ch%C3%A2teau_de_Malmaison_-_Appartement_de_Jos%C3%A9phine_001_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: El apartamento de la emperatriz Josefina en el Château de Malmaison, Rueil-Malmaison, Francia. La habitación de la emperatriz, lujosamente decorada en 1812 en forma de tienda de campaña con dieciséis piezas, exhibe la cama original. Crédito de la foto: Moonik (CC BY-SA 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: El apartamento de la emperatriz Josefina en el Château de Malmaison, Rueil-Malmaison, Francia. La habitación de la emperatriz, lujosamente decorada en 1812 en forma de tienda de campaña con dieciséis piezas, exhibe la cama original. Crédito de la foto: Moonik (CC BY-SA 3.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;interiores-en-blanco-puro-y-con-aire-acondicionado&#34;&gt;Interiores en blanco puro y con aire acondicionado&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Hoy en día, pocos vivimos en edificios con cortinas en las puertas, colgaduras de cama o toldos. La abundancia de decoración interior dio paso a un diseño minimalista, neutro y, a menudo, blanco puro, sin textiles. &lt;sup id=&#34;fnref7:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref4:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:21&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:21&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;21&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Asimismo, ahora preferimos construir centros comerciales con aire acondicionado en lugar de mercados callejeros cubiertos con toldos. Claro que esto solo es posible gracias a un flujo aparentemente inagotable de combustibles fósiles. &lt;sup id=&#34;fnref8:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las cortinas, alfombras, parasoles y toldos presentan sus inconvenientes y desventajas. Requieren atención e intervención manual, deben limpiarse y pueden suponer un riesgo de incendio a menos que estén hechos de lana o cuero. &lt;sup id=&#34;fnref:45&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:45&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;45&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, la quema continua de combustibles fósiles conlleva inconvenientes y desventajas aún mayores, especialmente a largo plazo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los textiles podrían reducir el consumo de energía y mejorar la comodidad y la habitabilidad en todo tipo de edificios. Los toldos podrían cubrir las calles y tejados de barrios enteros. La historia demuestra que el aislamiento textil removible funciona.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1024px-Hamptons_Kitchen_Design_1_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un interior moderno. ¿Qué pasó con los textiles? Crédito de la foto: JessofWoodnCo (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Un interior moderno. ¿Qué pasó con los textiles? Crédito de la foto: JessofWoodnCo (CC BY-SA 4.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1920px-Iranmall_Overview_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Los iraníes, conocidos por sus históricas tecnologías de refrigeración, como los captadores de viento, construyeron recientemente el centro comercial con aire acondicionado más grande del mundo. Crédito de la foto: Anakarnia (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Los iraníes, conocidos por sus históricas tecnologías de refrigeración, como los captadores de viento, construyeron recientemente el centro comercial con aire acondicionado más grande del mundo. Crédito de la foto: Anakarnia (CC BY-SA 4.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Lamentablemente, las normativas de construcción y renovación pasan por alto las propiedades de aislamiento térmico de alfombras, cortinas y otros textiles. Pueden añadirse tantas cortinas y alfombras gruesas como se desee; sin embargo, la legislación seguirá exigiendo la instalación de ventanas de vidrio doble o triple y superficies aislantes, aun cuando los textiles puedan ser igual de eficaces como aislantes. &lt;sup id=&#34;fnref1:6&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:6&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;6&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el exterior del edificio, los toldos pueden incluso ser ilegales. La Asociación Británica de Persianas y Contraventanas tuvo que luchar arduamente para revocar la prohibición de los toldos impuesta por las autoridades. &lt;sup id=&#34;fnref1:30&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:30&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;30&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Y, por si lo estás considerando, en muchos países está prohibido vivir en una tienda de campaña, incluso en propiedad privada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Gracias a &lt;a href=&#34;https://louisemorin.fr&#34;&gt;Louise Morin&lt;/a&gt; por la inspiración.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Gracias a Jonas Görgen, Roel Roscam Abbing y Marie Verdeil por sus comentarios sobre una versión anterior de este artículo.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;footnotes&#34; role=&#34;doc-endnotes&#34;&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id=&#34;fn:1&#34;&gt;
&lt;p&gt;OECD Urban Studies. Global Monitoring of Policies for Decarbonising Buildings. A MULTI-LEVEL APPROACH. &lt;a href=&#34;https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2024/10/global-monitoring-of-policies-for-decarbonising-buildings_7351bda4/d662fdcb-en.pdf&#34;&gt;https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2024/10/global-monitoring-of-policies-for-decarbonising-buildings_7351bda4/d662fdcb-en.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:1&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:2&#34;&gt;
&lt;p&gt;Van de Voorde, S. 2015. Thermal Insulation in Belgium before the First Oil Crisis (1945-1975). A Question of Economy and Comfort? In: 5th International Congress on Construction History. Chicago, vol. 3, pp. 517-524.  &lt;a href=&#34;https://www.brusselsretrofitxl.be/wp-content/uploads/2013/05/Van-de-Voorde_5ICCH_Chicago_2015_Thermal-insulation.pdf&#34;&gt;https://www.brusselsretrofitxl.be/wp-content/uploads/2013/05/Van-de-Voorde_5ICCH_Chicago_2015_Thermal-insulation.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:2&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:2&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:3&#34;&gt;
&lt;p&gt;The historical development of thermal insulation materials.&amp;quot; Periodica Polytechnica Architecture 41.2 (2010): 49-56.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:3&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:4&#34;&gt;
&lt;p&gt;Noble, A. G. &amp;ldquo;Traditional Buildings: A Global Survey of Structural Forms and Cultural Functions, London and New York: IB Tauris &amp;amp; Co.&amp;rdquo; (2007).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:5&#34;&gt;
&lt;p&gt;Zamani, Zahra, Shahin Heidari, and Pirouz Hanachi. &amp;ldquo;Reviewing the thermal and microclimatic function of courtyards.&amp;rdquo; Renewable and Sustainable Energy Reviews 93 (2018): 580-595.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:5&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:6&#34;&gt;
&lt;p&gt;De Decker, Kris. &amp;ldquo;Energy labels oblige frugal homeowners to make unsustainable investments&amp;rdquo;, Low-tech Magazine, January 2018.
&lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2018/01/energielabels-verplichten-zuinige-woning-bezitters-tot-nutteloze-investeringen/&#34;&gt;https://qelnixcor.cloud/2018/01/energielabels-verplichten-zuinige-woning-bezitters-tot-nutteloze-investeringen/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:6&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:6&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:7&#34;&gt;
&lt;p&gt;Los métodos modernos de aislamiento también pueden dañar edificios más antiguos, como las casas de madera del norte de Europa, diseñadas para tener corrientes de aire. Añadir aislamiento permanente crea moho y un clima interior insalubre.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:7&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:8&#34;&gt;
&lt;p&gt;Alrasheed, Mousa, and Monjur Mourshed. &amp;ldquo;Domestic overheating risks and mitigation strategies: The state-of-the-art and directions for future research.&amp;rdquo; Indoor and Built Environment 32.6 (2023): 1057-1077. Véase también: Tink, Victoria, et al. &amp;ldquo;Measuring and mitigating overheating risk in solid wall dwellings retrofitted with internal wall insulation.&amp;rdquo; Building and Environment 141 (2018): 247-261.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:8&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:8&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:9&#34;&gt;
&lt;p&gt;Rahm, Philippe. &amp;ldquo;The Anthropocene style: Towards a new decorative style.&amp;rdquo; Design Innovations for Contemporary Interiors and Civic Art. IGI Global, 2017. 258-269.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref7:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref8:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:10&#34;&gt;
&lt;p&gt;Ekici, Didem, Patricia Blessing, Basile Baudez, eds. Textile in Architecture: From the Middle Ages to Modernism. Taylor &amp;amp; Francis, 2023.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref7:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref8:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:11&#34;&gt;
&lt;p&gt;Erickson, Ann. &amp;ldquo;An Overview Of The Historic Use Of Textiles For Residential Interior Insulation.&amp;rdquo; Journal of Interior Design Education and Research 8.1 (1982): 18-21.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:12&#34;&gt;
&lt;p&gt;Yarwood, Doreen. &amp;ldquo;The domestic interior: Technology and the home.&amp;rdquo; An Encyclopedia of the History of Technology. Routledge, 2002. 902-948.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:13&#34;&gt;
&lt;p&gt;McCorquodale, Charles - The History of Interior Decoration-Phaidon Press (1988)&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:14&#34;&gt;
&lt;p&gt;Dumberton Oak Papers 73, 2019: &lt;a href=&#34;https://www.jstor.org/stable/e26955166&#34;&gt;https://www.jstor.org/stable/e26955166&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:15&#34;&gt;
&lt;p&gt;M. O&amp;rsquo;Shea C.Text., A.T.I. (1981): INTERIOR FURNISHINGS, Textile Progress, 11:1, 1-63&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:16&#34;&gt;
&lt;p&gt;“The Clothed Home: Tuning in to the Seasonal Imagination”, catalogue of the exhibition by Alicja Bielawska, CENTRALA and Aleksandra Kędziorek, Adam Mickiewicz Institute, 2021, &lt;a href=&#34;https://iam.pl/sites/default/files/publication/london-design-biennale-2021-the-clothed-home-tuning-in-to-the-seasonal-imagination-cataolgue_1.pdf&#34;&gt;https://iam.pl/sites/default/files/publication/london-design-biennale-2021-the-clothed-home-tuning-in-to-the-seasonal-imagination-cataolgue_1.pdf&lt;/a&gt;.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:17&#34;&gt;
&lt;p&gt;Cymer, Anna, &amp;ldquo;Dressing a house the history of fabrics inside the home&amp;rdquo;, Culture.pl, October 20222. &lt;a href=&#34;https://culture.pl/en/article/dressing-a-house-the-history-of-fabrics-inside-the-home&#34;&gt;https://culture.pl/en/article/dressing-a-house-the-history-of-fabrics-inside-the-home&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:18&#34;&gt;
&lt;p&gt;Kędziorek, Aleksandra, &amp;ldquo;The clothed home&amp;rdquo;, e-flux, After Comfort: A User’s Guide, October 2023. &lt;a href=&#34;https://www.e-flux.com/architecture/after-comfort/568034/the-clothed-home/&#34;&gt;https://www.e-flux.com/architecture/after-comfort/568034/the-clothed-home/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:18&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:18&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:19&#34;&gt;
&lt;p&gt;Zach, Jiří, et al. &amp;ldquo;Performance evaluation and research of alternative thermal insulations based on sheep wool.&amp;rdquo; Energy and Buildings 49 (2012): 246-253.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:19&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:20&#34;&gt;
&lt;p&gt;Mi propio cálculo.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:20&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:21&#34;&gt;
&lt;p&gt;Rybczynski, Witold. &amp;ldquo;Home: A Short History of an Idea.&amp;rdquo; (1988).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:21&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:21&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:21&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:22&#34;&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#34;https://www.woolsome.shop/rush-mat-history/&#34;&gt;https://www.woolsome.shop/rush-mat-history/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:22&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:23&#34;&gt;
&lt;p&gt;Brett, Dan. Tales from the Blue Ox: A Hands-On Manual of Traditional Skills from the Blue Ox Millworks Historic Park. Rowman &amp;amp; Littlefield, 2004.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:24&#34;&gt;
&lt;p&gt;Giedion, Sigfried. &amp;ldquo;Mechanization takes command: a contribution to anonymous history.&amp;rdquo; (1955).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:24&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:25&#34;&gt;
&lt;p&gt;Lloyd, Nathaniel. &amp;ldquo;Medieval Wainscoting and the Development of the Linen Panel.&amp;rdquo; The Burlington Magazine for Connoisseurs 53.308 (1928): 231-237.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:25&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:26&#34;&gt;
&lt;p&gt;Reagan, Barbara M., and Ludwig Villasi. &amp;ldquo;Thermal properties of wall covering materials.&amp;rdquo; Textile Research Journal 52.11 (1982): 703-709. /// McNeil, Steve. &amp;ldquo;The thermal properties of wool carpets.&amp;rdquo; Technical Bulletin (2016). /// Epps, Helen H. &amp;ldquo;Insulation characteristics of fabric assemblies.&amp;rdquo; Journal of Coated Fabrics 17.3 (1988): 212-218. /// Garber-Slaght, Robbin, and Colin Craven. &amp;ldquo;Evaluating window insulation for cold climates.&amp;rdquo; Journal of Green Building 7.3 (2012): 32-48. /// Ukponmwan, J. O. &amp;ldquo;The thermal-insulation properties of fabrics.&amp;rdquo; Textile Progress 24.4 (1993): 1-54.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:26&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:27&#34;&gt;
&lt;p&gt;Sherman, Michael P. &amp;ldquo;The effects of interior drapery on heat transmission.&amp;rdquo; Journal of Interior Design Education and Research 9.2 (1983): 3-7.https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1111/j.1939-1668.1983.tb00463.x?journalCode=idxb&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:27&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:27&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:28&#34;&gt;
&lt;p&gt;Yassine, Farah. &amp;ldquo;The effect of shading devices on the energy consumption of buildings: A study on an office building in Dubai.&amp;rdquo; (2013).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:28&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:29&#34;&gt;
&lt;p&gt;Fathy, Hassan. &amp;ldquo;Natural energy and vernacular architecture.&amp;rdquo; (1986).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:29&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:30&#34;&gt;
&lt;p&gt;Climate Change Adaptation Case Study: Cooling A Country House, Historic England, July 2024. &lt;a href=&#34;https://historicengland.org.uk/images-books/publications/adapting-historic-buildings-energy-carbon-efficiency-advice-note-18/case-study-cooling-country-house/&#34;&gt;https://historicengland.org.uk/images-books/publications/adapting-historic-buildings-energy-carbon-efficiency-advice-note-18/case-study-cooling-country-house/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:30&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:30&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:31&#34;&gt;
&lt;p&gt;Ainly, J. Anne, &amp;ldquo;A history of awnings: the forgotten architectural feature for environmental control&amp;rdquo;, 2022.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:31&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:32&#34;&gt;
&lt;p&gt;Pender, Robyn. Awnings and canopies: Learning from the past. Historic England. &lt;a href=&#34;https://historicengland.org.uk/content/docs/advice/bcd-2021-awnings-and-canopies/&#34;&gt;https://historicengland.org.uk/content/docs/advice/bcd-2021-awnings-and-canopies/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:32&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:33&#34;&gt;
&lt;p&gt;Huang, Yu Joe. &amp;ldquo;The Impact on Energy Use and Peak Demand of Awnings and Roller Shades in Residential Buildings.&amp;rdquo; (2012).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:33&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:34&#34;&gt;
&lt;p&gt;Carmody, John, Kerry Haglund, and Joe Huang. &amp;ldquo;Awnings in Residential Buildings: The Impact on Energy Use and Peak Demand.&amp;rdquo; Center for Sustainable Building Research, University of Minnesota (2007).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:34&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:35&#34;&gt;
&lt;p&gt;Sachchithananthan, Shanthini. Optimal Window Glazing with Passive Solar Features to Lower Energy Costs. Diss. University of Massachusetts Lowell, 2018.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:35&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:36&#34;&gt;
&lt;p&gt;Ahmad, Rehab M., et al. &amp;ldquo;An approach to select an energy-efficient shading device for the south-oriented façades in heritage buildings in Alexandria, Egypt.&amp;rdquo; Energy Reports 7 (2021): 133-137.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:36&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:36&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:37&#34;&gt;
&lt;p&gt;Batterjee, Sara Adel. Performance of shading device inspired by traditional hejazi houses in Jeddah Saudi Arabia. Diss. The British University in Dubai (BUiD), 2010.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:37&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:38&#34;&gt;
&lt;p&gt;Yassine, Farah. &amp;ldquo;The effect of shading devices on the energy consumption of buildings: A study on an office building in Dubai.&amp;rdquo; (2013).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:38&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:39&#34;&gt;
&lt;p&gt;Schleicher, Simon. Adaptive Toldo systems T̳M̳. Diss. Massachusetts Institute of Technology, 2009.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:40&#34;&gt;
&lt;p&gt;Garcia-Nevado, Elena, et al. &amp;ldquo;Benefits of street sun sails to limit building cooling needs in a mediterranean city.&amp;rdquo; Building and Environment 187 (2021): 107403. // Garcia-Nevado, Elena, Benoit Beckers, and Helena Coch. &amp;ldquo;Assessing the cooling effect of urban textile shading devices through time-lapse thermography.&amp;rdquo; Sustainable cities and society 63 (2020): 102458.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:41&#34;&gt;
&lt;p&gt;Drew, Philip. Tensile architecture, 1979/2019.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref7:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref8:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:42&#34;&gt;
&lt;p&gt;Belakehal, Azeddine, K. Tabet Aoul, and Amar Bennadji. &amp;ldquo;Sunlighting and daylighting strategies in the traditional urban spaces and buildings of the hot arid regions.&amp;rdquo; Renewable energy 29.5 (2004): 687-702.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:42&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:42&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:43&#34;&gt;
&lt;p&gt;Scott, James C. &amp;ldquo;The art of not being governed.&amp;rdquo; ASIAN HIGHLANDS PERSPECTIVES 28: Collection of Papers 28 (2013): 349.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:43&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:44&#34;&gt;
&lt;p&gt;Home Furnishing: Facts and Figures About Furniture, Carpets and Rugs, Lamps and Lighting Fixtures, Wall Papers, Window Shades and Draperies, Tapestries, Etc (1913) &lt;a href=&#34;https://ia904504.us.archive.org/15/items/homefurnishingfa00huntuoft/homefurnishingfa00huntuoft.pdf&#34;&gt;https://ia904504.us.archive.org/15/items/homefurnishingfa00huntuoft/homefurnishingfa00huntuoft.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:44&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:45&#34;&gt;
&lt;p&gt;Resulta irónico que los textiles de interior desaparecieran en gran medida justo cuando un nuevo invento había hecho su limpieza mucho más práctica y menos laboriosa: la aspiradora permite limpiar las alfombras en su sitio en lugar de retirarlas y golpearlas fuera.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:45&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/div&gt;
</description>
    </item>
    
    <item>
      <title>Cuando las armas letales crecían en los árboles</title>
      <link>https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/</link>
      
      <enclosure url="https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/long-arrows_dithered.png" type="image/png" length="27299" ></enclosure>
      <pubDate>Wed, 20 Mar 2024 00:00:00 +0000</pubDate>
      
      <guid>https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/</guid>
      <description>&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/long-arrows_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Isleño de Tanimbar con un arco y flecha muy grandes, vistiendo armadura de cuero, Indias Neerlandesas. Fuente desconocida.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Isleño de Tanimbar con un arco y flecha muy grandes, vistiendo armadura de cuero, Indias Neerlandesas. Fuente desconocida. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;hace-muchos-arcos-y-flechas&#34;&gt;Hace muchos arcos y flechas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El arco es una de las tecnologías más esenciales y fascinantes de la humanidad, quizás solo eclipsada por el uso controlado del fuego. A pesar de la especulación académica interminable sobre el tema durante casi 200 años, no sabemos cuándo se originó la arquería.&lt;sup id=&#34;fnref:1&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:1&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los arcos y flechas se fabricaban con materiales orgánicos, que no se conservan durante mucho tiempo. Los hallazgos arqueológicos más antiguos provienen de turberas, glaciares y sedimentos lacustres sumergidos en agua: entornos libres de oxígeno que evitan que los materiales orgánicos se descompongan.&lt;sup id=&#34;fnref:2&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:2&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En la década de 1930, en Stellmoor, Alemania, los arqueólogos encontraron aproximadamente 100 varillas de flecha fechadas entre el 8,000 y 10,000 a.C..&lt;sup id=&#34;fnref:3&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:3&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;3&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; El arco más antiguo salió a la luz en la década de 1940 en Holmegaard, Dinamarca. Los científicos lo fecharon entre el 6,500 y 7,000 a.C..&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El arco y la flecha son mucho más antiguos de lo que indican estos registros. Una razón es que los arcos prehistóricos tenían un diseño muy sofisticado, un punto al que volveremos más adelante. Segundo, los arqueólogos han desenterrado puntos de proyectiles mucho más antiguos. La punta de flecha es la única parte del arco y la flecha hecha de material inorgánico y, por lo tanto, se conserva mucho más tiempo. Sin embargo, puede ser difícil distinguir las puntas de flecha de las puntas de proyectil utilizados con otras armas, principalmente el propulsor o atlatl.&lt;sup id=&#34;fnref:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:5&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:5&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;5&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Teniendo esto en cuenta, algunos estudios han retrasado la fecha del primer uso de arco y flecha entre 35,000 y 70,000 años atrás.&lt;sup id=&#34;fnref:6&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:6&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;6&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Pero incluso las puntas de flecha no pueden contarnos toda la historia porque es posible que las puntas de madera endurecidas por el fuego hayan precedido a las puntas de hueso y piedra.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;resortes-de-propulsión-humana&#34;&gt;Resortes de propulsión humana&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En términos mecánicos, el arco es un resorte compuesto por dos palas flexibles y elásticas mantenidas en tensión por una cuerda. Cuando el arquero tira de la cuerda hacia atrás, la energía se acumula en el arco. Cuando el arquero suelta la cuerda, la energía se transmite a la flecha, que sale disparada del arco. El arco es una tecnología altamente eficiente: la energía cinética de la flecha (energía utilizable) se acerca a la energía total gastada.&lt;sup id=&#34;fnref:7&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:7&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;7&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:8&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:8&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;8&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las flechas también son muy eficientes, mucho más que las balas: pierden poco velocidad en vuelo y requieren poca energía para penetrar un objetivo.&lt;sup id=&#34;fnref:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El arco es una tecnología altamente eficiente: la energía cinética de la flecha se acerca a la energía total gastada.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El arco y la flecha son armas de tiro (o de alcance) para golpear a distancia. Las armas de tiro simples se lanzan utilizando la fuerza corporal sin asistencia, por ejemplo, piedras arrojadas, palos arrojadizos o lanzas arrojadas a mano (&amp;ldquo;jabalinas&amp;rdquo;). Las armas de tiro complejas interponen un lanzador entre el humano y el proyectil. Estos sistemas de armas incluyen el arco, así como la honda, la cerbatana, el propulsor o atlatl y el arma de fuego.&lt;sup id=&#34;fnref1:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En manos de un arquero hábil y entrenado, el arco (pre)histórico era un arma potente y precisa. El arma de fuego reemplazó al arco &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2022/11/what-if-we-replace-guns-and-bullets-with-bows-and-arrows/&#34;&gt;porque era más fácil de usar, no porque fuera técnicamente superior&lt;/a&gt;.&lt;sup id=&#34;fnref1:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;diversidad-en-diseños-de-arcos&#34;&gt;Diversidad en diseños de arcos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Nuestros antepasados han utilizado el arco y la flecha en todos los continentes excepto Australia (donde prevalecían el atlatl y el palo arrojadizo) y la Antártida. La gran distribución geográfica y la larga historia llevaron a una amplia diversidad de diseños de arcos determinados por las circunstancias locales: los materiales y herramientas disponibles, el paisaje, el clima, el uso del arma, el contexto social, y así sucesivamente. Todos los arcos consistían en una pieza y una cuerda, pero los materiales, dimensiones, formas, estilos de tiro y otras características variaban considerablemente.&lt;sup id=&#34;fnref:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Eso no sucede con las armas de fuego modernas, que son iguales en todas partes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esencialmente, hay dos tipos de arcos, opuestos en una escala: el arco simple y el arco compuesto. Los arcos simples están hechos de una sola pieza de madera, mientras que los arcos compuestos consisten en varias capas de diversos materiales (generalmente madera, cuerno y tendón). Otros arcos se encuentran en algún punto intermedio. Por ejemplo, los arcos laminados constan de varias capas del mismo material, y los arcos reforzados son híbridos entre arcos simples y arcos compuestos. Los arcos simples dominaban los continentes boscosos (Europa, las Américas y África). Los arcos compuestos reinaban en las regiones más secas (Oriente Medio y Eurasia). Muchas formas intermedias probablemente surgieron debido al contacto entre diferentes culturas.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;arcos-simples&#34;&gt;Arcos simples&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El arco simple se distingue por su durabilidad y facilidad de construcción, mantenimiento y reparación. Consiste en una sola pieza (a menudo recta) de madera. El diseño más famoso es el arco largo o “longbow”. Como su nombre indica, el longbow es conocido por su longitud. Tenía aproximadamente la misma altura que (o más alta que) el arquero que lo usaba. Se suele asociar este tipo de arco con el longbow inglés, que se convirtió en un arma de campo importante en la Baja Edad Media. Sin embargo, el longbow se utilizaba en toda Europa y otros continentes, y su diseño es mucho más antiguo. Por ejemplo, Ötzi, la momia encontrada en los Alpes italianos en 1991, llevaba un longbow de 182 cm de longitud que se remonta al 3.300 a.C.&lt;sup id=&#34;fnref:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/longbow-archers_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Arqueros con longbows. Imagen por Peter Trimming. Fuente: Wikimedia Commons. CC BY SA 2.0.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Arqueros con longbows. Imagen por Peter Trimming. Fuente: [Wikimedia Commons](https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Archery_at_Appuldurcombe_(1)_-_geograph.org.uk_-_1983840.jpg). CC BY SA 2.0. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El longbow histórico difiere de los llamados longbows todavía utilizados en campos de tiro con arco en el mundo occidental. El British Longbow Society (Sociedad del Arco Largo Británico), formada en 1951, restringe el término longbow a un ideal victoriano y eduardiano cuando el tiro con arco se había convertido en una actividad recreativa. Irónicamente, sus restringidos criterios excluyen todos los longbows históricos, incluso los famosos arcos de guerra ingleses medievales.&lt;sup id=&#34;fnref1:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los longbows &amp;ldquo;modernos&amp;rdquo; suelen ser arcos laminados con una sección central rígida, mientras que los longbows (pre)históricos eran arcos de una sola pieza que se doblaban en un arco de círculo perfecto. Los longbows modernos tienen un corte o ventana reposa-flechas en el centro del arco (ya sea a la izquierda o a la derecha), pero en los longbows históricos, la flecha a menudo descansaba en la mano del arquero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El segundo tipo de arco simple es el arco plano. Es solo ligeramente más corto que el lonbow pero tiene una sección transversal diferente. El longbow tiene una sección circular o en forma de D. El longbow, por ejemplo, tiene un &amp;ldquo;dorso&amp;rdquo; plano y una &amp;ldquo;vientre&amp;rdquo; redondeado, siendo el vientre el lado del arco que mira al arquero. Sin embargo, un arco plano es plano por ambas caras. En comparación con el longbow, que tiene palas estrechas y generalmente es más ancho en la empuñadura, el arco plano tiene palas más anchas pero una empuñadura estrecha.&lt;sup id=&#34;fnref:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/flatbow2_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un arco plano de fresno, hecho por Sagittaria Handcrafts.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Un arco plano de fresno, hecho por [Sagittaria Handcrafts](http://sagittaria-handcrafts.com/en/1-en-pokus/bows/detail_22/). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En la década de 1930, científicos estadounidenses se propusieron descubrir la forma óptima de un arco. Para su sorpresa, descubrieron que la sección en forma de D del longbow - el único diseño occidental histórico conocido en ese momento - no era la más eficiente.&lt;sup id=&#34;fnref1:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Más bien, una sección transversal rectangular funciona mejor porque induce una tensión más uniforme a lo ancho de las palas. Esto hace que el arco sea menos propenso a romperse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El descubrimiento científico condujo al diseño del arco plano (recreativo) estadounidense, que los científicos consideraron nuevo.&lt;sup id=&#34;fnref:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, en la década de 1940, los arqueólogos descubrieron el arco prehistórico más antiguo. Era un arco plano, el mencionado anteriormente de Holmegaard. El arco de Meare Heath, descubierto en 1961 y fechado hace aproximadamente 4.500 años, también era un arco plano.&lt;sup id=&#34;fnref:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los investigadores estadounidenses tampoco notaron que su innovación había sido utilizada durante siglos por los nativos americanos.&lt;sup id=&#34;fnref2:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Históricamente, la elevada potencia de los grandes arcos simples servía para el combate y la caza de animales grandes. Para la caza de animales pequeños a corta distancia, eran suficientes los arcos de mano más cortos (conocidos como &amp;ldquo;arcos pequeños&amp;rdquo; o &amp;ldquo;arcos de caza de aves&amp;rdquo;). Estas armas eran menos potentes, utilizaban flechas más cortas y ligeras (a menudo con puntas de flecha romas) y se abrían hasta el pecho en lugar de hasta la oreja.&lt;sup id=&#34;fnref1:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/african-bows_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Arcos históricos del continente africano, mostrando las grandes diferencias de tamaño. Fuente: Leakey, Louis Seymour Bazett. “A New Classification of the Bow and Arrow in Africa.” The Journal of the Royal Anthropological Institute of Great Britain and Ireland 56 (1926): 259-299.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Arcos históricos del continente africano, mostrando las grandes diferencias de tamaño. Fuente: Leakey, Louis Seymour Bazett. “A New Classification of the Bow and Arrow in Africa.” The Journal of the Royal Anthropological Institute of Great Britain and Ireland 56 (1926): 259-299. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;tensión-y-compresión&#34;&gt;Tensión y compresión&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Para que una extremidad de arco almacene energía, la madera debe tener tanto resistencia (para resistir la tensión) como elasticidad (para resistir la compresión). Si un arco se tensa demasiado, pueden ocurrir dos cosas. Si la madera es más resistente a la tensión que a la compresión, como suele ser, las fibras de madera en el vientre del arco se comprimirán y el arco no volverá del todo a su forma original. La madera ha superado su límite elástico y la potencia del arco se reduce para siempre. Por otro lado, si la madera es más resistente a la compresión que a la tensión, tensar más de la cuenta el arco resultará en un dorso astillado o una en fractura.&lt;sup id=&#34;fnref:18&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:18&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;18&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunas especies de madera son especialmente adecuadas para hacer arcos. Los fabricantes de arcos históricos consideraban que el tejo era uno de los mejores materiales.&lt;sup id=&#34;fnref2:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; El tejo crece (lentamente) en muchas partes del mundo. Su albura (la madera blanca en el exterior del árbol justo debajo de la corteza) resiste bien la tensión. Su duramen (la madera roja que forma el centro) soporta mejor compresión. Por lo tanto, en un arco de tejo, la albura forma el dorso y el duramen forma el vientre. &lt;sup id=&#34;fnref:19&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:19&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;19&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Otra excelente madera para arcos es el naranjo de Osage (Maclura pomifera), nativo de América del Norte, pero puede prosperar en muchos climas. Solo se utiliza el duramen: el naranjo de Osage o maclura tiene una alta resistencia a la flexión y elasticidad.&lt;sup id=&#34;fnref:20&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:20&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;20&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Ambas especies de madera también son altamente resistentes a la descomposición.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/yew-selfbow-living-longbows-facebook_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un arco de tejo, mostrando duramen y albura, hecho por el maestro arquero Jack Pinson, Under Warden, Irlanda. Fuente: Living Longbows.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Un arco de tejo, mostrando duramen y albura, hecho por el maestro arquero Jack Pinson, Under Warden, Irlanda. Fuente: [Living Longbows](https://www.facebook.com/LivingLongbows). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/osage-bloodwood-handle-2-von-18_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un arco plano de naranjo de Osage o maclura, construido por el maestro arquero Simon Sieß. Es casi imposible encontrar una especie de naranjo de Osage lo suficientemente recta para un arco, porque la madera está llena de torceduras, nudos y espinas. El arquero trabaja alrededor de estos defectos. Fuente: Stonehill Primitive Bows.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Un arco plano de naranjo de Osage o maclura, construido por el maestro arquero Simon Sieß. Es casi imposible encontrar una especie de naranjo de Osage lo suficientemente recta para un arco, porque la madera está llena de torceduras, nudos y espinas. El arquero trabaja alrededor de estos defectos. Fuente: [Stonehill Primitive Bows](https://primitive-bows.com/category/bows/). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, no todos los arcos se hicieron de madera de tejo o maclura, ni mucho menos. Los arcos simples se han hecho y pueden hacerse con casi cualquier tipo de madera, incluso madera que parece poco probable para hacer un arco. Más importante que la elección de la madera es adaptar el diseño del arco con la resistencia a la compresión y a la tracción de una especie de madera específica.&lt;sup id=&#34;fnref:21&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:21&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;21&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Un arco hecho de una especie de madera inferior puede protegerse de fracturas o de exceder su límite elástico agregando más madera en forma de un arco más largo o más ancho. Los arcos hechos de excelentes maderas para arcos como el tejo y el naranjo de Osage tienen palas muy estrechas, pero los arcos hechos de maderas más débiles y menos elásticas pueden funcionar igual de bien con palas más anchas. Las maderas menos adecuadas para arcos también mejoran su rendimiento con una sección transversal rectangular (un diseño de arco plano).&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;cómo-hacer-un-arco-simple&#34;&gt;Cómo hacer un arco simple&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Un arco simple se puede hacer en un par de horas, excluyendo el tiempo para secar la madera. Se necesita habilidad para hacer un arma excelente, pero construir un arco simple rudimentario está al alcance de todos. Antes de que hubiera herramientas de metal, era mucho más fácil trabajar la madera cuando estaba fresca y verde. Por lo tanto, el secado de la madera se llevaba a cabo después de que el arco estaba en gran parte conformado. Una vez que la madera había secado, el arco se terminaba con raspadores de piedra. Los autores de la Traditional Bowyer’s Bible (la Biblia del Arquero Tradicional, una serie de libros que revivió el interés en el tiro con arco tradicional durante la década de 1990) describen un experimento. Entran en un bosque con las manos vacías y salen con un arco que les llevó solo seis horas hacerlo con herramientas de la Edad de Piedra: una roca, un hacha de madera hecha por ellos mismos y un fuego.&lt;sup id=&#34;fnref3:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin herramientas de metal, se necesitaba mucho esfuerzo para talar árboles grandes y obtener madera para arcos. Algunos nativos americanos inventaron una técnica ingeniosa que implicaba desgajar las estacas, o duelas de los troncos y ramas de árboles vivos.&lt;sup id=&#34;fnref:22&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:22&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;22&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Cortaban dos muescas en forma de V en el extremo superior y el extremo inferior de la estaca deseada, que luego se dejaba en el árbol durante varios años hasta que se hubiera secado. Finalmente, arrancaban la duela del árbol usando una palanca y daban forma al arco. Algunos árboles viejos aún muestran las cicatrices de este proceso. Los fabricantes de arcos podrían aprovechar el mismo árbol para estacas de arco durante muchos siglos.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/juniper3_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Sacando estacas de arcos de árboles vivos. Fuente: Wilke, Philip J.&amp;amp;quot;Bow staves harvested from Juniper trees by Indians of nevada.&amp;amp;quot; Journal of California and Great Basin Anthropology 10.1 (1988): 3-31.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Sacando estacas de arcos de árboles vivos. Fuente: Wilke, Philip J.&#34;[Bow staves harvested from Juniper trees by Indians of nevada](https://escholarship.org/content/qt4v5249w9/qt4v5249w9.pdf%C2%A0).\&#34; Journal of California and Great Basin Anthropology 10.1 (1988): 3-31. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;No he podido encontrar referencias sobre esta técnica de obtención de duelas para arcos en otras regiones, pero &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2020/09/how-to-make-biomass-energy-sustainable-again/&#34;&gt;el desmoche y la poda de vástagos&lt;/a&gt; también podrían proporcionar madera para arcos sin cortar árboles enteros. Los árboles de tejo a menudo se desmochaban. Otro método era plantarlos juntos en grupos para que crecieran rectos y proporcionaran estacas de arcos perfectas. La aparición de herramientas de metal facilitó la recolección de madera para arcos y su elaboración. A partir de entonces, la mayoría de los arcos se hicieron con madera sazonada. Sin embargo, las herramientas esenciales para un fabricante de arcos tradicional han seguido siendo limitadas: un hacha de mano afilada, una escofina y una rasqueta.&lt;sup id=&#34;fnref3:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref4:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:24&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:24&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;24&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dar forma a un arco simple se reduce a seguir la veta y el carácter de la madera. Si se utilizan troncos, el primer paso es dividirlos por la mitad o en cuartos, utilizando una cuña para que la fisura siga la veta. Cada pieza de madera dicta el estilo y la forma de un arco simple. Por ejemplo, si hay una curva en una parte de la estaca del arco, el diseño la seguirá, lo que resultará en un arco parcialmente torcido. La parte central del proceso de fabricación de un arco simple es el &amp;ldquo;tillering&amp;rdquo; o equilibrado: las palas del arco se hacen cada vez más delgadas al quitar madera del lado del vientre, poco a poco, y teniendo cuidado de no quitar demasiado. La parte trasera del arco permanece sin cambios y sigue una sola veta.&lt;sup id=&#34;fnref4:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:25&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:25&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;25&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/Bow_staves_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Madera recién cortada dividida en estacas para arcos. Fuente: Wikimedia Commons. Image by MartinFields (CC BY-SA 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Madera recién cortada dividida en estacas para arcos. Fuente: [Wikimedia Commons](https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bow_staves.JPG). Image by MartinFields (CC BY-SA 3.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/bowyers-tools-2_dithered.png&#34; alt=&#39;Image: A self bow in the making by master bowyer Jack Pinson, Under Warden. Ireland. Source: Living Longbows.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Image: A self bow in the making by master bowyer Jack Pinson, Under Warden. Ireland. Source: [Living Longbows](https://www.facebook.com/LivingLongbows).  
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;el-arco-compuesto&#34;&gt;El arco compuesto&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El arco compuesto es lo contrario del arco simple en casi todo. En lugar de quitar material, el arco compuesto consiste en varias capas de material pegadas juntas, generalmente madera, cuerno y tendón (o ligamento) animal. El arco está cubierto con corteza o cuero y sellado con laca. En lugar de una estaca larga y recta, el arco compuesto es corto (en promedio 110 cm) y casi siempre un arco recurvado, una combinación de palas “reflex” (que se curvan alejándose del arquero) y palas “deflex” (que se curvan hacia el arquero).&lt;sup id=&#34;fnref1:7&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:7&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;7&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:26&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:26&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;26&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:27&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:27&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;27&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:28&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:28&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;28&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:29&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:29&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;29&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:30&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:30&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;30&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:31&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:31&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;31&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:32&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:32&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;32&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En un arco compuesto, la madera principalmente sirve sobre todo de base para construir las otras capas. El cuerno (que es excelente para resistir la compresión) formaba el vientre del arco, y el tendón (que tiene una resistencia a la tracción muy alta) formaba el dorso del arco. El cuerno generalmente provenía del búfalo de agua, abundante en regiones donde se adoptaba el arco compuesto. El tendón provenía del lomo de los ciervos, antílopes o ganado doméstico (piezas gruesas situadas a lo largo de ambos lados de los huesos de la cresta de la columna vertebral) o del tendón de Aquiles del ganado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Debido a que la combinación de estos materiales funciona mejor que incluso las mejores maderas para arcos, un arco compuesto puede abrirse más con un arco más grande en proporción a su longitud que un arco simple. En consecuencia, puede ser más corto que un arco simple de igual potencia. Eso lo hizo perfecto para montar a caballo, ya que el arquero puede cambiar fácilmente el arco de un lado a otro. La mayoría de las culturas que adoptaron el arco compuesto eran arqueros a caballo, y el arma también se conoce como arco de caballería. El arco compuesto también fue el arma preferida del arquero de carro, que es anterior al arquero a caballo.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/balfour-composite_dithered.png&#34; alt=&#39;Izquierda: Arco compuesto tártaro, mostrando la forma asumida en los estados sin encordar y encordado. Derecha: Arco compuesto persa, exhibiendo una curvatura extrema en reflexión en el estado sin encordar. Fuente: Balfour, Henry. “The Archer’s Bow in the Homeric Poems.” The Journal of the Royal Anthropological Institute of Great Britain and Ireland 51 (1921): 289-309.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Izquierda: Arco compuesto tártaro, mostrando la forma asumida en los estados sin encordar y encordado. Derecha: Arco compuesto persa, exhibiendo una curvatura extrema en reflexión en el estado sin encordar. Fuente: Balfour, Henry. “The Archer’s Bow in the Homeric Poems.” The Journal of the Royal Anthropological Institute of Great Britain and Ireland 51 (1921): 289-309. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/comp-bow-2_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Arco de caballo (sin encordar) hecho por el maestro arquero Bjørn Schmidt. Fuente: Bjørn Schmidt.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Arco de caballo (sin encordar) hecho por el maestro arquero Bjørn Schmidt. Fuente: [Bjørn Schmidt](https://www.facebook.com/groups/161983523940600/user/100026327045649/). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/comp-bow_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Arco de caballo (encordado) hecho por el maestro arquero Bjørn Schmidt. Fuente: Bjørn Schmidt.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Arco de caballo (encordado) hecho por el maestro arquero Bjørn Schmidt. Fuente: [Bjørn Schmidt](https://www.facebook.com/groups/161983523940600/user/100026327045649/). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/collection-of-composite-bows_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una colección de arcos compuestos en varios tamaños. Fuente: Peter Dekker, Mandarin Mansion.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Una colección de arcos compuestos en varios tamaños. Fuente: Peter Dekker, [Mandarin Mansion](https://mandarinmansion.com). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Parece más probable que el arco compuesto se desarrollara en Asia Central y luego se extendiera hacia la India, el norte de África, Rusia, Europa del Este, China, Corea y Japón. No se conoce la antigüedad del arco compuesto. Los hallazgos arqueológicos más antiguos datan del 3000 a.C., pero la región tiene condiciones de conservación más desfavorables que Europa, donde los arqueólogos encontraron los arcos simple más antiguos. A diferencia del arco simple, que suele ser una estaca recta y solo varía en su sección transversal, el arco compuesto aparece en una extraordinaria diversidad de diseños de arcos.&lt;sup id=&#34;fnref1:26&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:26&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;26&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Muchos arcos compuestos tenían “siyahs”: palancas no flexibles en el extremo de las opalas del arco que aumentaban aún más la apertura del arco y reducían la fuerza muscular requerida para tensarlo.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;cómo-hacer-un-arco-compuesto&#34;&gt;Cómo hacer un arco compuesto&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El arco compuesto tiene un rendimiento mejor que el arco simple. Puede disparar flechas más rápidas y más lejos con menos esfuerzo. Sin embargo, requiere más habilidad para usarlo y necesita un proceso de fabricación muy elaborado. Hacer un arco compuesto lleva de 50 a 100 horas, distribuidas a lo largo de meses o incluso años.&lt;sup id=&#34;fnref1:18&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:18&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;18&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:26&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:26&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;26&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Cuanto más potente sea el arco, más tiempo lleva hacerlo. El artesano sumerge manojos de tendón en cola caliente y los coloca longitudinalmente a lo largo del arco. Cada capa de tendón debe secarse antes de que se pueda aplicar la siguiente. El arquero gradualmente estira del arco hasta aperturas cada vez mayores, unos pocos centímetros cada vez hasta que las puntas del arco se tocan o cruzan. Una vez que el arco está completo, se seca sobre un fuego suave.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El arco compuesto también es menos duradero y requiere más mantenimiento que el arco simple. Su permeabilidad a la humedad requiere cuidado continuo: un arco compuesto debe mantenerse caliente y seco. En clima frío, los arqueros metían los arcos dentro de la ropa y los llevaban a la cama. Si era posible, calentaban el arco sobre un fuego antes de disparar. Los chinos (que construyeron los arcos compuestos más grandes) usaban armarios especiales para mantener o restaurar la forma recurvada perdida durante el uso. Los arcos compuestos también tenían que protegerse de los animales que comían las partes del tendón. Las carcomas podían comerse el cuerno.&lt;sup id=&#34;fnref2:7&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:7&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;7&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:26&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:26&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;26&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:27&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:27&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;27&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:28&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:28&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;28&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:29&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:29&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;29&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:30&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:30&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;30&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:31&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:31&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;31&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:32&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:32&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;32&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:33&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:33&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;33&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/making-compositebow_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Fabricación de un arco compuesto. Fuente desconocida. Via Mihkel Tammet.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Fabricación de un arco compuesto. Fuente desconocida. Via [Mihkel Tammet](https://www.facebook.com/photo/?fbid=294008220709631&amp;set=g.161983523940600). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/composite-bow-making_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Fabricación de un arco compuesto. Fuente: La reproducción moderna de un arco de la era mongola basada en hechos históricos e investigación de tecnología antigua. Jason Wayne Beever &amp;amp;amp; Zoran Pavlović, EXARC Journal Issue 2017/02.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Fabricación de un arco compuesto. Fuente: [La reproducción moderna de un arco de la era mongola basada en hechos históricos e investigación de tecnología antigua](https://exarc.net/issue-2017-2/at/modern-reproduction-mongol-era-bow-based-historical-facts-and-ancient-technology-research). Jason Wayne Beever &amp; Zoran Pavlović, EXARC Journal Issue 2017/02. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;respaldo-mezcla-del-arco-simple-y-el-arco-compuesto&#34;&gt;Respaldo: mezcla del arco simple y el arco compuesto&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Hasta cierto punto, las ventajas del arco compuesto se pueden transferir al arco simple. Hacer un arco más largo o más ancho no es la única forma de crear un arma potente a partir de madera de inferior calidad. El otro método es reforzar o &amp;ldquo;respaldar&amp;rdquo; un arco.&lt;sup id=&#34;fnref:34&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:34&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;34&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:35&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:35&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;35&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Esto implica pegar un material con alta resistencia a la tracción en el dorso, es decir, el lado del arco opuesto al arquero. El material de respaldo puede ser tendón, como en el arco compuesto. Sin embargo, otros materiales también funcionan igual de bien, o incluso mejor: cuero crudo, tripas, piel, seda y muchas fibras vegetales como lino, cáñamo o yute. Algunos arcos reforzados estaban construidos con astas de cervido respaldadas con tendón.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El respaldo permitió diseños que eran imposibles de hacer solo con madera, como arcos cortos pero potentes. Los arcos simples reforzados eran comunes entre los pueblos indígenas de América del Norte.&lt;sup id=&#34;fnref:36&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:36&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;36&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:37&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:37&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;37&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Cuando los españoles introdujeron caballos en el continente, los nativos americanos notaron rápidamente las ventajas de disparar desde el caballo y adaptaron sus arcos haciéndolos más cortos, de 90 a 110 cm. Siendo una forma simplificada de la construcción de tres capas asiática, los arcos respaldados con tendón comparten algunas de las desventajas. El respaldo aumenta el tiempo de producción de un arco simple a entre ocho y veinte horas, distribuidas en un período de dos semanas a un mes, y un arco reforzado necesita protección contra la humedad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Además, agregar un respaldo era una forma común de reparar un arco simple. Si a un arco se le levantaba una astilla en el dorso, pegar cuero crudo, lino o tendón podía solucionar el problema.&lt;sup id=&#34;fnref1:35&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:35&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;35&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Si un arco había tomado demasiada curvatura, es decir, si había excedido su límite elástico, se podía usar otra técnica. El arquero daba la vuelta al arco, dejando que el dorso se convirtiera en el vientre, y aplicaba un respaldo el nuevo dorso (que antes era el vientre).&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/017.700x700_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un arco de anchas extremidades con respaldo de tendón. Fuente: National Museum of the American Indian, Smithsonian.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Un arco de anchas extremidades con respaldo de tendón. Fuente: [National Museum of the American Indian, Smithsonian](https://americanindian.si.edu/collections-search/search?page=26&amp;edan_q=BOW). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/juniper-bow_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Arco de estilo de la costa oeste de enebro, construido por el maestro arquero Simon Sieß. Solo las muescas están reforzadas con tendón. Fuente: primitive-bows.com Stonehill Primitive Bows.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Arco de estilo de la costa oeste de enebro, construido por el maestro arquero Simon Sieß. Solo las muescas están reforzadas con tendón. Fuente: [primitive-bows.com](https://primitive-bows.com/juniper-west-coast-style-bow-hld-no-7/) [Stonehill Primitive Bows](https://primitive-bows.com/category/bows/).  
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/sinew-preparation_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Preparación del tendón. Fuente: Haciendo el arco respaldado con tendón, Jeff Martin, Primitive Lifeways.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Preparación del tendón. Fuente: [Haciendo el arco respaldado con tendón](https://primitivelifeways.com/2019/05/making-the-sinew-backed-bow/), Jeff Martin, Primitive Lifeways. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/detail-sinew-backing_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Respaldo de tendón. Fuente: Haciendo el arco respaldado con tendón, Jeff Martin, Primitive Lifeways.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Respaldo de tendón. Fuente: [Haciendo el arco respaldado con tendón](https://primitivelifeways.com/2019/05/making-the-sinew-backed-bow/), Jeff Martin, Primitive Lifeways.  
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;arcos-con-respaldo-de-cable&#34;&gt;Arcos con respaldo de cable&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El premio al método más inventivo de fabricación de arcos se lo llevan los inuit, quienes enfrentaron dos problemas. Primero, tenían una selección limitada de madera para arcos. Esta era madera flotante de deriva, o abeto y pino, maderas muy quebradizas que carecen de elasticidad.&lt;sup id=&#34;fnref5:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:38&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:38&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;38&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Segundo, la cola de animal es difícil de usar a bajas temperaturas, gelificándose casi al instante. Los inuit resolvieron esto fabricando arcos con materiales como cuerno de oveja, asta de caribú y barbas de ballena, que reforzaron con &amp;ldquo;respaldo de cable&amp;rdquo;. Esto consistía en el uso de cables de tendón elevados que recorrían las palas de arriba a abajo, fijados por un elaborado sistema de nudos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El respaldo consistía en un fuerte cordel continuo hecho de tendón de hasta 45 metros de largo. El arquero lo enrollaba alrededor de una de las muescas del arco, lo llevaba hacia abajo por el dorso del arco, luego lo enrollaba alrededor de la otra muesca del arco, lo llevaba hacia arriba por el dorso nuevamente, y así sucesivamente, hasta que había varias decenas de hebras en el arco. Luego, las hebras se retorcían y se fijaban al arco con nudos en patrones a veces muy complejos. Pequeñas varillas planas servían para torcer los cordones. Se usaban por pares, sosteniendo una en cada mano para asegurar la misma cantidad de torsión en ambas.&lt;sup id=&#34;fnref6:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:38&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:38&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;38&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cualquier respaldo debe ser proporcional a la masa de la pala a lo largo del arco, lo que significa que debe ser más grueso en la empuñadura y más delgado hacia los extremos del arco. Con un respaldo pegado, esto es fácil de lograr: agregar más capas de respaldo en el medio del arco. Sin embargo, es difícil reducir el diámetro de un cable desde el agarre hasta la punta. Los inuit resolvieron esto haciendo que parte de los cables solo se extendieran a lo largo de una parte de la longitud de la pala. Hasta una docena de hilos solo se extendían solo por el centro del arco. La mayoría de los arcos simples con respaldo de cable eran arcos cortos planos, como máximo de 125 cm de largo.&lt;sup id=&#34;fnref7:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:38&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:38&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;38&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/03PLATE%20III_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Arcos con respaldo de cable. Fuente: Murdoch, John. &amp;amp;quot;A study of the Eskimo bows in the US National Museum.&amp;amp;quot; Report of the United States National Museum for the year 1884.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Arcos con respaldo de cable. Fuente: Murdoch, John. \&#34;A study of the Eskimo bows in the US National Museum.\&#34; Report of the United States National Museum for the year 1884. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/05PLATE%20V_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Arcos con respaldo de cable. Fuente: Murdoch, John. &amp;amp;quot;A study of the Eskimo bows in the US National Museum.&amp;amp;quot; Report of the United States National Museum for the year 1884.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Arcos con respaldo de cable. Fuente: Murdoch, John. \&#34;A study of the Eskimo bows in the US National Museum.\&#34; Report of the United States National Museum for the year 1884. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/06PLATE%20VI_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Arcos con respaldo de cable. Fuente: Murdoch, John. &amp;amp;quot;A study of the Eskimo bows in the US National Museum.&amp;amp;quot; Report of the United States National Museum for the year 1884.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Arcos con respaldo de cable. Fuente: Murdoch, John. \&#34;A study of the Eskimo bows in the US National Museum.\&#34; Report of the United States National Museum for the year 1884. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/09PLATE%20IX_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Arcos con respaldo de cable. Fuente: Murdoch, John. &amp;amp;quot;A study of the Eskimo bows in the US National Museum.&amp;amp;quot; Report of the United States National Museum for the year 1884.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
Imagen: Arcos con respaldo de cable. Fuente: Murdoch, John. \&#34;A study of the Eskimo bows in the US National Museum.\&#34; Report of the United States National Museum for the year 1884. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;amarres-de-cuerda&#34;&gt;Amarres de cuerda&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Otro método para fabricar un arco con madera de calidad inferior fue el uso de amarres de cuerda. En lugar de pegar un refuerzo en el dorso del arco o estirar cables de un extremo a otro, los cordones de amarre consistían en material de refuerzo que se enrollaba alrededor del arco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un ejemplo famoso de esta técnica es el arco de Meare Heath. Encontrado en 1961 en los pantanos de turba de Somerset, Inglaterra, data de alrededor del 2690 a.C. Este arco plano, de 6 cm de ancho y 190 cm de largo, tenía cordones de cuero y tendón atados formando cruces. Una réplica del arco, hecha con herramientas de la Edad de Piedra, demostró que era un excelente arma, superando el rendimiento del arco largo inglés que apareció unos miles de años después.&lt;sup id=&#34;fnref1:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los cordeles de amarre continuaron utilizándose en la Edad Media, también en algunos arcos compuestos.&lt;sup id=&#34;fnref5:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Por ejemplo, los hunza en Afganistán envuelven todos sus arcos con tendones.&lt;sup id=&#34;fnref2:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, está el arco japonés, el yumi, que es una categoría aparte. El yumi es un arco laminado, hecho de al menos siete capas de bambú y madera, pero su construcción y diseño están claramente influenciados por el arco compuesto. El yumi se distingue por su longitud (puede superar los dos metros) y su asimetría: la extremidad superior es dos tercios de la longitud total. La extremidad más larga permite un tiro más largo, mientras que la más corta permite disparar el arco desde el lomo de un caballo o arrodillado. Hacer un yumi requería que el arquero usara sus manos y pies, trabajando rápidamente con pegamentos de secado rápido que podían ablandarse nuevamente con una estufa de vapor.&lt;sup id=&#34;fnref3:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/01-meare-heath-neolithic-bow-illustration_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: dibujo del arco de Meare Heath. Fuente: Clark, J. G. D. &amp;amp;quot;Neolithic bows from Somerset, England, and the prehistory of archery in north-western Europe.&amp;amp;quot; Proceedings of the Prehistoric Society. Vol. 29. Cambridge University Press, 1963.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: dibujo del arco de Meare Heath. Fuente: Clark, J. G. D. \&#34;Neolithic bows from Somerset, England, and the prehistory of archery in north-western Europe.\&#34; Proceedings of the Prehistoric Society. Vol. 29. Cambridge University Press, 1963. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/meare-heath-bow-replica_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una réplica del arco de Meare Heath, realizada por el maestro arquero Greg Anderson. Fuente: North Wood Traditional Archery.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Una réplica del arco de Meare Heath, realizada por el maestro arquero Greg Anderson. Fuente: [North Wood Traditional Archery](https://www.facebook.com/profile.php?id=100067570410615). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/penobscot-bow_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: El arco Penobscot. Otro método para construir un arco con madera de baja calidad. El peso del tiro del arco se aumenta agregando una segunda pala. Fuente: National Museum of the American Indian, Smithsonian.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: El arco Penobscot. Otro método para construir un arco con madera de baja calidad. El peso del tiro del arco se aumenta agregando una segunda pala. Fuente: [National Museum of the American Indian, Smithsonian](https://americanindian.si.edu/collections-search/objects/NMAI_27561). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;cultivo-de-flechas&#34;&gt;Cultivo de flechas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Por sí solo, el arco no es un arma utilizable. Requiere munición en forma de flechas. Encontrar madera para flechas era mucho más fácil que obtener madera para arcos.&lt;sup id=&#34;fnref6:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; La mayoría de las especies de madera son adecuadas para hacer flechas, y la madera puede ser de menor tamaño. Las flechas tenían menos de un metro de largo, excepto en los trópicos, donde podían ser mucho más largas.&lt;sup id=&#34;fnref:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Antes de la llegada de las herramientas de metal, los vástagos o astiles de flecha se fabricaban a partir de brotes y ramitas o de caña, bambú y juncos, según lo que hubiera disponible localmente. Estos materiales ya tenían la forma de vástagos de flecha y crecían en diferentes longitudes y diámetros.&lt;sup id=&#34;fnref1:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los brotes y las ramitas se descortezaban, se enderezaban sobre un fuego, se afinaban y luego se dejaban secar durante unas semanas o meses. Estos astiles de flecha eran sólidos y relativamente pesados, lo que aumentaba la masa y la penetración. Las cañas, el bambú y los juncos no requerían descorche y eran impermeables sin más tratamiento. Por otro lado, eran huecos y mucho más ligeros que los vástagos o astiles hechos de brotes y ramitas. Se insertaba una varilla delantera separada hecha de madera o hueso en el ástil hueco para darles suficiente resistencia y masa. La muesca del culatín se reforzaba para evitar que la cuerda del arco partiera el vástago de flecha.&lt;sup id=&#34;fnref1:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las herramientas de corte metálicas dieron origen a un nuevo método, que permitió vástagos de flecha hechos a partir de madera aserrada. Se cortaban tablas de madera en pequeños listones del tamaño de astiles de flecha y luego se les cepillaban las cuatro aristas, haciéndolos octogonales. Estos astiles se redondeaban con papel de lija o piedra arenisca. La elaboración a partir de madera hendida (“Split timber shafting”) redujo el tiempo para hacer astiles de flecha, permitió producir flechas en grandes cantidades y mejoró sus capacidades balísticas.&lt;sup id=&#34;fnref2:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:42&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:42&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;42&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/011.700x700_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un conjunto de flechas con puntas de madera y empuñaduras romas. Fuente:National Museum of the American Indian, Smithsonian&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Un conjunto de flechas con puntas de madera y empuñaduras romas. Fuente:[National Museum of the American Indian, Smithsonian](https://americanindian.si.edu/collections-search/objects/NMAI_31682?destination=edan_searchtab%3Fpage%3D5%26edan_q%3DARROWS)  
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/arrowheads-black-white_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Réplicas de flechas prehistóricas, fabricadas por el maestro arquero Greg Anderson. Fuente: North Wood Traditional Archery.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Réplicas de flechas prehistóricas, fabricadas por el maestro arquero Greg Anderson. Fuente: [North Wood Traditional Archery](https://www.facebook.com/profile.php?id=100067570410615). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/medieval-arrows_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Réplicas de flechas medievales, fabricadas por Heritage Longbows. Fuente: Heritage Longbows.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Réplicas de flechas medievales, fabricadas por Heritage Longbows. Fuente: [Heritage Longbows](https://www.heritagelongbows.com). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/african-arrows-1_dithered.png&#34; alt=&#39;&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/african-arrows-2_dithered.png&#34; alt=&#39;&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/african-arrows-3_dithered.png&#34; alt=&#39;&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/african-arrows-4_dithered.png&#34; alt=&#39;Flechas y arcos de África. Fuente: Leakey, Louis Seymour Bazett. “A New Classification of the Bow and Arrow in Africa.” The Journal of the Royal Anthropological Institute of Great Britain and Ireland 56 (1926): 259-299.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Flechas y arcos de África. Fuente: Leakey, Louis Seymour Bazett. “A New Classification of the Bow and Arrow in Africa.” The Journal of the Royal Anthropological Institute of Great Britain and Ireland 56 (1926): 259-299. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El vástago es el elemento estructural de la flecha al que se sujetan la punta de flecha, el aplumado y el culatín. Históricamente, la muesca del culatín a menudo se tallaba en el propio ástil, a veces reforzada con hueso, cuerno o madera dura. El aplumado generalmente consistía en tres plumas, que podían provenir de muchas aves (como gansos y pavos). Se pegaban al eje y se ataban con hilo de tendón.&lt;sup id=&#34;fnref7:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las puntas de flecha se fabricaban con muchos materiales, incluidos piedra, hueso, asta, dientes y metal (bronce, hierro forjado, acero). Las puntas de flecha de metal aparecieron más recientemente pero no funcionaban mejor que las puntas de flecha hechas de materiales primitivos. Sin embargo, eran más rápidas y económicas de fabricar. Los puntos de madera siguieron en uso a lo largo de la historia junto con materiales más duraderos pero que requerían más mano de obra.&lt;sup id=&#34;fnref:43&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:43&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;43&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; La forma de una punta de flecha variaba según su uso; existían cientos de tipos diferentes. Las puntas de flecha se fijaban al vástago con pegamento y una ligadura de tendón, o se insertaban en un ástil hueco.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;reutilización-y-reparación-de-flechas&#34;&gt;Reutilización y reparación de flechas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Fabricar un manojo de flechas llevaba considerablemente más tiempo que hacer un arco simple normal. Sin embargo, los arqueros a menudo reutilizaban sus proyectiles. No se puede disparar una bala y luego volver a ponerla en un arma de fuego y dispararla por segunda vez. Sin embargo, se puede lanzar la misma flecha una y otra vez. Eso es evidente en el tiro de entrenamiento, pero también sucedía durante la caza y en el campo de batalla. Las flechas podían cambiar de manos varias veces en una batalla. Se recogían del suelo o se extraían de enemigos o compañeros muertos.&lt;sup id=&#34;fnref4:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:29&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:29&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;29&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:44&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:44&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;44&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Debido a que eran valiosas, incluso las flechas dañadas se recogían rutinariamente para repararlas. Las reparaciones someras se realizaban en el campo de batalla o durante la caza, y algunos flecheros podían acompañar a los ejércitos, aportando el suministro de municiones. Si un ástil de flecha se rompía cerca de la punta de flecha, un arreglo rápido era añadir una nueva punta de flecha para hacer una flecha nueva y con menor apertura. Incluso si el proyectil quedaba demasiado pequeño para un arquero, aún podía servir para un arquero algo más pequeño. Los Hazda, una tribu en África, usaban flechas que eran más largas de lo necesario y se iban cortando según se iban rompiendo.&lt;sup id=&#34;fnref1:2&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:2&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si el vástago se rompía en otro punto, se podía reparar mediante un proceso más elaborado llamado &amp;ldquo;footing&amp;rdquo; o empalme a horquilla. Esta técnica, que requería herramientas de metal, implicaba el empalme con juntas horquilla triangular, como en un taco de billar. Finalmente, las puntas de flecha y las plumas se podían reutilizar para hacer nuevas flechas.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/tools-arrowmaker-horizontal_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Herramientas del fabricante de flechas. Fuente: Mason, Otis T. Arcos, flechas y carcajes de América del Norte. JM Carroll, 1893.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Herramientas del fabricante de flechas. Fuente: Mason, Otis T. Arcos, flechas y carcajes de América del Norte. JM Carroll, 1893. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;cultivo-de-cuerdas-para-arcos&#34;&gt;Cultivo de cuerdas para arcos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La combinación de un arco y un juego de flechas aún no es un arma. Falta la cuerda del arco, que une los dos elementos. Al igual que con los arcos y las flechas, se pueden hacer cuerdas con muchos materiales diferentes, y siempre hay una fuente adecuada de fibra en los alrededores. Históricamente, la mayoría de las cuerdas de arco estaban hechas de fibras vegetales (cáñamo, lino, asclepia, ramio, ortiga) o fibras animales (seda, tendón, cuero crudo, tripa). Incluso el cabello humano se puede usar para hacer cuerdas de arco. Los arqueros pueden cultivar el material para sus cuerdas de arco sembrando cáñamo o lino, que también proporciona material para reforzar arcos y para hacer aceite de linaza, un acabado tradicional para arcos y flechas.&lt;sup id=&#34;fnref:45&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:45&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;45&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La &amp;ldquo;Bíblia del Arquero&amp;rdquo; dedica un largo capítulo a hacer cuerdas completamente funcionales en el campo, incluso bajo las condiciones más primitivas: “Arranca una planta fibrosa, corta una ramita de un árbol, para emplearla como huso, y con este equipo de cavernícola, se puede hilar un hilo más fino y más fuerte que el equivalente más fino hecho a máquina. Con un poco de práctica, utilizando un huso manual, se tarda aproximadamente una hora y media en hilar una cuerda de arco. Con un torno de hilar, se puede hacer en veinte minutos. Cuando la hilatura está completa, con unos quince minutos más se puede obtener una cuerda de arco de calidad impecable.”&lt;sup id=&#34;fnref1:45&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:45&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;45&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Convertir un hilo en una cuerda de arco se puede hacer de diferentes maneras. La “cuerda sin fin” es la más fácil de hacer. Se fijan dos clavos en una tabla de madera, a una distancia igual a la longitud de cuerda deseada (un poco más corta que el arco en sí). La cuerda se va enrollando de un clavo al otro alrededor de los clavos hasta que se alcanza el número deseado de hebras, por lo general de 12 a 16 hebras. Los dos extremos sueltos se atan juntos, se refuerzan forrando con otro hilo distinto y se convierten en gazas que puedan sujetarse a las muescas del arco. En algunas regiones, los arqueros usaban nudos en lugar de gazas para sujetar la cuerda al arco, lo que les permitía ajustar la longitud de la cuerda del arco.&lt;sup id=&#34;fnref2:45&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:45&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;45&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/bowstrings-nocks_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Cuerdas de arco hechas por el maestro arquero Greg Anderson. Fuente: North Wood Traditional Archery.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Cuerdas de arco hechas por el maestro arquero Greg Anderson. Fuente: [North Wood Traditional Archery](https://www.facebook.com/profile.php?id=100067570410615). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2024/03/when-lethal-weapons-grew-on-trees/images/dithers/bowstring-living-longbows-facebook_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una cuerda de arco hecha por el maestro arquero Jack Pinson, Under Warden. Irlanda. Fuente:Living Longbows.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Una cuerda de arco hecha por el maestro arquero Jack Pinson, Under Warden. Irlanda. Fuente:[Living Longbows](https://www.facebook.com/LivingLongbows).  
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;necesitan-ser-sostenibles-las-armas&#34;&gt;¿Necesitan ser sostenibles las armas?&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las flechas y arcos históricos y prehistóricos estaban hechos enteramente de materiales naturales y disponibles localmente. Estos provenían de plantas y árboles (madera, caña, bambú, lino), animales (tendón, hueso, plumas, pegamento) y minerales (piedra y puntas metálicas). Hoy en día, al igual que hace 10,000 años, uno puede entrar en un bosque u otro entorno natural con las manos vacías y salir con un arma funcional. Incluso las herramientas para fabricarla están en la naturaleza. La fabricación depende exclusivamente del esfuerzo humano, ayudada eventualmente por un fuego. La munición puede ser reutilizada, reparada y reciclada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eso plantea algunas preguntas. En primer lugar, ¿deben ser sostenibles las armas? El uso de arcos y flechas fue un ejemplo perfecto de lo que hoy en día llamamos &amp;ldquo;&lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2018/11/how-circular-is-the-circular-economy/&#34;&gt;economía circular&lt;/a&gt;.” Por el contrario, la fabricación de armas de fuego modernas depende de una cadena de suministro altamente compleja, globalmente interconectada e interdependiente, que consta de minas, fábricas, sistemas de transporte y energía, combustibles fósiles y partes de la economía como finanzas y tecnología de la comunicación. Pocos de los materiales necesarios para hacer armas de fuego modernas están disponibles local o naturalmente, y la producción genera residuos y emisiones. Lo mismo ocurre con los arcos y flechas modernos hechos de metales, plásticos y compuestos sintéticos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En segundo lugar, si es relativamente fácil fabricar armas letales, especialmente arcos simples, ¿por qué no estamos plagados de olas de violencia con arcos análogas a la violencia con armas de fuego? Existe mucha preocupación por las armas de fuego impresas en 3D y las &amp;ldquo;armas fantasma&amp;rdquo; (armas de fuego no registradas construidas a partir de piezas de armas anónimas), pero ¿cuál es la diferencia con entrar en un bosque con las manos vacías y salir con un arma que podría matar a un elefante? En estos días, la selección de materiales locales no ha parado de crecer. Cualquier material moderno que se doble y recupere su forma original puede convertirse en un arco. Puedes hacer puntas de flecha con vidrio de ventana o botella, módulos electrónicos o antiguas hojas de sierra.&lt;sup id=&#34;fnref2:18&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:18&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;18&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Ningún usuario de armas de fuego puede lograr la autosuficiencia del arquero preindustrial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En tercer lugar, si las armas de fuego modernas dependen de combustibles fósiles y una cadena de suministro global, ¿qué sucede si este contexto desaparece? ¿Podrían las armas de fuego fabricadas de forma artesanal y de baja tecnología competir con longbows, arcos planos y arcos compuestos? En el siguiente artículo, intento responder a estas preguntas y hacer una propuesta: “¿Y si reemplazamos las armas de fuego y las balas por arcos y flechas?”&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;footnotes&#34; role=&#34;doc-endnotes&#34;&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id=&#34;fn:1&#34;&gt;
&lt;p&gt;Bergman, Christopher A. &amp;ldquo;The development of the bow in Western Europe: a technological and functional perspective.&amp;rdquo; Archeological Papers of the American Anthropological Association 4.1 (1993): 95-105. &lt;a href=&#34;https://anthrosource.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1525/ap3a.1993.4.1.95&#34;&gt;https://anthrosource.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1525/ap3a.1993.4.1.95&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:1&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:2&#34;&gt;
&lt;p&gt;Cattelain, Pierre. &amp;ldquo;Hunting during the Upper Paleolithic: bow, spearthrower, or both?.&amp;rdquo; Projectile technology. Springer, Boston, MA, 1997. 213-240.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:2&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:2&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:3&#34;&gt;
&lt;p&gt;Meadows, John, et al. &amp;ldquo;Dating the lost arrow shafts from Stellmoor (Schleswig-Holstein, Germany).&amp;rdquo; (2018): 105-114. &lt;a href=&#34;https://quartaer.obermaier-gesellschaft.de/pdfs/2018/2018_05_meadows.pdf&#34;&gt;https://quartaer.obermaier-gesellschaft.de/pdfs/2018/2018_05_meadows.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:3&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:4&#34;&gt;
&lt;p&gt;Lombard, Marlize, and John J. Shea. &amp;ldquo;Did Pleistocene Africans use the spearthrower‐and‐dart?.&amp;rdquo; Evolutionary Anthropology: Issues, News, and Reviews 30.5 (2021): 307-315.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:5&#34;&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#34;https://en.wikipedia.org/wiki/Spear-thrower&#34;&gt;https://en.wikipedia.org/wiki/Spear-thrower&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:5&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:6&#34;&gt;
&lt;p&gt;Grund, Brigid Sky. &amp;ldquo;Behavioral ecology, technology, and the organization of labor: How a shift from spear thrower to self bow exacerbates social disparities.&amp;rdquo; American Anthropologist 119.1 (2017): 104-119. &lt;a href=&#34;https://anthrosource.onlinelibrary.wiley.com/doi/am-pdf/10.1111/aman.12820&#34;&gt;https://anthrosource.onlinelibrary.wiley.com/doi/am-pdf/10.1111/aman.12820&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:6&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:7&#34;&gt;
&lt;p&gt;Randall, Karl Chandler. Origins and Comparative Performance of the Composite Bow. Diss. University of South Africa, 2016. &lt;a href=&#34;https://core.ac.uk/download/pdf/79170491.pdf&#34;&gt;https://core.ac.uk/download/pdf/79170491.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:7&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:7&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:7&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:8&#34;&gt;
&lt;p&gt;Denny, Mark. Their arrows will darken the sun: the evolution and science of ballistics. JHU Press, 2011.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:8&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:9&#34;&gt;
&lt;p&gt;Vea la segunda parte de este artículo: “&lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2022/11/what-if-we-replace-guns-and-bullets-with-bows-and-arrows/&#34;&gt;What if we replace guns and bullets by bows and arrows?&lt;/a&gt;”.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:10&#34;&gt;
&lt;p&gt;Loades, Mike. War Bows: Longbow, crossbow, composite bow and Japanese yumi. Bloomsbury Publishing, 2019.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:11&#34;&gt;
&lt;p&gt;Baker, Tim. “Bows of the world”. &amp;ldquo;The Traditional Bowyer&amp;rsquo;s Bible, Volume Three.&amp;rdquo; 1994. 43-98.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:12&#34;&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#34;https://www.primitiveways.com/Otzi&#39;s_bow.html&#34;&gt;https://www.primitiveways.com/Otzi&amp;rsquo;s_bow.html&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:13&#34;&gt;
&lt;p&gt;Roth, Erik. With a Bended Bow: Archery in Mediaeval and Renaissance Europe. The History Press, 2011.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref7:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:14&#34;&gt;
&lt;p&gt;Hamm, Jim. &amp;ldquo;The Traditional Bowyer&amp;rsquo;s Bible, Volume Three.&amp;rdquo; 1994.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref7:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref8:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:15&#34;&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Archery: The Technical Side&amp;rdquo;
Edited by C. N. Hickman, Forrest Nagler &amp;amp; Paul E. Klopsteg, 1939.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:16&#34;&gt;
&lt;p&gt;Clark, J. G. D. &amp;ldquo;Neolithic bows from Somerset, England, and the prehistory of archery in north-western Europe.&amp;rdquo; Proceedings of the Prehistoric Society. Vol. 29. Cambridge University Press, 1963. See also: Comstock, Paul. “Ancient European Bows”. The Traditional Bowyers Bible (1993): 113-154.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:17&#34;&gt;
&lt;p&gt;Prior, Stuart. &amp;ldquo;The skill of the neolithic bowyers—reassessing the past through experimental archaeology.&amp;rdquo; Somerset archaeology. Papers to mark 150 (2000): 19-24. &lt;a href=&#34;https://www.somersetheritage.org.uk/downloads/publications/150years/HES_150_Years_Chapter_4.pdf&#34;&gt;https://www.somersetheritage.org.uk/downloads/publications/150years/HES_150_Years_Chapter_4.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:18&#34;&gt;
&lt;p&gt;Hamm, Jim. &amp;ldquo;The Traditional Bowyer&amp;rsquo;s Bible, Volume One.&amp;rdquo; (1992).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:18&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:18&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:18&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:19&#34;&gt;
&lt;p&gt;Strunk, John. &amp;ldquo;Yew Longbow.&amp;rdquo; The traditional bowyer&amp;rsquo;s bible, Volume One.(1992): 117-130.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:19&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:20&#34;&gt;
&lt;p&gt;Hardcastle, Ron. “Osage Flat Bow.” The traditional bowyer&amp;rsquo;s bible, Volume One. (1992): 131-148.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:20&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:21&#34;&gt;
&lt;p&gt;Comstock, Paul. “Other Bow Woods”.  The traditional bowyer&amp;rsquo;s bible, Volume One. (1992):149-164.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:21&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:22&#34;&gt;
&lt;p&gt;Wilke, Philip J. &amp;ldquo;Bow staves harvested from Juniper trees by Indians of nevada.&amp;rdquo; Journal of California and Great Basin Anthropology 10.1 (1988): 3-31. &lt;a href=&#34;https://escholarship.org/content/qt4v5249w9/qt4v5249w9.pdf&#34;&gt;https://escholarship.org/content/qt4v5249w9/qt4v5249w9.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:22&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:23&#34;&gt;
&lt;p&gt;Clay Hayes, Traditional Bowyer’s Handbook: How to Build Wooden Bows and Arrows.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:24&#34;&gt;
&lt;p&gt;Comstock, Pail. “Tools”. The Traditional Bowyer&amp;rsquo;s Bible, Vol. 3. Globe Pequot, 1994: 17-42&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:24&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:25&#34;&gt;
&lt;p&gt;Hamm, Jim. “Tillering”. The traditional bowyer&amp;rsquo;s bible, Volume One. (1992): 257-287.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:25&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:26&#34;&gt;
&lt;p&gt;Loades, Mike. The Composite Bow. Bloomsbury Publishing, 2016.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:26&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:26&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:26&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:26&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:27&#34;&gt;
&lt;p&gt;Balfour, Henry. &amp;ldquo;On the structure and affinities of the composite bow.&amp;rdquo; The Journal of the Anthropological Institute of Great Britain and Ireland 19 (1890): 220-250.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:27&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:27&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:28&#34;&gt;
&lt;p&gt;Nieminen, Timo A. &amp;ldquo;The Asian war bow.&amp;rdquo; arXiv preprint arXiv:1101.1677 (2011).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:28&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:28&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:28&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:29&#34;&gt;
&lt;p&gt;Hurley, Vic. Arrows against steel: the history of the bow and how it forever changed warfare. Cerberus Books, 2011.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:29&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:29&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:29&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:30&#34;&gt;
&lt;p&gt;Grayson, Bert. &amp;ldquo;Composite bows.&amp;rdquo; The Traditional Bowyers Bible, Volume Two (1993): 113-154.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:30&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:30&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:31&#34;&gt;
&lt;p&gt;Schmidt, Jeff. “Korean archery”. The Traditional Bowyer’s Bible, Volume Three. 1994: 99-114.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:31&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:31&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:32&#34;&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#34;https://www.mandarinmansion.com/article/qing-bow-glossary&#34;&gt;https://www.mandarinmansion.com/article/qing-bow-glossary&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:32&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:32&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:33&#34;&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#34;http://www.manchuarchery.org/content/composite-bow-care-and-maintenance&#34;&gt;http://www.manchuarchery.org/content/composite-bow-care-and-maintenance&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:33&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:34&#34;&gt;
&lt;p&gt;Hamm, Jim. “Sinew-backing”. The traditional bowyer&amp;rsquo;s bible (1992): 213-232. See also: Comstock, Paul. “Other backings”. The traditional bowyer&amp;rsquo;s bible (1992): 233-257.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:34&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:35&#34;&gt;
&lt;p&gt;Bergman, Christopher A., and Edward McEwen. &amp;ldquo;Sinew-reinforced and composite bows.&amp;rdquo; Projectile Technology. Springer, Boston, MA, 1997. 143-160.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:35&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:35&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:36&#34;&gt;
&lt;p&gt;Allely, Steve. “Eastern Indian Bows”. The traditional bowyer&amp;rsquo;s bible volume one (1992): 165-194. Herrin, Al. “Eastern Woodland Bows”. The traditional bowyer&amp;rsquo;s bible volume two (1993): 51-80. Hamm, Jim. “Plains Indian Bows”. The traditional bowyer&amp;rsquo;s bible volume 3 (1994): 115-142.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:36&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:37&#34;&gt;
&lt;p&gt;Edinborough, Kevan Stephen Anthony. Evolution of bow-arrow technology. University of London, University College London (United Kingdom), 2005.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:37&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:38&#34;&gt;
&lt;p&gt;Murdoch, John. &amp;ldquo;A study of the Eskimo bows in the US National Museum.&amp;rdquo; Report of the United States National Museum for the year 1884 (Pt. 2 of the Annual Report of the Board of Regents of the Smitshonian Institution for the year 1884) (1884). &lt;a href=&#34;https://repository.si.edu/bitstream/handle/10088/29824/1884_Murdoch_307-316.pdf?sequence=1&amp;amp;isAllowed=y&#34;&gt;https://repository.si.edu/bitstream/handle/10088/29824/1884_Murdoch_307-316.pdf?sequence=1&amp;amp;isAllowed=y&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:38&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:38&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:38&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:39&#34;&gt;
&lt;p&gt;Massey, Jay. “Self arrows”. The traditional bowyer&amp;rsquo;s bible, volume one (1992): 299-320.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:40&#34;&gt;
&lt;p&gt;Lotz, Mickey. “Arrows of the world”. The traditional bowyer&amp;rsquo;s bible, volume four (2008): 213-254.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:41&#34;&gt;
&lt;p&gt;Las flechas de arco largo generalmente pesaban alrededor de 70-90 gramos, mientras que las flechas de arco compuesto oscilaban entre 20 y 40 gramos. Los arcos compuestos grandes, como el arco Manchú, disparaban flechas de 100 gramos. &lt;sup id=&#34;fnref2:28&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:28&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;28&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las flechas medían entre 45 y 150 cm, dependiendo de la cultura y los materiales disponibles. Por ejemplo, los sudamericanos usaban flechas largas en la selva para poder recuperarlas fácilmente y para evitar que se desviaran entre la maleza. &lt;sup id=&#34;fnref8:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:42&#34;&gt;
&lt;p&gt;Sadło, Maciej. &amp;ldquo;Experimental Studies in the Field of Ballistics on Different Types of Arrow Shafts.&amp;rdquo; Chronika, Volume XI (2021): 76. &lt;a href=&#34;http://www.chronikajournal.com/resources/Chronika%20volume%2011.pdf#page=82&#34;&gt;http://www.chronikajournal.com/resources/Chronika%20volume%2011.pdf#page=82&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:42&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:43&#34;&gt;
&lt;p&gt;Waguespack, Nicole M., et al. &amp;ldquo;Making a point: wood-versus stone-tipped projectiles.&amp;rdquo; Antiquity 83.321 (2009): 786-800.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:43&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:44&#34;&gt;
&lt;p&gt;Dougherty, Martin J. The Medieval Warrior: Weapons, Technology and Fighting Techniques: AD 1000-1500. Lyons Press, 2011.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:44&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:45&#34;&gt;
&lt;p&gt;Baker, Tim. “Strings”, The traditional bowyer&amp;rsquo;s bible volume two (1993): 187-259.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:45&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:45&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:45&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/div&gt;
</description>
    </item>
    
    <item>
      <title>La Venganza de la bolsa de agua caliente</title>
      <link>https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/</link>
      
      <enclosure url="https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/hot-water-bottles-bar-terrace_dithered.png" type="image/png" length="40997" ></enclosure>
      <pubDate>Mon, 20 Nov 2023 00:00:00 +0000</pubDate>
      
      <guid>https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/</guid>
      <description>&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/hot-water-bottles-bar-terrace_dithered.png&#34; alt=&#39;Las bolsas de agua caliente podrían ahorrar mucha energía y dinero sin sacrificar la comodidad térmica. Funcionan tanto en interiores como en exteriores. Ilustración: Marie Verdeil.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Las bolsas de agua caliente podrían ahorrar mucha energía y dinero sin sacrificar la comodidad térmica. Funcionan tanto en interiores como en exteriores. Ilustración: Marie Verdeil. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Una bolsa de agua caliente es un recipiente sellable lleno de agua caliente, a menudo envuelto en una funda textil, que se coloca directamente contra una parte del cuerpo para la comodidad térmica. La bolsa de agua caliente sigue siendo un artículo común en algunos lugares, como el Reino Unido y Japón, pero en la mayoría del mundo industrializado ha sido olvidada o despreciada. Si las personas la conocen, generalmente la asocian con el alivio del dolor en lugar del calentamiento, o consideran su uso como una práctica anticuada para los pobres y los ancianos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, cuando envié dos docenas de bolsas de agua caliente a amigos y familiares como regalo de Navidad, las reacciones fueron casi unánimemente entusiastas. La gente se mostró muy sorprendida de que un objeto tan humilde pueda proporcionar tanta comodidad. Como no tengo tiempo ni presupuesto para enviar bolsas de agua caliente a todos, he escrito este artículo. Se basa en gran medida en mi experiencia personal: he estado usando bolsas de agua caliente durante muchos años, y son la única fuente de calor en mi casa.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;la-historia-de-la-bolsa-de-agua-caliente&#34;&gt;La historia de la bolsa de agua caliente&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El inventor croata Eduard Penkala patentó la bolsa de agua caliente de goma, a la que llamó &amp;ldquo;Termofor&amp;rdquo;, en 1903. Sin embargo, la idea no surgió de la nada. De hecho, la historia de la bolsa de agua caliente se remonta a miles de años, aunque ha tenido diferentes formas.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/warmwaterzak_dithered.png&#34; alt=&#39;Bolsa de agua caliente de goma, fabricada en Alemania (1925-35). Fuente: Museum Rotterdam.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Bolsa de agua caliente de goma, fabricada en Alemania (1925-35). Fuente: [Museum Rotterdam](https://museumrotterdam.nl/collectie/item/76113-A-B). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En sus inicios, &amp;ldquo;bolsas de agua caliente” eran, literalmente, otras personas y animales. Desde tiempos inmemoriales, las personas se han calentado acurrucándose juntas. Por ejemplo, era común que toda la familia durmiera junta en la misma cama, y esto incluía a posibles visitantes. &lt;sup id=&#34;fnref:1&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:1&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; También se aprovechaba el calor de los animales: &amp;ldquo;bolsas de agua caliente&amp;rdquo; con una cubierta de piel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La gente se acurrucaba junto a vacas y cerdos, que compartían el espacio vital o vivían en los establos debajo de él. En el siglo XVIII, las mujeres adineradas tenían &amp;ldquo;perros de mano&amp;rdquo; especialmente criados, caniches de juguete, para mantener calientes sus regazos y manos. &lt;sup id=&#34;fnref:2&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:2&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los dispositivos de calefacción personal también tomaban la forma de objetos, como piedras, ladrillos o papas, que se calentaban en o cerca del fuego, se envolvían en tela o papel y se colocaban en el regazo de las personas, en los bolsillos o en la cama.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya en la década de 1500, la gente comenzó a usar todo tipo de recipientes portátiles llenos de brasas calientes del fuego. Se usaban como calentadores de pies, calentadores de manos y calentadores de cama. &lt;sup id=&#34;fnref:3&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:3&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;3&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; La mayoría estaba hecha de metal, ya sea latón o cobre, y se colocaba dentro de envases de madera o cerámica para evitar quemaduras en la piel. Con el tiempo, las brasas calientes fueron reemplazadas por agua caliente, que es un medio de almacenamiento de calor más limpio y seguro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Inicialmente, estas primeras &amp;ldquo;verdaderas&amp;rdquo; bolsas de agua caliente estaban hechas de materiales duros como vidrio, metal o loza. Fue solo con la invención del caucho vulcanizado en el siglo XIX que se volvieron una opción más cómoda y liviana. Amigos españoles me dijeron que las bolsas de agua caliente solían estar hechas de pieles de animales, pero no pude verificarlo. Bien podría ser cierto, porque en todo el mundo hay una larga tradición de usar &amp;ldquo;pieles de agua&amp;rdquo; para almacenar líquidos.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/VictorianCollections-large_dithered.png&#34; alt=&#39;Ejemplo de una bolsa de agua caliente de uso común en hogares a mediados del siglo XX antes de la utilización de las de goma (década de 1940, Melbourne, Australia). Fuente: Victorian Collections. https://victoriancollections.net.au/items/5a2622e921ea6a17dcba0799.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Ejemplo de una bolsa de agua caliente de uso común en hogares a mediados del siglo XX antes de la utilización de las de goma (década de 1940, Melbourne, Australia). Fuente: Victorian Collections. [https://victoriancollections.net.au/items/5a2622e921ea6a17dcba0799](https://victoriancollections.net.au/items/5a2622e921ea6a17dcba0799). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/Copper-foment-can-England-1880-1930_dithered.png&#34; alt=&#39;Una lata de fomento se llena de agua caliente y se usa de manera muy similar a una bolsa de agua caliente para aplicar calor al cuerpo. La fomentación significa &amp;amp;ldquo;aplicar líquidos calientes para tratar la piel&amp;amp;rdquo;. Esta lata en forma ovalada está curvada para adaptarse al cuerpo. Fabricante: Kenworthy Son and Company. Lugar de fabricación: Southport, Sefton, Merseyside, Inglaterra, Reino Unido. Fuente: Science Museum, Londres. (CC BY 4.0). https://wellcomecollection.org/works/gf42542b.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Una lata de fomento se llena de agua caliente y se usa de manera muy similar a una bolsa de agua caliente para aplicar calor al cuerpo. La fomentación significa &#34;aplicar líquidos calientes para tratar la piel&#34;. Esta lata en forma ovalada está curvada para adaptarse al cuerpo. Fabricante: Kenworthy Son and Company. Lugar de fabricación: Southport, Sefton, Merseyside, Inglaterra, Reino Unido. Fuente: Science Museum, Londres. (CC BY 4.0). [https://wellcomecollection.org/works/gf42542b](https://wellcomecollection.org/works/gf42542b). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/Hexagonal-hot-water-bottle-Austria-1791-1798_dithered.png&#34; alt=&#39;Bolsa de agua caliente hexagonal, Austria, 1791-1798. Esta bolsa de agua caliente hexagonal está hecha de peltre y está grabada con una escena forestal. Fuente: Science Museum, Londres. (CC BY 4.0). https://wellcomecollection.org/works/b452vwjm.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Bolsa de agua caliente hexagonal, Austria, 1791-1798. Esta bolsa de agua caliente hexagonal está hecha de peltre y está grabada con una escena forestal. Fuente: Science Museum, Londres. (CC BY 4.0). https://wellcomecollection.org/works/b452vwjm. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/foot-warmer-Lister-Ward_dithered.png&#34; alt=&#39;Este calentador de pies (fabricado en 1927) se usaba para brindar calor y comodidad a los pacientes que descansaban en las salas del hospital. Hecho de hierro estañado, el calentador se llenaría con agua caliente y se sellaría con un corcho. Lugar de fabricación: Glasgow, Escocia, Reino Unido. Fuente: Science Museum, Londres. (CC BY 4.0). https://wellcomecollection.org/works/mfjujndv&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Este calentador de pies (fabricado en 1927) se usaba para brindar calor y comodidad a los pacientes que descansaban en las salas del hospital. Hecho de hierro estañado, el calentador se llenaría con agua caliente y se sellaría con un corcho. Lugar de fabricación: Glasgow, Escocia, Reino Unido. Fuente: Science Museum, Londres. (CC BY 4.0). https://wellcomecollection.org/works/mfjujndv 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/M0354_930804-004_1_dithered.png&#34; alt=&#39;Calentador de pies francés, fecha desconocida. Fuente: Musée Départemental Albert Demard&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Calentador de pies francés, fecha desconocida. Fuente: Musée Départemental Albert Demard  
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;bolsas-de-agua-caliente-hoy&#34;&gt;Bolsas de agua caliente hoy&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La bolsa de agua caliente clásica que se vende hoy en día está hecha de goma o plástico PVC. Este último material tiene algunas ventajas. A menudo es un poco más barato y puede ser transparente, pero a diferencia del caucho, contiene productos químicos tóxicos (que hacen que el plástico sea flexible). Una tercera opción, un poco más difícil de encontrar, son las bolsas de agua caliente de plástico sin suavizantes químicos, que son rígidas en lugar de flexibles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La distintiva bolsa de agua caliente japonesa, el &amp;ldquo;yutampo&amp;rdquo;, suele ser de ese tipo. Su uso se remonta al siglo XV, cuando se hacía de metal o gres. Por supuesto, cualquier recipiente sellable puede funcionar como una bolsa de agua caliente. He utilizado con éxito bolsas de metal para beber e incluso bolsas de plástico PET, pero más sobre eso más adelante.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;A pesar de su imagen aburrida, la bolsa de agua caliente ha experimentado algunas innovaciones interesantes últimamente.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La bolsa de agua caliente típica tiene una forma rectangular y puede contener hasta dos litros de agua. Sin embargo, a pesar de su imagen aburrida, la bolsa de agua caliente ha experimentado algunas innovaciones interesantes últimamente. Una primera novedad son las bolsas rectangulares mucho más pequeñas, que contienen entre 0,2 y 0,8 litros de agua. A juzgar por sus fundas, estas están dirigidas principalmente a los niños, pero también pueden ser igualmente útiles para los adultos que pueden llevarlas en los bolsillos o colocarlas dentro de la ropa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora también hay bolsas de agua caliente más grandes disponibles, que pueden contener hasta tres litros de agua o más. Finalmente, la novedad más exitosa tiene la forma de una salchicha: es una bolsa de agua caliente de 80 centímetros de largo. Puede atarse alrededor de la cintura pero también es tan práctica como compañera en el sofá o en la cama. Puede ser compartida fácilmente por dos personas y su forma la hace lujosamente cómoda. Puede contener hasta dos litros de agua.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/waterbottle002_dithered.png&#34; alt=&#39;Bolsas de agua caliente de goma y PVC. Imagen de Marie Verdeil.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Bolsas de agua caliente de goma y PVC. Imagen de Marie Verdeil. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/waterbottle005_dithered.png&#34; alt=&#39;Bolsas de agua caliente de goma. Imagen de Marie Verdeil.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Bolsas de agua caliente de goma. Imagen de Marie Verdeil. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/yutampo2_dithered.png&#34; alt=&#39;Una bolsa de agua caliente japonesa, o yutampo, hecha de plástico duro. Fuente: All About Japan. https://allabout-japan.com/en/article/6244/&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Una bolsa de agua caliente japonesa, o yutampo, hecha de plástico duro. Fuente: All About Japan. [https://allabout-japan.com/en/article/6244/](https://allabout-japan.com/en/article/6244/) 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/maruka-yutampo_dithered.png&#34; alt=&#39;El yutampo japonés todavía está disponible en metal. Fuente: Maruka.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 El yutampo japonés todavía está disponible en metal. Fuente: Maruka.  
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;cómo-usar-bolsas-de-agua-caliente&#34;&gt;¿Cómo usar bolsas de agua caliente?&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las personas que conocen las bolsas de agua caliente suelen pensar en ellas como compañeras de cama. Sin embargo, pueden mantenerte caliente donde sea que estés, durante todo el día. Esto incluye el sofá, por supuesto, pero también puedes rodearte con una o más bolsas de agua caliente cuando estés sentado en un escritorio o una mesa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo uso una, dos o, excepcionalmente, tres bolsas de agua caliente simultáneamente, según la temperatura interior. Por lo general, terminan en mi regazo, detrás de mi espalda baja y/o debajo de mis pies. Aunque solo algunas partes del cuerpo se calientan directamente, el calor de la(s) bolsa(s) se distribuye por todo el cuerpo mediante el flujo sanguíneo en la piel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las bolsas de agua caliente se pueden combinar con una manta, lo que aumenta aún más la comodidad térmica. Si coloco una manta sobre la parte inferior de mi cuerpo cuando estoy sentado en mi escritorio, atrapa el calor de las bolsas y las mantiene calientes durante más tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aún mejor es una manta con un agujero en el medio para meter la cabeza, una especie de poncho básico, o una manta con mangas. Si es lo suficientemente grande, crea una estructura tipo tienda que coloca todo tu cuerpo en el microclima cálido creado por las bolsas de agua caliente. Colgar ropa larga sobre una fuente de calor personal era una estrategia común para la comodidad en tiempos anteriores.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/hot-water-bottles-kotatsu-grey-background_dithered.png&#34; alt=&#39;La manta atrapa el calor de las bolsas de agua caliente. Ilustración de Marie Verdeil.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 La manta atrapa el calor de las bolsas de agua caliente. Ilustración de Marie Verdeil. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Puedes dar un paso más y poner una manta grande sobre el escritorio o la mesa y luego meter las piernas debajo de ella. Estos arreglos de calefacción se han utilizado en diferentes partes del mundo, generalmente con brasas calientes como medio de almacenamiento de calor. Ejemplos son el &amp;ldquo;kotatsu&amp;rdquo; japonés, el &amp;ldquo;korsi&amp;rdquo; de Oriente Medio y el &amp;ldquo;brasero de picón&amp;rdquo; español.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los dos primeros son bastante bajos al suelo, ya que las personas se sientan en el suelo, mientras que el último se adapta a la altura común de los asientos en el mundo occidental. Es fácil construir este tipo de arreglo de calefacción, y unas cuantas bolsas de agua caliente son la fuente de calor definitiva para ello.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;bolsas-de-agua-caliente-al-aire-libre-y-durante-viajes&#34;&gt;Bolsas de agua caliente al aire libre y durante viajes&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Los arreglos descritos anteriormente solo funcionan para personas que permanecen en un solo lugar. La necesidad de una fuente de calor externa disminuye cuando nos movemos y estamos físicamente activos, ya que nuestro cuerpo produce más calor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, las bolsas de agua caliente también pueden mantenerte abrigado cuando estás de pie haciendo cosas o cuando te estás moviendo a través de un espacio o un edificio. Se pueden llevar debajo de la ropa o incluso colocar en bolsillos o mochilas especialmente diseñadas. Una pequeña mochila que sostiene una bolsa de agua caliente, posicionada entre los omóplatos, también funciona muy bien al estar sentado en una silla.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/hot-water-bottles-school_dithered.png&#34; alt=&#39;Las bolsas de agua caliente proporcionan confort térmico con todas las ventanas abiertas. Ilustración de Marie Verdeil.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Las bolsas de agua caliente proporcionan confort térmico con todas las ventanas abiertas. Ilustración de Marie Verdeil. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Las bolsas de agua caliente funcionan tanto en interiores como en exteriores, siempre y cuando el cuerpo esté protegido del viento y la lluvia, o en interiores con todas las ventanas abiertas. Los modernos sistemas de calefacción central proporcionan confort térmico principalmente calentando el aire en un espacio, un enfoque que obviamente no funcionará bien al aire libre o en un espacio interior bien ventilado. En cambio, las bolsas de agua caliente transfieren calor directamente a las personas a través del contacto físico (un método de transferencia de calor llamado &amp;ldquo;conducción&amp;rdquo;). [Calientan a las personas, no los espacios] (https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto convierte a las bolsas de agua caliente en una alternativa segura y sostenible para los calentadores de terraza en bares y restaurantes. La inversión es mínima: una colección de bolsas de agua caliente y una tetera, y el agua se puede reutilizar una y otra vez. Alternativamente, cada persona podría traer su propia bolsa de agua caliente y llenarla en la terraza.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Las bolsas de agua caliente son una alternativa segura y sostenible para los calentadores de terraza en bares y restaurantes.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Se podría llevar esta idea aún más lejos e imaginar una infraestructura pública para rellenar bolsas de agua caliente, no solo en terrazas de bares, sino en múltiples lugares como escuelas, oficinas y edificios públicos. &lt;sup id=&#34;fnref:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las personas podrían reunirse alrededor del dispensador de agua caliente de la misma manera que lo hacen alrededor del enfriador de agua.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Históricamente, las bolsas de agua caliente, y sus predecesoras que usaban carbón caliente, también se sacaban de la casa. Su uso era común en coches y trenes, así como en iglesias, que no estaban calefaccionadas. Contenedores más pequeños con asas y fundas de tela se colocan en carteras de piel o bolsillos. Hoy en día, también se podría almacenar agua caliente en un termo y luego verterla en una bolsa de agua caliente horas después.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/Stoneware_Queens_Muff_Warmer_H_as151a1645z_dithered.png&#34; alt=&#39;Stoneware Queens Muff Warmer. Fuente: Antiques Atlas. https://www.antiques-atlas.com.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Stoneware Queens Muff Warmer. Fuente: Antiques Atlas. [https://www.antiques-atlas.com](https://www.antiques-atlas.com). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/Curved-rectangular-hot-water-bottle-France-1751-1810_dithered.png&#34; alt=&#39;Bolsa de agua caliente rectangular curva, Francia, 1751-1810. Hecha de estaño y plomo, esta bolsa de agua caliente está grabada con aves y plantas, y tiene una forma curva para adaptarse cerca del cuerpo. Fuente: Museo de Ciencia, Londres. (CC BY 4.0). https://wellcomecollection.org/works/g5ufhayn.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Bolsa de agua caliente rectangular curva, Francia, 1751-1810. Hecha de estaño y plomo, esta bolsa de agua caliente está grabada con aves y plantas, y tiene una forma curva para adaptarse cerca del cuerpo. Fuente: Museo de Ciencia, Londres. (CC BY 4.0). [https://wellcomecollection.org/works/g5ufhayn](https://wellcomecollection.org/works/g5ufhayn).  
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;900-bolsas-de-agua-caliente-al-día-ahorro-de-energía&#34;&gt;900 bolsas de agua caliente al día: ahorro de energía&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Como era de esperar, hay poca, o en realidad, ninguna investigación académica sobre el potencial de ahorro de energía de las bolsas de agua caliente. En cambio, en los últimos años, los científicos han investigado dispositivos de calefacción personal más sofisticados, como escritorios y asientos con calefacción eléctrica, bombillas de calor radiante o almohadas térmicas con batería.
&lt;sup id=&#34;fnref:5&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:5&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;5&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:6&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:6&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;6&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:7&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:7&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;7&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas alternativas parecen innecesariamente complejas en comparación con la bolsa de agua caliente. El agua se puede calentar de muchas maneras, tanto de alta tecnología como de baja tecnología, y los recipientes se pueden fabricar con materiales disponibles localmente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, estos estudios muestran que las fuentes de calefacción personal con efectos similares a las bolsas de agua caliente podrían ahorrar mucha energía mientras se mantiene, y a menudo se mejora, la comodidad térmica. Por ejemplo, un estudio reveló que reducir la temperatura del aire en una oficina de 20.5°C a 18.8°C (69°F a 66°F) y proporcionar a los empleados una silla calefactada para compensar la incomodidad lleva a un 35% menos de uso de energía y puntuaciones consistentemente más altas para la comodidad térmica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay pocas intervenciones en el envolvente del edificio que puedan lograr ahorros de energía tan grandes con una inversión tan pequeña, y sin embargo, la disminución de la temperatura del aire estuvo lejos de ser radical en este experimento. Si los dispositivos de calefacción personal se combinaran con &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2011/02/insulation-first-the-body-then-the-home/&#34;&gt;un cambio en la aislación de la ropa&lt;/a&gt;, y/o mantas, los ahorros de energía podrían ser aún más significativos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otra forma de investigar el potencial de ahorro de energía de la bolsa de agua caliente es calcular cuánta energía se necesita para preparar una y compararla con el uso de energía de un sistema de calefacción central. Debido a que las bolsas de agua caliente de goma o PVC solo se pueden llenar hasta dos tercios para un uso seguro y cómodo, asumo un modelo algo más grande, de 3 litros, que puede contener dos litros de agua en la práctica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto hace que el cálculo sea válido también para contenedores que se pueden llenar completamente, como el yutampo japonés. Se necesitan 4,200 julios para aumentar la temperatura de 1 litro de agua en 1°C, lo que significa que calentar dos litros de agua de 10°C a 60°C (50°F a 140°F) requiere 420 kilojulios o 116.7 vatios-hora.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/sleep-well_dithered.png&#34; alt=&#39;Anuncio para Westbrook &amp;amp;amp; Thompson Ltd&amp;amp;rsquo;s &amp;amp;lsquo;Cosimax&amp;amp;rsquo; bolsas de agua caliente, hechos con goma Dunlop. 1938. Science Museum / Science &amp;amp;amp; Society Picture Library. Fuente: https://www.ssplprints.com/image/95677/sleep-well-hot-water-bottle-august-1938.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Anuncio para Westbrook &amp; Thompson Ltd&#39;s &#39;Cosimax&#39; bolsas de agua caliente, hechos con goma Dunlop. 1938. Science Museum / Science &amp; Society Picture Library. Fuente: [https://www.ssplprints.com/image/95677/sleep-well-hot-water-bottle-august-1938](https://www.ssplprints.com/image/95677/sleep-well-hot-water-bottle-august-1938). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En comparación, el uso promedio de energía doméstica para calefacción a gas en Bélgica, que tiene un clima moderado, es de 20,000 kWh por año. Suponiendo que el sistema de calefacción promedio en Bélgica se utiliza durante seis meses al año, el uso diario de energía corresponde a 109.6 kWh por día. Esta energía podría calentar aproximadamente 900 bolsas de agua por día, suficiente para mantener cómodo a todo el vecindario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Imagina que cuatro miembros del hogar usan dos bolsas de agua caliente simultáneamente y las recalientan cada dos horas durante todas las horas que están despiertos (16 horas). El uso total de energía es entonces inferior a 4 kilovatios-hora, casi 30 veces menos que la energía de calefacción consumida por el hogar promedio en Bélgica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto no sugiere que las bolsas de agua caliente deban reemplazar un sistema de calefacción central. Los inviernos relativamente cortos y suaves aquí en Barcelona me permiten usar bolsas de agua caliente como el único sistema de calefacción, ya que rara vez baja de los 12°C (54°F) en mi apartamento sin calefacción.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En climas menos hospitalarios, las bolsas de agua caliente pueden combinarse con un sistema de calefacción central. Las bolsas de agua caliente crean islas de confort térmico para actividades de bajo metabolismo, mientras que el resto del espacio interior es cómodo para moverse o realizar actividades físicas.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;seguridad&#34;&gt;Seguridad&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El agua caliente es un medio de almacenamiento de calor más seguro que las brasas calientes, pero no está exento de riesgos, y las bolsas de agua caliente deben usarse con cuidado. Llevan la instrucción de no usar agua hirviendo, que es un consejo muy sensato, pero el agua caliente no necesita hervir para ser peligrosa. El agua por encima de una temperatura de 60°C (140°F) puede causar quemaduras y provocar lesiones muy graves.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por lo tanto, se recomienda usar solo agua caliente del grifo u otra fuente de agua caliente por debajo de 60°C. Esta temperatura es lo suficientemente alta como para que te sientas cómodo, y la única ventaja de usar agua más caliente es que no necesitas volver a calentarla tan frecuentemente.
El agua demasiado caliente puede causar daño de varias maneras. En primer lugar, siempre existe la posibilidad de que derrames agua en tus manos mientras llenas la bolsa. En segundo lugar, una bolsa de agua caliente de goma o plástico puede comenzar a filtrarse, ya sea a través de la tapa o de las costuras.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En tercer lugar, y este es el escenario más grave, una bolsa de agua caliente puede estallar y liberar dos litros de agua caliente sobre tu cuerpo. Estos accidentes son raros, porque hoy en día las bolsas de agua caliente se fabrican según normas de calidad. Sin embargo, ocurren, generalmente porque la bolsa se ha desgastado.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/jayne-mansfield-hot-water-bottle-ad-1_dithered.png&#34; alt=&#39;La bolsa de agua caliente &amp;amp;ldquo;Jayne Mansfield&amp;amp;rdquo; salió al mercado en 1957. La figura de Mansfield, en una pose de pin-up con las manos detrás del cuello y vistiendo un bikini negro pintado, está hecha de plástico de color rosa &amp;amp;ldquo;sonrojado&amp;amp;rdquo; con una tapa de rosca en forma de &amp;amp;ldquo;sombrero&amp;amp;rdquo; y mide cerca de dos pies de la cabeza a los pies. Fuente:https://vintagenewsdaily.com/at-the-height-of-her-career-in-the-1950s-jayne-mansfield-even-modeled-for-this-awesome-hot-water-bottle/.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 La bolsa de agua caliente &#34;Jayne Mansfield&#34; salió al mercado en 1957. La figura de Mansfield, en una pose de pin-up con las manos detrás del cuello y vistiendo un bikini negro pintado, está hecha de plástico de color rosa &#34;sonrojado&#34; con una tapa de rosca en forma de &#34;sombrero&#34; y mide cerca de dos pies de la cabeza a los pies. Fuente:[https://vintagenewsdaily.com/at-the-height-of-her-career-in-the-1950s-jayne-mansfield-even-modeled-for-this-awesome-hot-water-bottle/](https://vintagenewsdaily.com/at-the-height-of-her-career-in-the-1950s-jayne-mansfield-even-modeled-for-this-awesome-hot-water-bottle/). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Para usar de manera segura bolsas de agua caliente de caucho o PVC a temperaturas del agua más altas, es importante reemplazarlas después de unos años de uso y almacenarlas adecuadamente. Si realmente desea utilizar temperaturas del agua más altas, las bolsas de agua caliente de metal, dentro de una funda para evitar quemaduras en la piel, son la opción más segura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, si mantiene la temperatura por debajo de 60°C (140°F), el peor escenario es simplemente mojarse. Si usa bolsas de PET, debe adherirse seguramente a esta temperatura máxima, ya que a temperaturas más altas podrían derretirse. Además, una bolsa de PET no debe usarse para beber después de haberse utilizado para calentar, porque las temperaturas más altas pueden liberar sustancias químicas en el agua.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;uso-del-agua-e-infraestructura&#34;&gt;Uso del agua e infraestructura&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las bolsas de agua caliente también requieren una fuente de agua. Es posible volver a calentar la misma agua una y otra vez, limitando así el uso del agua a unos pocos litros durante la vida útil de la bolsa. Sin embargo, esa no siempre es la solución más práctica. En los hogares modernos, el agua caliente se puede obtener de una tetera eléctrica, una olla en la estufa de cocina o del grifo de agua caliente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque el agua caliente del grifo es la fuente más segura de agua para una bolsa de agua caliente, una vez que el agua se ha enfriado, no hay manera de devolverla a las tuberías para volver a calentarse. Además, lleva tiempo que el agua alcance la temperatura adecuada, lo que significa que se consumirán más de dos litros de agua.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Incluso una frecuencia ligeramente menor de duchas proporciona suficiente agua y energía para el uso continuo de bolsas de agua caliente.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Usar una tetera eléctrica, o una olla en la estufa, facilita la reutilización del mismo agua una y otra vez, pero también enfrenta algunos problemas. En primer lugar, si tu tetera eléctrica no tiene una temperatura de agua programable, debes asegurarte de que el agua no se caliente demasiado. Yo resuelvo esto sumergiendo la sonda de un termómetro digital en la tetera mientras caliento el agua.
En segundo lugar, si vuelves a calentar el agua de las bolsas de goma, la tetera (o la olla) ya no se puede usar para calentar agua para el consumo humano porque tendrá mal sabor. Así que, o usas una tetera separada para el uso con las bolsas de agua caliente, o calientas el agua en la única tetera del hogar y la desechas después de usarla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Incluso si el agua no se reutiliza para otros fines (como regar las plantas), el desperdicio es bastante limitado. La &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2019/10/mist-showers-sustainable-decadence/&#34;&gt;ducha promedio&lt;/a&gt; consume suficiente agua para llenar 37 bolsas de agua caliente. Del mismo modo, el consumo de energía de una ducha promedio corresponde al consumo de energía para calentar 17 bolsas de agua caliente (que utilizan agua a una temperatura más alta que una ducha). En consecuencia, incluso una frecuencia ligeramente menor de duchas proporciona fácilmente el agua y la energía necesarias para el uso continuo de bolsas de agua caliente.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/stone-bottle_dithered.png&#34; alt=&#39;Bolsa de agua caliente Stoneware (1901-1910). Fuente: Auckland War Memorial Museum&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Bolsa de agua caliente Stoneware (1901-1910). Fuente: Auckland War Memorial Museum 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/te-aburi_dithered.png&#34; alt=&#39;Los japoneses ofrecían a los invitados una pequeña olla redonda de cerámica con combustible en su interior, llamada &amp;amp;ldquo;te-aburi&amp;amp;rdquo;. En China, las cajas de mano de cobre o bronce con forma de caja, de unos pocos centímetros de ancho, a menudo con perforaciones y asas para transportar, se llamaban &amp;amp;ldquo;shou lu&amp;amp;rdquo;. Imagen de dominio público. Leer más:https://homethingspast.com/2011/11/26/hand-warmers-muff-warmer/.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Los japoneses ofrecían a los invitados una pequeña olla redonda de cerámica con combustible en su interior, llamada &#34;te-aburi&#34;. En China, las cajas de mano de cobre o bronce con forma de caja, de unos pocos centímetros de ancho, a menudo con perforaciones y asas para transportar, se llamaban &#34;shou lu&#34;. Imagen de dominio público. Leer más:[https://homethingspast.com/2011/11/26/hand-warmers-muff-warmer/](https://homethingspast.com/2011/11/26/hand-warmers-muff-warmer/). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;bolsas-de-agua-fría&#34;&gt;Bolsas de agua fría&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las bolsas de agua caliente también se pueden utilizar para enfriar. En este caso, se llenan con agua fría o se colocan en el congelador. Enfriar a las personas es mucho más eficiente desde el punto de vista energético que enfriar espacios. No tengo aire acondicionado y dependo completamente de &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2014/09/the-revenge-of-the-circulating-fan/&#34;&gt;ventiladores&lt;/a&gt; y bolsas de agua fría en verano, cuando las temperaturas suelen superar los 30°C. Utilizo &amp;ldquo;bolsas de agua fría&amp;rdquo; de manera similar a las bolsas de agua caliente: van en la cama, debajo de mis pies o detrás de mi espalda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para enfriar, utilizo bolsas de plástico PET y recipientes de metal para beber, no bolsas de agua de goma, ya que se vuelven duras y quebradizas. Ten en cuenta no llenar la bolsa completamente, ya que el agua se expande cuando se congela, y coloca la bolsa dentro de una funda protectora para evitar quemaduras por hielo. Además, ten en cuenta que se mojarán un poco por fuera a medida que el hielo se derrite, aunque este efecto solo mejora el enfriamiento. Al igual que las bolsas de agua caliente, las bolsas de agua fría funcionan tanto al aire libre como en interiores.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;footnotes&#34; role=&#34;doc-endnotes&#34;&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id=&#34;fn:1&#34;&gt;
&lt;p&gt;Esta costumbre estaba acompañada de reglas estrictas. Por ejemplo, los visitantes masculinos terminaban durmiendo en un lado de la cama, mientras que las hijas de la familia estaban en el otro lado. Fuente: Ekirch, A. Roger. At day&amp;rsquo;s close: night in times past. WW Norton &amp;amp; Company, 2006.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:1&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:2&#34;&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#34;https://www.encompassingdesigns.com/blog/hot-water-bottlesa-thing-of-the-past&#34;&gt;https://www.encompassingdesigns.com/blog/hot-water-bottlesa-thing-of-the-past&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:2&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:3&#34;&gt;
&lt;p&gt;La &amp;ldquo;cacerola calentadora&amp;rdquo; o &amp;ldquo;calentadora de cama&amp;rdquo; era un recipiente de metal lleno de brasas calientes y equipado con un mango largo. Se deslizaba entre las sábanas y luego se movía por la cama para calentar todos los rincones antes de que alguien se acostara. Otra solución para calentar la cama era la llamada &amp;ldquo;bed wagon&amp;rdquo;: un marco de madera o trineo diseñado para sostener una olla de brasas calientes, que se deslizaba debajo de la cama y se cubría con una lámina de metal. A diferencia de un &amp;ldquo;warming pan&amp;rdquo;, el &amp;ldquo;bed wagon&amp;rdquo; proporcionaba calor durante toda la noche. Ver:&lt;a href=&#34;http://www.oldandinteresting.com/warming-the-bed.aspx&#34;&gt;http://www.oldandinteresting.com/warming-the-bed.aspx&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:3&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:4&#34;&gt;
&lt;p&gt;Algunas ciudades tenían sistemas públicos de suministro de agua caliente. Por ejemplo, en la primera mitad del siglo XX, la ciudad holandesa de Róterdam contaba con cientos de &amp;ldquo;destilerías de agua&amp;rdquo; donde la gente venía a llenar cubos con agua caliente para uso doméstico. China tiene una larga y continua tradición de proporcionar a sus ciudadanos agua caliente en todas partes a donde van, principalmente para beber. En la década de 1830, surgieron tiendas de agua caliente, conocidas como &amp;ldquo;laohuzao&amp;rdquo; o &amp;ldquo;estufas de tigre&amp;rdquo;, en las principales ciudades de todo el delta del río Yangtsé. Hoy en día, casi todas las instituciones gubernamentales, empresas y oficinas administrativas escolares en China tienen dispensadores de agua caliente, incluso los trenes de alta velocidad los tienen. Leer más:&lt;a href=&#34;https://www.sixthtone.com/news/1000919/the-history-behind-chinas-obsession-with-hot-water&#34;&gt;https://www.sixthtone.com/news/1000919/the-history-behind-chinas-obsession-with-hot-water&lt;/a&gt;.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:5&#34;&gt;
&lt;p&gt;Verhaart, Jacob, Michal Veselý, and Wim Zeiler. &amp;ldquo;Personal heating: effectiveness and energy use.&amp;rdquo; Building Research &amp;amp; Information 43.3 (2015): 346-354. &lt;a href=&#34;https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/09613218.2015.1001606&#34;&gt;https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/09613218.2015.1001606&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:5&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:6&#34;&gt;
&lt;p&gt;Deng, Qihong, et al. &amp;ldquo;Human thermal sensation and comfort in a non-uniform environment with personalized heating.&amp;rdquo; Science of the total environment 578 (2017): 242-248.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:6&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:7&#34;&gt;
&lt;p&gt;Mishra, A. K., M. G. L. C. Loomans, and Jan LM Hensen. &amp;ldquo;Thermal comfort of heterogeneous and dynamic indoor conditions—An overview.&amp;rdquo; Building and Environment 109 (2016): 82-100. &lt;a href=&#34;https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0360132316303560&#34;&gt;https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0360132316303560&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:7&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/div&gt;
</description>
    </item>
    
  </channel>
</rss>
