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    <title>LOW←TECH MAGAZINE Español</title>
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    <description>Este sitio web funciona con energía solar, lo que significa que en ocasiones estará fuera de línea.</description>
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      <title>Cómo vestir y desvestir tu casa</title>
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      <pubDate>Thu, 17 Jul 2025 00:00:00 +0000</pubDate>
      
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      <description>&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Vasili_Vasilievich_Vereshchagin_-_Arabs_in_the_desert_Koran_Study_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: &amp;amp;ldquo;Árabes en el desierto&amp;amp;rdquo;, pintura de Vasili Veresjtsjagin. Finales del siglo XIX o principios del XX. Imagen de dominio público. Dentro de la tienda, las temperaturas podían ser de hasta 10-15 grados Celsius más bajas que en la atmósfera circundante.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: &#34;Árabes en el desierto&#34;, pintura de Vasili Veresjtsjagin. Finales del siglo XIX o principios del XX. Imagen de dominio público. Dentro de la tienda, las temperaturas podían ser de hasta 10-15 grados Celsius más bajas que en la atmósfera circundante. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El aislamiento térmico es fundamental en las normas destinadas a reducir el elevado consumo energético de la calefacción y la refrigeración de los edificios. &lt;sup id=&#34;fnref:1&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:1&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En muchos países industrializados, las regulaciones energéticas de los edificios exigen que tanto las construcciones nuevas como las existentes cuenten con paredes, suelos y techos aislados, así como con ventanas con vidrios dobles o triples. En climas fríos, el aislamiento ralentiza la pérdida de calor del interior al exterior, reduciendo así el consumo energético del sistema de calefacción. En climas cálidos, el aislamiento retrasa la transferencia de calor del exterior al interior, reduciendo así el consumo energético del sistema de aire acondicionado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los métodos modernos de aislamiento implican la adición permanente de materiales no estructurales con alta resistencia térmica, como fibra de vidrio, celulosa o lana mineral, a las superficies de los edificios. En un contexto histórico, este enfoque es inusual y deriva de un vuelco en los estilos arquitectónicos. &lt;sup id=&#34;fnref:2&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:2&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los edificios preindustriales a menudo no requerían aislamiento adicional, debido a su considerable masa térmica que actuaba como amortiguador de las fluctuaciones de la temperatura exterior. Además, los propios materiales de construcción podían tener una alta resistencia térmica.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Vistos en un contexto histórico, los métodos de aislamiento modernos son inusuales y surgen de un vuelco en los estilos arquitectónicos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, en los siglos XII y XIII, los europeos del norte construían casas con techos de paja de 60 a 80 cm de espesor. Los muros solían construirse de arcilla y paja, lo que proporcionaba excelentes niveles de masa y resistencia térmica. &lt;sup id=&#34;fnref:3&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:3&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;3&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En contraste, los edificios modernos suelen ser estructuras de acero y hormigón con muy poca masa térmica. Por consiguiente, son muy sensibles a las fluctuaciones de la temperatura exterior.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Además, los edificios preindustriales tenían pocas y pequeñas ventanas que a menudo no tenían vidrios y se cerraban solo con persianas correderas durante la noche. &lt;sup id=&#34;fnref:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Por otro lado, los edificios modernos tienen grandes superficies de vidrio, lo que produce importantes pérdidas de calor en invierno y un alto aumento de calor solar en verano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En climas cálidos, los edificios también se diseñaban para maximizar la ventilación, por ejemplo, mediante el uso de patios y la orientación de los edificios. &lt;sup id=&#34;fnref:5&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:5&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;5&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En cambio, los edificios modernos suelen parecerse entre sí, independientemente del clima local. Todo esto resulta en un alto consumo de energía para calefacción y refrigeración al añadir aislamiento y ventanas de vidrios dobles, especialmente desde la crisis del petróleo de la década de 1970.&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Can_Taxonera_Arenys_de_Mar_Catalonia_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una masía tradicional en Arenys de Mar, Cataluña, España. Construida en 1570, cuenta con muros muy gruesos y pequeñas ventanas que ayudan a mantener la temperatura interior más estable durante todo el año. Imagen de Ainhoa P (CC BY 2.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Una masía tradicional en Arenys de Mar, Cataluña, España. Construida en 1570, cuenta con muros muy gruesos y pequeñas ventanas que ayudan a mantener la temperatura interior más estable durante todo el año. Imagen de Ainhoa P (CC BY 2.0). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Batak_Toba_House_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una casa tradicional Batak en Indonesia, diseñada para maximizar la refrigeración pasiva y la ventilación natural en un clima cálido y húmedo. El techo de paja la aísla del calor solar, mientras que la altura del techo y la orientación del edificio, hacia la dirección predominante del viento, facilitan la evacuación del aire caliente. Crédito de la foto: Sr. Wabu (CC BY-SA 2.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Una casa tradicional Batak en Indonesia, diseñada para maximizar la refrigeración pasiva y la ventilación natural en un clima cálido y húmedo. El techo de paja la aísla del calor solar, mientras que la altura del techo y la orientación del edificio, hacia la dirección predominante del viento, facilitan la evacuación del aire caliente. Crédito de la foto: Sr. Wabu (CC BY-SA 2.0). 
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&lt;h2 id=&#34;aislamiento-permanente-versus-removible&#34;&gt;Aislamiento permanente versus removible&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El retorno a los edificios tradicionales, que mantienen una temperatura agradable en los interiores gracias al diseño arquitectónico en lugar de instalaciones técnicas de alto consumo energético, podría reducir significativamente el gasto asociado con calefacción y refrigeración. Sin embargo, no es una solución a corto plazo: requeriría una gran cantidad de tiempo, dinero y energía para reemplazar el parque inmobiliario existente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Afortunadamente, la historia ofrece una solución alternativa que puede implementarse con mayor rapidez y menos recursos: los textiles. Antes de la Revolución Industrial, se añadía una capa temporal de aislamiento textil al interior o al exterior de los edificios, según el clima y la estación. En épocas de frío, se aislaban paredes, suelos, techos, ventanas, puertas y muebles con cortinas y alfombras. En épocas de calor, se protegían las ventanas, puertas, fachadas, techos, patios y calles con toldos.&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Freud_s_couch__London__2004__2__dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: El diván de Sigmund Freud en el Museo Freud de Londres. La habitación cuenta con alfombra en el suelo, la pared, el sofá, además de cojines. Crédito de la foto: Robert Huffstutter (CC BY 2.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: El diván de Sigmund Freud en el Museo Freud de Londres. La habitación cuenta con alfombra en el suelo, la pared, el sofá, además de cojines. Crédito de la foto: Robert Huffstutter (CC BY 2.0). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/undine2_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Toldos que protegen a la gente a bordo del &amp;amp;ldquo;Undine&amp;amp;rdquo;. Ilustración para The Graphic, 12 de noviembre de 1887. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Toldos que protegen a la gente a bordo del &#34;Undine&#34;. Ilustración para The Graphic, 12 de noviembre de 1887. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El aislamiento removible puede lograr ahorros energéticos significativos con mucha más flexibilidad que los materiales de aislamiento permanentes. Dado que los métodos de aislamiento modernos requieren permisos de construcción e intervenciones estructurales en el edificio, resultan costosos, requieren mucho tiempo de implementación y solo benefician a los propietarios. Además, los métodos de aislamiento modernos no son adecuados para edificios antiguos, en cuyo caso a menudo son insostenibles financiera y energéticamente. &lt;sup id=&#34;fnref:6&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:6&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;6&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:7&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:7&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;7&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;A menudo, las personas pueden instalar aislamientos removibles sin solicitar permisos de construcción, ni contratar profesionales, lo que los convierte en una solución de bricolaje asequible y al alcance de todos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, el aislamiento textil removible es adecuado tanto para edificios nuevos como para los ya existentes, así como para inquilinos y propietarios. A menudo, se puede instalar un aislamiento removible sin necesidad de solicitar permisos de construcción ni contratar profesionales, lo que lo convierte en una solución asequible y accesible. El aislamiento removible se puede instalar rápidamente y sin causarle molestias a residentes y vecinos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para la refrigeración, los textiles tienen otra ventaja. Los edificios herméticos, con una capa de aislamiento permanente, pueden sobrecalentarse drásticamente si el sistema de refrigeración eléctrico falla durante una ola de calor. &lt;sup id=&#34;fnref:8&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:8&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;8&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En cambio, toldos y marquesinas pueden mantener los espacios interiores agradables sin necesidad de electricidad.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;invierno-alfombras-y-cortinas&#34;&gt;Invierno: Alfombras y cortinas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Históricamente, el uso de capas textiles extraíbles se ha adaptado a diferentes contextos según el clima. En regiones frías, por ejemplo, en gran parte de Europa, se instalaban diversos &amp;ldquo;dispositivos&amp;rdquo; textiles en las superficies interiores de los edificios para aumentar el confort térmico. Algunos de estos, como cortinas y alfombras, aún se pueden encontrar en interiores modernos, aunque no con la misma frecuencia que en épocas anteriores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, las alfombras no solo se colocaban en el suelo, sino que también se colgaban en las paredes («alfombras de pared» o «tapices de pared»), se colocaban sobre mesas («manteles») y se usaban sobre otros muebles. Asimismo, se guindaban cortinas gruesas delante de las ventanas y también delante de las puertas («portières») o de las aberturas de las puertas, y se montaban alrededor de las camas («doseles» o «colgantes de cama»). &lt;sup id=&#34;fnref:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En algunas regiones, se colgaban telas gruesas del techo, como edredones y colchas, durante los meses de invierno. &lt;sup id=&#34;fnref:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:18&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:18&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;18&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1566px-Ch%C3%A2teau_de_la_Fert%C3%A9_de_La_Fert%C3%A9-Saint-Aubin_PM_13662_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Habitación en un castillo francés de finales del siglo XVI. Presenta colgaduras de cama y de pared del mismo color, una alfombra y cortinas. Crédito de la foto: PMRMaeyaert (CC BY-SA 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Habitación en un castillo francés de finales del siglo XVI. Presenta colgaduras de cama y de pared del mismo color, una alfombra y cortinas. Crédito de la foto: PMRMaeyaert (CC BY-SA 3.0). 
&lt;/figcaption&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/eierdown2_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Colgando un edredón bajo el techo de la Casa de Oskar y Zofia Hansen en Szumin, Polonia. Fotografía de Michał Matejko, 2020, del proyecto “The Clothed Home” de Alicja Bielawska, CENTRALA y Aleksandra Kędziorek, organizado por el Instituto Adam Mickiewicz. Republicado con autorización.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Colgando un edredón bajo el techo de la Casa de Oskar y Zofia Hansen en Szumin, Polonia. Fotografía de Michał Matejko, 2020, del proyecto “The Clothed Home” de Alicja Bielawska, CENTRALA y Aleksandra Kędziorek, organizado por el Instituto Adam Mickiewicz. Republicado con autorización. 
&lt;/figcaption&gt;
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&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1809px-Geel_zijden_bedgarnituur__BK-1980-770_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tapices de cama de seda bordada exportados desde China, c. 1760-1770. Fuente: Rijksmuseum. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Tapices de cama de seda bordada exportados desde China, c. 1760-1770. Fuente: Rijksmuseum. Imagen de dominio público. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2006AT2385_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Alfombra de mesa tejida en forma de cruz, con pelo anudado de lana sobre base de lana, diseño de medallón con motivos florales otomanos sobre fondo rojo, probablemente de la época otomana de El Cairo, Egipto, 1550-1600. Fuente: V&amp;amp;amp;A. https://collections.vam.ac.uk/item/O67146/table-carpet-table-carpet-unknown/&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Alfombra de mesa tejida en forma de cruz, con pelo anudado de lana sobre base de lana, diseño de medallón con motivos florales otomanos sobre fondo rojo, probablemente de la época otomana de El Cairo, Egipto, 1550-1600. Fuente: V&amp;A. https://collections.vam.ac.uk/item/O67146/table-carpet-table-carpet-unknown/ 
&lt;/figcaption&gt;
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&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Estos &amp;ldquo;tejidos para el hogar&amp;rdquo; solían estar hechos de lana natural, que sigue siendo uno de los materiales aislantes de mejor rendimiento. &lt;sup id=&#34;fnref:19&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:19&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;19&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; La resistencia térmica de la lana se mantiene invariable, tanto si está permanentemente ensamblada en la superficie de los edificios, como si se cuelga delante o se coloca encima de esta. Las alfombras y los tapices de pared ralentizaban así la transferencia de calor del interior al exterior del edificio, al igual que los métodos de aislamiento modernos. De igual modo, un juego de cortinas de lana de 2 a 3 cm de grosor proporcionaba a una ventana de un solo vidrio el mismo aislamiento que una ventana moderna de doble vidrio. &lt;sup id=&#34;fnref:20&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:20&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;20&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Antes del siglo XVIII, los europeos importaban alfombras orientales, pero sólo las usaban en paredes y muebles porque las consideraban demasiado preciosas para caminar sobre ellas.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La producción de alfombras y tapetes de lana con tejido plano y, posteriormente, mediante anudado, se remonta al menos a los primeros siglos d. C. en Oriente Medio, Asia Central y el Lejano Oriente. Sin embargo, las alfombras de lana para suelos no se generalizaron en Europa hasta el siglo XVIII, cuando se mecanizó su producción. Antes de esa época, los europeos importaban alfombras orientales, pero solo las usaban en paredes y muebles, ya que las consideraban demasiado valiosas para pisarlas. Para aislar el suelo se utilizaban pieles de animales, paja suelta o esteras de junco hechas de grama. &lt;sup id=&#34;fnref1:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:21&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:21&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;21&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:22&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:22&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;22&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2048px-Charles_Robertson_-_A_Carpet_Seller__Cairo_109l1905-b9dg4_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: &amp;amp;ldquo;Un vendedor de alfombras, El Cairo&amp;amp;rdquo;. Una pintura de Charles Robertson. Imagen de dominio público. Anterior a 1892.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: &#34;Un vendedor de alfombras, El Cairo&#34;. Una pintura de Charles Robertson. Imagen de dominio público. Anterior a 1892. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/The_Somerset_House_Conference_19_August_1604_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: &amp;amp;ldquo;La Conferencia de Somerset House&amp;amp;rdquo;. Delegación española a la izquierda, delegación inglesa a la derecha, un tapete en el centro. Pintura de Juan Pantoja de la Cruz, 1604. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: &#34;La Conferencia de Somerset House&#34;. Delegación española a la izquierda, delegación inglesa a la derecha, un tapete en el centro. Pintura de Juan Pantoja de la Cruz, 1604. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/rush-mats-on-floor_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Esteras de junco cubren todo el suelo. &amp;amp;ldquo;La reina Isabel I de Inglaterra recibe a los embajadores holandeses&amp;amp;rdquo;, pintura de Levina Teerlinc, 1558. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Esteras de junco cubren todo el suelo. &#34;La reina Isabel I de Inglaterra recibe a los embajadores holandeses&#34;, pintura de Levina Teerlinc, 1558. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Los textiles para el hogar también impedían la entrada de corrientes de aire a través de grietas en las superficies de los edificios y en los marcos de ventanas y puertas. &lt;sup id=&#34;fnref1:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Por eso, las cortinas evolucionaron para abrirse por ambos lados. Las cortinas de dos lados pueden abrirse, proporcionando luz natural y una vista espectacular, a la vez que impiden la entrada de corrientes de aire a través de las juntas mal selladas entre la pared y el marco de la ventana. &lt;sup id=&#34;fnref1:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Las cortinas de dos lados se pueden abrir, proporcionando luz natural y una vista despejada, al mismo tiempo que detienen las corrientes de aire que entran a través de las juntas mal selladas entre la pared y el marco de la ventana.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Durante el invierno, las cortinas gruesas y pesadas protegían los espacios del aire frío que entraba cada vez que alguien abría la puerta. Estas &amp;ldquo;portières&amp;rdquo; aún se pueden encontrar en las entradas de edificios públicos históricos o cafés, pero también eran comunes en las viviendas familiares. &lt;sup id=&#34;fnref2:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las telas también aumentaban la comodidad de una forma que los métodos de aislamiento modernos no proporcionan. Las alfombras ralentizaban la transferencia de calor superficial de los pies al suelo frío, mientras que los manteles individuales ponían los brazos y las manos en contacto con una superficie más cálida. Los edredones que colgaban del techo, las cortinas de las camas y los manteles individuales acumulaban el calor del cuerpo humano, o de otra fuente de calor, en un espacio más reducido. &lt;sup id=&#34;fnref2:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:18&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:18&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;18&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/STEEN__Jan_-_The_Morning_Toilet__1663__dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tapices de cama, alfombra y mantel. &amp;amp;ldquo;El baño matutino&amp;amp;rdquo;, pintura de Jan Steen, 1663. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Tapices de cama, alfombra y mantel. &#34;El baño matutino&#34;, pintura de Jan Steen, 1663. Imagen de dominio público. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Andrea_Gram_Interieur_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Cortina de puerta. &amp;amp;ldquo;Interieur&amp;amp;rdquo;, pintura de Andrea Gram, 1885. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Cortina de puerta. &#34;Interieur&#34;, pintura de Andrea Gram, 1885. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;sillas-tapizadas-paredes-revestidas&#34;&gt;Sillas tapizadas, paredes revestidas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Los textiles también podían combinarse con la carpintería para lograr el mismo efecto. Por ejemplo, el biombo era una obra de tapicería y carpintería que bloqueaba las corrientes de aire y irradiaba el calor radiante de una chimenea. &lt;sup id=&#34;fnref2:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las sillas tapizadas, que aparecieron a finales del siglo XVII, tenían un cojín revestido con el material de la funda y estaban acolchadas con plumas, lana, crin, plumón o trapos. &lt;sup id=&#34;fnref2:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Proporcionaban una superficie de asiento más suave, pero también reducían la pérdida de calor por conducción del cuerpo hacia los muebles. &lt;sup id=&#34;fnref3:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las almohadas también contribuían al confort térmico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunos elementos decorativos, hechos de madera o yeso, cumplían funciones similares a las de los textiles. Por ejemplo, las molduras impedían las corrientes de aire y se utilizaban para cubrir las juntas entre paredes y suelos (zócalos), techos (molduras de corona) y puertas y ventanas (marcos). &lt;sup id=&#34;fnref4:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Algunas casas tenían tabiques de madera fijados al techo con bisagras que se bajaban en invierno para concentrar el calor alrededor de la chimenea. &lt;sup id=&#34;fnref:24&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:24&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;24&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Las molduras detenían las corrientes de aire y se utilizaban para cubrir juntas entre paredes y pisos, techos y puertas y ventanas.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El revestimiento de madera era un tipo de panel de roble o pino que se instalaba típicamente sobre la parte inferior de una pared, una práctica que se remonta a finales de la Edad Media. &lt;sup id=&#34;fnref5:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:25&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:25&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;25&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Estos paneles de madera también podían tapizarse, lo que aumentaba aún más su aislamiento térmico. Las contraventanas interiores podían sustituir a las cortinas. Las camas con cajones se cerraban por todos lados con paneles de madera, sustituyendo las cortinas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lamentablemente, existe muy poca investigación académica sobre el potencial de ahorro energético de los textiles para el hogar y dispositivos similares, ya sea que se usen solos o en combinación con un aislamiento permanente. Existen algunos estudios poco recientes que calculan los valores de aislamiento de las alfombras de suelo o pared, pero ninguno examina los efectos combinados de las telas de interior y otros elementos decorativos. &lt;sup id=&#34;fnref:26&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:26&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;26&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1712px-Armchair__fauteuil__MET_DP130343_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Sillón tapizado de la Manufactura de Tapices de Beauvais, primera mitad del siglo XVIII. Crédito de la foto: Museo Metropolitano de Arte. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Sillón tapizado de la Manufactura de Tapices de Beauvais, primera mitad del siglo XVIII. Crédito de la foto: Museo Metropolitano de Arte. Imagen de dominio público. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2048px-Building_with_assurance__1921___14740687616__dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Paredes revestidas. Organización Morgan Woodwork, 1921. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Paredes revestidas. Organización Morgan Woodwork, 1921. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;verano-toldos&#34;&gt;Verano: Toldos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Los textiles para el hogar descritos anteriormente se utilizaban principalmente para mejorar el confort térmico en climas fríos. La excepción son las cortinas, que no solo mantienen el calor en el interior durante el invierno, sino que también pueden bloquear el calor solar en verano, lo que resulta en un ambiente más fresco. &lt;sup id=&#34;fnref:27&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:27&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;27&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, los textiles para ventanas se utilizan para refrescar con mucha mayor eficacia en el exterior del edificio, como un toldo que bloquea el calor solar antes de que entre por los vidrios. &lt;sup id=&#34;fnref:28&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:28&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;28&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Europa, tanto las cortinas como los toldos surgieron en los siglos XVI y XVII, cuando el vidrio se volvió lo suficientemente asequible como para permitir mayores superficies con cristales. &lt;sup id=&#34;fnref3:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref4:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:21&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:21&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;21&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Como se mencionó, las ventanas más grandes dificultan la calefacción y la refrigeración de los edificios. Sin embargo, también tienen ventajas: proporcionan calor solar gratuito en invierno, aumentan la ventilación natural, ofrecen una mejor vista y permiten la entrada de luz natural durante todo el año. &lt;sup id=&#34;fnref1:2&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:2&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:27&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:27&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;27&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:29&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:29&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;29&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las cortinas y los toldos —estos últimos generalmente de lona— pueden resolver todos estos problemas. Por ejemplo, un toldo puede bloquear la entrada de luz solar en verano, manteniendo la ventana abierta para ventilar y ofreciendo vistas e iluminación. &lt;sup id=&#34;fnref:30&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:30&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;30&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En los siglos XIX y principios del XX, las ciudades europeas y norteamericanas se “vistieron” con toldos. Varios rascacielos de Nueva York y Chicago también los tenían originalmente. &lt;sup id=&#34;fnref:31&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:31&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;31&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;En los siglos XIX y principios del XX, las ciudades europeas y norteamericanas se “vistieron” de toldos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los toldos y el aire acondicionado se pueden combinar, lo que resultaría en una reducción significativa del consumo energético. Varios estudios demuestran que los toldos pueden reducir el consumo energético de los sistemas de aire acondicionado entre un tercio y más de la mitad del total, generando un ahorro energético que supera al de las ventanas de doble vidrio o de baja emisividad (diseñados para bloquear los rayos UV), que son más costosos. &lt;sup id=&#34;fnref1:8&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:8&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;8&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:32&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:32&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;32&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:33&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:33&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;33&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:34&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:34&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;34&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:35&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:35&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;35&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:36&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:36&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;36&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:37&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:37&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;37&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:38&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:38&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;38&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Hoy en día, las ventanas son más grandes que nunca, por lo que los toldos pueden ofrecer muy buenos resultados con una inversión relativamente baja.&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/toldos-awnings-madrid-1919_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Diversos toldos en una calle de Madrid, España, en 1919. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Diversos toldos en una calle de Madrid, España, en 1919. Imagen de dominio público. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2048px-Markiezen_aan_een_woonhuis_te_Rotterdam_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una casa con toldos en Rotterdam, Países Bajos, 2014. Crédito de la imagen: Marcvantveer (CC BY-SA 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Una casa con toldos en Rotterdam, Países Bajos, 2014. Crédito de la imagen: Marcvantveer (CC BY-SA 3.0). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Barnes_and_Crosby_-_Tacoma_Building_Chicago_Illinois_USA_c1905_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: El Edificio Tacoma en Chicago, 1905. Los toldos fueron reemplazados posteriormente por unidades de aire acondicionado. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: El Edificio Tacoma en Chicago, 1905. Los toldos fueron reemplazados posteriormente por unidades de aire acondicionado. Imagen de dominio público. 
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&lt;h2 id=&#34;verano-toldos-1&#34;&gt;Verano: Toldos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Fuera de Europa Occidental y Norteamérica, el uso de cortinas exteriores para refrigeración es muchos siglos anterior al uso de ventanas de vidrio. Durante al menos 2000 años, en Oriente Medio y la región mediterránea, se utilizaron textiles, no solo para dar sombra a ventanas y puertas (sin vidrios), sino también a techos, fachadas, patios y calles enteras. Estos textiles se conocen como toldos o parasoles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El toldo clásico, fabricado con lona de cáñamo, es un toldo rectangular o triangular, similar a una cortina, suspendido mediante ojales cosidos en alambres paralelos. &lt;sup id=&#34;fnref:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las microperforaciones evitan que el aire caliente se estanque debajo del dispositivo de sombreado. &lt;sup id=&#34;fnref:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la antigua Roma, los marineros construían grandes &amp;ldquo;velarias&amp;rdquo; para dar sombra a los anfiteatros. &lt;sup id=&#34;fnref1:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En El Cairo, Egipto, los toldos en calles y patios aún caracterizan el paisaje urbano, especialmente en algunos barrios históricos. &lt;sup id=&#34;fnref2:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las ciudades europeas con raíces islámicas, como Córdoba, Málaga, Granada y Sevilla en España, siguen utilizando o han recuperado el uso de toldos que abarcan calles y distritos enteros.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Aunque los toldos se han utilizado predominantemente en climas desérticos, el cambio climático los hace cada vez más útiles también para regiones de clima templado.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Un estudio realizado en Córdoba en 2020 demostró que los toldos en las calles reducen la temperatura de las superficies del pavimento, las fachadas de los edificios y los tejados hasta en quince grados Celsius. &lt;sup id=&#34;fnref2:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; El sombreado colectivo podría, por lo tanto, sustituir a los toldos individuales, pero el efecto refrescante en los edificios depende de la orientación de la calle. Si bien los toldos se han utilizado principalmente en climas desérticos, el cambio climático los hace cada vez más útiles también en regiones de clima templado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A diferencia del aire acondicionado, los toldos son soluciones robustas, económicas y técnicamente sencillas, al alcance de la mayoría de los hogares y sociedades. &lt;sup id=&#34;fnref3:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En Egipto, en lugar de un desarrollo vertical iniciado por las autoridades, los toldos son fabricados e instalados por los residentes, en una &amp;ldquo;demostración de un movimiento arquitectónico de abajo hacia arriba, respaldado por una industria local experta y artesanal&amp;rdquo;. &lt;sup id=&#34;fnref3:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/street-toldo_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Toldo callejero en España. Crédito de la foto: Instituto IL, Universidad de Stuttgart. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Toldo callejero en España. Crédito de la foto: Instituto IL, Universidad de Stuttgart. Imagen de dominio público. 
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&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Entoldado_Calle_SierpesSevilla1918_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Toldos en la calle Sierpes, Sevilla, España, 1918. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Toldos en la calle Sierpes, Sevilla, España, 1918. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;calles-cubiertas&#34;&gt;Calles cubiertas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En los espacios exteriores, la distinción entre aislamiento removible y permanente no es rígida. Por ejemplo, las contraventanas de madera con persianas o intervenciones arquitectónicas, como ventanas empotradas y galerías cubiertas, pueden sustituir a los toldos. &lt;sup id=&#34;fnref:42&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:42&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;42&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las calles residenciales en las ciudades islámicas podían estar parcialmente cubiertas por estructuras voladizas o totalmente por espacios habitables añadidos. Las calles comerciales solían estar completamente cubiertas, ya sea pesadamente por medio de bóvedas perforadas, parcialmente por altos parapetos y techos a dos aguas, o ligeramente por gruesos tablones y cañas. &lt;sup id=&#34;fnref1:42&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:42&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;42&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los árboles también pueden servir como toldos. Los árboles de hoja caduca dan sombra a edificios y calles en verano, dejando pasar el sol en invierno. Sin embargo, los árboles tardan décadas en crecer y también necesitan agua, que suele ser escasa en las regiones donde tradicionalmente se han usado toldos.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/roshans_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen izquierda: Edificio del British Counsel, 1917. Los habitantes del clima cálido y árido de la región del Mar Rojo han utilizado tradicionalmente una mampara de madera elaboradamente tallada llamada &amp;amp;ldquo;masharabiya&amp;amp;rdquo; (Egipto), &amp;amp;ldquo;rowshan&amp;amp;rdquo; (Arabia Saudita) o &amp;amp;ldquo;jali&amp;amp;rdquo; (India, Pakistán). [^11][^28][^36] Consiste en una estructura de celosía de madera que sobresale hacia la calle y cubre una o varias ventanas desde arriba hasta abajo del edificio. Las &amp;amp;ldquo;shishes&amp;amp;rdquo;, esteras tejidas de hierba o caña que se colgaban en ventanas y puertas, eran la versión más asequible para las personas con menos recursos. Imagen derecha: Escena callejera, 1916. Crédito de la foto: [^36].&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen izquierda: Edificio del British Counsel, 1917. Los habitantes del clima cálido y árido de la región del Mar Rojo han utilizado tradicionalmente una mampara de madera elaboradamente tallada llamada &#34;masharabiya&#34; (Egipto), &#34;rowshan&#34; (Arabia Saudita) o &#34;jali&#34; (India, Pakistán). [^11][^28][^36] Consiste en una estructura de celosía de madera que sobresale hacia la calle y cubre una o varias ventanas desde arriba hasta abajo del edificio. Las &#34;shishes&#34;, esteras tejidas de hierba o caña que se colgaban en ventanas y puertas, eran la versión más asequible para las personas con menos recursos. Imagen derecha: Escena callejera, 1916. Crédito de la foto: [^36]. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/BST_BMAGG_K509-001_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: &amp;amp;ldquo;El Bazar de Alfombras, El Cairo&amp;amp;rdquo;, pintura de William James Müller, 1843. Museo y Galería de Arte de Bristol. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: &#34;El Bazar de Alfombras, El Cairo&#34;, pintura de William James Müller, 1843. Museo y Galería de Arte de Bristol. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;arquitectura-textil-carpas&#34;&gt;Arquitectura Textil: Carpas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En todos los ejemplos anteriores, los textiles forman una capa arquitectónica &amp;ldquo;blanda&amp;rdquo; adicional, ya sea en el interior o el exterior de las superficies arquitectónicas &amp;ldquo;duras&amp;rdquo;. Sin embargo, esta capa arquitectónica blanda también puede sostenerse por sí sola. En muchas partes del mundo, en lugar de vivir en estructuras permanentes de madera, piedra, barro, ladrillo u otros materiales, las personas habitaban estructuras ligeras y portátiles hechas casi en su totalidad de textiles: las tiendas de campaña. El velo de la tienda sirve como cortina, alfombra de pared y toldo a la vez; no hay una superficie de construcción rígida entre ellas.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El velo de la tienda sirve como cortina, alfombra de pared y toldo al mismo tiempo, sin necesidad de una superficie de construcción dura en el medio.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Como disciplina académica, la historia de la arquitectura ha ignorado en gran medida la arquitectura textil, que surgió entre los pueblos nómadas o los llamados &amp;ldquo;bárbaros&amp;rdquo; fuera del mundo gobernado y &amp;ldquo;civilizado&amp;rdquo;. &lt;sup id=&#34;fnref1:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:43&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:43&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;43&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, las tiendas de campaña estaban tan extendidas como las construcciones permanentes. Eran el refugio predilecto cuando prevalecían dos condiciones, a menudo relacionadas: la escasez de materiales de construcción y la necesidad de movilidad. Los pastores nómadas utilizaron la arquitectura portátil en vastas extensiones de Eurasia, el norte de África y Norteamérica hasta hace relativamente poco, y algunos aún lo hacen. &lt;sup id=&#34;fnref2:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Incluso hoy en día, aún existen sólidos argumentos a favor de la carpa, tanto en términos de sostenibilidad como de resiliencia. En primer lugar, su construcción requiere muchos menos recursos que la de las estructuras permanentes. En segundo lugar, los edificios permanentes necesitan defensas contra todo tipo de amenazas naturales, como olas de calor, huracanes, incendios forestales, inundaciones, etc. En cambio, la carpa permite resolver estos problemas mediante la reubicación: se puede huir del peligro sin abandonar el hogar. Además, las carpas son refugios seguros en caso de terremoto.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1589px-A_traditional_Azerbaijan_yurt_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Dentro de una yurta tradicional de Azerbaiyán. Crédito de la imagen: G.Fargana (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Dentro de una yurta tradicional de Azerbaiyán. Crédito de la imagen: G.Fargana (CC BY-SA 4.0). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1325px-Carrying_loads__yurt_Fortepan_95063_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un yak cargando parte de una yurta, 1925. Crédito de la imagen: Fortepan. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Un yak cargando parte de una yurta, 1925. Crédito de la imagen: Fortepan. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;tiendas-de-campaña-para-regiones-cálidas-y-frías&#34;&gt;Tiendas de campaña para regiones cálidas y frías&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Se encontraron tiendas de campaña en regiones sujetas a calor o frío extremos, lo que demuestra la versatilidad y eficacia de los textiles para proporcionar confort térmico. &lt;sup id=&#34;fnref3:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Tanto la tienda cónica revestida de piel del norte de Eurasia y Norteamérica, más conocida como «tipi», como la «kibitka» o tienda de fieltro, más popularmente conocida como «yurta», fueron diseñadas para una combustión eficiente en climas fríos y ventosos. Las estructuras servían como cámara de combustión, chimenea y cortavientos para el fuego central, además de funcionar como vivienda. &lt;sup id=&#34;fnref4:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En contraste, la &amp;ldquo;carpa negra&amp;rdquo; de Oriente Medio estaba diseñada para mantener el calor fuera, no dentro. Muy parecida a las tiendas que aún usamos hoy, era una tienda sin esqueleto con un velo pretensado, estirado aerodinámicamente sobre soportes de madera mínimos. A diferencia de las esteras y los toldos de cuero de la tienda cónica y la kibitka, el velo tejido, hecho de pelo de cabra negro, era lo suficientemente resistente a la tensión como para ser pretensado. &lt;sup id=&#34;fnref5:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Absorbía el calor a la vez que proporcionaba sombra y, como resultado, las temperaturas dentro de la tienda negra podían ser hasta 10-15 grados Celsius más bajas que en la atmósfera circundante. &lt;sup id=&#34;fnref1:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h3 id=&#34;tipis&#34;&gt;Tipis&lt;/h3&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Blackfoot_tipis_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tipis Blackfoot, 1910. Crédito de la foto: Arthur Rafton-Canning. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Tipis Blackfoot, 1910. Crédito de la foto: Arthur Rafton-Canning. Imagen de dominio público. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Cheyenne_model_teepee_1860_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tipi modelo, llanuras centrales de Cheyenne, Norteamérica, 1860, piel de búfalo y pigmentos. Artesano cheyenne desconocido. Crédito de la foto: John Bigelow Taylor. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Tipi modelo, llanuras centrales de Cheyenne, Norteamérica, 1860, piel de búfalo y pigmentos. Artesano cheyenne desconocido. Crédito de la foto: John Bigelow Taylor. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h3 id=&#34;kibitkas&#34;&gt;Kibitkas&lt;/h3&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1920px-Song-Kul__Kyrgyzstan__43670184405__dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Atardecer en el campamento de yurtas Song Köl (también conocido como Son Kul), Kirguistán, 2018. Crédito de la foto: Ninara (CC BY 2.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Atardecer en el campamento de yurtas Song Köl (también conocido como Son Kul), Kirguistán, 2018. Crédito de la foto: Ninara (CC BY 2.0). 
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&lt;/div&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1626px-Kyrgyzstan_landscape_and_everyday_life_IGP3397_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una kibitka en Kirguistán, 2015. Crédito de la foto: w0zny (CC BY-SA 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Una kibitka en Kirguistán, 2015. Crédito de la foto: w0zny (CC BY-SA 3.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h3 id=&#34;carpas-negras&#34;&gt;Carpas negras&lt;/h3&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/encampment-south-jordan_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un campamento de tiendas negras en el sur de Jordania. Fuente: Drew, Philip. Arquitectura tensada, 1979/2019.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Un campamento de tiendas negras en el sur de Jordania. Fuente: Drew, Philip. Arquitectura tensada, 1979/2019. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Detroit_Photographic_Co_-_Bedouin_Tents_and_Occupants_Holy_Land_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tiendas beduinas y ocupantes. Crédito de la foto: Detroit Photographic Co. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Tiendas beduinas y ocupantes. Crédito de la foto: Detroit Photographic Co. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;vestir-y-desvestir-la-casa&#34;&gt;Vestir y desvestir la casa&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En los edificios modernos, mantener el confort térmico no requiere atención ni esfuerzo por parte de los residentes. Si hace más frío en invierno o más calor en verano, los sistemas actuales de calefacción y refrigeración mantienen la temperatura interior programada por termostato, incrementando el consumo de energía. En cambio, los edificios preindustriales exigían la participación activa de sus habitantes. Era común adaptar los textiles interiores y exteriores según la hora del día, el clima y las estaciones.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El uso histórico de aislamiento textil removible nos recuerda el acto de vestir y desvestir nuestro cuerpo, que también depende del clima y las estaciones.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El uso histórico de aislamiento textil removible nos recuerda el acto de vestirnos y desvestirnos, que también depende del clima y las estaciones. &lt;sup id=&#34;fnref4:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Diariamente, la gente abría y cerraba cortinas y toldos según el clima y la hora del día. &lt;sup id=&#34;fnref4:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los toldos de la calle y del patio se plegaban juntos durante la noche para que el calor almacenado en la masa térmica del pavimento y los edificios pudiera irradiarse al cielo. &lt;sup id=&#34;fnref1:36&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:36&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;36&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Lo mismo ocurría con el viento.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/textiles-and-clothes_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: En muchos casos históricos, existía una estrecha relación entre la tapicería, las cortinas y la vestimenta. [^11] Detalle de: Nicolas Ponce (1746–1831) según Pierre Antoine Baudouin (1723–1769), La toilette, grabado, 1771. Museo Metropolitano de Arte, Fondo Harris Brisbane Dick, 1954, 54.533.12. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: En muchos casos históricos, existía una estrecha relación entre la tapicería, las cortinas y la vestimenta. [^11] Detalle de: Nicolas Ponce (1746–1831) según Pierre Antoine Baudouin (1723–1769), La toilette, grabado, 1771. Museo Metropolitano de Arte, Fondo Harris Brisbane Dick, 1954, 54.533.12. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Según la temporada, las alfombras y tapices se enrollaban en verano para dejar al descubierto el suelo frío de piedra. Las colgaduras de las camas, hechas de materiales gruesos, que se usaban en invierno, se sustituían por telas más ligeras en verano, lo que permitía dormir sin la molestia de los insectos. &lt;sup id=&#34;fnref4:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En Córdoba y otras ciudades españolas, los toldos en las calles solo se instalan entre mayo y octubre. &lt;sup id=&#34;fnref4:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunas personas también añadían aislamiento transitorio para el invierno al exterior de la estructura, apilando una barrera baja contra las bajas temperaturas a lo largo de las partes inferiores de los muros, especialmente el muro que daba contra el viento predominante. Por ejemplo, en la época colonial norteamericana, las casas de Connecticut solían estar cubiertas con turba, montones de hojas o, cerca de la costa, con algas. Incluso hoy, en las zonas rurales del norte de Estados Unidos, se pueden ver fardos de heno apilados alrededor de los cimientos de las casas de madera. &lt;sup id=&#34;fnref2:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;vestir-y-desvestir-la-tienda&#34;&gt;Vestir y desvestir la tienda&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las tiendas de campaña también evidencian la estacionalidad de los textiles. En Laponia, la cubierta de la tienda se hacía tradicionalmente con corteza de abedul en verano y piel de reno en invierno. En la kibitka mongola y turca, el número de capas de fieltro utilizadas para cubrir la estructura de la tienda dependía de la temperatura exterior. Durante el invierno, se podían añadir dos o tres capas de fieltro, mientras que en verano, los fieltros laterales se elevaban aproximadamente medio metro del suelo para ventilar el interior. Los nativos americanos regulaban la intensidad del fuego abriendo y cerrando partes de la tienda. En verano, dejaban el tipi parcialmente abierto al exterior. &lt;sup id=&#34;fnref6:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Durante el invierno se pueden añadir dos o tres capas de fieltro, mientras que en verano los fieltros laterales se elevaban aproximadamente medio metro del suelo para ventilar el interior.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En las tiendas negras, un forro de algodón adicional, una especie de tienda dentro de otra tienda, se podía colgar en el interior durante el invierno para aislarla del frío. Durante la temporada de calor, la tienda se dejaba abierta por todos lados. La excelente estabilidad de la tienda negra frente a fuertes vientos también dependía de las intervenciones regulares de los habitantes. Dado que el lado abierto de la tienda daba al viento predominante, un cambio repentino en la dirección del viento obligaba a los residentes a retirar los postes delanteros hacia atrás, desmontar la pared trasera y volver a colocarla en la parte frontal de la tienda. &lt;sup id=&#34;fnref7:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las tiendas de campaña también podían tener aislamiento externo durante las estaciones frías. Algunas personas rodeaban sus tiendas con muros de caña, mientras que otras construían muros de tierra, de piedra o de barro. En Laponia, a veces se cubrían los laterales de las tiendas con nieve en invierno. &lt;sup id=&#34;fnref8:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Algunas tribus nativas americanas apilaban tierra y piedras alrededor de la base de sus tipis para bloquear las corrientes de aire frío y añadir aislamiento. Esta práctica también ayudaba a anclar la estructura contra los vientos invernales. &lt;sup id=&#34;fnref3:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Kirgizische_vrouwen_plaatsen_bedekking_op_een_joert__-20_mei_2010_a_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Mujeres kirguisas colocando una cubierta de fieltro en una tienda kibitka, 2010. Crédito de la foto: Raki_Man (CC BY 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Mujeres kirguisas colocando una cubierta de fieltro en una tienda kibitka, 2010. Crédito de la foto: Raki_Man (CC BY 3.0). 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Yurt_interior_in_Kh%C3%B6vsg%C3%B6l_Province_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Interior de una yurta en la provincia de Khövsgol, Mongolia, 2023. Crédito de la foto: Bernard Gagnon. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Interior de una yurta en la provincia de Khövsgol, Mongolia, 2023. Crédito de la foto: Bernard Gagnon. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;privacidad-ruido-placer-estético&#34;&gt;Privacidad, ruido, placer estético&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Además de mantener a las personas abrigadas o frescas, los textiles también cumplían otras funciones, tanto en edificios permanentes como en tiendas de campaña. En primer lugar, ayudaban a delimitar zonas de la vida privada. &lt;sup id=&#34;fnref5:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los espacios se separaban con cortinas que dificultaban la visibilidad y amortiguaban los sonidos. &lt;sup id=&#34;fnref6:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref6:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref5:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las cortinas podían aislar ciertas zonas dedicadas a funciones específicas que requerían acceso restringido. &lt;sup id=&#34;fnref1:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las colgaduras de las camas ofrecían privacidad a falta de un dormitorio separado. &lt;sup id=&#34;fnref7:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/door-curtain_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Cortina que cubre la puerta de una casa en Tolve, Italia, 2019. Crédito de la foto: Jules Verne Times Two (CC-BY-SA-4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Cortina que cubre la puerta de una casa en Tolve, Italia, 2019. Crédito de la foto: Jules Verne Times Two (CC-BY-SA-4.0). 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Las cortinas y los toldos proporcionaban privacidad sin sacrificar el confort térmico. Durante el verano, una cortina o un toldo impedían que los forasteros miraran al interior cuando las puertas o ventanas estaban abiertas, permitiendo así cierta entrada de luz y aire. Las habitaciones separadas por cortinas proporcionaban privacidad con el resto de los residentes, a la vez que permitían la circulación del aire. &lt;sup id=&#34;fnref8:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los textiles también protegían a las personas y sus pertenencias del polvo y los insectos, regulaban la iluminación interior, reducían el ruido y hacían que el habla fuera más rica y resonante. &lt;sup id=&#34;fnref1:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref6:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, los textiles para el hogar contribuían a embellecer los espacios donde se colgaban, «ya sea por sí mismos o como fondo o marco para la exhibición de objetos y personas, brindando así placer estético e impartiendo una sensación de solemnidad, opulencia, calidez o intimidad, según el contexto». &lt;sup id=&#34;fnref2:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los textiles eran a menudo los objetos más valiosos que se exhibían en los interiores, y su calidad y variedad reflejaban la posición social de sus propietarios. &lt;sup id=&#34;fnref5:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los textiles eran a menudo los objetos más valiosos que se exhibían en los interiores, y su calidad y variedad reflejaban el nivel de sus propietarios.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, en la mayoría de los hogares, los tapices estaban hechos de lana, lino, algodón o cuero, mientras que las paredes de los castillos, palacios y casas ricas estaban adornadas con tapices o cortinas de cuero repujado que presentaban escenas o paisajes específicos, hechos de seda y lana, y entrelazados con hilos de oro y plata para añadir riqueza. &lt;sup id=&#34;fnref3:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:44&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:44&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;44&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2048px-Interieur_biljartkamer_met_goudleerbehang_-_Laag-Caestert_-_20351777_-_RCE_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Castillo de Eijsden: sala de billar interior con tapices de cuero dorado. Crédito de la foto: AJ van der Wal, Rijksdienst voor het Cultureel Erfgoed (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Castillo de Eijsden: sala de billar interior con tapices de cuero dorado. Crédito de la foto: AJ van der Wal, Rijksdienst voor het Cultureel Erfgoed (CC BY-SA 4.0). 
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&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Ch%C3%A2teau_de_Malmaison_-_Appartement_de_Jos%C3%A9phine_001_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: El apartamento de la emperatriz Josefina en el Château de Malmaison, Rueil-Malmaison, Francia. La habitación de la emperatriz, lujosamente decorada en 1812 en forma de tienda de campaña con dieciséis piezas, exhibe la cama original. Crédito de la foto: Moonik (CC BY-SA 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: El apartamento de la emperatriz Josefina en el Château de Malmaison, Rueil-Malmaison, Francia. La habitación de la emperatriz, lujosamente decorada en 1812 en forma de tienda de campaña con dieciséis piezas, exhibe la cama original. Crédito de la foto: Moonik (CC BY-SA 3.0). 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;interiores-en-blanco-puro-y-con-aire-acondicionado&#34;&gt;Interiores en blanco puro y con aire acondicionado&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Hoy en día, pocos vivimos en edificios con cortinas en las puertas, colgaduras de cama o toldos. La abundancia de decoración interior dio paso a un diseño minimalista, neutro y, a menudo, blanco puro, sin textiles. &lt;sup id=&#34;fnref7:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref4:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:21&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:21&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;21&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Asimismo, ahora preferimos construir centros comerciales con aire acondicionado en lugar de mercados callejeros cubiertos con toldos. Claro que esto solo es posible gracias a un flujo aparentemente inagotable de combustibles fósiles. &lt;sup id=&#34;fnref8:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las cortinas, alfombras, parasoles y toldos presentan sus inconvenientes y desventajas. Requieren atención e intervención manual, deben limpiarse y pueden suponer un riesgo de incendio a menos que estén hechos de lana o cuero. &lt;sup id=&#34;fnref:45&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:45&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;45&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, la quema continua de combustibles fósiles conlleva inconvenientes y desventajas aún mayores, especialmente a largo plazo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los textiles podrían reducir el consumo de energía y mejorar la comodidad y la habitabilidad en todo tipo de edificios. Los toldos podrían cubrir las calles y tejados de barrios enteros. La historia demuestra que el aislamiento textil removible funciona.&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1024px-Hamptons_Kitchen_Design_1_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un interior moderno. ¿Qué pasó con los textiles? Crédito de la foto: JessofWoodnCo (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Un interior moderno. ¿Qué pasó con los textiles? Crédito de la foto: JessofWoodnCo (CC BY-SA 4.0). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1920px-Iranmall_Overview_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Los iraníes, conocidos por sus históricas tecnologías de refrigeración, como los captadores de viento, construyeron recientemente el centro comercial con aire acondicionado más grande del mundo. Crédito de la foto: Anakarnia (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Los iraníes, conocidos por sus históricas tecnologías de refrigeración, como los captadores de viento, construyeron recientemente el centro comercial con aire acondicionado más grande del mundo. Crédito de la foto: Anakarnia (CC BY-SA 4.0). 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Lamentablemente, las normativas de construcción y renovación pasan por alto las propiedades de aislamiento térmico de alfombras, cortinas y otros textiles. Pueden añadirse tantas cortinas y alfombras gruesas como se desee; sin embargo, la legislación seguirá exigiendo la instalación de ventanas de vidrio doble o triple y superficies aislantes, aun cuando los textiles puedan ser igual de eficaces como aislantes. &lt;sup id=&#34;fnref1:6&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:6&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;6&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el exterior del edificio, los toldos pueden incluso ser ilegales. La Asociación Británica de Persianas y Contraventanas tuvo que luchar arduamente para revocar la prohibición de los toldos impuesta por las autoridades. &lt;sup id=&#34;fnref1:30&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:30&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;30&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Y, por si lo estás considerando, en muchos países está prohibido vivir en una tienda de campaña, incluso en propiedad privada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Gracias a &lt;a href=&#34;https://louisemorin.fr&#34;&gt;Louise Morin&lt;/a&gt; por la inspiración.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Gracias a Jonas Görgen, Roel Roscam Abbing y Marie Verdeil por sus comentarios sobre una versión anterior de este artículo.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;footnotes&#34; role=&#34;doc-endnotes&#34;&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id=&#34;fn:1&#34;&gt;
&lt;p&gt;OECD Urban Studies. Global Monitoring of Policies for Decarbonising Buildings. A MULTI-LEVEL APPROACH. &lt;a href=&#34;https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2024/10/global-monitoring-of-policies-for-decarbonising-buildings_7351bda4/d662fdcb-en.pdf&#34;&gt;https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2024/10/global-monitoring-of-policies-for-decarbonising-buildings_7351bda4/d662fdcb-en.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:1&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:2&#34;&gt;
&lt;p&gt;Van de Voorde, S. 2015. Thermal Insulation in Belgium before the First Oil Crisis (1945-1975). A Question of Economy and Comfort? In: 5th International Congress on Construction History. Chicago, vol. 3, pp. 517-524.  &lt;a href=&#34;https://www.brusselsretrofitxl.be/wp-content/uploads/2013/05/Van-de-Voorde_5ICCH_Chicago_2015_Thermal-insulation.pdf&#34;&gt;https://www.brusselsretrofitxl.be/wp-content/uploads/2013/05/Van-de-Voorde_5ICCH_Chicago_2015_Thermal-insulation.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:2&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:2&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:3&#34;&gt;
&lt;p&gt;The historical development of thermal insulation materials.&amp;quot; Periodica Polytechnica Architecture 41.2 (2010): 49-56.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:3&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:4&#34;&gt;
&lt;p&gt;Noble, A. G. &amp;ldquo;Traditional Buildings: A Global Survey of Structural Forms and Cultural Functions, London and New York: IB Tauris &amp;amp; Co.&amp;rdquo; (2007).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:5&#34;&gt;
&lt;p&gt;Zamani, Zahra, Shahin Heidari, and Pirouz Hanachi. &amp;ldquo;Reviewing the thermal and microclimatic function of courtyards.&amp;rdquo; Renewable and Sustainable Energy Reviews 93 (2018): 580-595.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:5&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:6&#34;&gt;
&lt;p&gt;De Decker, Kris. &amp;ldquo;Energy labels oblige frugal homeowners to make unsustainable investments&amp;rdquo;, Low-tech Magazine, January 2018.
&lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2018/01/energielabels-verplichten-zuinige-woning-bezitters-tot-nutteloze-investeringen/&#34;&gt;https://qelnixcor.cloud/2018/01/energielabels-verplichten-zuinige-woning-bezitters-tot-nutteloze-investeringen/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:6&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:6&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:7&#34;&gt;
&lt;p&gt;Los métodos modernos de aislamiento también pueden dañar edificios más antiguos, como las casas de madera del norte de Europa, diseñadas para tener corrientes de aire. Añadir aislamiento permanente crea moho y un clima interior insalubre.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:7&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:8&#34;&gt;
&lt;p&gt;Alrasheed, Mousa, and Monjur Mourshed. &amp;ldquo;Domestic overheating risks and mitigation strategies: The state-of-the-art and directions for future research.&amp;rdquo; Indoor and Built Environment 32.6 (2023): 1057-1077. Véase también: Tink, Victoria, et al. &amp;ldquo;Measuring and mitigating overheating risk in solid wall dwellings retrofitted with internal wall insulation.&amp;rdquo; Building and Environment 141 (2018): 247-261.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:8&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:8&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:9&#34;&gt;
&lt;p&gt;Rahm, Philippe. &amp;ldquo;The Anthropocene style: Towards a new decorative style.&amp;rdquo; Design Innovations for Contemporary Interiors and Civic Art. IGI Global, 2017. 258-269.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref7:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref8:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:10&#34;&gt;
&lt;p&gt;Ekici, Didem, Patricia Blessing, Basile Baudez, eds. Textile in Architecture: From the Middle Ages to Modernism. Taylor &amp;amp; Francis, 2023.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref7:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref8:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:11&#34;&gt;
&lt;p&gt;Erickson, Ann. &amp;ldquo;An Overview Of The Historic Use Of Textiles For Residential Interior Insulation.&amp;rdquo; Journal of Interior Design Education and Research 8.1 (1982): 18-21.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:12&#34;&gt;
&lt;p&gt;Yarwood, Doreen. &amp;ldquo;The domestic interior: Technology and the home.&amp;rdquo; An Encyclopedia of the History of Technology. Routledge, 2002. 902-948.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:13&#34;&gt;
&lt;p&gt;McCorquodale, Charles - The History of Interior Decoration-Phaidon Press (1988)&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:14&#34;&gt;
&lt;p&gt;Dumberton Oak Papers 73, 2019: &lt;a href=&#34;https://www.jstor.org/stable/e26955166&#34;&gt;https://www.jstor.org/stable/e26955166&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:15&#34;&gt;
&lt;p&gt;M. O&amp;rsquo;Shea C.Text., A.T.I. (1981): INTERIOR FURNISHINGS, Textile Progress, 11:1, 1-63&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:16&#34;&gt;
&lt;p&gt;“The Clothed Home: Tuning in to the Seasonal Imagination”, catalogue of the exhibition by Alicja Bielawska, CENTRALA and Aleksandra Kędziorek, Adam Mickiewicz Institute, 2021, &lt;a href=&#34;https://iam.pl/sites/default/files/publication/london-design-biennale-2021-the-clothed-home-tuning-in-to-the-seasonal-imagination-cataolgue_1.pdf&#34;&gt;https://iam.pl/sites/default/files/publication/london-design-biennale-2021-the-clothed-home-tuning-in-to-the-seasonal-imagination-cataolgue_1.pdf&lt;/a&gt;.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:17&#34;&gt;
&lt;p&gt;Cymer, Anna, &amp;ldquo;Dressing a house the history of fabrics inside the home&amp;rdquo;, Culture.pl, October 20222. &lt;a href=&#34;https://culture.pl/en/article/dressing-a-house-the-history-of-fabrics-inside-the-home&#34;&gt;https://culture.pl/en/article/dressing-a-house-the-history-of-fabrics-inside-the-home&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:18&#34;&gt;
&lt;p&gt;Kędziorek, Aleksandra, &amp;ldquo;The clothed home&amp;rdquo;, e-flux, After Comfort: A User’s Guide, October 2023. &lt;a href=&#34;https://www.e-flux.com/architecture/after-comfort/568034/the-clothed-home/&#34;&gt;https://www.e-flux.com/architecture/after-comfort/568034/the-clothed-home/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:18&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:18&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:19&#34;&gt;
&lt;p&gt;Zach, Jiří, et al. &amp;ldquo;Performance evaluation and research of alternative thermal insulations based on sheep wool.&amp;rdquo; Energy and Buildings 49 (2012): 246-253.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:19&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:20&#34;&gt;
&lt;p&gt;Mi propio cálculo.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:20&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:21&#34;&gt;
&lt;p&gt;Rybczynski, Witold. &amp;ldquo;Home: A Short History of an Idea.&amp;rdquo; (1988).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:21&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:21&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:21&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:22&#34;&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#34;https://www.woolsome.shop/rush-mat-history/&#34;&gt;https://www.woolsome.shop/rush-mat-history/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:22&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:23&#34;&gt;
&lt;p&gt;Brett, Dan. Tales from the Blue Ox: A Hands-On Manual of Traditional Skills from the Blue Ox Millworks Historic Park. Rowman &amp;amp; Littlefield, 2004.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:24&#34;&gt;
&lt;p&gt;Giedion, Sigfried. &amp;ldquo;Mechanization takes command: a contribution to anonymous history.&amp;rdquo; (1955).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:24&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:25&#34;&gt;
&lt;p&gt;Lloyd, Nathaniel. &amp;ldquo;Medieval Wainscoting and the Development of the Linen Panel.&amp;rdquo; The Burlington Magazine for Connoisseurs 53.308 (1928): 231-237.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:25&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:26&#34;&gt;
&lt;p&gt;Reagan, Barbara M., and Ludwig Villasi. &amp;ldquo;Thermal properties of wall covering materials.&amp;rdquo; Textile Research Journal 52.11 (1982): 703-709. /// McNeil, Steve. &amp;ldquo;The thermal properties of wool carpets.&amp;rdquo; Technical Bulletin (2016). /// Epps, Helen H. &amp;ldquo;Insulation characteristics of fabric assemblies.&amp;rdquo; Journal of Coated Fabrics 17.3 (1988): 212-218. /// Garber-Slaght, Robbin, and Colin Craven. &amp;ldquo;Evaluating window insulation for cold climates.&amp;rdquo; Journal of Green Building 7.3 (2012): 32-48. /// Ukponmwan, J. O. &amp;ldquo;The thermal-insulation properties of fabrics.&amp;rdquo; Textile Progress 24.4 (1993): 1-54.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:26&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:27&#34;&gt;
&lt;p&gt;Sherman, Michael P. &amp;ldquo;The effects of interior drapery on heat transmission.&amp;rdquo; Journal of Interior Design Education and Research 9.2 (1983): 3-7.https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1111/j.1939-1668.1983.tb00463.x?journalCode=idxb&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:27&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:27&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:28&#34;&gt;
&lt;p&gt;Yassine, Farah. &amp;ldquo;The effect of shading devices on the energy consumption of buildings: A study on an office building in Dubai.&amp;rdquo; (2013).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:28&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:29&#34;&gt;
&lt;p&gt;Fathy, Hassan. &amp;ldquo;Natural energy and vernacular architecture.&amp;rdquo; (1986).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:29&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:30&#34;&gt;
&lt;p&gt;Climate Change Adaptation Case Study: Cooling A Country House, Historic England, July 2024. &lt;a href=&#34;https://historicengland.org.uk/images-books/publications/adapting-historic-buildings-energy-carbon-efficiency-advice-note-18/case-study-cooling-country-house/&#34;&gt;https://historicengland.org.uk/images-books/publications/adapting-historic-buildings-energy-carbon-efficiency-advice-note-18/case-study-cooling-country-house/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:30&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:30&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:31&#34;&gt;
&lt;p&gt;Ainly, J. Anne, &amp;ldquo;A history of awnings: the forgotten architectural feature for environmental control&amp;rdquo;, 2022.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:31&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:32&#34;&gt;
&lt;p&gt;Pender, Robyn. Awnings and canopies: Learning from the past. Historic England. &lt;a href=&#34;https://historicengland.org.uk/content/docs/advice/bcd-2021-awnings-and-canopies/&#34;&gt;https://historicengland.org.uk/content/docs/advice/bcd-2021-awnings-and-canopies/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:32&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:33&#34;&gt;
&lt;p&gt;Huang, Yu Joe. &amp;ldquo;The Impact on Energy Use and Peak Demand of Awnings and Roller Shades in Residential Buildings.&amp;rdquo; (2012).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:33&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:34&#34;&gt;
&lt;p&gt;Carmody, John, Kerry Haglund, and Joe Huang. &amp;ldquo;Awnings in Residential Buildings: The Impact on Energy Use and Peak Demand.&amp;rdquo; Center for Sustainable Building Research, University of Minnesota (2007).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:34&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:35&#34;&gt;
&lt;p&gt;Sachchithananthan, Shanthini. Optimal Window Glazing with Passive Solar Features to Lower Energy Costs. Diss. University of Massachusetts Lowell, 2018.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:35&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:36&#34;&gt;
&lt;p&gt;Ahmad, Rehab M., et al. &amp;ldquo;An approach to select an energy-efficient shading device for the south-oriented façades in heritage buildings in Alexandria, Egypt.&amp;rdquo; Energy Reports 7 (2021): 133-137.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:36&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:36&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:37&#34;&gt;
&lt;p&gt;Batterjee, Sara Adel. Performance of shading device inspired by traditional hejazi houses in Jeddah Saudi Arabia. Diss. The British University in Dubai (BUiD), 2010.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:37&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:38&#34;&gt;
&lt;p&gt;Yassine, Farah. &amp;ldquo;The effect of shading devices on the energy consumption of buildings: A study on an office building in Dubai.&amp;rdquo; (2013).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:38&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:39&#34;&gt;
&lt;p&gt;Schleicher, Simon. Adaptive Toldo systems T̳M̳. Diss. Massachusetts Institute of Technology, 2009.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:40&#34;&gt;
&lt;p&gt;Garcia-Nevado, Elena, et al. &amp;ldquo;Benefits of street sun sails to limit building cooling needs in a mediterranean city.&amp;rdquo; Building and Environment 187 (2021): 107403. // Garcia-Nevado, Elena, Benoit Beckers, and Helena Coch. &amp;ldquo;Assessing the cooling effect of urban textile shading devices through time-lapse thermography.&amp;rdquo; Sustainable cities and society 63 (2020): 102458.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:41&#34;&gt;
&lt;p&gt;Drew, Philip. Tensile architecture, 1979/2019.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref7:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref8:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:42&#34;&gt;
&lt;p&gt;Belakehal, Azeddine, K. Tabet Aoul, and Amar Bennadji. &amp;ldquo;Sunlighting and daylighting strategies in the traditional urban spaces and buildings of the hot arid regions.&amp;rdquo; Renewable energy 29.5 (2004): 687-702.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:42&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:42&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:43&#34;&gt;
&lt;p&gt;Scott, James C. &amp;ldquo;The art of not being governed.&amp;rdquo; ASIAN HIGHLANDS PERSPECTIVES 28: Collection of Papers 28 (2013): 349.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:43&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:44&#34;&gt;
&lt;p&gt;Home Furnishing: Facts and Figures About Furniture, Carpets and Rugs, Lamps and Lighting Fixtures, Wall Papers, Window Shades and Draperies, Tapestries, Etc (1913) &lt;a href=&#34;https://ia904504.us.archive.org/15/items/homefurnishingfa00huntuoft/homefurnishingfa00huntuoft.pdf&#34;&gt;https://ia904504.us.archive.org/15/items/homefurnishingfa00huntuoft/homefurnishingfa00huntuoft.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:44&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:45&#34;&gt;
&lt;p&gt;Resulta irónico que los textiles de interior desaparecieran en gran medida justo cuando un nuevo invento había hecho su limpieza mucho más práctica y menos laboriosa: la aspiradora permite limpiar las alfombras en su sitio en lugar de retirarlas y golpearlas fuera.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:45&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/div&gt;
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    </item>
    
    <item>
      <title>La Venganza de la bolsa de agua caliente</title>
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      <pubDate>Mon, 20 Nov 2023 00:00:00 +0000</pubDate>
      
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      <description>&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/hot-water-bottles-bar-terrace_dithered.png&#34; alt=&#39;Las bolsas de agua caliente podrían ahorrar mucha energía y dinero sin sacrificar la comodidad térmica. Funcionan tanto en interiores como en exteriores. Ilustración: Marie Verdeil.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Las bolsas de agua caliente podrían ahorrar mucha energía y dinero sin sacrificar la comodidad térmica. Funcionan tanto en interiores como en exteriores. Ilustración: Marie Verdeil. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Una bolsa de agua caliente es un recipiente sellable lleno de agua caliente, a menudo envuelto en una funda textil, que se coloca directamente contra una parte del cuerpo para la comodidad térmica. La bolsa de agua caliente sigue siendo un artículo común en algunos lugares, como el Reino Unido y Japón, pero en la mayoría del mundo industrializado ha sido olvidada o despreciada. Si las personas la conocen, generalmente la asocian con el alivio del dolor en lugar del calentamiento, o consideran su uso como una práctica anticuada para los pobres y los ancianos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, cuando envié dos docenas de bolsas de agua caliente a amigos y familiares como regalo de Navidad, las reacciones fueron casi unánimemente entusiastas. La gente se mostró muy sorprendida de que un objeto tan humilde pueda proporcionar tanta comodidad. Como no tengo tiempo ni presupuesto para enviar bolsas de agua caliente a todos, he escrito este artículo. Se basa en gran medida en mi experiencia personal: he estado usando bolsas de agua caliente durante muchos años, y son la única fuente de calor en mi casa.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;la-historia-de-la-bolsa-de-agua-caliente&#34;&gt;La historia de la bolsa de agua caliente&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El inventor croata Eduard Penkala patentó la bolsa de agua caliente de goma, a la que llamó &amp;ldquo;Termofor&amp;rdquo;, en 1903. Sin embargo, la idea no surgió de la nada. De hecho, la historia de la bolsa de agua caliente se remonta a miles de años, aunque ha tenido diferentes formas.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/warmwaterzak_dithered.png&#34; alt=&#39;Bolsa de agua caliente de goma, fabricada en Alemania (1925-35). Fuente: Museum Rotterdam.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Bolsa de agua caliente de goma, fabricada en Alemania (1925-35). Fuente: [Museum Rotterdam](https://museumrotterdam.nl/collectie/item/76113-A-B). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En sus inicios, &amp;ldquo;bolsas de agua caliente” eran, literalmente, otras personas y animales. Desde tiempos inmemoriales, las personas se han calentado acurrucándose juntas. Por ejemplo, era común que toda la familia durmiera junta en la misma cama, y esto incluía a posibles visitantes. &lt;sup id=&#34;fnref:1&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:1&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; También se aprovechaba el calor de los animales: &amp;ldquo;bolsas de agua caliente&amp;rdquo; con una cubierta de piel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La gente se acurrucaba junto a vacas y cerdos, que compartían el espacio vital o vivían en los establos debajo de él. En el siglo XVIII, las mujeres adineradas tenían &amp;ldquo;perros de mano&amp;rdquo; especialmente criados, caniches de juguete, para mantener calientes sus regazos y manos. &lt;sup id=&#34;fnref:2&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:2&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los dispositivos de calefacción personal también tomaban la forma de objetos, como piedras, ladrillos o papas, que se calentaban en o cerca del fuego, se envolvían en tela o papel y se colocaban en el regazo de las personas, en los bolsillos o en la cama.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya en la década de 1500, la gente comenzó a usar todo tipo de recipientes portátiles llenos de brasas calientes del fuego. Se usaban como calentadores de pies, calentadores de manos y calentadores de cama. &lt;sup id=&#34;fnref:3&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:3&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;3&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; La mayoría estaba hecha de metal, ya sea latón o cobre, y se colocaba dentro de envases de madera o cerámica para evitar quemaduras en la piel. Con el tiempo, las brasas calientes fueron reemplazadas por agua caliente, que es un medio de almacenamiento de calor más limpio y seguro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Inicialmente, estas primeras &amp;ldquo;verdaderas&amp;rdquo; bolsas de agua caliente estaban hechas de materiales duros como vidrio, metal o loza. Fue solo con la invención del caucho vulcanizado en el siglo XIX que se volvieron una opción más cómoda y liviana. Amigos españoles me dijeron que las bolsas de agua caliente solían estar hechas de pieles de animales, pero no pude verificarlo. Bien podría ser cierto, porque en todo el mundo hay una larga tradición de usar &amp;ldquo;pieles de agua&amp;rdquo; para almacenar líquidos.&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/VictorianCollections-large_dithered.png&#34; alt=&#39;Ejemplo de una bolsa de agua caliente de uso común en hogares a mediados del siglo XX antes de la utilización de las de goma (década de 1940, Melbourne, Australia). Fuente: Victorian Collections. https://victoriancollections.net.au/items/5a2622e921ea6a17dcba0799.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Ejemplo de una bolsa de agua caliente de uso común en hogares a mediados del siglo XX antes de la utilización de las de goma (década de 1940, Melbourne, Australia). Fuente: Victorian Collections. [https://victoriancollections.net.au/items/5a2622e921ea6a17dcba0799](https://victoriancollections.net.au/items/5a2622e921ea6a17dcba0799). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/Copper-foment-can-England-1880-1930_dithered.png&#34; alt=&#39;Una lata de fomento se llena de agua caliente y se usa de manera muy similar a una bolsa de agua caliente para aplicar calor al cuerpo. La fomentación significa &amp;amp;ldquo;aplicar líquidos calientes para tratar la piel&amp;amp;rdquo;. Esta lata en forma ovalada está curvada para adaptarse al cuerpo. Fabricante: Kenworthy Son and Company. Lugar de fabricación: Southport, Sefton, Merseyside, Inglaterra, Reino Unido. Fuente: Science Museum, Londres. (CC BY 4.0). https://wellcomecollection.org/works/gf42542b.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Una lata de fomento se llena de agua caliente y se usa de manera muy similar a una bolsa de agua caliente para aplicar calor al cuerpo. La fomentación significa &#34;aplicar líquidos calientes para tratar la piel&#34;. Esta lata en forma ovalada está curvada para adaptarse al cuerpo. Fabricante: Kenworthy Son and Company. Lugar de fabricación: Southport, Sefton, Merseyside, Inglaterra, Reino Unido. Fuente: Science Museum, Londres. (CC BY 4.0). [https://wellcomecollection.org/works/gf42542b](https://wellcomecollection.org/works/gf42542b). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/Hexagonal-hot-water-bottle-Austria-1791-1798_dithered.png&#34; alt=&#39;Bolsa de agua caliente hexagonal, Austria, 1791-1798. Esta bolsa de agua caliente hexagonal está hecha de peltre y está grabada con una escena forestal. Fuente: Science Museum, Londres. (CC BY 4.0). https://wellcomecollection.org/works/b452vwjm.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Bolsa de agua caliente hexagonal, Austria, 1791-1798. Esta bolsa de agua caliente hexagonal está hecha de peltre y está grabada con una escena forestal. Fuente: Science Museum, Londres. (CC BY 4.0). https://wellcomecollection.org/works/b452vwjm. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/foot-warmer-Lister-Ward_dithered.png&#34; alt=&#39;Este calentador de pies (fabricado en 1927) se usaba para brindar calor y comodidad a los pacientes que descansaban en las salas del hospital. Hecho de hierro estañado, el calentador se llenaría con agua caliente y se sellaría con un corcho. Lugar de fabricación: Glasgow, Escocia, Reino Unido. Fuente: Science Museum, Londres. (CC BY 4.0). https://wellcomecollection.org/works/mfjujndv&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Este calentador de pies (fabricado en 1927) se usaba para brindar calor y comodidad a los pacientes que descansaban en las salas del hospital. Hecho de hierro estañado, el calentador se llenaría con agua caliente y se sellaría con un corcho. Lugar de fabricación: Glasgow, Escocia, Reino Unido. Fuente: Science Museum, Londres. (CC BY 4.0). https://wellcomecollection.org/works/mfjujndv 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/M0354_930804-004_1_dithered.png&#34; alt=&#39;Calentador de pies francés, fecha desconocida. Fuente: Musée Départemental Albert Demard&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Calentador de pies francés, fecha desconocida. Fuente: Musée Départemental Albert Demard  
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&lt;h2 id=&#34;bolsas-de-agua-caliente-hoy&#34;&gt;Bolsas de agua caliente hoy&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La bolsa de agua caliente clásica que se vende hoy en día está hecha de goma o plástico PVC. Este último material tiene algunas ventajas. A menudo es un poco más barato y puede ser transparente, pero a diferencia del caucho, contiene productos químicos tóxicos (que hacen que el plástico sea flexible). Una tercera opción, un poco más difícil de encontrar, son las bolsas de agua caliente de plástico sin suavizantes químicos, que son rígidas en lugar de flexibles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La distintiva bolsa de agua caliente japonesa, el &amp;ldquo;yutampo&amp;rdquo;, suele ser de ese tipo. Su uso se remonta al siglo XV, cuando se hacía de metal o gres. Por supuesto, cualquier recipiente sellable puede funcionar como una bolsa de agua caliente. He utilizado con éxito bolsas de metal para beber e incluso bolsas de plástico PET, pero más sobre eso más adelante.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;A pesar de su imagen aburrida, la bolsa de agua caliente ha experimentado algunas innovaciones interesantes últimamente.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La bolsa de agua caliente típica tiene una forma rectangular y puede contener hasta dos litros de agua. Sin embargo, a pesar de su imagen aburrida, la bolsa de agua caliente ha experimentado algunas innovaciones interesantes últimamente. Una primera novedad son las bolsas rectangulares mucho más pequeñas, que contienen entre 0,2 y 0,8 litros de agua. A juzgar por sus fundas, estas están dirigidas principalmente a los niños, pero también pueden ser igualmente útiles para los adultos que pueden llevarlas en los bolsillos o colocarlas dentro de la ropa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora también hay bolsas de agua caliente más grandes disponibles, que pueden contener hasta tres litros de agua o más. Finalmente, la novedad más exitosa tiene la forma de una salchicha: es una bolsa de agua caliente de 80 centímetros de largo. Puede atarse alrededor de la cintura pero también es tan práctica como compañera en el sofá o en la cama. Puede ser compartida fácilmente por dos personas y su forma la hace lujosamente cómoda. Puede contener hasta dos litros de agua.&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/waterbottle002_dithered.png&#34; alt=&#39;Bolsas de agua caliente de goma y PVC. Imagen de Marie Verdeil.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Bolsas de agua caliente de goma y PVC. Imagen de Marie Verdeil. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/waterbottle005_dithered.png&#34; alt=&#39;Bolsas de agua caliente de goma. Imagen de Marie Verdeil.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Bolsas de agua caliente de goma. Imagen de Marie Verdeil. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/yutampo2_dithered.png&#34; alt=&#39;Una bolsa de agua caliente japonesa, o yutampo, hecha de plástico duro. Fuente: All About Japan. https://allabout-japan.com/en/article/6244/&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Una bolsa de agua caliente japonesa, o yutampo, hecha de plástico duro. Fuente: All About Japan. [https://allabout-japan.com/en/article/6244/](https://allabout-japan.com/en/article/6244/) 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/maruka-yutampo_dithered.png&#34; alt=&#39;El yutampo japonés todavía está disponible en metal. Fuente: Maruka.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 El yutampo japonés todavía está disponible en metal. Fuente: Maruka.  
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&lt;h2 id=&#34;cómo-usar-bolsas-de-agua-caliente&#34;&gt;¿Cómo usar bolsas de agua caliente?&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las personas que conocen las bolsas de agua caliente suelen pensar en ellas como compañeras de cama. Sin embargo, pueden mantenerte caliente donde sea que estés, durante todo el día. Esto incluye el sofá, por supuesto, pero también puedes rodearte con una o más bolsas de agua caliente cuando estés sentado en un escritorio o una mesa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo uso una, dos o, excepcionalmente, tres bolsas de agua caliente simultáneamente, según la temperatura interior. Por lo general, terminan en mi regazo, detrás de mi espalda baja y/o debajo de mis pies. Aunque solo algunas partes del cuerpo se calientan directamente, el calor de la(s) bolsa(s) se distribuye por todo el cuerpo mediante el flujo sanguíneo en la piel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las bolsas de agua caliente se pueden combinar con una manta, lo que aumenta aún más la comodidad térmica. Si coloco una manta sobre la parte inferior de mi cuerpo cuando estoy sentado en mi escritorio, atrapa el calor de las bolsas y las mantiene calientes durante más tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aún mejor es una manta con un agujero en el medio para meter la cabeza, una especie de poncho básico, o una manta con mangas. Si es lo suficientemente grande, crea una estructura tipo tienda que coloca todo tu cuerpo en el microclima cálido creado por las bolsas de agua caliente. Colgar ropa larga sobre una fuente de calor personal era una estrategia común para la comodidad en tiempos anteriores.&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/hot-water-bottles-kotatsu-grey-background_dithered.png&#34; alt=&#39;La manta atrapa el calor de las bolsas de agua caliente. Ilustración de Marie Verdeil.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 La manta atrapa el calor de las bolsas de agua caliente. Ilustración de Marie Verdeil. 
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&lt;p&gt;Puedes dar un paso más y poner una manta grande sobre el escritorio o la mesa y luego meter las piernas debajo de ella. Estos arreglos de calefacción se han utilizado en diferentes partes del mundo, generalmente con brasas calientes como medio de almacenamiento de calor. Ejemplos son el &amp;ldquo;kotatsu&amp;rdquo; japonés, el &amp;ldquo;korsi&amp;rdquo; de Oriente Medio y el &amp;ldquo;brasero de picón&amp;rdquo; español.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los dos primeros son bastante bajos al suelo, ya que las personas se sientan en el suelo, mientras que el último se adapta a la altura común de los asientos en el mundo occidental. Es fácil construir este tipo de arreglo de calefacción, y unas cuantas bolsas de agua caliente son la fuente de calor definitiva para ello.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;bolsas-de-agua-caliente-al-aire-libre-y-durante-viajes&#34;&gt;Bolsas de agua caliente al aire libre y durante viajes&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Los arreglos descritos anteriormente solo funcionan para personas que permanecen en un solo lugar. La necesidad de una fuente de calor externa disminuye cuando nos movemos y estamos físicamente activos, ya que nuestro cuerpo produce más calor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, las bolsas de agua caliente también pueden mantenerte abrigado cuando estás de pie haciendo cosas o cuando te estás moviendo a través de un espacio o un edificio. Se pueden llevar debajo de la ropa o incluso colocar en bolsillos o mochilas especialmente diseñadas. Una pequeña mochila que sostiene una bolsa de agua caliente, posicionada entre los omóplatos, también funciona muy bien al estar sentado en una silla.&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/hot-water-bottles-school_dithered.png&#34; alt=&#39;Las bolsas de agua caliente proporcionan confort térmico con todas las ventanas abiertas. Ilustración de Marie Verdeil.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Las bolsas de agua caliente proporcionan confort térmico con todas las ventanas abiertas. Ilustración de Marie Verdeil. 
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&lt;p&gt;Las bolsas de agua caliente funcionan tanto en interiores como en exteriores, siempre y cuando el cuerpo esté protegido del viento y la lluvia, o en interiores con todas las ventanas abiertas. Los modernos sistemas de calefacción central proporcionan confort térmico principalmente calentando el aire en un espacio, un enfoque que obviamente no funcionará bien al aire libre o en un espacio interior bien ventilado. En cambio, las bolsas de agua caliente transfieren calor directamente a las personas a través del contacto físico (un método de transferencia de calor llamado &amp;ldquo;conducción&amp;rdquo;). [Calientan a las personas, no los espacios] (https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto convierte a las bolsas de agua caliente en una alternativa segura y sostenible para los calentadores de terraza en bares y restaurantes. La inversión es mínima: una colección de bolsas de agua caliente y una tetera, y el agua se puede reutilizar una y otra vez. Alternativamente, cada persona podría traer su propia bolsa de agua caliente y llenarla en la terraza.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Las bolsas de agua caliente son una alternativa segura y sostenible para los calentadores de terraza en bares y restaurantes.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Se podría llevar esta idea aún más lejos e imaginar una infraestructura pública para rellenar bolsas de agua caliente, no solo en terrazas de bares, sino en múltiples lugares como escuelas, oficinas y edificios públicos. &lt;sup id=&#34;fnref:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las personas podrían reunirse alrededor del dispensador de agua caliente de la misma manera que lo hacen alrededor del enfriador de agua.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Históricamente, las bolsas de agua caliente, y sus predecesoras que usaban carbón caliente, también se sacaban de la casa. Su uso era común en coches y trenes, así como en iglesias, que no estaban calefaccionadas. Contenedores más pequeños con asas y fundas de tela se colocan en carteras de piel o bolsillos. Hoy en día, también se podría almacenar agua caliente en un termo y luego verterla en una bolsa de agua caliente horas después.&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/Stoneware_Queens_Muff_Warmer_H_as151a1645z_dithered.png&#34; alt=&#39;Stoneware Queens Muff Warmer. Fuente: Antiques Atlas. https://www.antiques-atlas.com.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Stoneware Queens Muff Warmer. Fuente: Antiques Atlas. [https://www.antiques-atlas.com](https://www.antiques-atlas.com). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/Curved-rectangular-hot-water-bottle-France-1751-1810_dithered.png&#34; alt=&#39;Bolsa de agua caliente rectangular curva, Francia, 1751-1810. Hecha de estaño y plomo, esta bolsa de agua caliente está grabada con aves y plantas, y tiene una forma curva para adaptarse cerca del cuerpo. Fuente: Museo de Ciencia, Londres. (CC BY 4.0). https://wellcomecollection.org/works/g5ufhayn.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Bolsa de agua caliente rectangular curva, Francia, 1751-1810. Hecha de estaño y plomo, esta bolsa de agua caliente está grabada con aves y plantas, y tiene una forma curva para adaptarse cerca del cuerpo. Fuente: Museo de Ciencia, Londres. (CC BY 4.0). [https://wellcomecollection.org/works/g5ufhayn](https://wellcomecollection.org/works/g5ufhayn).  
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&lt;h2 id=&#34;900-bolsas-de-agua-caliente-al-día-ahorro-de-energía&#34;&gt;900 bolsas de agua caliente al día: ahorro de energía&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Como era de esperar, hay poca, o en realidad, ninguna investigación académica sobre el potencial de ahorro de energía de las bolsas de agua caliente. En cambio, en los últimos años, los científicos han investigado dispositivos de calefacción personal más sofisticados, como escritorios y asientos con calefacción eléctrica, bombillas de calor radiante o almohadas térmicas con batería.
&lt;sup id=&#34;fnref:5&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:5&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;5&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:6&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:6&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;6&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:7&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:7&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;7&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas alternativas parecen innecesariamente complejas en comparación con la bolsa de agua caliente. El agua se puede calentar de muchas maneras, tanto de alta tecnología como de baja tecnología, y los recipientes se pueden fabricar con materiales disponibles localmente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, estos estudios muestran que las fuentes de calefacción personal con efectos similares a las bolsas de agua caliente podrían ahorrar mucha energía mientras se mantiene, y a menudo se mejora, la comodidad térmica. Por ejemplo, un estudio reveló que reducir la temperatura del aire en una oficina de 20.5°C a 18.8°C (69°F a 66°F) y proporcionar a los empleados una silla calefactada para compensar la incomodidad lleva a un 35% menos de uso de energía y puntuaciones consistentemente más altas para la comodidad térmica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay pocas intervenciones en el envolvente del edificio que puedan lograr ahorros de energía tan grandes con una inversión tan pequeña, y sin embargo, la disminución de la temperatura del aire estuvo lejos de ser radical en este experimento. Si los dispositivos de calefacción personal se combinaran con &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2011/02/insulation-first-the-body-then-the-home/&#34;&gt;un cambio en la aislación de la ropa&lt;/a&gt;, y/o mantas, los ahorros de energía podrían ser aún más significativos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otra forma de investigar el potencial de ahorro de energía de la bolsa de agua caliente es calcular cuánta energía se necesita para preparar una y compararla con el uso de energía de un sistema de calefacción central. Debido a que las bolsas de agua caliente de goma o PVC solo se pueden llenar hasta dos tercios para un uso seguro y cómodo, asumo un modelo algo más grande, de 3 litros, que puede contener dos litros de agua en la práctica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto hace que el cálculo sea válido también para contenedores que se pueden llenar completamente, como el yutampo japonés. Se necesitan 4,200 julios para aumentar la temperatura de 1 litro de agua en 1°C, lo que significa que calentar dos litros de agua de 10°C a 60°C (50°F a 140°F) requiere 420 kilojulios o 116.7 vatios-hora.&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/sleep-well_dithered.png&#34; alt=&#39;Anuncio para Westbrook &amp;amp;amp; Thompson Ltd&amp;amp;rsquo;s &amp;amp;lsquo;Cosimax&amp;amp;rsquo; bolsas de agua caliente, hechos con goma Dunlop. 1938. Science Museum / Science &amp;amp;amp; Society Picture Library. Fuente: https://www.ssplprints.com/image/95677/sleep-well-hot-water-bottle-august-1938.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Anuncio para Westbrook &amp; Thompson Ltd&#39;s &#39;Cosimax&#39; bolsas de agua caliente, hechos con goma Dunlop. 1938. Science Museum / Science &amp; Society Picture Library. Fuente: [https://www.ssplprints.com/image/95677/sleep-well-hot-water-bottle-august-1938](https://www.ssplprints.com/image/95677/sleep-well-hot-water-bottle-august-1938). 
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&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En comparación, el uso promedio de energía doméstica para calefacción a gas en Bélgica, que tiene un clima moderado, es de 20,000 kWh por año. Suponiendo que el sistema de calefacción promedio en Bélgica se utiliza durante seis meses al año, el uso diario de energía corresponde a 109.6 kWh por día. Esta energía podría calentar aproximadamente 900 bolsas de agua por día, suficiente para mantener cómodo a todo el vecindario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Imagina que cuatro miembros del hogar usan dos bolsas de agua caliente simultáneamente y las recalientan cada dos horas durante todas las horas que están despiertos (16 horas). El uso total de energía es entonces inferior a 4 kilovatios-hora, casi 30 veces menos que la energía de calefacción consumida por el hogar promedio en Bélgica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto no sugiere que las bolsas de agua caliente deban reemplazar un sistema de calefacción central. Los inviernos relativamente cortos y suaves aquí en Barcelona me permiten usar bolsas de agua caliente como el único sistema de calefacción, ya que rara vez baja de los 12°C (54°F) en mi apartamento sin calefacción.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En climas menos hospitalarios, las bolsas de agua caliente pueden combinarse con un sistema de calefacción central. Las bolsas de agua caliente crean islas de confort térmico para actividades de bajo metabolismo, mientras que el resto del espacio interior es cómodo para moverse o realizar actividades físicas.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;seguridad&#34;&gt;Seguridad&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El agua caliente es un medio de almacenamiento de calor más seguro que las brasas calientes, pero no está exento de riesgos, y las bolsas de agua caliente deben usarse con cuidado. Llevan la instrucción de no usar agua hirviendo, que es un consejo muy sensato, pero el agua caliente no necesita hervir para ser peligrosa. El agua por encima de una temperatura de 60°C (140°F) puede causar quemaduras y provocar lesiones muy graves.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por lo tanto, se recomienda usar solo agua caliente del grifo u otra fuente de agua caliente por debajo de 60°C. Esta temperatura es lo suficientemente alta como para que te sientas cómodo, y la única ventaja de usar agua más caliente es que no necesitas volver a calentarla tan frecuentemente.
El agua demasiado caliente puede causar daño de varias maneras. En primer lugar, siempre existe la posibilidad de que derrames agua en tus manos mientras llenas la bolsa. En segundo lugar, una bolsa de agua caliente de goma o plástico puede comenzar a filtrarse, ya sea a través de la tapa o de las costuras.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En tercer lugar, y este es el escenario más grave, una bolsa de agua caliente puede estallar y liberar dos litros de agua caliente sobre tu cuerpo. Estos accidentes son raros, porque hoy en día las bolsas de agua caliente se fabrican según normas de calidad. Sin embargo, ocurren, generalmente porque la bolsa se ha desgastado.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/jayne-mansfield-hot-water-bottle-ad-1_dithered.png&#34; alt=&#39;La bolsa de agua caliente &amp;amp;ldquo;Jayne Mansfield&amp;amp;rdquo; salió al mercado en 1957. La figura de Mansfield, en una pose de pin-up con las manos detrás del cuello y vistiendo un bikini negro pintado, está hecha de plástico de color rosa &amp;amp;ldquo;sonrojado&amp;amp;rdquo; con una tapa de rosca en forma de &amp;amp;ldquo;sombrero&amp;amp;rdquo; y mide cerca de dos pies de la cabeza a los pies. Fuente:https://vintagenewsdaily.com/at-the-height-of-her-career-in-the-1950s-jayne-mansfield-even-modeled-for-this-awesome-hot-water-bottle/.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 La bolsa de agua caliente &#34;Jayne Mansfield&#34; salió al mercado en 1957. La figura de Mansfield, en una pose de pin-up con las manos detrás del cuello y vistiendo un bikini negro pintado, está hecha de plástico de color rosa &#34;sonrojado&#34; con una tapa de rosca en forma de &#34;sombrero&#34; y mide cerca de dos pies de la cabeza a los pies. Fuente:[https://vintagenewsdaily.com/at-the-height-of-her-career-in-the-1950s-jayne-mansfield-even-modeled-for-this-awesome-hot-water-bottle/](https://vintagenewsdaily.com/at-the-height-of-her-career-in-the-1950s-jayne-mansfield-even-modeled-for-this-awesome-hot-water-bottle/). 
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&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Para usar de manera segura bolsas de agua caliente de caucho o PVC a temperaturas del agua más altas, es importante reemplazarlas después de unos años de uso y almacenarlas adecuadamente. Si realmente desea utilizar temperaturas del agua más altas, las bolsas de agua caliente de metal, dentro de una funda para evitar quemaduras en la piel, son la opción más segura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, si mantiene la temperatura por debajo de 60°C (140°F), el peor escenario es simplemente mojarse. Si usa bolsas de PET, debe adherirse seguramente a esta temperatura máxima, ya que a temperaturas más altas podrían derretirse. Además, una bolsa de PET no debe usarse para beber después de haberse utilizado para calentar, porque las temperaturas más altas pueden liberar sustancias químicas en el agua.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;uso-del-agua-e-infraestructura&#34;&gt;Uso del agua e infraestructura&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las bolsas de agua caliente también requieren una fuente de agua. Es posible volver a calentar la misma agua una y otra vez, limitando así el uso del agua a unos pocos litros durante la vida útil de la bolsa. Sin embargo, esa no siempre es la solución más práctica. En los hogares modernos, el agua caliente se puede obtener de una tetera eléctrica, una olla en la estufa de cocina o del grifo de agua caliente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque el agua caliente del grifo es la fuente más segura de agua para una bolsa de agua caliente, una vez que el agua se ha enfriado, no hay manera de devolverla a las tuberías para volver a calentarse. Además, lleva tiempo que el agua alcance la temperatura adecuada, lo que significa que se consumirán más de dos litros de agua.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Incluso una frecuencia ligeramente menor de duchas proporciona suficiente agua y energía para el uso continuo de bolsas de agua caliente.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Usar una tetera eléctrica, o una olla en la estufa, facilita la reutilización del mismo agua una y otra vez, pero también enfrenta algunos problemas. En primer lugar, si tu tetera eléctrica no tiene una temperatura de agua programable, debes asegurarte de que el agua no se caliente demasiado. Yo resuelvo esto sumergiendo la sonda de un termómetro digital en la tetera mientras caliento el agua.
En segundo lugar, si vuelves a calentar el agua de las bolsas de goma, la tetera (o la olla) ya no se puede usar para calentar agua para el consumo humano porque tendrá mal sabor. Así que, o usas una tetera separada para el uso con las bolsas de agua caliente, o calientas el agua en la única tetera del hogar y la desechas después de usarla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Incluso si el agua no se reutiliza para otros fines (como regar las plantas), el desperdicio es bastante limitado. La &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2019/10/mist-showers-sustainable-decadence/&#34;&gt;ducha promedio&lt;/a&gt; consume suficiente agua para llenar 37 bolsas de agua caliente. Del mismo modo, el consumo de energía de una ducha promedio corresponde al consumo de energía para calentar 17 bolsas de agua caliente (que utilizan agua a una temperatura más alta que una ducha). En consecuencia, incluso una frecuencia ligeramente menor de duchas proporciona fácilmente el agua y la energía necesarias para el uso continuo de bolsas de agua caliente.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/stone-bottle_dithered.png&#34; alt=&#39;Bolsa de agua caliente Stoneware (1901-1910). Fuente: Auckland War Memorial Museum&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Bolsa de agua caliente Stoneware (1901-1910). Fuente: Auckland War Memorial Museum 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2023/11/the-revenge-of-the-hot-water-bottle/images/dithers/te-aburi_dithered.png&#34; alt=&#39;Los japoneses ofrecían a los invitados una pequeña olla redonda de cerámica con combustible en su interior, llamada &amp;amp;ldquo;te-aburi&amp;amp;rdquo;. En China, las cajas de mano de cobre o bronce con forma de caja, de unos pocos centímetros de ancho, a menudo con perforaciones y asas para transportar, se llamaban &amp;amp;ldquo;shou lu&amp;amp;rdquo;. Imagen de dominio público. Leer más:https://homethingspast.com/2011/11/26/hand-warmers-muff-warmer/.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Los japoneses ofrecían a los invitados una pequeña olla redonda de cerámica con combustible en su interior, llamada &#34;te-aburi&#34;. En China, las cajas de mano de cobre o bronce con forma de caja, de unos pocos centímetros de ancho, a menudo con perforaciones y asas para transportar, se llamaban &#34;shou lu&#34;. Imagen de dominio público. Leer más:[https://homethingspast.com/2011/11/26/hand-warmers-muff-warmer/](https://homethingspast.com/2011/11/26/hand-warmers-muff-warmer/). 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;bolsas-de-agua-fría&#34;&gt;Bolsas de agua fría&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las bolsas de agua caliente también se pueden utilizar para enfriar. En este caso, se llenan con agua fría o se colocan en el congelador. Enfriar a las personas es mucho más eficiente desde el punto de vista energético que enfriar espacios. No tengo aire acondicionado y dependo completamente de &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2014/09/the-revenge-of-the-circulating-fan/&#34;&gt;ventiladores&lt;/a&gt; y bolsas de agua fría en verano, cuando las temperaturas suelen superar los 30°C. Utilizo &amp;ldquo;bolsas de agua fría&amp;rdquo; de manera similar a las bolsas de agua caliente: van en la cama, debajo de mis pies o detrás de mi espalda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para enfriar, utilizo bolsas de plástico PET y recipientes de metal para beber, no bolsas de agua de goma, ya que se vuelven duras y quebradizas. Ten en cuenta no llenar la bolsa completamente, ya que el agua se expande cuando se congela, y coloca la bolsa dentro de una funda protectora para evitar quemaduras por hielo. Además, ten en cuenta que se mojarán un poco por fuera a medida que el hielo se derrite, aunque este efecto solo mejora el enfriamiento. Al igual que las bolsas de agua caliente, las bolsas de agua fría funcionan tanto al aire libre como en interiores.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;footnotes&#34; role=&#34;doc-endnotes&#34;&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id=&#34;fn:1&#34;&gt;
&lt;p&gt;Esta costumbre estaba acompañada de reglas estrictas. Por ejemplo, los visitantes masculinos terminaban durmiendo en un lado de la cama, mientras que las hijas de la familia estaban en el otro lado. Fuente: Ekirch, A. Roger. At day&amp;rsquo;s close: night in times past. WW Norton &amp;amp; Company, 2006.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:1&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:2&#34;&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#34;https://www.encompassingdesigns.com/blog/hot-water-bottlesa-thing-of-the-past&#34;&gt;https://www.encompassingdesigns.com/blog/hot-water-bottlesa-thing-of-the-past&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:2&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:3&#34;&gt;
&lt;p&gt;La &amp;ldquo;cacerola calentadora&amp;rdquo; o &amp;ldquo;calentadora de cama&amp;rdquo; era un recipiente de metal lleno de brasas calientes y equipado con un mango largo. Se deslizaba entre las sábanas y luego se movía por la cama para calentar todos los rincones antes de que alguien se acostara. Otra solución para calentar la cama era la llamada &amp;ldquo;bed wagon&amp;rdquo;: un marco de madera o trineo diseñado para sostener una olla de brasas calientes, que se deslizaba debajo de la cama y se cubría con una lámina de metal. A diferencia de un &amp;ldquo;warming pan&amp;rdquo;, el &amp;ldquo;bed wagon&amp;rdquo; proporcionaba calor durante toda la noche. Ver:&lt;a href=&#34;http://www.oldandinteresting.com/warming-the-bed.aspx&#34;&gt;http://www.oldandinteresting.com/warming-the-bed.aspx&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:3&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:4&#34;&gt;
&lt;p&gt;Algunas ciudades tenían sistemas públicos de suministro de agua caliente. Por ejemplo, en la primera mitad del siglo XX, la ciudad holandesa de Róterdam contaba con cientos de &amp;ldquo;destilerías de agua&amp;rdquo; donde la gente venía a llenar cubos con agua caliente para uso doméstico. China tiene una larga y continua tradición de proporcionar a sus ciudadanos agua caliente en todas partes a donde van, principalmente para beber. En la década de 1830, surgieron tiendas de agua caliente, conocidas como &amp;ldquo;laohuzao&amp;rdquo; o &amp;ldquo;estufas de tigre&amp;rdquo;, en las principales ciudades de todo el delta del río Yangtsé. Hoy en día, casi todas las instituciones gubernamentales, empresas y oficinas administrativas escolares en China tienen dispensadores de agua caliente, incluso los trenes de alta velocidad los tienen. Leer más:&lt;a href=&#34;https://www.sixthtone.com/news/1000919/the-history-behind-chinas-obsession-with-hot-water&#34;&gt;https://www.sixthtone.com/news/1000919/the-history-behind-chinas-obsession-with-hot-water&lt;/a&gt;.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:5&#34;&gt;
&lt;p&gt;Verhaart, Jacob, Michal Veselý, and Wim Zeiler. &amp;ldquo;Personal heating: effectiveness and energy use.&amp;rdquo; Building Research &amp;amp; Information 43.3 (2015): 346-354. &lt;a href=&#34;https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/09613218.2015.1001606&#34;&gt;https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/09613218.2015.1001606&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:5&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:6&#34;&gt;
&lt;p&gt;Deng, Qihong, et al. &amp;ldquo;Human thermal sensation and comfort in a non-uniform environment with personalized heating.&amp;rdquo; Science of the total environment 578 (2017): 242-248.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:6&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:7&#34;&gt;
&lt;p&gt;Mishra, A. K., M. G. L. C. Loomans, and Jan LM Hensen. &amp;ldquo;Thermal comfort of heterogeneous and dynamic indoor conditions—An overview.&amp;rdquo; Building and Environment 109 (2016): 82-100. &lt;a href=&#34;https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0360132316303560&#34;&gt;https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0360132316303560&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:7&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/div&gt;
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    </item>
    
    <item>
      <title>Calentar a la Gente, No al Edificio</title>
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      <pubDate>Wed, 11 Feb 2015 00:00:00 +0000</pubDate>
      
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      <description>&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/restoring-old-way-of-warming_dithered.png&#34; alt=&#39;Personas reunidas junto a una estufa de ladrillos. Die Bauern und die Zeitung, pintura de Albert Anker, 1867.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Personas reunidas junto a una estufa de ladrillos. [Die Bauern und die Zeitung](http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Anker_Die_Bauern_und_die_Zeitung_1867.jpg), pintura de Albert Anker, 1867. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Hoy en día conseguimos una temperatura agradable durante el invierno calentando todo el aire contenido en la habitación o la edificación. En tiempos pasados, el concepto de calefacción usado por nuestros ancestros era más localizado: calentar a la gente, no al edificio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ellos usaban fuentes de calor radiante que sólo calentaban una parte de la habitación, creando un microclima confortable. Contrarrestaban las grandes fluctuaciones de temperatura con muebles aislantes como sillas encapuchadas y biombos, y utilizaban fuentes de calor adicionales para calentar ciertas partes del cuerpo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sería bastante sensato retomar estos viejos métodos de calentamiento, especialmente ahora cuando la tecnología moderna lo ha hecho mucho más práctico, seguro y eficiente.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;conducción-convección-radiación&#34;&gt;Conducción, Convección, Radiación&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La mayoría de los sistemas actuales de calefacción se basan en calentar el aire. Parece una opción obvia, pero hay alternativas mucho más válidas. Hay tres tipos -sensatos- de transferencia de calor: convección (calentamiento del aire), conducción (calentamiento mediante el contacto físico), y radiación (calentamiento mediante ondas electromagnéticas).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El viejo estilo de calefacción estaba basado en radiación y conducción, los cuales son más eficientes que la convección. Mientras que la convección implica el calentamiento de cada centímetro cúbico del aire contenido en un espacio para mantener cómodas a las personas presentes en ella, la radiación y la conducción pueden transferir el calor directamente quienes lo necesitan, usando la energía independientemente del tamaño de la habitación o edificio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Primero que nada, veamos con más detalle los diferentes métodos de transferencia de calor. La conducción y la convección están muy relacionadas entre sí. La conducción se refiere a la transferencia de energía debido al contacto físico entre dos objetos: el calor fluye desde el objeto más caliente al más frío. La velocidad a la cual esto sucede depende de la resistencia térmica de la sustancia. Por ejemplo, el calor se transfiere mucho más rápidamente a través del metal que a través de la madera, debido a que el metal tiene una menor resistencia térmica. Esto explica por qué un objeto frío de metal se siente más frío que uno de madera a la misma temperatura.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/convection_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Transferencia de calor por convección desde el cuerpo al ambiente.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Transferencia de calor por convección desde el cuerpo al ambiente. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La conducción no ocurre únicamente entre objetos macizos, sino también entre éstos y los gases (como el aire), y mutualmente entre gases. Todo objeto físico más cálido que el aire que lo rodea calentará el aire circundante mediante la conducción. Por sí mismo, éste efecto es limitado debido a que el aire tiene una alta resistencia térmica –por eso es que se utiliza como base de muchos materiales aislantes. Sin embargo, el aire que es calentado mediante conducción se expande y se eleva. Su lugar es ocupado por aire más frío, el cual se calienta y se expande y se eleva, y así sucesivamente. La corriente de aire cálido que se levanta sobre cada objeto que está más caliente que el aire circundante se llama convección.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Radiación, la tercera forma de transferencia de calor sensata, funciona de un modo muy distinto a la conducción y convección. La energía radiante se tranfiere a través de ondas electromagnéticas, similares a la luz. Para ser precisos, utiliza la parte del espectro electromagnético conocida como Radiación Infrarroja. La radiación no necesita de un medio (como el aire o el agua) para transferir calor. Puede funcionar en el vacío y es la forma más importante de transferencia de calor en el espacio exterior. La principal fuente de energía radiante es El Sol, pero todos los objetos en La Tierra emiten energía infrarroja siempre que su masa y su temperatura sean mayor al cero absoluto. Ésta energía puede ser absorbida por otros objetos con menor temperatura. La energía radiante no posee temperatura propia; sólo cuando impacta un objeto que tenga masa la energía puede ser absorbida y convertida en calor.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;comodidad-térmica-con-aire-a-bajas-temperaturas&#34;&gt;Comodidad Térmica con Aire a Bajas Temperaturas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Debido al uso generalizado de sistemas centrales de calefacción (y enfriamiento), llegamos a creer que nuestro confort térmico depende principalmente de la temperatura del aire. Sin embargo, el cuerpo humano intercambia calor con el ambiente a través de convección, radiación, conducción y evaporación (un modo de transferencia de calor “latente”). La convección está relacionada con el intercambio de calor entre la piel y el aire circundante, la radiación es el intercambio de calor entre la piel y las superficies cercanas, la evaporación se realiza mediante la pérdida de humedad sobre la piel, y la conducción es el intercambio de calor entre la piel y los objetos que la tocan.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si se incrementa la parte de la radiación o conducción dentro del total de la cantidad de calor tranferida, las personas podrán estar cómodas en un ambiente con aire a una menor temperatura durante la época más fría.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Durante el invierno podemos estar cómodos con el aire a menor temperatura si incrementamos la cantidad de radiación o conducción involucradas en proceso de transferencia de calor. Lo opuesto también es cierto: la conducción y la radiación pueden hacer que las personas se sientan incómodas a pesar de estar en un ambiente cálido. Por ejemplo, alguien que esté descalzo sobre un piso frío sentirá frío aunque el aire esté a 21ºC (70ºF). Esto es debido a que el cuerpo pierde calor por conducción a través del piso. Una taza de sopa caliente en las manos, calefacción del piso, o un asiento caliente tienen el efecto opuesto porque transmiten su calor al cuerpo mediante la conducción.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El calor radiante también puede hacer que las personas se sientan más cómodas con bajas temperaturas del aire. El ejemplo más obvio es la luz solar directa. En primavera o en otoño podemos sentarnos cómodamente bajo el sol usando sólo una franela aunque el aire esté relativamente frío. A tan sólo un metro bajo la sombra ya puede ser necesario usar un abrigo aunque el aire esté casi a la misma temperatura. Durante el verano, preferimos la sombra. La diferencia viene dada por la energía radiante del Sol, que calienta el cuerpo al estar expuesto a su luz. Ésta “temperatura radiante” (la cual puede ser medida con un termómetro de globo negro) permite un mayor confort térmico durante el invierno, cuando el aire está a una temperatura menor.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/radiant-heating-explained_dithered.png&#34; alt=&#39;Los sistemas de calefacción radiante compensan una menor temperatura del aire con una mayor temperatura radiante, mientras que los sistemas de calentamiento del aire compensan una menor temperatura radiante con una mayor temperatura del aire. La temperatura operativa –un promedio ponderado de ambas- puede ser la misma. Fuente: Manual de Calentamiento Y Enfriamiento Radiante, Richard Watson, 2008.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Los sistemas de calefacción radiante compensan una menor temperatura del aire con una mayor temperatura radiante, mientras que los sistemas de calentamiento del aire compensan una menor temperatura radiante con una mayor temperatura del aire. La temperatura operativa –un promedio ponderado de ambas- puede ser la misma. Fuente: *Manual de Calentamiento Y Enfriamiento Radiante*, Richard Watson, 2008. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Hay que señalar que en La Tierra, la radiación va de la mano con la convección. Como el aire tiene una masa muy leve, la radiación solar no calienta el aire directamente sino de forma indirecta. La energía radiante del Sol es absorbida por la superficie terrestre, donde se convierte en calor. La superficie de La Tierra, tras ser calentada, libera poco a poco ese calor al aire a través de los mecanismos de conducción y convección ya descritos. En otras palabras, no es el Sol sino la superficie de la Tierra quien calienta el aire de nuestro planeta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La temperatura radiante es igualmente importante cuando se ha de calentar un edificio, sin importar cuál sistema de calefacción sea empleado. Dentro del mismo, la temperatura radiante representa el total de la radiación infrarroja intercambiada por todas las superficies de la habitación. Los sistemas de calefacción radiante, que discutiremos más adelante, funcionan de un modo similar al Sol: no calientan el aire sino las superficies de un espacio (incluyendo la piel humana) incrementando la temperatura radiante y proveyendo mayor comodidad térmica con una menor temperatura del aire. El uso de calor radiante es más práctico en espacios interiores, donde los factores ambientales pueden ser controlados. Si la brisa comienza a soplar afuera, por ejemplo, el efecto calefactor del sol &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2014/09/the-revenge-of-the-circulating-fan/&#34;&gt;desaparece&lt;/a&gt; rápidamente.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;No es el Sol sino la superficie de la Tierra quien calienta el aire de nuestro planeta.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;No existe un sistema de calefacción 100% radiante debido a que tanto la fuente que se calienta como las superficies irradiadas tienen contacto con el aire, y lo calientan por conducción y convección. Sin embargo, éste calentamiento es más gradual y limitado que con un sistema de calentamiento directo del aire. Asimismo, un sistema calentador de aire también incrementa la temperatura radiantede un espacio debido a que el aire caliente entibia las superficies que lo contienen mendiante la conducción. Nuevamente, el incremento de la temperatura radiante por éste método es lento y limitado al compararlo con un sistema de calefacción radiante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al igual que con la conducción, la radiación puede incomodar a pesar de estar en un ambiente templado. Si estamos sentados junto a una ventana fría, nuestro cuerpo irradiará su calor a la superficie del cristal, haciéndonos sentir frío aún con una temperatura de 21ºC (70ºF). En pocas palabras: ni con aire templado ni con una alta temperatura radiante se puede garantizar la comodidad térmica. La mejor manera de comprender el comportamiento térmico de un espacio es mediante la “temperatura operativa”, la cual es un promedio ponderado de ambas.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;el-viejo-estilo-de-calentarse&#34;&gt;El Viejo Estilo de Calentarse&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Antes de la llegada de los sistemas de calefacción centralizada en el siglo XX, los edificios solían ser calentados mediante una fuente radiante central como una chimenea o una estufa de madera, carbón o gas. Usualmente sólo una de las habitaciones era calentada. Pero aún dentro de ésa habitación habían grandes diferencias de temperatura dependiendo de la ubicación escogida. Mientras que al calentar el aire el calor se distribuye de forma más o menos pareja por toda el área, una fuente radiante crea un microclima que puede ser totalmente distinto al del resto de la habitación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto se debe a que el potencial energético de la fuente radiante disminuye con la distancia. Las ondas infrarrojas no se hacen más débiles sino más dispersas según se alejan de una fuente específica. Esto se muestra en las ilustraciones de abajo, que aparecen en el “Manual de Calentamiento Y Enfriamiento Radiante” de Richard Watson. El dibujo a la izquierda muestra la distribución del calor radiante (también llamado “paisaje radiante”) en una habitación vista desde arrriba, la cual es calentada por un sistema de calefacción mediante aire forzado. A excepción de la influencia causada por la superficie de una ventana fría (en la parte superior del gráfico), la temperatura radiante es relativamente constante a lo largo de la habitación.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/contour-plot-1_dithered.png&#34; alt=&#39;&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/contour-plot-2_dithered.png&#34; alt=&#39;Fuente: Manual de Calentamiento Y Enfriamiento Radiante. Richard Watson 2008&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Fuente: Manual de Calentamiento Y Enfriamiento Radiante. Richard Watson 2008 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La ilustración a la derecha muestra la misma habitación, nuevamente con una temperatura radiante media de 20ºC (68ºF), pero ahora está siendo calentada con una fuente de calor radiante localizada en el centro del techo. Se trata de un panel eléctrico emisor de rayos infrarrojos de baja frecuencia (una nueva tecnología que explicaremos en &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2015/03/radiant-conductive-heating-systems/&#34;&gt;la segunda parte de éste artículo&lt;/a&gt;), pero una hoguera en el medio de la habitación arrojaría un resultado similar. En éste caso el paisaje térmico es muy diferente. La mayor temperatura radiante se encuentra en el centro de la estancia, donde está el panel calefactor. La temperatura radiante decrece rápidamente hacia los bordes de la habitación en círculos concéntricos. La diferencia entre las temperaturas radiantes máximas y mínimas es mucho mayor que en el caso de un sistema de calentamiento de aire.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;En una habitación calentada por aire no importa mucho en dónde estés. En una habitación calentada por una fuente radiante, la ubicación lo es todo.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por supuesto, ubicar la fuente radiante en otro sitio, o combinar varias fuentes radiantes cambiarían por completo el paisaje térmico. Adicionalmente, al igual que ocurre con la radiación solar, los objetos pueden arrojar sombras; lo que implica que la hasta la posición de los muebles pueden afectar la distribución del calor dentro de la habitación. También hay que señalar que la distribución heterogénea será ligeramente nivelada por el carácter homogéneo de la temperatura del aire, independientemente del sistema de calefacción empleado.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;eficiencia-energética&#34;&gt;Eficiencia Energética&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En una habitación calentada por aire no importa mucho en dónde estés. En una habitación calentada por una fuente radiante, la ubicación lo es todo. La temperatura radiante media puede ser óptima, pero la temperatura radiante en algunos sitios del local podría ser muy baja. Pero también es posible que ocurra lo opuesto: tener una temperatura radiante media muy baja con zonas perfectamente confortables. Éste es el antiguo principio del calentamiento puntual o por zonas, que no se puede lograr con un sistema de calentamiento de aire. En lugar de calentar todo el espacio, nuestros ancestros sólo calentaban las partes habitadas de un edificio.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/air-versus-radiant-heating_dithered.png&#34; alt=&#39;Calefacción del aire (izquierda) vs. calefacción radiante (derecha) en un templo. Fuente: Calefacción Amigable con los Textiles, Dario Camuffo.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Calefacción del aire (izquierda) vs. calefacción radiante (derecha) en un templo. Fuente: [Calefacción Amigable con los Textiles, Dario Camuffo](http://www.buildingconservation.com/articles/fabric-friendly-heating/fabric-friendly-heating.htm). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Algo similar ocurre en el plano vertical. El aire caliente se eleva, de modo que la mayor parte del calor termina junto al techo, donde no se necesita. Con la calefacción radiante es posible calentar únicamente la parte inferior del espacio sin importar cuán elevado esté el techo. El calor radiante no se eleva a menos que la fuente está orientada hacia arriba. En conclusión: un sistema de calentamiento radiante permite calentar sólo la parte ocupada del espacio en lugar de todo el volumen de aire contenido en el mismo, lo cual es mucho más eficiente desde el punto de vista energético.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A menos que la habitación sea muy pequeña o hayan muchas personas, sólo una pequeña parte de la energía usada por un sistema de calentamiento de aire puede beneficiar a sus ocupantes. Por otra parte, casi toda la energía usada por un sistema radiante es efectiva para calentar a las personas.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;aislamiento-localizado&#34;&gt;Aislamiento Localizado&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Un problema con el clima interior heterogéneo en los viejos tiempos era la asimetría radiante –la diferencia de temperatura radiante entre varias partes del cuerpo. Alguien sentado junto al fuego recibe suficiente calor radiante de un lado de su cuerpo mientras pierde calor debido al aire y las superficies frías del lado opuesto de la habitación. El cuerpo puede estar balanceado térmicamente –la pérdida de calor de un lado equilibra la ganancia del otro- pero si la diferencia de temperatura es grande, no se logrará una comodidad térmica.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/radiant-assymetry_dithered.png&#34; alt=&#39;Un banco con respaldo ajustable. Fuente: Diccionario de mobiliario y decoración después del siglo XIII, 1887-1890&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Un banco con respaldo ajustable. Fuente: [Diccionario de mobiliario y decoración después del siglo XIII](http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k57648255), 1887-1890 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El problema se ilustra en el grabado mostrado arriba. El respaldo del banco puede moverse de un lado al otro para sentarse de frente al fuego o de espaldas a él alternativamente. Aunque la asimetría radiante pueda ser un problema con sistemas de aire forzado, es más común que ocurra en espacios calentados por una fuente de calor radiante. En las construcciones más antiguas, la diferencia de temperatura en sus superficies era agravada por el hecho de que éstas no estaban aisladas. Las corrientes, otra causa de incomodidad térmica, también eran un problema en ésos edificios que no eran precisamente herméticos.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Para crear un microclima confortable sin asimetrías radiantes o corrientes, nuestros ancestros suplementaban la calefacción localizada con aislamiento localizado.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Para crear un microclima confortable sin asimetrías radiantes o corrientes, nuestros ancestros suplementaban la calefacción localizada con aislamiento localizado. Un ejemplo es la silla encapuchada. Ésta silla, la cual podía estar recubierta de cuero o con mantas de lana, permitían que el cuerpo quedara expuesto a una fuente radiante por el frente mientras los protegía de las corrientes y las bajas temperaturas por detrás.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al mismo tiempo, la forma de los muebles permitía que la mayor parte del calor radiante proveniente del fuego fuera utilizado con efectividad: la silla era calentada directamente por la radiación, y éste calor era transmitido a la persona sentada en ella. Investigaciones recientes han demostrado que el valor del aislamiento de tales sillas era de al menos 0.4 clo, lo cual es similar al de un grueso pulóver o abrigo. Algunas sillas encapuchadas podían acoger a más de una persona.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/hooded-chairs_dithered.png&#34; alt=&#39;Sillas encapuchadas del siglo XIX. Fuentes: Period Oak Antiques (izquierda) y Polyvore (derecha).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Sillas encapuchadas del siglo XIX. Fuentes: [Period Oak Antiques](http://www.periodoakantiques.co.uk/antique-sales-archive/a-rare-18thc-elm-hooded-lambing-chair-with-box-seat-27-stockno-429/) (izquierda) y [Polyvore](http://www.polyvore.com/buttoned_leather_chesterfield_porter_chair/thing?id=55242872) (derecha). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/folding-screen_dithered.png&#34; alt=&#39;Un biombo plegable para uso invernal. Fuente: Alain Truong.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Un biombo plegable para uso invernal. Fuente: [Alain Truong](http://elogedelart.canalblog.com/archives/2009/04/05/13277504.html). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Otra solución era el biombo. Los biombos usados en tiempos invernales estaban construidos con madera maciza o aislados con telas. Podían colocarse detrás de una silla o una mesa, por ejemplo. Como las silla encapuchada, el biombo protegía a la persona de las bajas temperaturas o corrientes de aire a sus espaldas, creando un microclima agradable.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/bench-in-fireplace_dithered.png&#34; alt=&#39;Espacio para sentarse junto al fuego. Fuente: The English Fireplace.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Espacio para sentarse junto al fuego. Fuente: [The English Fireplace](https://archive.org/details/cu31924015345139).  
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/four-poster-bed_dithered.png&#34; alt=&#39;Una cama con cuatro columnas. Fuente: Wikipedia Commons.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Una cama con cuatro columnas. Fuente: [Wikipedia Commons](http://en.wikipedia.org/wiki/Four-poster_bed#mediaviewer/File:Four_Poster_Bed_350b.jpg). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Un tercer ejemplo de aislamiento localizado eran zonas especialmente acondicionadas junto al fuego. Podían ser bancos colocados entre el fuego y las paredes laterales de la hoguera, o un nicho en la pared con un asiento incorporado. En ambos casos, una persona podía recostarse contra una pared calentada por el fuego y protegida de las corrientes. En algunos casos, la propia hoguera estaba instalada en una habitación especial dentro de la estancia. El el dormitorio, que solía carecer de una hoguera, podía tener un mueble destinado a crear un microclima: una cama con cuatro columnas, la cual se cubría con gruesas cortinas por arriba y por los lados. Al cerrar las cortinas, se obstruían las corrientes y se acumulaba el calor corporal.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;sistemas-de-calentamiento-portátiles&#34;&gt;Sistemas de Calentamiento Portátiles&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El principal defecto del calentamiento localizado es que debes permanecer en un sitio determinado para poder estar cómodo. En tiempos pasados, la familia se reunía junto a la hoguera o la estufa cuando no habían labores físicas que realizar, o cuando querían calntar el cuerpo después de pasar mucho tiempo en el frío. Los otros lugares de la estancia, así como las habitaciones que no eran calentadas, se destinaban para las actividades que requerían mayor metabolismo. Las personas “migrabas” alrededor de la habitación o de la casa buscando el clima más conveniente.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/albert-anker-tile-stove_dithered.png&#34; alt=&#39;“Escena familiar en el interior”, una pintura de Albert Anker, 1910&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 “Escena familiar en el interior”, una pintura de Albert Anker, 1910 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, el uso de fuentes de calor radiante y aislamiento localizado, se complementaban con fuentes de calor localizadas que transferían el calor mediante la radiación, convección y/o conducción. Podían utilizarse para mejorar el confort en la presencia de una fuente de calor central, y eran útiles para llevar algo de calidez a otros si tios. Los sistemas de calentamiento portátiles se diseñaban específicamente para calentar las manos o los pies: las partes más sensibles al frío.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Las fuentes de calor personales le permitían a las personas disfrutar del calor de la hoguera en habitaciones sin calefactar o fuera de la vivienda.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Un ejemplo es la estufa para pies, una caja con una o más divisiones perforadas que contenían una cazuela de metal o cerámica rellena de brasas provenientes de la hoguera. Los pies se apoyaban sobre la estufa y las largas prendas de vestir usadas durante la temporada fría aumentaban el efecto del dispositivo: el calor era conducido a través de las faldas o abrigos a lo largo de las piernas hasta el torso. La parte superior de la estufa se hacía de materiales con baja conductividad como la madera o la piedra, para evitar quemaduras en la piel.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/dutch-foot-stove_dithered.png&#34; alt=&#39;Una estufa para pies holandesa. Fuente: Wikipedia Commons.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Una estufa para pies holandesa. Fuente: [Wikipedia Commons](http://en.wikipedia.org/wiki/Foot_stove#mediaviewer/File:Voetenstoof.jpg). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/woman-warming-hands_dithered.png&#34; alt=&#39;“Mujer joven calentando sus manos”, pintura de Caesar van Everdingen&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 [“Mujer joven calentando sus manos”](http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Young_woman_warming_her_hands._Caesar_van_Everdingen.jpg), pintura de Caesar van Everdingen 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En muchas culturas alrededro del mundo, fuentes de calor similares fueron usadas para calentar las manos. Se hacían de metal o cerámica y se rellenaban con brasas de la hoguera, carbón o &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2011/09/medieval-smokestacks-fossil-fuels-in-pre-industrial-times/&#34;&gt;turba&lt;/a&gt;. Éstas fuentes de calor personales también permitían disfrutar del calor de la hoguera fuera de la vivienda. Eran llevadas a los coches o vagones de tren sin calefacción, o a la Misa del domingo. Las personas pobres usaban piedras, ladrillos, o incluso papas calientes en sus bolsillos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para calentar la cama, se usaban bandejas de latón con un manillar largo que se insertaban bajo los colchones. Algunas camas tenían un vagón inferior: una gran estructura de madera que albergaba un recipiente con combustible y una llama justo en el centro de la cama. En el siglo XIX, junto con los servicios públicos de agua se popularizaron las botellas de agua caliente hechas de cerámica –el agua caliente es mucho más segura que una llama ardiente. Éstos dispositivos, que solían estar protegidos por una cubierta de tela, se usaban para calentar los pies, las manos, o las camas.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/korsi_dithered.png&#34; alt=&#39;Un “Korsi” afgano. Fuente desconocida.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Un “Korsi” afgano. Fuente desconocida. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Algunas personas llevaron el concepto de la estufa para pies a un nivel superior. Los japoneses tenían su “kotatsu”, una pequeña mesa móvil con un calentador de carbón debajo. Una manta bastante gruesa era puesta encima para atrapar el calor y toda la familia deslizaba sus pies bajo la mesa mientras estabana sentados en el piso. Como sus contrapartes en Europa y Norteamérica, la ropa utilizada optimizaba el efecto del dispositivo: el calor del hornillo de carbón se transfería mediante el Kimono japonés tradicional a todo el cuerpo. Equipos similares se usaron en Afganistán (como el “Korsi”) así como en Irán, España y Portugal.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;sistemas-de-calentamiento-conductivo&#34;&gt;Sistemas de Calentamiento Conductivo&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Algunos sistemas de calentamiento radiante transferían algo de calor mediante la conducción, mejorando la eficiencia y el confort. Hace más de 3.000 años, los chinos y coreanos construyeron sistemas de calefacción que atrapaban los gases y el humo de la hoguera en una masa térmica. El “kang” (“cama calentada“) del norte de China era una plataforma elevada hecha de piedra, mampostería o adobe, que ocupaba la mitad de la habitación. Como su nombre lo indica, el kang era primeramente una cama calefactada, pero su plataforma también se usaba durante el día como un espacio cálido de trabajo y convivencia. El “dikang” (“piso calentado”), típico del noreste de China, funcionaba del mismo modo pero ocupaba una mayor extensión del piso.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/chinese-kang_dithered.png&#34; alt=&#39;Un kang chino, fotografiado en la década de 1920. Fuente: Vagando por el Norte de China, Harry A. Franck.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Un kang chino, fotografiado en la década de 1920. Fuente: [Vagando por el Norte de China](https://openlibrary.org/books/OL6658339M/Wandering_in_northern_China), Harry A. Franck. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Los coreanos usaban en “ondol” (“piedra calentada”), lo cual era una plataforma que abarcaba todo el piso. Un sistema similar existe en Afganistán, llamado “tawakhaneh” (“habitación caliente”) y tal vez sea el más antiguo de estos sistemas: se cree que se ha usado desde hace 4.000 años. En todos ellos, el calor del fuego era desviado por debajo de la plataforma hacia una chimenea del lado opuesto de la habitación. La hoguera y la chimenea podrían estar dentro de la estancia o en otra adyacente. El calor del humo y los gases se transferían a la masa térmica de la plataforma, y ésta liberaba el calor gradualmente a la habitación. Con estos sistemas, la conducción era tan importante como la convección y la radiación para sumar el total de calor transferido.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/tile-stove-1_dithered.png&#34; alt=&#39;“Retrato de una Habitación de la Selva Negra con una Niña en la Estufa”, una pintura de Georg Saal, 1861.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 [“Retrato de una Habitación de la Selva Negra con una Niña en la Estufa”](http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Georg_Saal_Schwarzwaldstube_1861.jpg), una pintura de Georg Saal, 1861.  
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2015/02/restoring-the-old-way-of-warming-heating-people-not-places/images/dithers/kids-on-tile-stove_dithered.png&#34; alt=&#39;“Sobre la Estufa”, una pintura de Albert Anker, 1895.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 [“Sobre la Estufa”](http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Tiled_stoves_in_art#mediaviewer/File:Auf_dem_Ofen_1895.jpg), una pintura de Albert Anker, 1895. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Éstos antiguos sistemas orientales de calefacción son vagamente similares a las estufas de ladrillo usadas en Europa durante la Edad media. Las estufas de ladrillos (o de mampostería, como se les conoce en los EE.UU.) &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2008/12/sunbathing-in-the-living-room-oven-stoves-and-heat-walls/&#34;&gt;acumulan calor en la gran masa térmica que los rodea al quemar madera a temperaturas muy altas&lt;/a&gt;, lo cual es más eficiente y limpio. Los gases son obligados a circular por un laberinto de canales para el humo, logrando transferir una gran cantidad de calor a la estructura de mampostería antes de salir por la chimenea.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las estufas de ladrillos producen una gran cantidad de calor radiante, pero como también transfieren calor por conducción, muchas incorporaban plataformas que se utilizaban para sentarse o dormir. Aún cuando no las tuviesen, la gente solía colocar asientos junto a la estufa para apoyarse junto a la superficie cálida –siempre que no estuviera demasiado caliente.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;por-qué-también-necesitamos-tecnología-moderna&#34;&gt;Por Qué También Necesitamos Tecnología Moderna&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En conclusión, todos los sistemas de calefacción de la historia han usado radiación y/o conducción como mecanismo primordial de transferencia de calor, siendo la convección un producto secundario. Tiene sentido retomar éste concepto de calentamiento, pero eso no significa que tengamos que usar hogueras ni lidiar con brasas vivas en la casa. Aunque el concepto antiguo de calentar sea más eficiente, no puede decirse lo mismo de la mayoría de los dispositivos usados para ello.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Aunque el concepto antiguo de calentar sea más eficiente, no puede decirse lo mismo de la mayoría de los dispositivos usados para ello.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Las hogueras, por un lado, son sumamente ineficientes dado que la mayor parte del calor escapa por la chimenea. También absorben mucho aire frío a través de las grietas y aberturas del edificio, lo cual enfría el aire del interior y crea molestas corrientes. Debido a ésto, las hogueras pueden llegar a tener una eficiencia negativa cuando se trata de la temperatura del aire: pueden hacer que la habitación sea más fría después de haber sido encendida. Las estufas son mejores, pero siguen siendo ineficientes, y al igual que las hogueras, deben ser encendidas periódicamente. Y en ambos casos, la contaminación del aire puede ser considerable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una estufa de ladrillo bien construida es el único sistema de calefacción antiguo que aún puede ser recomendado, pero hoy existen muchas más opciones, como los sistemas radiantes eléctricos, hidrónicos y los de calentamiento conductivo. Son mucho más eficientes, prácticos y seguros que los métodos de antaño. En el artículo de la próxima semana indagaremos sobre cómo los métodos antiguos de calentamiento pueden ser mejorados con la tecnología actual, y cuánta energía podemos ahorrar en el proceso.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;fuentes-orden-de-importancia&#34;&gt;Fuentes (orden de importancia):&lt;/h2&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;&lt;a href=&#34;http://www.eburon.nl/stralingsverwarming&#34;&gt;Stralingsverwarming: Gezonde Warmte met Minder     Energie&lt;/a&gt;, Kris De Decker,     2015&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;a href=&#34;http://www.historic-scotland.gov.uk/technicalpaper14.pdf&#34;&gt;Keeping Warm in a Cooler House. Creating Comfort with Background     Heating and Local Supplementary     Warmth&lt;/a&gt;     (PDF). Historical Scotland Technical Paper 14, Michael Humphreys,     Historic Scotland, 2011&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;a href=&#34;http://www.amazon.com/gp/product/B00LVDVS8I/ref=as_li_tl?ie=UTF8&amp;amp;camp=1789&amp;amp;creative=9325&amp;amp;creativeASIN=B00LVDVS8I&amp;amp;linkCode=as2&amp;amp;tag=lowtemagaz-20&amp;amp;linkId=WTF5AZV7AQ2ZW74T&#34;&gt;Radiant Heating and Cooling Handbook (Mcgraw-Hill     Handbooks)&lt;/a&gt;, Richard Watson, 2008&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;a href=&#34;http://www.amazon.com/gp/product/146659599X/ref=as_li_tl?ie=UTF8&amp;amp;camp=1789&amp;amp;creative=9325&amp;amp;creativeASIN=146659599X&amp;amp;linkCode=as2&amp;amp;tag=lowtemagaz-20&amp;amp;linkId=NMA5IA65R7XAKU3R&#34;&gt;Human Thermal Environments: The Effects of Hot, Moderate, and Cold     Environments on Human Health, Comfort, and Performance, Third     Edition&lt;/a&gt;, Ken Parsons, 2014&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;a href=&#34;http://www.amazon.com/gp/product/1890132098/ref=as_li_tl?ie=UTF8&amp;amp;camp=1789&amp;amp;creative=9325&amp;amp;creativeASIN=1890132098&amp;amp;linkCode=as2&amp;amp;tag=lowtemagaz-20&amp;amp;linkId=ELXQCAXGMLF3WP5K&#34;&gt;The Book of Masonry Stoves: Rediscovering an Old Way of     Warming&lt;/a&gt;, David Lyle, 1984&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;a href=&#34;http://www.healthyheating.com/History_of_Radiant_Heating_and_Cooling/history_of_radiant_heating_Asia.htm#.VN36IS5W88I&#34;&gt;History of radiant heating and cooling systems, part     one&lt;/a&gt;.     Robert Bean, Bjarne W. Olesen, Kwang Woo Kim, in &amp;ldquo;ASHRAE Journal&amp;rdquo;,
January 2010, pp. 40-47&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;a href=&#34;http://www.amazon.com/gp/product/0415691591/ref=as_li_tl?ie=UTF8&amp;amp;camp=1789&amp;amp;creative=9325&amp;amp;creativeASIN=0415691591&amp;amp;linkCode=as2&amp;amp;tag=lowtemagaz-20&amp;amp;linkId=ALEQFIDNAT6TBHC5&#34;&gt;Adaptive Thermal Comfort: Principles and     Practice&lt;/a&gt;, Fergus Nicol, Michael Humphreys &amp;amp; Susan Roaf, 2012&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;a href=&#34;http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k57648255&#34;&gt;Dictionnaire de l&amp;rsquo;Ameublement et de la Décoration depuis le XIII     siècle&lt;/a&gt;, Henry     Havard, 1887-1890.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;a href=&#34;http://www.homethingspast.com/foot-warmers/&#34;&gt;Foot warmers: hot coals, hot     water&lt;/a&gt;. Home Things     Past.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;a href=&#34;http://www.oldandinteresting.com/bed-warmers.aspx&#34;&gt;Bed warmers&lt;/a&gt;.     Old &amp;amp; Interesting.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;a href=&#34;http://www.homethingspast.com/hand-warmers-muff-warmer/&#34;&gt;Muff warmers &amp;amp; other antique hand     warmers&lt;/a&gt;.     Home Things Past.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;a href=&#34;http://www.koerper-waermespender.de/&#34;&gt;Körperwärmespender&lt;/a&gt;. Website.&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
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