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    <title>LOW←TECH MAGAZINE Español</title>
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      <title>Lujo comunitario: Los baños públicos</title>
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      <pubDate>Mon, 24 Nov 2025 00:00:00 +0000</pubDate>
      
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      <description>&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/Hot-spring-pool-bathhouse_in_Beitou-Taiwan-1900s-museum_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Baño construido sobre una piscina termal, Taiwán. Foto de principios del siglo XX, dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Baño construido sobre una piscina termal, Taiwán. Foto de principios del siglo XX, dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;sin-agua-corriente-en-casa&#34;&gt;Sin agua corriente en casa&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Para las personas en las sociedades industriales, pocas actividades exigen más privacidad que lavarse y cuidar de su cuerpo. Solemos hacerlo solos, en nuestros baños privados, con las puertas cerradas. Visto desde una perspectiva histórica esto resulta inusual. Bañarse en presencia de otros ha sido la regla, no la excepción. Incluso en la primera mitad del siglo XX, muchos hogares, incluso en las sociedades industriales más avanzadas, no contaban con agua corriente, y mucho menos con baños privados. &lt;sup id=&#34;fnref:1&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:1&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un baño requiere un suministro de agua potable, pero también un desagüe y una fuente de energía para calentar el agua. Sin embargo, es posible darse un baño caliente en casas sin estas infraestructuras. Desde la Antigüedad, los ricos construían baños privados en sus casas y, frecuentemente, podían hacerlo porque las personas con menos recursos —sirvientes o personas esclavizadas— llenaban y vaciaban sus bañeras con cubos de agua y recogían leña para calentarlas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, para la mayoría de las personas, era más práctico llevar sus cuerpos hasta el agua que hacer lo contrario. Para algunos, eso significaba bañarse en ríos, lagos y manantiales. Para otros, especialmente en entornos urbanos, significaba visitar los baños públicos.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/Badhuis-Aken-Jan_Luyken-1682_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Baños públicos en Aquisgrán, Alemania, por Jan Luyken, 1682.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Baños públicos en Aquisgrán, Alemania, por Jan Luyken, 1682. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;es-insostenible-bañarse&#34;&gt;¿Es insostenible bañarse?&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las prácticas modernas de tomar baño son un ejemplo clásico de un estilo de vida insostenible basado en combustibles fósiles. La producción de agua caliente es el segundo mayor consumo de energía en muchos hogares (después de la calefacción y/o refrigeración), y gran parte de ella se utiliza para bañarse o ducharse. &lt;sup id=&#34;fnref:2&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:2&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; El baño moderno también consume mucha agua y añade un consumo energético adicional a través de la calefacción y el tratamiento de aguas residuales. Además, construir y renovar baños también requiere un uso importante de recursos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los defensores de la sostenibilidad siguen dos estrategias para abordar estos problemas. La primera se centra en soluciones tecnológicas, como &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2019/10/mist-showers-sustainable-decadence/&#34;&gt;duchas de bajo consumo&lt;/a&gt;, calderas de agua calentadas por colectores solares, sistemas de recuperación de calor de aguas residuales y reciclaje de aguas grises. La segunda estrategia se basa en cambios sociales o de comportamiento, al cuestionar los estándares modernos de limpieza y comodidad: bañarse o ducharse durante menos tiempo y con menos frecuencia, ducharse con agua fría o bañar al gato en el lavabo. &lt;sup id=&#34;fnref1:2&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:2&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:3&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:3&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;3&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es poco probable que estas estrategias den buenos resultados. Muchas soluciones tecnológicas son difíciles o imposibles de implementar en edificios ya existentes, especialmente en las ciudades. Por ejemplo, a medida que aumenta el número de pisos, un edificio de apartamentos se queda rápidamente sin espacio en el tejado para instalar colectores solares para todos los residentes. Por otro lado, promover la incomodidad como un sacrificio en pro de la sostenibilidad, probablemente no fomente la expansión de tales prácticas ambientales. &lt;sup id=&#34;fnref1:3&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:3&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;3&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los baños comunitarios facilitan que las prácticas de baño se desvinculen de los combustibles fósiles.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los baños comunitarios podrían ser una tercera opción, pero rara vez son mencionados, lo cual es llamativo, pues en términos de eficiencia de recursos, es una alternativa difícil de superar. Construir y operar un baño para 1.000 personas requiere mucha menos energía que construir y operar 1.000 baños individuales. Un baño público también es más eficiente en cuanto a materiales, dinero y espacio. &lt;sup id=&#34;fnref:5&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:5&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;5&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No menos importante, los baños públicos facilitan la implementación de las tecnologías sostenibles mencionadas anteriormente. Esto reduce aún más el consumo de energía y permite desvincular las prácticas asociadas al baño de los combustibles fósiles. Además, un baño público puede alcanzar niveles de sostenibilidad significativamente superiores sin generar incomodidad. Por el contrario, invertir recursos para construir algo para la comunidad, en vez de para cada hogar por separado, permite generar un alto nivel de ganancia en términos de sostenibilidad. Esto puede ser más fácil de vender que las duchas frías.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/18388_3_en-1897-bains-dunkerquois_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Baños públicos en Dunkerque, Francia, inaugurados en 1897.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Baños públicos en Dunkerque, Francia, inaugurados en 1897.
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;baños-en-ríos-lagos-y-aguas-termales&#34;&gt;Baños en ríos, lagos y aguas termales&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La naturaleza ha proporcionado a los humanos instalaciones para bañarse usando arroyos, ríos, pozas, lagos, cascadas y lluvias. Históricamente la humanidad ha transcurrido mucho tiempo en el África tropical, donde bañarse no requería agua calentada artificialmente en pro del confort. Al adentrarnos en climas más fríos, la naturaleza nos ofrece otra solución: las aguas termales. Existen decenas de miles de ellas en todo el planeta; actualmente solo unos pocos países carecen de éstas completamente. &lt;sup id=&#34;fnref:6&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:6&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;6&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:7&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:7&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;7&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bañarse en aguas termales era común en las civilizaciones antiguas alrededor del mundo. Sin embargo, es una práctica que se remonta a tiempos aún más remotos. La evidencia arqueológica demuestra con creces que muchos asentamientos prehistóricos se establecieron cerca de dichas fuentes. &lt;sup id=&#34;fnref1:6&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:6&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;6&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:8&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:8&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;8&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Es imposible demostrar con certeza que la gente usara esas aguas para bañarse, pero ¿por qué no lo harían, especialmente en regiones frías? &lt;sup id=&#34;fnref:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Disfrutar de un baño caliente es una práctica que data de antes de la historia escrita.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La cultura del baño actual depende de los combustibles fósiles, pero, si consideramos el contexto histórico, disfrutar de un baño caliente no debería ser insostenible. En el caso de las aguas termales, toda la infraestructura y el funcionamiento (suministro de agua, drenaje y fuente de calor) ya están instalados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nuestros antepasados también inventaron el baño de vapor para aprovechar el agua fría en todas las estaciones y climas. En lugar de calentar el agua, se calienta a las personas para que puedan bañarse a gusto en el agua fría. Las primeras cabañas de vapor, de la prehistoria, eran poco más que pequeñas cabañas de troncos, o estructuras similares a tiendas de campaña, cubiertas con mantas de lana o pieles. &lt;sup id=&#34;fnref:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/bathing-place-paul-gauguin-1886-pont-aven-france-1024x860_dithered.png&#34; alt=&#39;Pintura: Lugar de Baño, óleo sobre lienzo, Paul Gauguin, 1886.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Pintura: Lugar de Baño, óleo sobre lienzo, Paul Gauguin, 1886. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;el-nacimiento-de-los-baños-públicos&#34;&gt;El Nacimiento de los Baños Públicos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las instalaciones de baño artificiales hechas de ladrillo o piedra aparecieron hace unos 4.000 años. &lt;sup id=&#34;fnref:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Podían ser piscinas al aire libre, baños públicos o baño privados. Muchos baños y piscinas se construyeron sobre aguas termales naturales, modificando el entorno natural para hacerlo más cómodo, seguro y atractivo. &lt;sup id=&#34;fnref2:6&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:6&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;6&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:8&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:8&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;8&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; También se comenzó a desviar el agua hacia los baños construidos en las ciudades mediante canales, tuberías y acueductos, y se empezaron a construir baños que utilizaban agua calentada artificialmente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los antiguos romanos son conocidos por sus baños públicos, aunque se inspiraron mucho en los antiguos griegos. Los baños públicos griegos contaban con habitaciones con bañeras individuales adosadas a las paredes. Estos constaban de habitaciones con bañeras individuales con un asiento contra la pared. Sentados con la espalda recta, los bañistas se echaban agua caliente sobre el cuerpo o lo hacía por ellos un sirviente. Por el contario, los bañistas romanos compartían el agua en grandes bañeras o piscinas, y ambos utilizaban también baños de vapor. &lt;sup id=&#34;fnref:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:18&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:18&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;18&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el auge del Imperio, solo en la ciudad de Roma existían alrededor de 1.000 baños públicos para una población de aproximadamente un millón de personas, esto es, un baño por cada 1.000 habitantes. &lt;sup id=&#34;fnref2:8&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:8&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;8&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:19&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:19&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;19&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los baños más destacados eran las termas, que podían albergar hasta varias miles de personas bañándose simultáneamente. Estas instalaciones, que solo aparecían en las ciudades más grandes, estaban ricamente decoradas con mosaicos, suelos y piscinas de mármol, columnas de granito y estatuas. Sin embargo, la mayoría de los baños públicos de la Antigua Roma eran instalaciones de barrio, más pequeños, llamados “balnea”. &lt;sup id=&#34;fnref1:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/Baths_of_Diocletian_-_Paulin_1880_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Sección transversal de las Termas de Diocleciano, obra del arquitecto francés Edmond Paulin, 1880. Este complejo termal era el más grande de la Antigua Roma, con capacidad para más de 3.000 personas.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Sección transversal de las Termas de Diocleciano, obra del arquitecto francés Edmond Paulin, 1880. Este complejo termal era el más grande de la Antigua Roma, con capacidad para más de 3.000 personas. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;los-baños-públicos-preindustriales&#34;&gt;Los Baños Públicos Preindustriales&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La historia de los baños públicos continúa tras la caída del Imperio Romano. En Oriente, los baños romanos evolucionaron hacia el hammam, que prescindió de las piscinas y se centró más en la sudoración como método de limpieza. &lt;sup id=&#34;fnref:20&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:20&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;20&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:21&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:21&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;21&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Tras un baño de sudor, la personas se echaban agua sobre el cuerpo. Como reminiscencias de los pequeños baños romanos conocidos como balnea, los hammams se extendieron ampliamente por todas las ciudades del mundo islámico, ya que facilitaban la limpieza corporal y la realización de abluciones corporales antes de la oración. &lt;sup id=&#34;fnref:22&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:22&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;22&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Europa Occidental, muchos baños romanos cayeron en desuso. Sin embargo, los baños públicos volvieron con fuerza a finales de la Edad Media al iniciarse un nuevo período de urbanización. &lt;sup id=&#34;fnref:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:24&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:24&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;24&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:25&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:25&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;25&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En los siglos XIII, XIV y XV, muchas ciudades europeas contaban con un baño público por cada 2.000 a 5.000 habitantes.&lt;sup id=&#34;fnref:26&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:26&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;26&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Muchos eran baños de vapor inspirados en el hammam. Un segundo tipo de baño ofrecía bañeras de madera para grupos pequeños. Los baños medievales se conocían como &amp;ldquo;estofados&amp;rdquo;, pues el nombre se refería al horno que calentaba el agua para las bañeras o que llenaba la habitación de vapor. &lt;sup id=&#34;fnref1:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:25&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:25&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;25&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/Hann_M%C3%BCnden_Badstoven_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un antiguo baño medieval, construido en 1562, en Münden, Alemania. Foto de Axel Hindemith (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Un antiguo baño medieval, construido en 1562, en Münden, Alemania. Foto de Axel Hindemith (CC BY-SA 4.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/Durer__Albrecht_-_Women_s_Bath_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Baños de mujeres, de Alberto Durero, 1496.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Baños de mujeres, de Alberto Durero, 1496. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/Ludwig_Rohbock_1850a_Rudas_Baths_IMG_0644_dithered.png&#34; alt=&#39;Pintura: Baños Rudas, Ludwig Rohbock, 1850. Los Baños Rudas de Budapest se construyeron en 1550 y siguen en funcionamiento.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Pintura: Baños Rudas, Ludwig Rohbock, 1850. Los Baños Rudas de Budapest se construyeron en 1550 y siguen en funcionamiento. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El norte de Europa y Rusia, que nunca fueron conquistados por los imperios romano o islámico, se mantuvieron fieles a los baños de sudor y aire caliente. Por ejemplo, existían &amp;ldquo;banyas&amp;rdquo; públicas en ciudades de Moscovia durante la Edad Media. &lt;sup id=&#34;fnref1:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Asia también desarrolló, de forma independiente, una cultura relacionada con el baño. Por ejemplo, en el Japón de finales de la Edad Media, la gente compartía baños privados calientes entre familiares, vecinos y amigos por razones económicas. Para estos &amp;ldquo;baños cooperativos&amp;rdquo; de entre cuatro y diez personas, cada bañista traía una porción de leña para calentar el agua. Esta práctica evolucionó a baños públicos más grandes, los &amp;ldquo;sento&amp;rdquo;, que experimentaron un rápido crecimiento a partir del siglo XV.&lt;sup id=&#34;fnref:27&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:27&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;27&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:28&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:28&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;28&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/Gustav_Retzius_0AFinland_Stockholm_1881_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Mujeres tomando un baño de vapor. Grabado en madera de Olaf Sörling.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Mujeres tomando un baño de vapor. Grabado en madera de Olaf Sörling. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/men-in-a-japanese-bathhouse_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Hombres en un baño público japonés, principios del siglo XX. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Hombres en un baño público japonés, principios del siglo XX. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;bañarse-por-placer&#34;&gt;Bañarse por placer&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Hoy en día, quienes promueven la sostenibilidad e incentivan duchas más cortas o menos frecuentes consideran implícitamente el baño como una práctica estrictamente utilitaria. Sin embargo, durante la mayor parte de la historia, bañarse nunca fue solo una cuestión de higiene. Además de asearse, la gente también visitaba los baños públicos para relajarse, divertirse y socializar. En lugar de ser una experiencia rápida, el proceso de baño, sin importar su estilo, solía prolongarse por horas. &lt;sup id=&#34;fnref2:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:28&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:28&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;28&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los antiguos griegos se sentaban juntos en bañeras individuales a conversar, para lo cual la acústica del espacio era ideal. &lt;sup id=&#34;fnref:29&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:29&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;29&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En la antigua Roma, los baños públicos eran lugares donde la gente acudía casi a diario para ser vista, socializar, relajarse, cotillear, cenar, practicar deportes y estudiar. Los bañistas accedían a tratamientos de belleza como masajes, afeitado, peluquería y depilación. Celebraban fiestas y aniversarios, y honraban a invitados extranjeros. &lt;sup id=&#34;fnref3:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:19&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:19&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;19&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:25&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:25&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;25&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:30&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:30&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;30&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Más que una reunión rápida, el proceso de baño, sin importar su estilo, solía durar horas.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los baños públicos medievales europeos continuaron estas tradiciones con menos esplendor, pero no necesariamente con menos jolgorio. En particular, los baños medievales con bañeras de madera solían ser un lugar de diversión que también ofrecía comida, bebida, música y diversos tipos de cuidado corporal. &lt;sup id=&#34;fnref2:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En Japón, durante el siglo XVI, los baños públicos se convirtieron en lugares de reunión y socialización, con grandes grupos de personas comiendo, bebiendo y cantando. &lt;sup id=&#34;fnref1:27&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:27&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;27&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:28&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:28&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;28&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; El baño fluvial, que se mantuvo en las ciudades y zonas rurales hasta el siglo XX, era una forma de juego en la que la natación era un elemento potencial. &lt;sup id=&#34;fnref:31&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:31&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;31&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al mismo tiempo, el baño se consideraba esencial para prevenir y curar enfermedades, siguiendo las ideas hipocráticas de que las personas podían mantener o restablecer el equilibrio de los fluidos corporales exponiendo el cuerpo a condiciones de frío, calor, humedad o sequedad. La disposición de los baños preindustriales reflejaba estas ideas, con piscinas y espacios con diferentes temperaturas. &lt;sup id=&#34;fnref4:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:21&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:21&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;21&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/Miniatur_aus_Johannes_de_Sacroboscos_De_Sphaera_um_0A1470._dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Dibujo en miniatura de &amp;amp;ldquo;De Sphaera Mundi&amp;amp;rdquo;, escrito por Johannes de Sacrobosco, circa 1230.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Dibujo en miniatura de &#34;De Sphaera Mundi&#34;, escrito por Johannes de Sacrobosco, circa 1230. 
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&lt;/div&gt;
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&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/fortepan_205233_dithered.png&#34; alt=&#39;Jugando al ajedrez en los Baños Széchenyi de Budapest, Hungría, década de 1970. Foto de Kereki Sándor. Encontrada en Fortepan.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Jugando al ajedrez en los Baños Széchenyi de Budapest, Hungría, década de 1970. Foto de Kereki Sándor. Encontrada en [Fortepan](https://fortepan.hu/hu/). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;lujo-comunitario&#34;&gt;Lujo Comunitario&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Si bien estos elementos de placer, interacción social y salud se conservan hoy en día en los spa modernos, existe una diferencia crucial con las prácticas de baño anteriores. El balneario actual es demasiado caro para sustituir un baño privado. En contraste, los baños públicos antiguos eran una institución equitativa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los baños públicos romanos no tenían tarifa de entrada o la tenían a bajo costo, y estaban abiertos a todos. No había áreas reservadas para clientes de alto rango. Esto, combinado con la espléndida arquitectura y la opulenta decoración de los baños, garantizaba que incluso el sirviente más humilde pudiera disfrutar del lujo. &lt;sup id=&#34;fnref5:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:19&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:19&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;19&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Estas costumbres continuaron hasta la Edad Media europea y fueron compartidas por las culturas asociadas al baño de todo el mundo. &lt;sup id=&#34;fnref3:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Por ejemplo, en Japón, los baños contribuyeron a &amp;ldquo;deconstruir lentamente la jerarquía social existente y crearon un nuevo flujo cultural entre la élite y el pueblo llano&amp;rdquo;. &lt;sup id=&#34;fnref3:28&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:28&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;28&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:32&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:32&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;32&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La única separación se daba entre hombres y mujeres, y distaba mucho de ser universal en el espacio y el tiempo. Hombres y mujeres iban a diferentes baños, ocupaban diferentes secciones o compartían los mismos espacios en diferentes momentos del día o de la semana. &lt;sup id=&#34;fnref2:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref6:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:19&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:19&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;19&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref4:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/hinode-yu-stuart-gibson_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un “sento” en Japón. Foto de Stuart Gibson.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Un “sento” en Japón. Foto de [Stuart Gibson](https://stuartgibson.aminus3.com/portfolio/). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;el-consumo-de-combustible-en-las-termas-romanas&#34;&gt;El consumo de combustible en las termas romanas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;¿Cuán sostenible era ese lujo comunitario? La mayoría de las investigaciones sobre el consumo energético de las termas se centran en los antiguos baños romanos. Los historiadores han criticado en ocasiones el despilfarro de las grandes termas del Imperio, argumentando que su uso generalizado causaba deforestación. &lt;sup id=&#34;fnref:33&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:33&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;33&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:34&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:34&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;34&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:35&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:35&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;35&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, en los últimos años, la investigación arqueológica, el análisis térmico y los estudios de transferencia de calor, han dejado cada vez más claro que las termas de la Antigua Roma, a pesar de su opulencia, eran edificios con una eficiencia energética notable. &lt;sup id=&#34;fnref:36&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:36&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;36&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:33&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:33&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;33&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La primera razón fue el &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2017/03/heat-storage-hypocausts-air-heating-in-the-middle-ages/&#34;&gt;sistema hipocausto&lt;/a&gt;. Este consistía en uno o más hornos subterráneos que distribuían aire caliente bajo el suelo y hacia las paredes huecas (algunos baños también contaban con techos con calefacción). Gracias a las grandes superficies radiantes, los espacios del edificio podían calentarse a menor temperatura, ahorrando energía. Aunque el agua de las piscinas se recalentaba periódicamente en una caldera aislada cerca del horno, el calor del suelo y las paredes ayudaba a mantenerla caliente durante un período prolongado. &lt;sup id=&#34;fnref1:36&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:36&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;36&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:33&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:33&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;33&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un estudio de las Termas Estabianas, una de las termas más antiguas que se conservan, muestra un consumo de combustible de entre 5 y 8 kg de leña por hora, dependiendo de la estación. &lt;sup id=&#34;fnref2:36&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:36&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;36&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:37&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:37&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;37&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Esto corresponde a un suministro de madera de algo más de 60 fresnos al año, lo que era improbable que causara deforestación. &lt;sup id=&#34;fnref3:36&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:36&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;36&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; El consumo de leña era probablemente incluso menor, ya que las termas romanas complementaban rutinariamente la madera con otros combustibles disponibles localmente, a menudo productos de desecho: juncos, subproductos de la cosecha (huesos de aceituna, restos de poda de huertos, paja) y desechos animales (estiércol y huesos). &lt;sup id=&#34;fnref3:33&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:33&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;33&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Muchas termas romanas se calentaban casi exclusivamente con energía solar en los días soleados.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Siguiendo la misma metodología, un estudio de un complejo termal posterior, las Termas del Foro en Ostia, muestra que los romanos continuaron mejorando la eficiencia energética de sus baños. &lt;sup id=&#34;fnref:38&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:38&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;38&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las Termas del Foro eran tres veces más grandes que las Termas Estabianas (923 m² frente a 310 m² de espacios climatizados), pero su consumo anual de leña calculado no llega ni al doble: aproximadamente 100 árboles al año. &lt;sup id=&#34;fnref1:38&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:38&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;38&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref4:36&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:36&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;36&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los baños más recientes tenían paredes más gruesas (dos metros en lugar de uno), así como ventanas mucho más grandes con vidrios, lo que aumentaba la radiación solar. &lt;sup id=&#34;fnref:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Investigaciones han demostrado que las Termas del Foro se calentaban casi exclusivamente con energía solar en los días soleados. &lt;sup id=&#34;fnref:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los estudios mencionados asumen que los romanos calentaban sus baños durante las 24 horas del día y solo los desactivaban para hacerles mantenimiento. Es probable que las termas romanas siguieran calentándose durante la noche, por ser más práctico y eficiente energéticamente. Muchos baños abrían a diario, y podía llevar un día entero calentarlos si se enfriaban totalmente. En siglos posteriores, los hornos y hammams medievales solían utilizar el calor o las cenizas del horno para hornear pan y otros alimentos por la noche. &lt;sup id=&#34;fnref:42&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:42&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;42&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, los baños turcos y los baños medievales eran menos eficientes energéticamente que las termas romanas. Los baños turcos tenían suelos climatizados, pero no las paredes, además de presentar pocas ventanas, mientras que los baños medievales a menudo carecían de estas características.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/windows-forum-baths_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Los grandes ventanales de las Termas del Foro. Imagen: Jan Theo Bakker.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Los grandes ventanales de las Termas del Foro. Imagen: [Jan Theo Bakker](https://www.ostia-antica.org/regio1/12/12-6.htm). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/hypocaust-dion_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: El hipocausto del complejo de las Grandes Termas, el antiguo Dión. Imagen de Carole Raddato (CC BY-SA 2.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: El hipocausto del complejo de las Grandes Termas, el antiguo Dión. Imagen de Carole Raddato (CC BY-SA 2.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/Cyark_Weissenburg_Reconstruction_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Reconstrucción histórica de las Termas Romanas en Weißenburg, Alemania, utilizando datos de tecnología de escaneo láser. Crédito: CyArk. CC BY-SA 3.0&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Reconstrucción histórica de las Termas Romanas en Weißenburg, Alemania, utilizando datos de tecnología de escaneo láser. Crédito: [CyArk](https://en.m.wikipedia.org/wiki/File:Cyark_Weissenburg_Reconstruction.jpg#filelinks). CC BY-SA 3.0 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;baños-romanos-vs-duchas-privadas&#34;&gt;Baños Romanos vs. Duchas Privadas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;¿Cómo se compara el consumo energético de los baños romanos con el de las duchas modernas? La investigación académica no ofrece una respuesta clara, pero un cálculo rápido muestra que la experiencia de los baños romanos, que duraba horas, era más eficiente energéticamente que las duchas individuales actuales que duran, en promedio, 9 minutos. El consumo energético diario de las Termas del Foro corresponde al consumo diario de 557 duchas. &lt;sup id=&#34;fnref:43&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:43&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;43&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Aunque desconocemos cuántas personas visitaban diariamente las Termas del Foro, probablemente superaban esa cifra, ya que podían albergar hasta 500 bañistas simultáneamente. &lt;sup id=&#34;fnref:44&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:44&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;44&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La experiencia de los baños romanos, que duraba horas, era más eficiente energéticamente que las duchas individuales actuales, cuya duración media es de 9 minutos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Además, en el cálculo anterior, el consumo energético de la ducha solo se refiere al calentamiento del agua, mientras que el consumo de combustible de los baños públicos también, y principalmente, incluía la calefacción de los espacios. &lt;sup id=&#34;fnref5:36&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:36&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;36&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Por ejemplo, suponiendo que el agua de las piscinas de las Termas Estabianas se cambiara solo una vez al día, el calentamiento del agua representaba menos del 10 % del consumo total de energía, lo que corresponde al consumo de tan solo 52 duchas. El bajo consumo de energía para el calentamiento del agua se explica en parte por el excelente aislamiento térmico de los suelos y paredes climatizados, lo que significa que la calefacción de los espacios y el agua es inseparable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, esto también se debe a que los romanos compartían el agua de las piscinas, mientras que cada ducha requiere agua recién calentada. Si comparadas, las termas romanas también superan a la típica sauna de patio actual, cuyo consumo de combustible oscila entre 5 y 15 kg de leña por sesión. &lt;sup id=&#34;fnref:45&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:45&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;45&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Solo dieciséis sesiones de sauna de este tipo requieren tanto combustible cuanto el usado diariamente en los baños de Estabia. La sauna no tiene suelo ni paredes con calefacción, además, históricamente, solían construirse parcialmente bajo tierra para ahorrar combustible, por el contrario, hoy en día suelen ser una construcción mal aislada en un clima frío.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/bathing-sandals-women_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Sandalias de baño para mujer, Arabia Saudita. Los suelos con calefacción de los hammams eran demasiado calientes para caminar descalzos. Fuente: Wereldmuseum (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Sandalias de baño para mujer, Arabia Saudita. Los suelos con calefacción de los hammams eran demasiado calientes para caminar descalzos. Fuente: [Wereldmuseum](https://collectie.wereldmuseum.nl/) (CC BY-SA 4.0). 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;los-baños-públicos-de-la-revolución-industrial&#34;&gt;Los Baños Públicos de la Revolución Industrial&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las prácticas de baño han cambiado mucho desde la época romana y la Baja Edad Media, especialmente en la mayor parte del mundo occidental. Pocos de nosotros tendríamos el tiempo, o incluso la necesidad, de permanecer en un baño público durante varias horas al día, y algunos podemos sentirnos incómodos bañándonos en público. &lt;sup id=&#34;fnref1:30&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:30&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;30&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, el baño también puede adoptar una forma más acorde con los hábitos de baño modernos, y los baños públicos de la Revolución Industrial así lo demuestran.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los siglos XIX y principios del XX, las ciudades recibieron a un gran número de inmigrantes que venían a trabajar en las fábricas. La mayoría de estas personas vivían hacinadas en edificios de viviendas sin agua corriente, lo que generaba condiciones insalubres. &lt;sup id=&#34;fnref:46&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:46&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;46&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las epidemias recurrentes y los nuevos conocimientos médicos dieron lugar a una especie &amp;ldquo;evangelio de la limpieza&amp;rdquo; que impulsó una nueva ola de baños públicos en todo el mundo occidental. Muchos de estos baños desaparecieron entre las décadas de 1950 y 1980.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El movimiento de higiene pública comenzó en Inglaterra y alcanzó su apogeo en la década de 1840. Para 1896, más de 200 municipios británicos mantenían baños públicos. Los baños ingleses emulaban el esplendor de los romanos en su arquitectura y decoración: eran &amp;ldquo;grandes, elegantes y costosos&amp;rdquo;. &lt;sup id=&#34;fnref1:46&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:46&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;46&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, no copiaban las antiguas costumbres de baño. Reservaban diferentes secciones para las distintas clases sociales. Además, si bien las piscinas seguían facilitando la interacción social, las bañeras se ubicaban en compartimentos individuales. Finalmente, los baños modernos instituyeron límites de tiempo para el uso de la piscina y de las bañeras. &lt;sup id=&#34;fnref2:46&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:46&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;46&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:47&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:47&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;47&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:48&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:48&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;48&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/Nechells_Swimming_Baths_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Baños públicos de Nechelles en Birmingham, Inglaterra, 1910. Imagen de Oosoom (CC BY-SA 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Baños públicos de Nechelles en Birmingham, Inglaterra, 1910. Imagen de Oosoom (CC BY-SA 3.0). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/Das_Amalienbad_in_Wien-Favoriten__vom_Sprungturm_aus_gesehen_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Interior restaurado del Amalienbad en Viena, Austria, construido en 1926. Era uno de los baños públicos más grandes de Europa en su época, con una capacidad para 1.300 bañistas simultáneamente. El techo original podía abrirse en condiciones de buen tiempo. Imagen de Schwimmschule Steiner (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Interior restaurado del Amalienbad en Viena, Austria, construido en 1926. Era uno de los baños públicos más grandes de Europa en su época, con una capacidad para 1.300 bañistas simultáneamente. El techo original podía abrirse en condiciones de buen tiempo. Imagen de Schwimmschule Steiner (CC BY-SA 4.0). 
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&lt;h2 id=&#34;el-baño-con-ducha&#34;&gt;El Baño con Ducha&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Alemania, la primera en el continente a seguir los pasos de los británicos, también construyó baños públicos monumentales. &lt;sup id=&#34;fnref:49&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:49&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;49&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, en la década de 1880, el médico berlinés Oscar Lasser argumentó que construir grandes baños en la cantidad necesaria era demasiado costoso. Propuso la introducción de baños públicos más pequeños, con solo duchas en compartimentos individuales. Hasta entonces, la ducha solo se conectaba a una bañera o se usaba en cuarteles y prisiones, donde soldados y reclusos se duchaban con agua fría. &lt;sup id=&#34;fnref1:48&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:48&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;48&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:46&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:46&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;46&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:25&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:25&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;25&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El baño con ducha se convirtió en el tipo de baño público dominante en la mayor parte de Europa Occidental y también en Norteamérica, donde el movimiento de reforma sanitaria despegó en la década de 1890. &lt;sup id=&#34;fnref:50&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:50&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;50&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:51&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:51&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;51&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Este eliminó los últimos vestigios de la antigua cultura del baño, al eliminar las piscinas y adoptar una arquitectura más práctica. Para bien o para mal, el baño público de la Revolución Industrial era la antítesis del baño preindustrial. &lt;sup id=&#34;fnref1:47&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:47&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;47&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Aunque los bañistas aún utilizaban la infraestructura comunitaria, ya no había espacio para el placer, la interacción social, la desnudez pública y la socialización.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Para bien o para mal, el baño público de la Revolución Industrial era la antítesis del baño preindustrial.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;A medida que las clases sociales más altas fueron accediendo gradualmente al suministro de agua y baños privados, el baño público se asoció cada vez más con la pobreza. Aunque las duchas no contaban con secciones separadas para las diferentes clases sociales, se construían principalmente en barrios de bajos recursos, dirigidas exclusivamente a los más necesitados. Un asistente acompañaba a los bañistas a su cabina de ducha, abría el grifo, decidía la temperatura del agua y ponía en marcha un temporizador. Los bañistas tenían un máximo de 20 minutos para desvestirse, ducharse y volver a vestirse. &lt;sup id=&#34;fnref4:46&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:46&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;46&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:47&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:47&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;47&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; «Los pobres debían estar limpios, pero no disfrutarlo demasiado». &lt;sup id=&#34;fnref5:46&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:46&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;46&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/bath-attendant_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: El último asistente de baño de una casa de baños en Haarlem, Países Bajos, en 1984. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: El último asistente de baño de una casa de baños en Haarlem, Países Bajos, en 1984. Imagen de dominio público. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/bath-showers-timer-montage_dithered.png&#34; alt=&#39;Baños y duchas equipados con temporizadores en baños públicos de Ámsterdam, 1985. fuente: Stadsarchief Ámsterdam.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Baños y duchas equipados con temporizadores en baños públicos de Ámsterdam, 1985. fuente: [Stadsarchief Ámsterdam](https://archief.amsterdam/beeldbank/detail/ca27031b-8e92-023a-eb42-461dc0cf6fd2/media/728f468c-3dca-91e3-0eb9-6dca39ea8130?mode=detail&amp;view=horizontal&amp;q=badhuis&amp;rows=1&amp;page=24). 
&lt;/figcaption&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/minimal-shower-cublicles-in-amsterdam-bathhouse_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Cabinas de ducha en un baño municipal en Ámsterdam, Países Bajos. Stadsarchief Ámsterdam.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Cabinas de ducha en un baño municipal en Ámsterdam, Países Bajos. Stadsarchief Ámsterdam. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/boiler-room-bathhouse_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Sala de calderas de unos baños municipales en Ámsterdam, Países Bajos, 1985. Stadsarchief Amsterdam.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Sala de calderas de unos baños municipales en Ámsterdam, Países Bajos, 1985. Stadsarchief Amsterdam. 
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&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;recuperar-los-baños-públicos&#34;&gt;¿Recuperar los baños públicos?&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En Europa y Norteamérica, los baños públicos desaparecieron cuando todos tuvieron su propio baño privado, aunque todavía nos bañamos juntos en polideportivos y seguimos usando baños comunes en albergues o campings. Los baños públicos sobreviven en otros lugares, pero están en declive en casi todas partes. Por ejemplo, El Cairo solo contaba con ocho hammams en el año 2000, en comparación con más de setenta a principios del siglo XIX. &lt;sup id=&#34;fnref:52&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:52&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;52&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:53&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:53&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;53&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En 1968 el área metropolitana de Tokio contaba con 2.687 baños públicos, en 2022 solo quedaban 462. &lt;sup id=&#34;fnref:54&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:54&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;54&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:55&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:55&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;55&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Históricamente, los baños públicos surgieron de la necesidad de eficiencia: el baño consumía demasiados recursos como para organizarse individualmente. Esto ya no es así gracias al avance de las infraestructuras centrales: combustibles fósiles, electricidad, suministro de agua y alcantarillado. Sin embargo, en el contexto de la actual crisis ambiental, la eficiencia de los baños públicos ha cobrado relevancia nuevamente. Se trata de una solución que podría reducir el consumo de energía con relativa rapidez sin necesidad de nuevas tecnologías ni sacrificar la comodidad. La resiliencia es otro argumento a favor de los baños públicos. &lt;sup id=&#34;fnref:56&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:56&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;56&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/bathhouse-javaplein-2_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Baños municipales en Javaplein, Ámsterdam, Países Bajos. Imagen: Stadsarchief Amsterdam.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Baños municipales en Javaplein, Ámsterdam, Países Bajos. Imagen: Stadsarchief Amsterdam. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/Volksbad_Flensburg2007_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Antiguos baños públicos en Flensburg, Alemania. Imagen: VollwertBIT (CC BY-SA 2.5).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Antiguos baños públicos en Flensburg, Alemania. Imagen: VollwertBIT (CC BY-SA 2.5). 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;qué-tipo-de-baños-públicos-queremos&#34;&gt;¿Qué tipo de baños públicos queremos?&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La metamorfosis de los baños públicos en los siglos XIX y XX, que también afectó a los baños públicos fuera del mundo occidental, representa un desafío para cualquiera que desee revitalizarlos buscando la sostenibilidad. ¿Qué tipo de baños queremos? Por supuesto, tanto los baños romanos como las duchas son extremos, y se pueden imaginar muchas formas intermedias. Sin embargo, cualquier diseñador de un futuro baño tendrá que tomar decisiones que probablemente serán controversiales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, se podría argumentar que las duchas no solo se adaptan a las prácticas de baño modernas, sino que también maximizan la eficiencia de los recursos. Esto es especialmente cierto cuando es el gobierno, y no el bañista, quien controla la duración de la ducha y la temperatura del agua. De esta manera, los baños públicos podrían convertirse en una tecnología para imponer la frugalidad a toda la población. Sin embargo, dicho sea de paso, es poco probable que este enfoque genere entusiasmo por la revitalización de los baños públicos. Tampoco contribuye mucho a mejorar la interacción social. &lt;sup id=&#34;fnref:57&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:57&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;57&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Cualquier diseñador de un futuro baño público tendrá que tomar decisiones que probablemente sean controversiales.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Abogar por el regreso de los baños públicos preindustriales, que se centran en la interacción social y el lujo comunitario, puede tener más éxito a la hora de alejar a la gente de sus baños privados, pero también se topa con obstáculos. Los baños públicos han enfrentado resistencia durante 2000 años, principalmente debido a opiniones contradictorias sobre la salud y la moral. &lt;sup id=&#34;fnref:58&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:58&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;58&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Por ejemplo, la preocupación por el libertinaje y la prostitución, tanto reales como imaginarias, ha estado presente a lo largo de la historia de los baños públicos en todas las culturas. &lt;sup id=&#34;fnref:59&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:59&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;59&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Separar a hombres y mujeres no responde plenamente a esas preocupaciones.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/scene-of-a-bathhouse-valerius-maximus_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Escena de un baño público, c. 1470, pintado por el Maestro de Antonio de Borgoña (Berlin Staatsbibliothek, Ms. Dep. Breslau 2, vol. 2, fol. 244).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Escena de un baño público, c. 1470, pintado por el Maestro de Antonio de Borgoña (Berlin Staatsbibliothek, Ms. Dep. Breslau 2, vol. 2, fol. 244). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Cualquier petición para revivir los baños públicos también deberá lidiar con el miedo a las enfermedades contagiosas. Por ejemplo, un confinamiento social, como el que aplicaron muchos gobiernos durante la pandemia de coronavirus en 2020 y 2021, es incompatible con los baños públicos, dichas medidas solo funcionan si todos tienen un baño privado. &lt;sup id=&#34;fnref:60&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:60&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;60&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; La relación entre los baños comunitarios y la salud es compleja. La ciencia ha confirmado muchos de los beneficios para la salud de los baños fríos, calientes y de vapor, y también ha demostrado la importancia de la interacción social. Sin embargo, la convivencia siempre conlleva riesgos para la salud.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;cómo-construir-un-baño-público-de-baja-tecnología&#34;&gt;¿Cómo construir un baño público de baja tecnología?&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Existe otra distinción entre los baños construidos antes y después de la Revolución Industrial: los baños preindustriales funcionaban con combustibles renovables, mientras que los industriales funcionaban con combustibles fósiles. Muchos baños modernos contaban con una central eléctrica de carbón, que calentaba el espacio y el agua, además de proporcionar electricidad para la iluminación. Los baños que funcionan con combustibles fósiles son más eficientes energéticamente que los baños privados alimentados con combustibles fósiles, pero podemos mejorarlos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un gran baño público calentado por un sistema de hipocausto y grandes ventanales sigue siendo difícil de superar como tecnología neutra en carbono, por lo menos aquellos alimentados a partir de madera producida de forma sostenible. &lt;sup id=&#34;fnref:61&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:61&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;61&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:62&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:62&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;62&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, la combustión de biomasa genera contaminación atmosférica, aunque también podríamos alimentar un baño público con fuentes de energía renovables que no presentan ese problema. La solución más evidente para calentar espacios y agua son los colectores solares de placa plana, en los que el sol calienta el agua. Los &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2019/02/heat-your-house-with-a-mechanical-windmill/&#34;&gt;molinos de viento generadores de calor&lt;/a&gt; son una alternativa de baja tecnología a los colectores solares térmicos en climas menos soleados. &lt;sup id=&#34;fnref:63&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:63&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;63&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Otras posibles fuentes de calor son la energía geotérmica y el calor residual de las fábricas.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los baños públicos alimentados con combustibles fósiles son más eficientes energéticamente que los baños privados alimentados con combustibles fósiles, pero podemos mejorarlos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La mayor desventaja de un baño público alimentado con energía solar o eólica es su dependencia de condiciones climáticas favorables. Para compensar esto, la energía solar o eólica puede combinarse con almacenamiento de energía térmica, como tanques de agua aislados. Almacenar calor en una masa térmica durante períodos más largos es mucho más económico y sostenible que almacenar electricidad en baterías químicas. Sin embargo, requiere un espacio que solo los baños públicos pueden ofrecer. Los baños de vapor y las saunas son más difíciles de desvincular de la combustión de biomasa, pero existen algunos ejemplos innovadores. &lt;sup id=&#34;fnref:64&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:64&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;64&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Agrupar las instalaciones de baño en una infraestructura compartida también crea un espacio suficiente para que el baño público cuente con un amplio aislamiento térmico (un factor decisivo en el consumo de energía) y asegura el suministro de agua (por ejemplo, mediante la captación y almacenamiento de agua de lluvia), así como el tratamiento de aguas residuales (por ejemplo, mediante fitorremediación con plantas).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los arquitectos han aplicado algunas de estas ideas en países donde aún se utilizan baños públicos. Por ejemplo, en una aldea montañosa de China, un baño público comunitario para 5.000 personas está prácticamente desconectado de la red eléctrica. Bombea el agua de un pozo, la calienta con colectores solares y filtra las aguas residuales de las duchas y los inodoros en estanques con plantas de bambú. &lt;sup id=&#34;fnref:65&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:65&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;65&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/11/communal-luxury-the-public-bathhouse/images/dithers/BaO-split-bathhouse-6.1552287376.331_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Este baño público en China cuenta con 24 duchas y da servicio a una comunidad de 5.000 habitantes. Recicla las aguas residuales con plantas de bambú. Fuente: BAO Architects.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Este baño público en China cuenta con 24 duchas y da servicio a una comunidad de 5.000 habitantes. Recicla las aguas residuales con plantas de bambú. Fuente: BAO Architects. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, un baño público también se ajusta a la visión más tecnológica de una infraestructura energética centralizada, basada en paneles solares fotovoltaicos y turbinas eólicas que proporcionan electricidad. En esta configuración, los baños públicos podrían absorber el exceso de electricidad durante los días de sol o viento abundantes. En lugar de &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2017/09/how-not-to-run-a-modern-society-on-solar-and-wind-power-alone/&#34;&gt;reducir la electricidad procedente del excedente de energía solar y eólica&lt;/a&gt;, podríamos utilizarla para alimentar bombas de calor eléctricas y almacenar el calor en la masa térmica de los baños públicos. &lt;sup id=&#34;fnref:66&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:66&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;66&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Si bien este enfoque es menos eficiente en términos de recursos que los baños públicos sin conexión a la red eléctrica, sigue siendo mejor que un escenario en el que una red eléctrica renovable centralizada suministre energía a muchos baños privados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kris De Decker&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Muchas gracias a Jonas Görgen y Elizabeth Shove por sus comentarios de una versión anterior de este artículo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Marie Verdeil y Roel Roscam Abbing contribuyeron a la selección de imágenes.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;footnotes&#34; role=&#34;doc-endnotes&#34;&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id=&#34;fn:1&#34;&gt;
&lt;p&gt;La expansión de las redes de suministro de agua y alcantarillado llevó mucho tiempo, especialmente en las ciudades europeas más antiguas. Antes de 1900, solo los apartamentos más caros de París tenían baño. &lt;sup id=&#34;fnref1:26&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:26&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;26&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los baños privados con plomería aparecieron en los hogares británicos más ricos en la década de 1860. Sin embargo, no fue hasta la década de 1950 que los hogares de la clase trabajadora contaron con suministro rutinario de agua corriente fría y caliente. &lt;sup id=&#34;fnref2:3&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:3&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;3&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En las ciudades más nuevas de los EE. UU., instalar una infraestructura de suministro de agua y alcantarillado fue más fácil. A partir de la década de 1870, la plomería estadounidense superó a la de todos los demás países. Más de la mitad de las casas estadounidenses contaban con baño completo en 1940. A modo de comparación, en toda Francia, solo una casa o apartamento de cada diez contaba con ducha o bañera en 1954. &lt;sup id=&#34;fnref1:20&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:20&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;20&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:1&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:2&#34;&gt;
&lt;p&gt;Mist Showers: Sustainable Decadence?, Kris De Decker, Low-tech Magazine, 2019. &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2019/10/mist-showers-sustainable-decadence/&#34;&gt;https://qelnixcor.cloud/2019/10/mist-showers-sustainable-decadence/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:2&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:2&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:2&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:2&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:3&#34;&gt;
&lt;p&gt;Pickerill, Jenny. &amp;ldquo;Cold comfort? Reconceiving the practices of bathing in British self-build eco-homes.&amp;rdquo; Annals of the Association of American Geographers 105.5 (2015): 1061-1077. &lt;a href=&#34;https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/00045608.2015.1060880&#34;&gt;https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/00045608.2015.1060880&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:3&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:3&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:3&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:4&#34;&gt;
&lt;p&gt;La tendencia apunta a duchas más numerosas y más largas &lt;sup id=&#34;fnref2:2&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:2&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; y baños privados más grandes y lujosos. Por ejemplo, más de un tercio de las viviendas unifamiliares nuevas en EE. UU. contaban con tres o más baños en 2021, en comparación con &amp;ldquo;solo&amp;rdquo; una cuarta parte en 2005. Fuente: Number of Bathrooms in New Homes in 2021, Jesse Wade, National Association Of Home Builders, November 2022. &lt;a href=&#34;https://eyeonhousing.org/2022/11/number-of-bathrooms-in-new-homes-in-2021/&#34;&gt;https://eyeonhousing.org/2022/11/number-of-bathrooms-in-new-homes-in-2021/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:5&#34;&gt;
&lt;p&gt;El ahorro de agua en baños públicos depende de cómo se bañen las personas. Las piscinas y bañeras compartidas permiten ahorrar agua, pero las duchas y bañeras individuales no, incluso si se ubican en un espacio común.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:5&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:6&#34;&gt;
&lt;p&gt;Erfurt, Patricia. &amp;ldquo;Hot springs throughout history. The Geoheritage of hot springs.&amp;rdquo; Cham: Springer International Publishing, 2021. 119-182.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:6&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:6&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:6&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:7&#34;&gt;
&lt;p&gt;Tamburello, Giancarlo, et al. &amp;ldquo;Global thermal spring distribution and relationship to endogenous and exogenous factors.&amp;rdquo; Nature Communications 13.1 (2022): 6378.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:7&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:8&#34;&gt;
&lt;p&gt;Cataldi, Raffaele, Susan F. Hodgson, and John W. Lund. Stories from a heated earth: our geothermal heritage. No. 19. Nicholson, 1999.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:8&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:8&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:8&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:9&#34;&gt;
&lt;p&gt;Even some animals - like snow monkeys and capybaras - are known to enjoy bathing in hot springs. See, for example: Matsuzawa, Tetsuro. &amp;ldquo;Hot-spring bathing of wild monkeys in Shiga-Heights: origin and propagation of a cultural behavior.&amp;rdquo; Primates 59.3 (2018): 209-213. &lt;a href=&#34;https://link.springer.com/content/pdf/10.1007/s10329-018-0661-z.pdf&#34;&gt;https://link.springer.com/content/pdf/10.1007/s10329-018-0661-z.pdf&lt;/a&gt;.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:10&#34;&gt;
&lt;p&gt;Sonntag, C. F. &amp;ldquo;The History of Baths and Bathing in Britain before the Norman Conquest.&amp;rdquo; Proceedings of the Royal Society of Medicine 13.sect_hist_med (1920): 25-46.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:11&#34;&gt;
&lt;p&gt;Aaland, Mikkel. &amp;ldquo;Sweat: The illustrated history and description of the Finnish sauna, Russian bania, Islamic hammam, Japanese mushi-buro, Mexican temescal and American Indian &amp;amp; Eskimo sweat lodge.&amp;rdquo; (1978).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:12&#34;&gt;
&lt;p&gt;Pollock, Ethan. Without the banya we would perish: a history of the Russian bathhouse. Oxford University Press, USA, 2019.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:13&#34;&gt;
&lt;p&gt;La primera referencia escrita al baño de vapor se remonta al siglo V a. C., cuando el historiador griego Heródoto comparó el baño de sudor escita al norte del mar Negro con el baño de vapor griego de su época. Sin embargo, es muy probable que sus orígenes se remonten a la prehistoria. No es sorprendente que el baño de vapor y el baño de aire caliente se extendieran inicialmente en regiones con inviernos fríos y largos: el noroeste de Europa, Rusia, Alaska y Canadá. También fue utilizado por los nativos americanos y se extendió a América Central y del Sur. &lt;sup id=&#34;fnref1:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:14&#34;&gt;
&lt;p&gt;Uno de los primeros registros arqueológicos de instalaciones de baño artificiales data de alrededor del 2300 a. C. en lo que hoy es Pakistán. Los habitantes de Mohenjo-Daro, probable capital de la civilización del Indo, construyeron pozos y sistemas de drenaje que permitían baños privados en la mayoría de los edificios residenciales, así como una gran piscina comunitaria. Los baños privados contaban con una plataforma poco profunda de 1 m², donde la gente se echaba cubos de agua encima. El «Gran Baño» era una pila de ladrillo con escalones a ambos lados y una capacidad de 160 m³ de agua. Dado que la ciudad se encontraba en un clima desértico y cálido, no era necesario calentar el agua. Fuentes: Graeber, David, and David Wengrow. The dawn of everything: A new history of humanity. Penguin UK, 2021 + Jansen, Michael. &amp;ldquo;Mohenjo-Daro, Indus Valley civilization: water supply and water use in one of the largest Bronze Age cities of the third millennium BC.&amp;rdquo; Geo: A new world of knowledge (2011). &lt;a href=&#34;https://openarchive.icomos.org/id/eprint/1541/1/110601geo_06_2011_indian_edition_email.pdf&#34;&gt;https://openarchive.icomos.org/id/eprint/1541/1/110601geo_06_2011_indian_edition_email.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:15&#34;&gt;
&lt;p&gt;Maréchal, Sadi. Public baths and bathing habits in Late Antiquity: a study of the archaeological and historical evidence from Roman Italy, North Africa and Palestine between AD 285 and AD 700. Diss. Ghent University, 2016. &lt;a href=&#34;https://biblio.ugent.be/publication/7235534/file/7235545.pdf&#34;&gt;https://biblio.ugent.be/publication/7235534/file/7235545.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref7:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref8:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref9:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:16&#34;&gt;
&lt;p&gt;Fagan, Garrett G. &amp;ldquo;The genesis of the Roman public bath: recent approaches and future directions.&amp;rdquo; American Journal of Archaeology 105.3 (2001): 403-426.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:17&#34;&gt;
&lt;p&gt;Kosso, Cynthia, and Anne Scott, eds. The nature and function of water, baths, bathing, and hygiene from antiquity through the Renaissance. Vol. 11. Brill, 2009.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:18&#34;&gt;
&lt;p&gt;Tanto los griegos como los romanos también utilizaban baños fríos en combinación con instalaciones deportivas. En estos casos, el acto de lavarse era secundario. &lt;sup id=&#34;fnref7:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref4:19&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:19&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;19&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:18&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:19&#34;&gt;
&lt;p&gt;Hoagland, Alison K. The bathroom: a social history of cleanliness and the body. Bloomsbury Publishing USA, 2018.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:19&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:19&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:19&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:19&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:19&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:20&#34;&gt;
&lt;p&gt;Ashenburg, Katherine. The dirt on clean: An unsanitized history. Vintage Canada, 2010.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:20&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:20&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:20&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:21&#34;&gt;
&lt;p&gt;Fournier, Caroline. Les bains d&amp;rsquo;al-Andalus: VIIIe-XVe siècle. Presses universitaires de Rennes, 2018. &lt;a href=&#34;https://books.openedition.org/pur/44617#anchor-resume&#34;&gt;https://books.openedition.org/pur/44617#anchor-resume&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:21&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:21&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:21&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:22&#34;&gt;
&lt;p&gt;Sibley, Magda, Camilla Pezzica, and Chris Tweed. “Eco-hammam: the complexity of accelerating the ecological transition of a key social heritage sector in Morocco.” Sustainability 13.17 (2021): 9935&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:22&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:23&#34;&gt;
&lt;p&gt;Coomans, Janna. “Janna Coomans - The Medieval Bathhouse (MA Thesis - 2013).” The Medieval Bathhouse: Bathing Culture in the Late Medieval Low Countries (2013): n. pag. Print.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref7:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref8:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref9:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref10:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref11:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:24&#34;&gt;
&lt;p&gt;Wurtzel, Ellen. &amp;ldquo;Passionate Encounters, Public Healing: Medieval Urban Bathhouses in Northern France.&amp;rdquo; French Historical Studies 46.3 (2023): 331-360. &lt;a href=&#34;https://read.dukeupress.edu/french-historical-studies/article/46/3/331/381254/Passionate-Encounters-Public-HealingMedieval-Urban&#34;&gt;https://read.dukeupress.edu/french-historical-studies/article/46/3/331/381254/Passionate-Encounters-Public-HealingMedieval-Urban&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:24&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:24&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:25&#34;&gt;
&lt;p&gt;Büchner, Robert. Im städtischen Bad vor 500 Jahren: Badhaus, bader und Badegäste im alten Tirol. Böhlau, 2014.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:25&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:25&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:25&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:25&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:25&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:26&#34;&gt;
&lt;p&gt;El París del siglo XIII, con 200.000 habitantes, contaba con alrededor de 30 Baños públicos &lt;sup id=&#34;fnref5:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:24&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:24&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;24&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;, mientras que el Londres del siglo XIV, con una población de 80.000 habitantes, contaba con al menos 18 baños públicos. &lt;sup id=&#34;fnref2:20&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:20&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;20&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; A finales del siglo XIV, los Países Bajos, con Brujas (30.000 habitantes) y Gante (40.000 habitantes) contaban cada una con unos veinte baños públicos, mientras que ciudades más pequeñas como Maastricht y Lovaina (15.000 habitantes) contaban con unos cinco. Viena (Austria) contaba con 29 baños en el siglo XV. &lt;sup id=&#34;fnref6:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los baños medievales, al igual que los hammams, eran más pequeños que los baños romanos. Los baños medievales encontrados en Alemania y los Países Bajos tenían una superficie de entre 100 y 200 metros cuadrados. &lt;sup id=&#34;fnref7:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; El baño urbano romano típico tenía una superficie de unos 500 m². &lt;sup id=&#34;fnref8:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:26&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:26&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:27&#34;&gt;
&lt;p&gt;Butler, Lee. &amp;ldquo;Washing Off the Dust&amp;rdquo;: Baths and Bathing in Late Medieval Japan.&amp;quot; Monumenta Nipponica 60.1 (2005): 1-41. &lt;a href=&#34;https://web.archive.org/web/20190818120651id_/http://muse.jhu.edu:80/article/182356/pdf&#34;&gt;https://web.archive.org/web/20190818120651id_/http://muse.jhu.edu:80/article/182356/pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:27&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:27&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:28&#34;&gt;
&lt;p&gt;Merry, Adam M., &amp;ldquo;More Than a Bath: An Examination of Japanese Bathing Culture&amp;rdquo; (2013). CMC Senior Theses. Paper 665. &lt;a href=&#34;http://scholarship.claremont.edu/cmc_theses/665&#34;&gt;http://scholarship.claremont.edu/cmc_theses/665&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:28&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:28&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:28&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:28&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:28&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:29&#34;&gt;
&lt;p&gt;Gill, A. A. &amp;ldquo;“Chattering” in the Baths: The Urban Greek Bathing Establishment and Social Discourse in Classical Antiquity.&amp;rdquo; (2011). &lt;a href=&#34;https://tobias-lib.ub.uni-tuebingen.de/xmlui/bitstream/handle/10900/61481/CD27_Gill_CAA2008.pdf?sequence=2&amp;amp;isAllowed=y&#34;&gt;https://tobias-lib.ub.uni-tuebingen.de/xmlui/bitstream/handle/10900/61481/CD27_Gill_CAA2008.pdf?sequence=2&amp;amp;isAllowed=y&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:29&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:30&#34;&gt;
&lt;p&gt;Górnicka, Barbara. Nakedness, shame, and embarrassment: A long-term sociological perspective. Vol. 12. Springer, 2016.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:30&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:30&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:31&#34;&gt;
&lt;p&gt;A Cultural History of Parson’s Pleasure, George Townsend, PhD, Birkbeck, University of London, 2022, unpublished. Véase también: Dive in! A history of river swimming in Oxford. Museum of Oxford, expo 2023. &lt;a href=&#34;https://moxdigiexhibits.omeka.net/exhibits/show/dive-in#:~:text=Dive%20In!-,A%20history%20of%20river%20swimming%20in%20Oxford,places%20for%20bathing%20and%20swimming&#34;&gt;https://moxdigiexhibits.omeka.net/exhibits/show/dive-in#:~:text=Dive%20In!-,A%20history%20of%20river%20swimming%20in%20Oxford,places%20for%20bathing%20and%20swimming&lt;/a&gt;.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:31&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:32&#34;&gt;
&lt;p&gt;La naturaleza igualitaria de los baños públicos se veía reforzada por el hecho de que las personas estaban parcial o totalmente desnudas. «Uno se despojaba no solo de su ropa, sino también de su rango social y riqueza material, que se vuelven en gran medida invisibles», concluye un historiador de los baños públicos japoneses. &lt;sup id=&#34;fnref4:28&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:28&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;28&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; «El verdadero colectivo es un colectivo desnudo», observa otro, refiriéndose a la banya rusa. Fuente: Gearsimova, A. &amp;ldquo;My Banya, Your Banya: From Reality to Myth.&amp;rdquo; (2016).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:32&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:33&#34;&gt;
&lt;p&gt;Mietz, Michael. &amp;ldquo;The fuel economy of public bathhouses in the Roman Empire.&amp;rdquo; Master&amp;rsquo;s thesis, Ghent University, Faculty of Arts and Philosophy, Campus Boekentoren, Blandijnberg 2 (2016): 9000. &lt;a href=&#34;https://libstore.ugent.be/fulltxt/RUG01/002/303/996/RUG01-002303996_2016_0001_AC.pdf&#34;&gt;https://libstore.ugent.be/fulltxt/RUG01/002/303/996/RUG01-002303996_2016_0001_AC.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:33&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:33&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:33&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:33&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:34&#34;&gt;
&lt;p&gt;Wilson, A (2012) Raw materials and energy, in &amp;ldquo;The cambridge companion to the roman economy, scheidel 2012.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:34&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:35&#34;&gt;
&lt;p&gt;Ancient deforestation revisited, Journal of the history of biology, 44 (1), 43-57.  &lt;a href=&#34;https://www.researchgate.net/profile/J-Donald-Hughes/publication/45407393_Ancient_Deforestation_Revisited/links/08ce17d911d2244431641d70/Ancient-Deforestation-Revisited.pdf&#34;&gt;https://www.researchgate.net/profile/J-Donald-Hughes/publication/45407393_Ancient_Deforestation_Revisited/links/08ce17d911d2244431641d70/Ancient-Deforestation-Revisited.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:35&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:36&#34;&gt;
&lt;p&gt;Miliaresis, Ismini. &amp;ldquo;Heating the Stabian Baths at Pompeii.&amp;rdquo; Curious (2021): 83.
&lt;a href=&#34;https://library.oapen.org/bitstream/handle/20.500.12657/58973/1/external_content.pdf#page=91&#34;&gt;https://library.oapen.org/bitstream/handle/20.500.12657/58973/1/external_content.pdf#page=91&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:36&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:36&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:36&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:36&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:36&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:36&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:37&#34;&gt;
&lt;p&gt;El estudio asume que las termas se calentaban las 24 horas del día y solo se cerraban para mantenimiento. El combustible utilizado inicialmente para calentar el baño (calculado en 35 kg en el caso de las Termas Estabianas) se añade solo una vez al consumo energético anual total. Los resultados también se basan en el supuesto de que el agua de las termas se cambiaba una vez al día (y, por lo tanto, debía calentarse desde un estado frío una vez al día).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:37&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:38&#34;&gt;
&lt;p&gt;Veal, Robyn, and Victoria Leitch. Fuel and Fire in the Ancient Roman World: Towards an integrated economic understanding. McDonald Institute for Archaeological Research, 2019. &lt;a href=&#34;https://www.repository.cam.ac.uk/bitstreams/c349fc20-11d0-4ad4-a2e9-55dccca9f2df/download&#34;&gt;https://www.repository.cam.ac.uk/bitstreams/c349fc20-11d0-4ad4-a2e9-55dccca9f2df/download&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:38&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:38&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:39&#34;&gt;
&lt;p&gt;Miliaresis, Ismini Alexandra. Heating and Fuel Consumption in the Terme del Foro at Ostia. Diss. University of Virginia, 2013. &lt;a href=&#34;https://libraetd.lib.virginia.edu/public_view/5d86p0445&#34;&gt;https://libraetd.lib.virginia.edu/public_view/5d86p0445&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:40&#34;&gt;
&lt;p&gt;No está del todo claro si las (pequeñas) ventanas de las Termas Estabianas tenían vidrio o contraventanas. El estudio concluye que el consumo energético es bastante similar tanto con ventanas vidrios como sin vidrios. Sin embargo, los baños del Foro, con ventanas de varios metros de altura, habrían requerido casi 1,5 veces más leña para calentar habitaciones con ventanas sin vidrios durante el mes de mayo, y más del doble en el mes más frío.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:41&#34;&gt;
&lt;p&gt;Ring, James W. &amp;ldquo;Windows, baths, and solar energy in the Roman empire.&amp;rdquo; American Journal of Archaeology 100.4 (1996): 717-724.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:42&#34;&gt;
&lt;p&gt;Esto también podría haber sido cierto para los baños romanos, pero no ha sido posible encontrar ninguna referencia al respecto. Para baños turcos, véase, por ejemplo: Sibley, Magda, and Martin Sibley. &amp;ldquo;Hybrid transitions: combining biomass and solar energy for water heating in public bathhouses.&amp;rdquo; Energy Procedia 83 (2015): 525-532.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:42&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:42&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:43&#34;&gt;
&lt;p&gt;Un consumo de combustible de 7,5 a 12 kg/h promedia 9,75 kg/h, lo que corresponde a 234 kg de leña al día. Un kg de leña contiene aproximadamente 5 kWh de energía térmica, lo que eleva el consumo diario de combustible de los baños del Foro a 1170 kWh. Una ducha de 8,9 minutos (la media en los Países Bajos) consume 2,1 kWh de energía térmica. &lt;sup id=&#34;fnref3:2&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:2&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Conclusión: el consumo energético diario de los baños del Foro equivale al de 557 duchas. El consumo diario de combustible de los baños de Estabia, más pequeños y menos eficientes energéticamente, equivale al de 378 duchas.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:43&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:44&#34;&gt;
&lt;p&gt;Brünenberg–Jens-Arne, Monika Trümper–Clemens, et al. &amp;ldquo;Stabian Baths in Pompeii. New Research on the Development of Ancient Bathing Culture.&amp;rdquo; (2019). &lt;a href=&#34;https://www.academia.edu/download/67567783/Truemper_et_al._Stabian_Baths_RM_2019.pdf&#34;&gt;https://www.academia.edu/download/67567783/Truemper_et_al._Stabian_Baths_RM_2019.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:44&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:45&#34;&gt;
&lt;p&gt;El consumo energético de una sauna es más variable que el de una ducha, y no ha sido posible encontrar ninguna investigación académica fiable. Los datos que se utilizan son una estimación aproximada basada en cifras encontradas en foros y sitios web de internet. Cabe destacar también que el clima explica parte de la diferencia en la eficiencia energética: la sauna suele estar ubicada en un clima frío, mientras que la mayoría de los baños romanos se ubicaban en torno al Mediterráneo.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:45&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:46&#34;&gt;
&lt;p&gt;Williams, Marilyn T. Washing&amp;rdquo; the great unwashed&amp;quot;: public baths in urban America, 1840-1920. Ohio State University Press, 1991. &lt;a href=&#34;https://kb.osu.edu/bitstream/handle/1811/6282/1/Washing_the_Great_Unwashed.pdf&#34;&gt;https://kb.osu.edu/bitstream/handle/1811/6282/1/Washing_the_Great_Unwashed.pdf&lt;/a&gt;.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:46&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:46&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:46&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:46&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:46&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:46&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:46&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref7:46&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref8:46&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:47&#34;&gt;
&lt;p&gt;Dillon, Jennifer Reed. Modernity, sanitation and the public bath: Berlin, 1896–1933, as archetype. Duke University, 2007. &lt;a href=&#34;https://dukespace.lib.duke.edu/bitstreams/33e2fe84-16ec-4044-91d6-75d5c87d37e3/download&#34;&gt;https://dukespace.lib.duke.edu/bitstreams/33e2fe84-16ec-4044-91d6-75d5c87d37e3/download&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:47&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:47&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:47&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:48&#34;&gt;
&lt;p&gt;Ladd, Brian K. &amp;ldquo;Public baths and civic improvement in nineteenth-century German cities.&amp;rdquo; Journal of urban history 14.3 (1988): 372-393.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:48&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:48&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:49&#34;&gt;
&lt;p&gt;Los baños de Stuttgart, por ejemplo, contaban con dos grandes piscinas, 300 vestuarios, 102 bañeras, dos baños ruso-romanos, dos baños de agua fría, un baño de sol y un baño para perros. A finales de siglo, casi todas las ciudades alemanas habían construido al menos un baño monumental, que a menudo incluía también un restaurante y una barbería. &lt;sup id=&#34;fnref4:25&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:25&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;25&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref6:46&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:46&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;46&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:49&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:50&#34;&gt;
&lt;p&gt;La ciudad de Nueva York construyó 25 baños monumentales, y Boston incluyó piscinas y gimnasios. Sin embargo, otras ciudades estadounidenses construyeron baños con ducha exclusivamente para las clases populares. Por ejemplo, para 1920, Chicago había construido más de veinte baños con ducha en los barrios pobres y obreros. &lt;sup id=&#34;fnref7:46&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:46&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;46&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:50&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:51&#34;&gt;
&lt;p&gt;Alemania y Austria construyeron baños con ducha en barrios pobres, pero también continuaron construyendo instalaciones elaboradas y costosas para las clases sociales más altas, muchas de las cuales contaban con suministro de agua, pero aún carecían de baños. &lt;sup id=&#34;fnref8:46&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:46&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;46&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:51&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:52&#34;&gt;
&lt;p&gt;Talmisānī, Mayy, and Eve Gandossi. The last hammams of Cairo: a disappearing bathhouse culture. American Univ in Cairo Press, 2009.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:52&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:53&#34;&gt;
&lt;p&gt;Damasco pasó de tener 40 hammams en la década de 1940 a 13 en 2004. Fuente: Sibley, Magda. &amp;ldquo;The Historic hammāms of Damascus and Fez: lessons of sustainability and future developments.&amp;rdquo; The 23rd conference on passive and low energy architecture (PLEA). 2006. &lt;a href=&#34;https://www.academia.edu/download/52232181/The_Historic_Hammms_of_Damascus_and_Fez_20170321-32624-5s2lbk.pdf&#34;&gt;https://www.academia.edu/download/52232181/The_Historic_Hammms_of_Damascus_and_Fez_20170321-32624-5s2lbk.pdf&lt;/a&gt;. Marruecos es una excepción. Diversas fuentes presentan cifras dispares de baños turcos en funcionamiento, que oscilan entre 6.000 y 10.000 que aún funcionan con el sistema de calefacción tradicional. &lt;sup id=&#34;fnref1:42&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:42&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;42&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:53&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:54&#34;&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Tokyo starts effort to revive public bathhouses&amp;rdquo;, Julian Ryall Tokyo, October 1, 2022. &lt;a href=&#34;https://www.dw.com/en/japan-launches-campaign-to-revive-fading-public-bathhouses/a-63282747#:~:text=In%20an%20effort%20to%20protect,pop%20into%20their%20local%20bathhouse&#34;&gt;https://www.dw.com/en/japan-launches-campaign-to-revive-fading-public-bathhouses/a-63282747#:~:text=In%20an%20effort%20to%20protect,pop%20into%20their%20local%20bathhouse&lt;/a&gt;.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:54&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:55&#34;&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Public baths fade from Tokyo, with nearly half gone over 15 years&amp;rdquo;, Natsumi Nakai, October 10, 2023. &lt;a href=&#34;https://www.asahi.com/ajw/articles/15025294#:~:text=Public%20bathhouses%20are%20swiftly%20disappearing,to%20the%20Tokyo%20metropolitan%20government&#34;&gt;https://www.asahi.com/ajw/articles/15025294#:~:text=Public%20bathhouses%20are%20swiftly%20disappearing,to%20the%20Tokyo%20metropolitan%20government&lt;/a&gt;.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:55&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:56&#34;&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Fuel Crisis Forces Syrians to Use Public Baths&amp;rdquo;, Sputnik International, 2023. &lt;a href=&#34;https://sputnikglobe.com/20230131/fuel-crisis-forces-syrians-to-use-public-baths-1106687250.html&#34;&gt;https://sputnikglobe.com/20230131/fuel-crisis-forces-syrians-to-use-public-baths-1106687250.html&lt;/a&gt; See also: &amp;ldquo;Aleppo bathhouse boom as Syria crisis turns showers cold&amp;rdquo;, Africanews, 2021. &lt;a href=&#34;https://www.africanews.com/2021/12/30/aleppo-bathhouse-boom-as-syria-crisis-turns-showers-cold/&#34;&gt;https://www.africanews.com/2021/12/30/aleppo-bathhouse-boom-as-syria-crisis-turns-showers-cold/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:56&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:57&#34;&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Why we need to bring back the art of communal bathing&amp;rdquo;. Jamie Mackay, Aeon Magazine, 2016. &lt;a href=&#34;https://aeon.co/ideas/why-we-need-to-bring-back-the-art-of-communal-bathing&#34;&gt;https://aeon.co/ideas/why-we-need-to-bring-back-the-art-of-communal-bathing&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:57&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:58&#34;&gt;
&lt;p&gt;Esto es especialmente cierto en Europa Occidental, donde la oposición se volvió tan fuerte que los baños finalmente desaparecieron en algunas regiones entre los siglos XVI y XIX. &lt;sup id=&#34;fnref8:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las razones de la desaparición temporal de los baños en Europa Occidental —un acontecimiento único en la historia mundial— son controvertidas entre los historiadores. Algunos señalan la presión de las iglesias católica y protestante, que percibían cada vez más los baños medievales como lugares de inmoralidad y pecado. &lt;sup id=&#34;fnref1:59&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:59&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;59&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Otros atribuyen la causa a las epidemias o señalan un cambio en la perspectiva médica: los médicos ya no consideraban saludables el agua caliente y el vapor. &lt;sup id=&#34;fnref9:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; La oposición comenzó incluso antes del surgimiento de la religión organizada. El filósofo romano Séneca criticó los baños romanos, de mayor tamaño, y escribió varias diatribas contra ellos. Se quejó del ruido en las termas y las acusó de extravagancia y hedonismo. Véase, por ejemplo: Moral letters to Lucilius by Seneca. Letter 86. On Scipio&amp;rsquo;s villa. &lt;a href=&#34;https://en.wikisource.org/wiki/Moral_letters_to_Lucilius/Letter_86&#34;&gt;https://en.wikisource.org/wiki/Moral_letters_to_Lucilius/Letter_86&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:58&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:59&#34;&gt;
&lt;p&gt;En la antigua Roma, algunas casas de baños permitían el baño mixto, mientras que otras separaban a hombres y mujeres. La prostitución era legal, pero el hecho de que la esposa de un hombre se hubiera bañado con otros hombres era motivo legítimo de divorcio. &lt;sup id=&#34;fnref9:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En la España musulmana, se imponían multas cuantiosas a los hombres que se colaban en los baños públicos en los días asignados a las mujeres o que eran sorprendidos espiando a través de las ventanas. Las mujeres ponían en riesgo sus derechos legales si hacían lo mismo. Abusar de una mujer en los baños públicos, incluso verbalmente, conllevaba la pena de muerte. Véase: Powers, James F. &amp;ldquo;Frontier municipal baths and social interaction in thirteenth-century Spain.&amp;rdquo; The American Historical Review 84.3 (1979): 649.667. En los Países Bajos, durante la Edad Media, las autoridades distinguían los baños públicos «honestos» de los «deshonestos». Para mantener la calidad de los baños públicos «honestos», se abolieron los baños mixtos, se establecieron normas para las bañistas e se ilegalizaron la prostitución en los baños públicos. &lt;sup id=&#34;fnref10:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:59&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:59&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:60&#34;&gt;
&lt;p&gt;No cabe duda de que los baños públicos fueron un vector de epidemias históricas. Los folletos médicos incluso desaconsejaban su visita. Sin embargo, casi todos los baños permanecieron abiertos, probablemente porque se consideraban un servicio demasiado esencial como para retirarlos. Al menos, ese era el caso en los Países Bajos medievales y en el Imperio Romano (véase: &lt;sup id=&#34;fnref11:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:21&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:21&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;21&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;)&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:60&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:61&#34;&gt;
&lt;p&gt;How to make biomass energy sustainable again? Kris De Decker, Low-tech Magazine, September 2020. &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2020/09/how-to-make-biomass-energy-sustainable-again/&#34;&gt;https://qelnixcor.cloud/2020/09/how-to-make-biomass-energy-sustainable-again/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:61&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:62&#34;&gt;
&lt;p&gt;Además, el hipocausto se mejoró aún más en la Edad Media, lo que permitió que fuera aún más eficiente energéticamente que en la época romana. Véase: Heat storage hypocausts: air heating in the middle ages, Kris De Decker, Low-tech Magazine, March 2017. &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2017/03/heat-storage-hypocausts-air-heating-in-the-middle-ages/&#34;&gt;https://qelnixcor.cloud/2017/03/heat-storage-hypocausts-air-heating-in-the-middle-ages/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:62&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:63&#34;&gt;
&lt;p&gt;Heat your house with a mechanical windmill, Kris De Decker, Low-tech Magazine, February 2019. &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2019/02/heat-your-house-with-a-mechanical-windmill/&#34;&gt;https://qelnixcor.cloud/2019/02/heat-your-house-with-a-mechanical-windmill/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:63&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:64&#34;&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, investigadores de la Universidad de Stuttgart han ideado un sistema híbrido de almacenamiento que consiste en un tanque de agua y vapor a presión que sirve para almacenar energía solar. El vapor puede liberarse en una sauna en cualquier momento, mientras que el agua sirve para calentar el espacio. Véase: Schaefer, M., et al. &amp;ldquo;Development of a zero-energy-sauna: Simulation study of thermal energy storage.&amp;rdquo; Energy and Buildings 256 (2022): 111659.  &lt;a href=&#34;https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0378778821009439&#34;&gt;https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0378778821009439&lt;/a&gt;. Un ejemplo de tecnología muy sencilla es &amp;ldquo;Solauna&amp;rdquo;, que funciona únicamente con calor solar, básicamente mediante la construcción de una cocina solar de caja muy grande y bien aislada. Véase: &lt;a href=&#34;https://www.biopiscinas.pt/en/solar-sauna/&#34;&gt;https://www.biopiscinas.pt/en/solar-sauna/&lt;/a&gt;. &amp;ldquo;Lytefire&amp;rdquo; creates heat and steam by sunlight from mirrors concentrated on a metal plate or a bag of stones. See: &lt;a href=&#34;https://lytefiresauna.com/en&#34;&gt;https://lytefiresauna.com/en&lt;/a&gt;.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:64&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:65&#34;&gt;
&lt;p&gt;Véase: &lt;a href=&#34;https://www.designboom.com/architecture/bao-split-bathhouse/&#34;&gt;https://www.designboom.com/architecture/bao-split-bathhouse/&lt;/a&gt;. Otro ejemplo es un baño público en el este de Irán, construido en 2004, que funciona con dos campos de colectores solares (195 m² en total) y dos tanques de almacenamiento con aislamiento térmico (3 m³ cada uno). La instalación suministra agua caliente a doce duchas y cuatro baños, satisfaciendo la demanda de agua caliente de 150 personas al día. Fuente: Azad, E. &amp;ldquo;Design, installation and operation of a solar thermal public bath in eastern iran.&amp;rdquo; Energy for Sustainable Development 16.1 (2012): 68-73. Investigadores también están investigando el uso combinado de hornos de biomasa y colectores solares térmicos para baños turcos en Marruecos. Véase: Krarouch, M., et al. &amp;ldquo;Simulation of floor heating in a combined solar-biomass system integrated in a public bathhouse located in Marrakech.&amp;rdquo; IOP Conference Series: Materials Science and Engineering. Vol. 353. No. 1. IOP Publishing, 2018. Ver también:  Mohamed, Krarouch, and Haller Michel. &amp;ldquo;Design optimisation of a combined pellets and solar heating systems for water heating in a public bathhouse.&amp;rdquo; Energy Reports 6 (2020): 1628-1635. Ver también: Sibley, Magda, Camilla Pezzica, and Chris Tweed. &amp;ldquo;Eco-hammam: the complexity of accelerating the ecological transition of a key social heritage sector in Morocco.&amp;rdquo; Sustainability 13.17 (2021): 9935. See also: Zbaidi, Mourad, et al. &amp;ldquo;Improving the Energy Efficiency of a Traditional Hammam by Using Two Types of Heat Exchanger.&amp;rdquo; International Journal on Engineering Applications 11.6 (2023).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:65&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:66&#34;&gt;
&lt;p&gt;How (Not) to Run a Modern Society on Solar and Wind Power Alone, Kris De Decker, Low-tech Magazine, September 2017. &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2017/09/how-not-to-run-a-modern-society-on-solar-and-wind-power-alone/&#34;&gt;https://qelnixcor.cloud/2017/09/how-not-to-run-a-modern-society-on-solar-and-wind-power-alone/&lt;/a&gt; See also: Battery Killers: Grid-Interactive Water Heaters, Kris De Decker, No Tech Magazine, May 2015. &lt;a href=&#34;https://www.notechmagazine.com/2015/05/battery-killers-grid-interactive-water-heaters.html&#34;&gt;https://www.notechmagazine.com/2015/05/battery-killers-grid-interactive-water-heaters.html&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:66&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/div&gt;
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      <title>Cómo vestir y desvestir tu casa</title>
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      <pubDate>Thu, 17 Jul 2025 00:00:00 +0000</pubDate>
      
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      <description>&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Vasili_Vasilievich_Vereshchagin_-_Arabs_in_the_desert_Koran_Study_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: &amp;amp;ldquo;Árabes en el desierto&amp;amp;rdquo;, pintura de Vasili Veresjtsjagin. Finales del siglo XIX o principios del XX. Imagen de dominio público. Dentro de la tienda, las temperaturas podían ser de hasta 10-15 grados Celsius más bajas que en la atmósfera circundante.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: &#34;Árabes en el desierto&#34;, pintura de Vasili Veresjtsjagin. Finales del siglo XIX o principios del XX. Imagen de dominio público. Dentro de la tienda, las temperaturas podían ser de hasta 10-15 grados Celsius más bajas que en la atmósfera circundante. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El aislamiento térmico es fundamental en las normas destinadas a reducir el elevado consumo energético de la calefacción y la refrigeración de los edificios. &lt;sup id=&#34;fnref:1&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:1&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En muchos países industrializados, las regulaciones energéticas de los edificios exigen que tanto las construcciones nuevas como las existentes cuenten con paredes, suelos y techos aislados, así como con ventanas con vidrios dobles o triples. En climas fríos, el aislamiento ralentiza la pérdida de calor del interior al exterior, reduciendo así el consumo energético del sistema de calefacción. En climas cálidos, el aislamiento retrasa la transferencia de calor del exterior al interior, reduciendo así el consumo energético del sistema de aire acondicionado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los métodos modernos de aislamiento implican la adición permanente de materiales no estructurales con alta resistencia térmica, como fibra de vidrio, celulosa o lana mineral, a las superficies de los edificios. En un contexto histórico, este enfoque es inusual y deriva de un vuelco en los estilos arquitectónicos. &lt;sup id=&#34;fnref:2&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:2&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los edificios preindustriales a menudo no requerían aislamiento adicional, debido a su considerable masa térmica que actuaba como amortiguador de las fluctuaciones de la temperatura exterior. Además, los propios materiales de construcción podían tener una alta resistencia térmica.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Vistos en un contexto histórico, los métodos de aislamiento modernos son inusuales y surgen de un vuelco en los estilos arquitectónicos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, en los siglos XII y XIII, los europeos del norte construían casas con techos de paja de 60 a 80 cm de espesor. Los muros solían construirse de arcilla y paja, lo que proporcionaba excelentes niveles de masa y resistencia térmica. &lt;sup id=&#34;fnref:3&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:3&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;3&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En contraste, los edificios modernos suelen ser estructuras de acero y hormigón con muy poca masa térmica. Por consiguiente, son muy sensibles a las fluctuaciones de la temperatura exterior.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Además, los edificios preindustriales tenían pocas y pequeñas ventanas que a menudo no tenían vidrios y se cerraban solo con persianas correderas durante la noche. &lt;sup id=&#34;fnref:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Por otro lado, los edificios modernos tienen grandes superficies de vidrio, lo que produce importantes pérdidas de calor en invierno y un alto aumento de calor solar en verano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En climas cálidos, los edificios también se diseñaban para maximizar la ventilación, por ejemplo, mediante el uso de patios y la orientación de los edificios. &lt;sup id=&#34;fnref:5&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:5&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;5&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En cambio, los edificios modernos suelen parecerse entre sí, independientemente del clima local. Todo esto resulta en un alto consumo de energía para calefacción y refrigeración al añadir aislamiento y ventanas de vidrios dobles, especialmente desde la crisis del petróleo de la década de 1970.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Can_Taxonera_Arenys_de_Mar_Catalonia_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una masía tradicional en Arenys de Mar, Cataluña, España. Construida en 1570, cuenta con muros muy gruesos y pequeñas ventanas que ayudan a mantener la temperatura interior más estable durante todo el año. Imagen de Ainhoa P (CC BY 2.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Una masía tradicional en Arenys de Mar, Cataluña, España. Construida en 1570, cuenta con muros muy gruesos y pequeñas ventanas que ayudan a mantener la temperatura interior más estable durante todo el año. Imagen de Ainhoa P (CC BY 2.0). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Batak_Toba_House_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una casa tradicional Batak en Indonesia, diseñada para maximizar la refrigeración pasiva y la ventilación natural en un clima cálido y húmedo. El techo de paja la aísla del calor solar, mientras que la altura del techo y la orientación del edificio, hacia la dirección predominante del viento, facilitan la evacuación del aire caliente. Crédito de la foto: Sr. Wabu (CC BY-SA 2.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Una casa tradicional Batak en Indonesia, diseñada para maximizar la refrigeración pasiva y la ventilación natural en un clima cálido y húmedo. El techo de paja la aísla del calor solar, mientras que la altura del techo y la orientación del edificio, hacia la dirección predominante del viento, facilitan la evacuación del aire caliente. Crédito de la foto: Sr. Wabu (CC BY-SA 2.0). 
&lt;/figcaption&gt;
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&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;aislamiento-permanente-versus-removible&#34;&gt;Aislamiento permanente versus removible&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El retorno a los edificios tradicionales, que mantienen una temperatura agradable en los interiores gracias al diseño arquitectónico en lugar de instalaciones técnicas de alto consumo energético, podría reducir significativamente el gasto asociado con calefacción y refrigeración. Sin embargo, no es una solución a corto plazo: requeriría una gran cantidad de tiempo, dinero y energía para reemplazar el parque inmobiliario existente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Afortunadamente, la historia ofrece una solución alternativa que puede implementarse con mayor rapidez y menos recursos: los textiles. Antes de la Revolución Industrial, se añadía una capa temporal de aislamiento textil al interior o al exterior de los edificios, según el clima y la estación. En épocas de frío, se aislaban paredes, suelos, techos, ventanas, puertas y muebles con cortinas y alfombras. En épocas de calor, se protegían las ventanas, puertas, fachadas, techos, patios y calles con toldos.&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Freud_s_couch__London__2004__2__dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: El diván de Sigmund Freud en el Museo Freud de Londres. La habitación cuenta con alfombra en el suelo, la pared, el sofá, además de cojines. Crédito de la foto: Robert Huffstutter (CC BY 2.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: El diván de Sigmund Freud en el Museo Freud de Londres. La habitación cuenta con alfombra en el suelo, la pared, el sofá, además de cojines. Crédito de la foto: Robert Huffstutter (CC BY 2.0). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/undine2_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Toldos que protegen a la gente a bordo del &amp;amp;ldquo;Undine&amp;amp;rdquo;. Ilustración para The Graphic, 12 de noviembre de 1887. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Toldos que protegen a la gente a bordo del &#34;Undine&#34;. Ilustración para The Graphic, 12 de noviembre de 1887. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El aislamiento removible puede lograr ahorros energéticos significativos con mucha más flexibilidad que los materiales de aislamiento permanentes. Dado que los métodos de aislamiento modernos requieren permisos de construcción e intervenciones estructurales en el edificio, resultan costosos, requieren mucho tiempo de implementación y solo benefician a los propietarios. Además, los métodos de aislamiento modernos no son adecuados para edificios antiguos, en cuyo caso a menudo son insostenibles financiera y energéticamente. &lt;sup id=&#34;fnref:6&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:6&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;6&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:7&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:7&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;7&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;A menudo, las personas pueden instalar aislamientos removibles sin solicitar permisos de construcción, ni contratar profesionales, lo que los convierte en una solución de bricolaje asequible y al alcance de todos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, el aislamiento textil removible es adecuado tanto para edificios nuevos como para los ya existentes, así como para inquilinos y propietarios. A menudo, se puede instalar un aislamiento removible sin necesidad de solicitar permisos de construcción ni contratar profesionales, lo que lo convierte en una solución asequible y accesible. El aislamiento removible se puede instalar rápidamente y sin causarle molestias a residentes y vecinos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para la refrigeración, los textiles tienen otra ventaja. Los edificios herméticos, con una capa de aislamiento permanente, pueden sobrecalentarse drásticamente si el sistema de refrigeración eléctrico falla durante una ola de calor. &lt;sup id=&#34;fnref:8&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:8&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;8&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En cambio, toldos y marquesinas pueden mantener los espacios interiores agradables sin necesidad de electricidad.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;invierno-alfombras-y-cortinas&#34;&gt;Invierno: Alfombras y cortinas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Históricamente, el uso de capas textiles extraíbles se ha adaptado a diferentes contextos según el clima. En regiones frías, por ejemplo, en gran parte de Europa, se instalaban diversos &amp;ldquo;dispositivos&amp;rdquo; textiles en las superficies interiores de los edificios para aumentar el confort térmico. Algunos de estos, como cortinas y alfombras, aún se pueden encontrar en interiores modernos, aunque no con la misma frecuencia que en épocas anteriores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, las alfombras no solo se colocaban en el suelo, sino que también se colgaban en las paredes («alfombras de pared» o «tapices de pared»), se colocaban sobre mesas («manteles») y se usaban sobre otros muebles. Asimismo, se guindaban cortinas gruesas delante de las ventanas y también delante de las puertas («portières») o de las aberturas de las puertas, y se montaban alrededor de las camas («doseles» o «colgantes de cama»). &lt;sup id=&#34;fnref:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En algunas regiones, se colgaban telas gruesas del techo, como edredones y colchas, durante los meses de invierno. &lt;sup id=&#34;fnref:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:18&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:18&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;18&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1566px-Ch%C3%A2teau_de_la_Fert%C3%A9_de_La_Fert%C3%A9-Saint-Aubin_PM_13662_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Habitación en un castillo francés de finales del siglo XVI. Presenta colgaduras de cama y de pared del mismo color, una alfombra y cortinas. Crédito de la foto: PMRMaeyaert (CC BY-SA 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Habitación en un castillo francés de finales del siglo XVI. Presenta colgaduras de cama y de pared del mismo color, una alfombra y cortinas. Crédito de la foto: PMRMaeyaert (CC BY-SA 3.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/eierdown2_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Colgando un edredón bajo el techo de la Casa de Oskar y Zofia Hansen en Szumin, Polonia. Fotografía de Michał Matejko, 2020, del proyecto “The Clothed Home” de Alicja Bielawska, CENTRALA y Aleksandra Kędziorek, organizado por el Instituto Adam Mickiewicz. Republicado con autorización.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Colgando un edredón bajo el techo de la Casa de Oskar y Zofia Hansen en Szumin, Polonia. Fotografía de Michał Matejko, 2020, del proyecto “The Clothed Home” de Alicja Bielawska, CENTRALA y Aleksandra Kędziorek, organizado por el Instituto Adam Mickiewicz. Republicado con autorización. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1809px-Geel_zijden_bedgarnituur__BK-1980-770_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tapices de cama de seda bordada exportados desde China, c. 1760-1770. Fuente: Rijksmuseum. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Tapices de cama de seda bordada exportados desde China, c. 1760-1770. Fuente: Rijksmuseum. Imagen de dominio público. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2006AT2385_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Alfombra de mesa tejida en forma de cruz, con pelo anudado de lana sobre base de lana, diseño de medallón con motivos florales otomanos sobre fondo rojo, probablemente de la época otomana de El Cairo, Egipto, 1550-1600. Fuente: V&amp;amp;amp;A. https://collections.vam.ac.uk/item/O67146/table-carpet-table-carpet-unknown/&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Alfombra de mesa tejida en forma de cruz, con pelo anudado de lana sobre base de lana, diseño de medallón con motivos florales otomanos sobre fondo rojo, probablemente de la época otomana de El Cairo, Egipto, 1550-1600. Fuente: V&amp;A. https://collections.vam.ac.uk/item/O67146/table-carpet-table-carpet-unknown/ 
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&lt;p&gt;Estos &amp;ldquo;tejidos para el hogar&amp;rdquo; solían estar hechos de lana natural, que sigue siendo uno de los materiales aislantes de mejor rendimiento. &lt;sup id=&#34;fnref:19&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:19&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;19&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; La resistencia térmica de la lana se mantiene invariable, tanto si está permanentemente ensamblada en la superficie de los edificios, como si se cuelga delante o se coloca encima de esta. Las alfombras y los tapices de pared ralentizaban así la transferencia de calor del interior al exterior del edificio, al igual que los métodos de aislamiento modernos. De igual modo, un juego de cortinas de lana de 2 a 3 cm de grosor proporcionaba a una ventana de un solo vidrio el mismo aislamiento que una ventana moderna de doble vidrio. &lt;sup id=&#34;fnref:20&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:20&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;20&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Antes del siglo XVIII, los europeos importaban alfombras orientales, pero sólo las usaban en paredes y muebles porque las consideraban demasiado preciosas para caminar sobre ellas.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La producción de alfombras y tapetes de lana con tejido plano y, posteriormente, mediante anudado, se remonta al menos a los primeros siglos d. C. en Oriente Medio, Asia Central y el Lejano Oriente. Sin embargo, las alfombras de lana para suelos no se generalizaron en Europa hasta el siglo XVIII, cuando se mecanizó su producción. Antes de esa época, los europeos importaban alfombras orientales, pero solo las usaban en paredes y muebles, ya que las consideraban demasiado valiosas para pisarlas. Para aislar el suelo se utilizaban pieles de animales, paja suelta o esteras de junco hechas de grama. &lt;sup id=&#34;fnref1:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:21&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:21&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;21&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:22&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:22&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;22&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2048px-Charles_Robertson_-_A_Carpet_Seller__Cairo_109l1905-b9dg4_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: &amp;amp;ldquo;Un vendedor de alfombras, El Cairo&amp;amp;rdquo;. Una pintura de Charles Robertson. Imagen de dominio público. Anterior a 1892.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: &#34;Un vendedor de alfombras, El Cairo&#34;. Una pintura de Charles Robertson. Imagen de dominio público. Anterior a 1892. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/The_Somerset_House_Conference_19_August_1604_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: &amp;amp;ldquo;La Conferencia de Somerset House&amp;amp;rdquo;. Delegación española a la izquierda, delegación inglesa a la derecha, un tapete en el centro. Pintura de Juan Pantoja de la Cruz, 1604. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: &#34;La Conferencia de Somerset House&#34;. Delegación española a la izquierda, delegación inglesa a la derecha, un tapete en el centro. Pintura de Juan Pantoja de la Cruz, 1604. Imagen de dominio público. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/rush-mats-on-floor_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Esteras de junco cubren todo el suelo. &amp;amp;ldquo;La reina Isabel I de Inglaterra recibe a los embajadores holandeses&amp;amp;rdquo;, pintura de Levina Teerlinc, 1558. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Esteras de junco cubren todo el suelo. &#34;La reina Isabel I de Inglaterra recibe a los embajadores holandeses&#34;, pintura de Levina Teerlinc, 1558. Imagen de dominio público. 
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&lt;p&gt;Los textiles para el hogar también impedían la entrada de corrientes de aire a través de grietas en las superficies de los edificios y en los marcos de ventanas y puertas. &lt;sup id=&#34;fnref1:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Por eso, las cortinas evolucionaron para abrirse por ambos lados. Las cortinas de dos lados pueden abrirse, proporcionando luz natural y una vista espectacular, a la vez que impiden la entrada de corrientes de aire a través de las juntas mal selladas entre la pared y el marco de la ventana. &lt;sup id=&#34;fnref1:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Las cortinas de dos lados se pueden abrir, proporcionando luz natural y una vista despejada, al mismo tiempo que detienen las corrientes de aire que entran a través de las juntas mal selladas entre la pared y el marco de la ventana.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Durante el invierno, las cortinas gruesas y pesadas protegían los espacios del aire frío que entraba cada vez que alguien abría la puerta. Estas &amp;ldquo;portières&amp;rdquo; aún se pueden encontrar en las entradas de edificios públicos históricos o cafés, pero también eran comunes en las viviendas familiares. &lt;sup id=&#34;fnref2:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las telas también aumentaban la comodidad de una forma que los métodos de aislamiento modernos no proporcionan. Las alfombras ralentizaban la transferencia de calor superficial de los pies al suelo frío, mientras que los manteles individuales ponían los brazos y las manos en contacto con una superficie más cálida. Los edredones que colgaban del techo, las cortinas de las camas y los manteles individuales acumulaban el calor del cuerpo humano, o de otra fuente de calor, en un espacio más reducido. &lt;sup id=&#34;fnref2:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:18&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:18&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;18&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/STEEN__Jan_-_The_Morning_Toilet__1663__dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tapices de cama, alfombra y mantel. &amp;amp;ldquo;El baño matutino&amp;amp;rdquo;, pintura de Jan Steen, 1663. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Tapices de cama, alfombra y mantel. &#34;El baño matutino&#34;, pintura de Jan Steen, 1663. Imagen de dominio público. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Andrea_Gram_Interieur_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Cortina de puerta. &amp;amp;ldquo;Interieur&amp;amp;rdquo;, pintura de Andrea Gram, 1885. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Cortina de puerta. &#34;Interieur&#34;, pintura de Andrea Gram, 1885. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;sillas-tapizadas-paredes-revestidas&#34;&gt;Sillas tapizadas, paredes revestidas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Los textiles también podían combinarse con la carpintería para lograr el mismo efecto. Por ejemplo, el biombo era una obra de tapicería y carpintería que bloqueaba las corrientes de aire y irradiaba el calor radiante de una chimenea. &lt;sup id=&#34;fnref2:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las sillas tapizadas, que aparecieron a finales del siglo XVII, tenían un cojín revestido con el material de la funda y estaban acolchadas con plumas, lana, crin, plumón o trapos. &lt;sup id=&#34;fnref2:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Proporcionaban una superficie de asiento más suave, pero también reducían la pérdida de calor por conducción del cuerpo hacia los muebles. &lt;sup id=&#34;fnref3:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las almohadas también contribuían al confort térmico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunos elementos decorativos, hechos de madera o yeso, cumplían funciones similares a las de los textiles. Por ejemplo, las molduras impedían las corrientes de aire y se utilizaban para cubrir las juntas entre paredes y suelos (zócalos), techos (molduras de corona) y puertas y ventanas (marcos). &lt;sup id=&#34;fnref4:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:23&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:23&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;23&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Algunas casas tenían tabiques de madera fijados al techo con bisagras que se bajaban en invierno para concentrar el calor alrededor de la chimenea. &lt;sup id=&#34;fnref:24&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:24&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;24&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Las molduras detenían las corrientes de aire y se utilizaban para cubrir juntas entre paredes y pisos, techos y puertas y ventanas.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El revestimiento de madera era un tipo de panel de roble o pino que se instalaba típicamente sobre la parte inferior de una pared, una práctica que se remonta a finales de la Edad Media. &lt;sup id=&#34;fnref5:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:25&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:25&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;25&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Estos paneles de madera también podían tapizarse, lo que aumentaba aún más su aislamiento térmico. Las contraventanas interiores podían sustituir a las cortinas. Las camas con cajones se cerraban por todos lados con paneles de madera, sustituyendo las cortinas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lamentablemente, existe muy poca investigación académica sobre el potencial de ahorro energético de los textiles para el hogar y dispositivos similares, ya sea que se usen solos o en combinación con un aislamiento permanente. Existen algunos estudios poco recientes que calculan los valores de aislamiento de las alfombras de suelo o pared, pero ninguno examina los efectos combinados de las telas de interior y otros elementos decorativos. &lt;sup id=&#34;fnref:26&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:26&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;26&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1712px-Armchair__fauteuil__MET_DP130343_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Sillón tapizado de la Manufactura de Tapices de Beauvais, primera mitad del siglo XVIII. Crédito de la foto: Museo Metropolitano de Arte. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Sillón tapizado de la Manufactura de Tapices de Beauvais, primera mitad del siglo XVIII. Crédito de la foto: Museo Metropolitano de Arte. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2048px-Building_with_assurance__1921___14740687616__dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Paredes revestidas. Organización Morgan Woodwork, 1921. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Paredes revestidas. Organización Morgan Woodwork, 1921. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;verano-toldos&#34;&gt;Verano: Toldos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Los textiles para el hogar descritos anteriormente se utilizaban principalmente para mejorar el confort térmico en climas fríos. La excepción son las cortinas, que no solo mantienen el calor en el interior durante el invierno, sino que también pueden bloquear el calor solar en verano, lo que resulta en un ambiente más fresco. &lt;sup id=&#34;fnref:27&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:27&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;27&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, los textiles para ventanas se utilizan para refrescar con mucha mayor eficacia en el exterior del edificio, como un toldo que bloquea el calor solar antes de que entre por los vidrios. &lt;sup id=&#34;fnref:28&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:28&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;28&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Europa, tanto las cortinas como los toldos surgieron en los siglos XVI y XVII, cuando el vidrio se volvió lo suficientemente asequible como para permitir mayores superficies con cristales. &lt;sup id=&#34;fnref3:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref4:12&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:12&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;12&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:21&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:21&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;21&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Como se mencionó, las ventanas más grandes dificultan la calefacción y la refrigeración de los edificios. Sin embargo, también tienen ventajas: proporcionan calor solar gratuito en invierno, aumentan la ventilación natural, ofrecen una mejor vista y permiten la entrada de luz natural durante todo el año. &lt;sup id=&#34;fnref1:2&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:2&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:27&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:27&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;27&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:29&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:29&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;29&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las cortinas y los toldos —estos últimos generalmente de lona— pueden resolver todos estos problemas. Por ejemplo, un toldo puede bloquear la entrada de luz solar en verano, manteniendo la ventana abierta para ventilar y ofreciendo vistas e iluminación. &lt;sup id=&#34;fnref:30&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:30&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;30&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En los siglos XIX y principios del XX, las ciudades europeas y norteamericanas se “vistieron” con toldos. Varios rascacielos de Nueva York y Chicago también los tenían originalmente. &lt;sup id=&#34;fnref:31&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:31&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;31&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;En los siglos XIX y principios del XX, las ciudades europeas y norteamericanas se “vistieron” de toldos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los toldos y el aire acondicionado se pueden combinar, lo que resultaría en una reducción significativa del consumo energético. Varios estudios demuestran que los toldos pueden reducir el consumo energético de los sistemas de aire acondicionado entre un tercio y más de la mitad del total, generando un ahorro energético que supera al de las ventanas de doble vidrio o de baja emisividad (diseñados para bloquear los rayos UV), que son más costosos. &lt;sup id=&#34;fnref1:8&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:8&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;8&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:32&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:32&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;32&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:33&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:33&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;33&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:34&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:34&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;34&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:35&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:35&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;35&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:36&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:36&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;36&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:37&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:37&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;37&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:38&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:38&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;38&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Hoy en día, las ventanas son más grandes que nunca, por lo que los toldos pueden ofrecer muy buenos resultados con una inversión relativamente baja.&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/toldos-awnings-madrid-1919_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Diversos toldos en una calle de Madrid, España, en 1919. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Diversos toldos en una calle de Madrid, España, en 1919. Imagen de dominio público. 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2048px-Markiezen_aan_een_woonhuis_te_Rotterdam_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una casa con toldos en Rotterdam, Países Bajos, 2014. Crédito de la imagen: Marcvantveer (CC BY-SA 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Una casa con toldos en Rotterdam, Países Bajos, 2014. Crédito de la imagen: Marcvantveer (CC BY-SA 3.0). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Barnes_and_Crosby_-_Tacoma_Building_Chicago_Illinois_USA_c1905_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: El Edificio Tacoma en Chicago, 1905. Los toldos fueron reemplazados posteriormente por unidades de aire acondicionado. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: El Edificio Tacoma en Chicago, 1905. Los toldos fueron reemplazados posteriormente por unidades de aire acondicionado. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;verano-toldos-1&#34;&gt;Verano: Toldos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Fuera de Europa Occidental y Norteamérica, el uso de cortinas exteriores para refrigeración es muchos siglos anterior al uso de ventanas de vidrio. Durante al menos 2000 años, en Oriente Medio y la región mediterránea, se utilizaron textiles, no solo para dar sombra a ventanas y puertas (sin vidrios), sino también a techos, fachadas, patios y calles enteras. Estos textiles se conocen como toldos o parasoles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El toldo clásico, fabricado con lona de cáñamo, es un toldo rectangular o triangular, similar a una cortina, suspendido mediante ojales cosidos en alambres paralelos. &lt;sup id=&#34;fnref:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las microperforaciones evitan que el aire caliente se estanque debajo del dispositivo de sombreado. &lt;sup id=&#34;fnref:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la antigua Roma, los marineros construían grandes &amp;ldquo;velarias&amp;rdquo; para dar sombra a los anfiteatros. &lt;sup id=&#34;fnref1:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref1:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En El Cairo, Egipto, los toldos en calles y patios aún caracterizan el paisaje urbano, especialmente en algunos barrios históricos. &lt;sup id=&#34;fnref2:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las ciudades europeas con raíces islámicas, como Córdoba, Málaga, Granada y Sevilla en España, siguen utilizando o han recuperado el uso de toldos que abarcan calles y distritos enteros.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Aunque los toldos se han utilizado predominantemente en climas desérticos, el cambio climático los hace cada vez más útiles también para regiones de clima templado.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Un estudio realizado en Córdoba en 2020 demostró que los toldos en las calles reducen la temperatura de las superficies del pavimento, las fachadas de los edificios y los tejados hasta en quince grados Celsius. &lt;sup id=&#34;fnref2:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; El sombreado colectivo podría, por lo tanto, sustituir a los toldos individuales, pero el efecto refrescante en los edificios depende de la orientación de la calle. Si bien los toldos se han utilizado principalmente en climas desérticos, el cambio climático los hace cada vez más útiles también en regiones de clima templado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A diferencia del aire acondicionado, los toldos son soluciones robustas, económicas y técnicamente sencillas, al alcance de la mayoría de los hogares y sociedades. &lt;sup id=&#34;fnref3:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En Egipto, en lugar de un desarrollo vertical iniciado por las autoridades, los toldos son fabricados e instalados por los residentes, en una &amp;ldquo;demostración de un movimiento arquitectónico de abajo hacia arriba, respaldado por una industria local experta y artesanal&amp;rdquo;. &lt;sup id=&#34;fnref3:39&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:39&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;39&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/street-toldo_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Toldo callejero en España. Crédito de la foto: Instituto IL, Universidad de Stuttgart. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Toldo callejero en España. Crédito de la foto: Instituto IL, Universidad de Stuttgart. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Entoldado_Calle_SierpesSevilla1918_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Toldos en la calle Sierpes, Sevilla, España, 1918. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Toldos en la calle Sierpes, Sevilla, España, 1918. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;calles-cubiertas&#34;&gt;Calles cubiertas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En los espacios exteriores, la distinción entre aislamiento removible y permanente no es rígida. Por ejemplo, las contraventanas de madera con persianas o intervenciones arquitectónicas, como ventanas empotradas y galerías cubiertas, pueden sustituir a los toldos. &lt;sup id=&#34;fnref:42&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:42&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;42&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las calles residenciales en las ciudades islámicas podían estar parcialmente cubiertas por estructuras voladizas o totalmente por espacios habitables añadidos. Las calles comerciales solían estar completamente cubiertas, ya sea pesadamente por medio de bóvedas perforadas, parcialmente por altos parapetos y techos a dos aguas, o ligeramente por gruesos tablones y cañas. &lt;sup id=&#34;fnref1:42&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:42&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;42&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los árboles también pueden servir como toldos. Los árboles de hoja caduca dan sombra a edificios y calles en verano, dejando pasar el sol en invierno. Sin embargo, los árboles tardan décadas en crecer y también necesitan agua, que suele ser escasa en las regiones donde tradicionalmente se han usado toldos.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/roshans_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen izquierda: Edificio del British Counsel, 1917. Los habitantes del clima cálido y árido de la región del Mar Rojo han utilizado tradicionalmente una mampara de madera elaboradamente tallada llamada &amp;amp;ldquo;masharabiya&amp;amp;rdquo; (Egipto), &amp;amp;ldquo;rowshan&amp;amp;rdquo; (Arabia Saudita) o &amp;amp;ldquo;jali&amp;amp;rdquo; (India, Pakistán). [^11][^28][^36] Consiste en una estructura de celosía de madera que sobresale hacia la calle y cubre una o varias ventanas desde arriba hasta abajo del edificio. Las &amp;amp;ldquo;shishes&amp;amp;rdquo;, esteras tejidas de hierba o caña que se colgaban en ventanas y puertas, eran la versión más asequible para las personas con menos recursos. Imagen derecha: Escena callejera, 1916. Crédito de la foto: [^36].&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen izquierda: Edificio del British Counsel, 1917. Los habitantes del clima cálido y árido de la región del Mar Rojo han utilizado tradicionalmente una mampara de madera elaboradamente tallada llamada &#34;masharabiya&#34; (Egipto), &#34;rowshan&#34; (Arabia Saudita) o &#34;jali&#34; (India, Pakistán). [^11][^28][^36] Consiste en una estructura de celosía de madera que sobresale hacia la calle y cubre una o varias ventanas desde arriba hasta abajo del edificio. Las &#34;shishes&#34;, esteras tejidas de hierba o caña que se colgaban en ventanas y puertas, eran la versión más asequible para las personas con menos recursos. Imagen derecha: Escena callejera, 1916. Crédito de la foto: [^36]. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/BST_BMAGG_K509-001_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: &amp;amp;ldquo;El Bazar de Alfombras, El Cairo&amp;amp;rdquo;, pintura de William James Müller, 1843. Museo y Galería de Arte de Bristol. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: &#34;El Bazar de Alfombras, El Cairo&#34;, pintura de William James Müller, 1843. Museo y Galería de Arte de Bristol. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;arquitectura-textil-carpas&#34;&gt;Arquitectura Textil: Carpas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En todos los ejemplos anteriores, los textiles forman una capa arquitectónica &amp;ldquo;blanda&amp;rdquo; adicional, ya sea en el interior o el exterior de las superficies arquitectónicas &amp;ldquo;duras&amp;rdquo;. Sin embargo, esta capa arquitectónica blanda también puede sostenerse por sí sola. En muchas partes del mundo, en lugar de vivir en estructuras permanentes de madera, piedra, barro, ladrillo u otros materiales, las personas habitaban estructuras ligeras y portátiles hechas casi en su totalidad de textiles: las tiendas de campaña. El velo de la tienda sirve como cortina, alfombra de pared y toldo a la vez; no hay una superficie de construcción rígida entre ellas.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El velo de la tienda sirve como cortina, alfombra de pared y toldo al mismo tiempo, sin necesidad de una superficie de construcción dura en el medio.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Como disciplina académica, la historia de la arquitectura ha ignorado en gran medida la arquitectura textil, que surgió entre los pueblos nómadas o los llamados &amp;ldquo;bárbaros&amp;rdquo; fuera del mundo gobernado y &amp;ldquo;civilizado&amp;rdquo;. &lt;sup id=&#34;fnref1:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:43&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:43&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;43&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, las tiendas de campaña estaban tan extendidas como las construcciones permanentes. Eran el refugio predilecto cuando prevalecían dos condiciones, a menudo relacionadas: la escasez de materiales de construcción y la necesidad de movilidad. Los pastores nómadas utilizaron la arquitectura portátil en vastas extensiones de Eurasia, el norte de África y Norteamérica hasta hace relativamente poco, y algunos aún lo hacen. &lt;sup id=&#34;fnref2:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Incluso hoy en día, aún existen sólidos argumentos a favor de la carpa, tanto en términos de sostenibilidad como de resiliencia. En primer lugar, su construcción requiere muchos menos recursos que la de las estructuras permanentes. En segundo lugar, los edificios permanentes necesitan defensas contra todo tipo de amenazas naturales, como olas de calor, huracanes, incendios forestales, inundaciones, etc. En cambio, la carpa permite resolver estos problemas mediante la reubicación: se puede huir del peligro sin abandonar el hogar. Además, las carpas son refugios seguros en caso de terremoto.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1589px-A_traditional_Azerbaijan_yurt_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Dentro de una yurta tradicional de Azerbaiyán. Crédito de la imagen: G.Fargana (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Dentro de una yurta tradicional de Azerbaiyán. Crédito de la imagen: G.Fargana (CC BY-SA 4.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
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&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1325px-Carrying_loads__yurt_Fortepan_95063_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un yak cargando parte de una yurta, 1925. Crédito de la imagen: Fortepan. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Un yak cargando parte de una yurta, 1925. Crédito de la imagen: Fortepan. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;tiendas-de-campaña-para-regiones-cálidas-y-frías&#34;&gt;Tiendas de campaña para regiones cálidas y frías&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Se encontraron tiendas de campaña en regiones sujetas a calor o frío extremos, lo que demuestra la versatilidad y eficacia de los textiles para proporcionar confort térmico. &lt;sup id=&#34;fnref3:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Tanto la tienda cónica revestida de piel del norte de Eurasia y Norteamérica, más conocida como «tipi», como la «kibitka» o tienda de fieltro, más popularmente conocida como «yurta», fueron diseñadas para una combustión eficiente en climas fríos y ventosos. Las estructuras servían como cámara de combustión, chimenea y cortavientos para el fuego central, además de funcionar como vivienda. &lt;sup id=&#34;fnref4:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En contraste, la &amp;ldquo;carpa negra&amp;rdquo; de Oriente Medio estaba diseñada para mantener el calor fuera, no dentro. Muy parecida a las tiendas que aún usamos hoy, era una tienda sin esqueleto con un velo pretensado, estirado aerodinámicamente sobre soportes de madera mínimos. A diferencia de las esteras y los toldos de cuero de la tienda cónica y la kibitka, el velo tejido, hecho de pelo de cabra negro, era lo suficientemente resistente a la tensión como para ser pretensado. &lt;sup id=&#34;fnref5:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Absorbía el calor a la vez que proporcionaba sombra y, como resultado, las temperaturas dentro de la tienda negra podían ser hasta 10-15 grados Celsius más bajas que en la atmósfera circundante. &lt;sup id=&#34;fnref1:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h3 id=&#34;tipis&#34;&gt;Tipis&lt;/h3&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Blackfoot_tipis_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tipis Blackfoot, 1910. Crédito de la foto: Arthur Rafton-Canning. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Tipis Blackfoot, 1910. Crédito de la foto: Arthur Rafton-Canning. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Cheyenne_model_teepee_1860_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tipi modelo, llanuras centrales de Cheyenne, Norteamérica, 1860, piel de búfalo y pigmentos. Artesano cheyenne desconocido. Crédito de la foto: John Bigelow Taylor. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Tipi modelo, llanuras centrales de Cheyenne, Norteamérica, 1860, piel de búfalo y pigmentos. Artesano cheyenne desconocido. Crédito de la foto: John Bigelow Taylor. Imagen de dominio público. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h3 id=&#34;kibitkas&#34;&gt;Kibitkas&lt;/h3&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1920px-Song-Kul__Kyrgyzstan__43670184405__dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Atardecer en el campamento de yurtas Song Köl (también conocido como Son Kul), Kirguistán, 2018. Crédito de la foto: Ninara (CC BY 2.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Atardecer en el campamento de yurtas Song Köl (también conocido como Son Kul), Kirguistán, 2018. Crédito de la foto: Ninara (CC BY 2.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1626px-Kyrgyzstan_landscape_and_everyday_life_IGP3397_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Una kibitka en Kirguistán, 2015. Crédito de la foto: w0zny (CC BY-SA 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Imagen: Una kibitka en Kirguistán, 2015. Crédito de la foto: w0zny (CC BY-SA 3.0). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h3 id=&#34;carpas-negras&#34;&gt;Carpas negras&lt;/h3&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/encampment-south-jordan_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un campamento de tiendas negras en el sur de Jordania. Fuente: Drew, Philip. Arquitectura tensada, 1979/2019.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Un campamento de tiendas negras en el sur de Jordania. Fuente: Drew, Philip. Arquitectura tensada, 1979/2019. 
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&lt;/div&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Detroit_Photographic_Co_-_Bedouin_Tents_and_Occupants_Holy_Land_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Tiendas beduinas y ocupantes. Crédito de la foto: Detroit Photographic Co. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Tiendas beduinas y ocupantes. Crédito de la foto: Detroit Photographic Co. Imagen de dominio público. 
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&lt;h2 id=&#34;vestir-y-desvestir-la-casa&#34;&gt;Vestir y desvestir la casa&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En los edificios modernos, mantener el confort térmico no requiere atención ni esfuerzo por parte de los residentes. Si hace más frío en invierno o más calor en verano, los sistemas actuales de calefacción y refrigeración mantienen la temperatura interior programada por termostato, incrementando el consumo de energía. En cambio, los edificios preindustriales exigían la participación activa de sus habitantes. Era común adaptar los textiles interiores y exteriores según la hora del día, el clima y las estaciones.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El uso histórico de aislamiento textil removible nos recuerda el acto de vestir y desvestir nuestro cuerpo, que también depende del clima y las estaciones.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El uso histórico de aislamiento textil removible nos recuerda el acto de vestirnos y desvestirnos, que también depende del clima y las estaciones. &lt;sup id=&#34;fnref4:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Diariamente, la gente abría y cerraba cortinas y toldos según el clima y la hora del día. &lt;sup id=&#34;fnref4:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los toldos de la calle y del patio se plegaban juntos durante la noche para que el calor almacenado en la masa térmica del pavimento y los edificios pudiera irradiarse al cielo. &lt;sup id=&#34;fnref1:36&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:36&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;36&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Lo mismo ocurría con el viento.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/textiles-and-clothes_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: En muchos casos históricos, existía una estrecha relación entre la tapicería, las cortinas y la vestimenta. [^11] Detalle de: Nicolas Ponce (1746–1831) según Pierre Antoine Baudouin (1723–1769), La toilette, grabado, 1771. Museo Metropolitano de Arte, Fondo Harris Brisbane Dick, 1954, 54.533.12. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: En muchos casos históricos, existía una estrecha relación entre la tapicería, las cortinas y la vestimenta. [^11] Detalle de: Nicolas Ponce (1746–1831) según Pierre Antoine Baudouin (1723–1769), La toilette, grabado, 1771. Museo Metropolitano de Arte, Fondo Harris Brisbane Dick, 1954, 54.533.12. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Según la temporada, las alfombras y tapices se enrollaban en verano para dejar al descubierto el suelo frío de piedra. Las colgaduras de las camas, hechas de materiales gruesos, que se usaban en invierno, se sustituían por telas más ligeras en verano, lo que permitía dormir sin la molestia de los insectos. &lt;sup id=&#34;fnref4:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; En Córdoba y otras ciudades españolas, los toldos en las calles solo se instalan entre mayo y octubre. &lt;sup id=&#34;fnref4:40&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:40&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;40&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunas personas también añadían aislamiento transitorio para el invierno al exterior de la estructura, apilando una barrera baja contra las bajas temperaturas a lo largo de las partes inferiores de los muros, especialmente el muro que daba contra el viento predominante. Por ejemplo, en la época colonial norteamericana, las casas de Connecticut solían estar cubiertas con turba, montones de hojas o, cerca de la costa, con algas. Incluso hoy, en las zonas rurales del norte de Estados Unidos, se pueden ver fardos de heno apilados alrededor de los cimientos de las casas de madera. &lt;sup id=&#34;fnref2:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;vestir-y-desvestir-la-tienda&#34;&gt;Vestir y desvestir la tienda&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las tiendas de campaña también evidencian la estacionalidad de los textiles. En Laponia, la cubierta de la tienda se hacía tradicionalmente con corteza de abedul en verano y piel de reno en invierno. En la kibitka mongola y turca, el número de capas de fieltro utilizadas para cubrir la estructura de la tienda dependía de la temperatura exterior. Durante el invierno, se podían añadir dos o tres capas de fieltro, mientras que en verano, los fieltros laterales se elevaban aproximadamente medio metro del suelo para ventilar el interior. Los nativos americanos regulaban la intensidad del fuego abriendo y cerrando partes de la tienda. En verano, dejaban el tipi parcialmente abierto al exterior. &lt;sup id=&#34;fnref6:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Durante el invierno se pueden añadir dos o tres capas de fieltro, mientras que en verano los fieltros laterales se elevaban aproximadamente medio metro del suelo para ventilar el interior.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En las tiendas negras, un forro de algodón adicional, una especie de tienda dentro de otra tienda, se podía colgar en el interior durante el invierno para aislarla del frío. Durante la temporada de calor, la tienda se dejaba abierta por todos lados. La excelente estabilidad de la tienda negra frente a fuertes vientos también dependía de las intervenciones regulares de los habitantes. Dado que el lado abierto de la tienda daba al viento predominante, un cambio repentino en la dirección del viento obligaba a los residentes a retirar los postes delanteros hacia atrás, desmontar la pared trasera y volver a colocarla en la parte frontal de la tienda. &lt;sup id=&#34;fnref7:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las tiendas de campaña también podían tener aislamiento externo durante las estaciones frías. Algunas personas rodeaban sus tiendas con muros de caña, mientras que otras construían muros de tierra, de piedra o de barro. En Laponia, a veces se cubrían los laterales de las tiendas con nieve en invierno. &lt;sup id=&#34;fnref8:41&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:41&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;41&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Algunas tribus nativas americanas apilaban tierra y piedras alrededor de la base de sus tipis para bloquear las corrientes de aire frío y añadir aislamiento. Esta práctica también ayudaba a anclar la estructura contra los vientos invernales. &lt;sup id=&#34;fnref3:4&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:4&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Kirgizische_vrouwen_plaatsen_bedekking_op_een_joert__-20_mei_2010_a_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Mujeres kirguisas colocando una cubierta de fieltro en una tienda kibitka, 2010. Crédito de la foto: Raki_Man (CC BY 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Mujeres kirguisas colocando una cubierta de fieltro en una tienda kibitka, 2010. Crédito de la foto: Raki_Man (CC BY 3.0). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Yurt_interior_in_Kh%C3%B6vsg%C3%B6l_Province_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Interior de una yurta en la provincia de Khövsgol, Mongolia, 2023. Crédito de la foto: Bernard Gagnon. Imagen de dominio público.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Interior de una yurta en la provincia de Khövsgol, Mongolia, 2023. Crédito de la foto: Bernard Gagnon. Imagen de dominio público. 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;privacidad-ruido-placer-estético&#34;&gt;Privacidad, ruido, placer estético&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Además de mantener a las personas abrigadas o frescas, los textiles también cumplían otras funciones, tanto en edificios permanentes como en tiendas de campaña. En primer lugar, ayudaban a delimitar zonas de la vida privada. &lt;sup id=&#34;fnref5:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los espacios se separaban con cortinas que dificultaban la visibilidad y amortiguaban los sonidos. &lt;sup id=&#34;fnref6:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref6:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:17&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:17&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;17&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref5:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las cortinas podían aislar ciertas zonas dedicadas a funciones específicas que requerían acceso restringido. &lt;sup id=&#34;fnref1:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Las colgaduras de las camas ofrecían privacidad a falta de un dormitorio separado. &lt;sup id=&#34;fnref7:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/door-curtain_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Cortina que cubre la puerta de una casa en Tolve, Italia, 2019. Crédito de la foto: Jules Verne Times Two (CC-BY-SA-4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Cortina que cubre la puerta de una casa en Tolve, Italia, 2019. Crédito de la foto: Jules Verne Times Two (CC-BY-SA-4.0). 
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&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Las cortinas y los toldos proporcionaban privacidad sin sacrificar el confort térmico. Durante el verano, una cortina o un toldo impedían que los forasteros miraran al interior cuando las puertas o ventanas estaban abiertas, permitiendo así cierta entrada de luz y aire. Las habitaciones separadas por cortinas proporcionaban privacidad con el resto de los residentes, a la vez que permitían la circulación del aire. &lt;sup id=&#34;fnref8:10&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:10&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;10&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los textiles también protegían a las personas y sus pertenencias del polvo y los insectos, regulaban la iluminación interior, reducían el ruido y hacían que el habla fuera más rica y resonante. &lt;sup id=&#34;fnref1:15&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:15&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;15&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref6:16&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:16&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;16&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, los textiles para el hogar contribuían a embellecer los espacios donde se colgaban, «ya sea por sí mismos o como fondo o marco para la exhibición de objetos y personas, brindando así placer estético e impartiendo una sensación de solemnidad, opulencia, calidez o intimidad, según el contexto». &lt;sup id=&#34;fnref2:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Los textiles eran a menudo los objetos más valiosos que se exhibían en los interiores, y su calidad y variedad reflejaban la posición social de sus propietarios. &lt;sup id=&#34;fnref5:11&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:11&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;11&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref3:14&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:14&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;14&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los textiles eran a menudo los objetos más valiosos que se exhibían en los interiores, y su calidad y variedad reflejaban el nivel de sus propietarios.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, en la mayoría de los hogares, los tapices estaban hechos de lana, lino, algodón o cuero, mientras que las paredes de los castillos, palacios y casas ricas estaban adornadas con tapices o cortinas de cuero repujado que presentaban escenas o paisajes específicos, hechos de seda y lana, y entrelazados con hilos de oro y plata para añadir riqueza. &lt;sup id=&#34;fnref3:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref:44&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:44&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;44&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/2048px-Interieur_biljartkamer_met_goudleerbehang_-_Laag-Caestert_-_20351777_-_RCE_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Castillo de Eijsden: sala de billar interior con tapices de cuero dorado. Crédito de la foto: AJ van der Wal, Rijksdienst voor het Cultureel Erfgoed (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Castillo de Eijsden: sala de billar interior con tapices de cuero dorado. Crédito de la foto: AJ van der Wal, Rijksdienst voor het Cultureel Erfgoed (CC BY-SA 4.0). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/Ch%C3%A2teau_de_Malmaison_-_Appartement_de_Jos%C3%A9phine_001_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: El apartamento de la emperatriz Josefina en el Château de Malmaison, Rueil-Malmaison, Francia. La habitación de la emperatriz, lujosamente decorada en 1812 en forma de tienda de campaña con dieciséis piezas, exhibe la cama original. Crédito de la foto: Moonik (CC BY-SA 3.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: El apartamento de la emperatriz Josefina en el Château de Malmaison, Rueil-Malmaison, Francia. La habitación de la emperatriz, lujosamente decorada en 1812 en forma de tienda de campaña con dieciséis piezas, exhibe la cama original. Crédito de la foto: Moonik (CC BY-SA 3.0). 
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&lt;/div&gt;
&lt;h2 id=&#34;interiores-en-blanco-puro-y-con-aire-acondicionado&#34;&gt;Interiores en blanco puro y con aire acondicionado&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Hoy en día, pocos vivimos en edificios con cortinas en las puertas, colgaduras de cama o toldos. La abundancia de decoración interior dio paso a un diseño minimalista, neutro y, a menudo, blanco puro, sin textiles. &lt;sup id=&#34;fnref7:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref4:13&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:13&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;13&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;sup id=&#34;fnref2:21&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:21&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;21&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Asimismo, ahora preferimos construir centros comerciales con aire acondicionado en lugar de mercados callejeros cubiertos con toldos. Claro que esto solo es posible gracias a un flujo aparentemente inagotable de combustibles fósiles. &lt;sup id=&#34;fnref8:9&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:9&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;9&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las cortinas, alfombras, parasoles y toldos presentan sus inconvenientes y desventajas. Requieren atención e intervención manual, deben limpiarse y pueden suponer un riesgo de incendio a menos que estén hechos de lana o cuero. &lt;sup id=&#34;fnref:45&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:45&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;45&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Sin embargo, la quema continua de combustibles fósiles conlleva inconvenientes y desventajas aún mayores, especialmente a largo plazo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los textiles podrían reducir el consumo de energía y mejorar la comodidad y la habitabilidad en todo tipo de edificios. Los toldos podrían cubrir las calles y tejados de barrios enteros. La historia demuestra que el aislamiento textil removible funciona.&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1024px-Hamptons_Kitchen_Design_1_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Un interior moderno. ¿Qué pasó con los textiles? Crédito de la foto: JessofWoodnCo (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Un interior moderno. ¿Qué pasó con los textiles? Crédito de la foto: JessofWoodnCo (CC BY-SA 4.0). 
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&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2025/07/dressing-and-undressing-the-home/images/dithers/1920px-Iranmall_Overview_dithered.png&#34; alt=&#39;Imagen: Los iraníes, conocidos por sus históricas tecnologías de refrigeración, como los captadores de viento, construyeron recientemente el centro comercial con aire acondicionado más grande del mundo. Crédito de la foto: Anakarnia (CC BY-SA 4.0).&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
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 Imagen: Los iraníes, conocidos por sus históricas tecnologías de refrigeración, como los captadores de viento, construyeron recientemente el centro comercial con aire acondicionado más grande del mundo. Crédito de la foto: Anakarnia (CC BY-SA 4.0). 
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&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Lamentablemente, las normativas de construcción y renovación pasan por alto las propiedades de aislamiento térmico de alfombras, cortinas y otros textiles. Pueden añadirse tantas cortinas y alfombras gruesas como se desee; sin embargo, la legislación seguirá exigiendo la instalación de ventanas de vidrio doble o triple y superficies aislantes, aun cuando los textiles puedan ser igual de eficaces como aislantes. &lt;sup id=&#34;fnref1:6&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:6&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;6&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el exterior del edificio, los toldos pueden incluso ser ilegales. La Asociación Británica de Persianas y Contraventanas tuvo que luchar arduamente para revocar la prohibición de los toldos impuesta por las autoridades. &lt;sup id=&#34;fnref1:30&#34;&gt;&lt;a href=&#34;#fn:30&#34; class=&#34;footnote-ref&#34; role=&#34;doc-noteref&#34;&gt;30&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; Y, por si lo estás considerando, en muchos países está prohibido vivir en una tienda de campaña, incluso en propiedad privada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Gracias a &lt;a href=&#34;https://louisemorin.fr&#34;&gt;Louise Morin&lt;/a&gt; por la inspiración.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Gracias a Jonas Görgen, Roel Roscam Abbing y Marie Verdeil por sus comentarios sobre una versión anterior de este artículo.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;footnotes&#34; role=&#34;doc-endnotes&#34;&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id=&#34;fn:1&#34;&gt;
&lt;p&gt;OECD Urban Studies. Global Monitoring of Policies for Decarbonising Buildings. A MULTI-LEVEL APPROACH. &lt;a href=&#34;https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2024/10/global-monitoring-of-policies-for-decarbonising-buildings_7351bda4/d662fdcb-en.pdf&#34;&gt;https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2024/10/global-monitoring-of-policies-for-decarbonising-buildings_7351bda4/d662fdcb-en.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:1&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:2&#34;&gt;
&lt;p&gt;Van de Voorde, S. 2015. Thermal Insulation in Belgium before the First Oil Crisis (1945-1975). A Question of Economy and Comfort? In: 5th International Congress on Construction History. Chicago, vol. 3, pp. 517-524.  &lt;a href=&#34;https://www.brusselsretrofitxl.be/wp-content/uploads/2013/05/Van-de-Voorde_5ICCH_Chicago_2015_Thermal-insulation.pdf&#34;&gt;https://www.brusselsretrofitxl.be/wp-content/uploads/2013/05/Van-de-Voorde_5ICCH_Chicago_2015_Thermal-insulation.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:2&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:2&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:3&#34;&gt;
&lt;p&gt;The historical development of thermal insulation materials.&amp;quot; Periodica Polytechnica Architecture 41.2 (2010): 49-56.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:3&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:4&#34;&gt;
&lt;p&gt;Noble, A. G. &amp;ldquo;Traditional Buildings: A Global Survey of Structural Forms and Cultural Functions, London and New York: IB Tauris &amp;amp; Co.&amp;rdquo; (2007).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:4&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:5&#34;&gt;
&lt;p&gt;Zamani, Zahra, Shahin Heidari, and Pirouz Hanachi. &amp;ldquo;Reviewing the thermal and microclimatic function of courtyards.&amp;rdquo; Renewable and Sustainable Energy Reviews 93 (2018): 580-595.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:5&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:6&#34;&gt;
&lt;p&gt;De Decker, Kris. &amp;ldquo;Energy labels oblige frugal homeowners to make unsustainable investments&amp;rdquo;, Low-tech Magazine, January 2018.
&lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2018/01/energielabels-verplichten-zuinige-woning-bezitters-tot-nutteloze-investeringen/&#34;&gt;https://qelnixcor.cloud/2018/01/energielabels-verplichten-zuinige-woning-bezitters-tot-nutteloze-investeringen/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:6&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:6&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:7&#34;&gt;
&lt;p&gt;Los métodos modernos de aislamiento también pueden dañar edificios más antiguos, como las casas de madera del norte de Europa, diseñadas para tener corrientes de aire. Añadir aislamiento permanente crea moho y un clima interior insalubre.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:7&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:8&#34;&gt;
&lt;p&gt;Alrasheed, Mousa, and Monjur Mourshed. &amp;ldquo;Domestic overheating risks and mitigation strategies: The state-of-the-art and directions for future research.&amp;rdquo; Indoor and Built Environment 32.6 (2023): 1057-1077. Véase también: Tink, Victoria, et al. &amp;ldquo;Measuring and mitigating overheating risk in solid wall dwellings retrofitted with internal wall insulation.&amp;rdquo; Building and Environment 141 (2018): 247-261.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:8&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:8&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:9&#34;&gt;
&lt;p&gt;Rahm, Philippe. &amp;ldquo;The Anthropocene style: Towards a new decorative style.&amp;rdquo; Design Innovations for Contemporary Interiors and Civic Art. IGI Global, 2017. 258-269.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref7:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref8:9&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:10&#34;&gt;
&lt;p&gt;Ekici, Didem, Patricia Blessing, Basile Baudez, eds. Textile in Architecture: From the Middle Ages to Modernism. Taylor &amp;amp; Francis, 2023.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref7:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref8:10&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:11&#34;&gt;
&lt;p&gt;Erickson, Ann. &amp;ldquo;An Overview Of The Historic Use Of Textiles For Residential Interior Insulation.&amp;rdquo; Journal of Interior Design Education and Research 8.1 (1982): 18-21.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:11&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:12&#34;&gt;
&lt;p&gt;Yarwood, Doreen. &amp;ldquo;The domestic interior: Technology and the home.&amp;rdquo; An Encyclopedia of the History of Technology. Routledge, 2002. 902-948.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:12&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:13&#34;&gt;
&lt;p&gt;McCorquodale, Charles - The History of Interior Decoration-Phaidon Press (1988)&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:13&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:14&#34;&gt;
&lt;p&gt;Dumberton Oak Papers 73, 2019: &lt;a href=&#34;https://www.jstor.org/stable/e26955166&#34;&gt;https://www.jstor.org/stable/e26955166&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:14&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:15&#34;&gt;
&lt;p&gt;M. O&amp;rsquo;Shea C.Text., A.T.I. (1981): INTERIOR FURNISHINGS, Textile Progress, 11:1, 1-63&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:15&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:16&#34;&gt;
&lt;p&gt;“The Clothed Home: Tuning in to the Seasonal Imagination”, catalogue of the exhibition by Alicja Bielawska, CENTRALA and Aleksandra Kędziorek, Adam Mickiewicz Institute, 2021, &lt;a href=&#34;https://iam.pl/sites/default/files/publication/london-design-biennale-2021-the-clothed-home-tuning-in-to-the-seasonal-imagination-cataolgue_1.pdf&#34;&gt;https://iam.pl/sites/default/files/publication/london-design-biennale-2021-the-clothed-home-tuning-in-to-the-seasonal-imagination-cataolgue_1.pdf&lt;/a&gt;.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:16&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:17&#34;&gt;
&lt;p&gt;Cymer, Anna, &amp;ldquo;Dressing a house the history of fabrics inside the home&amp;rdquo;, Culture.pl, October 20222. &lt;a href=&#34;https://culture.pl/en/article/dressing-a-house-the-history-of-fabrics-inside-the-home&#34;&gt;https://culture.pl/en/article/dressing-a-house-the-history-of-fabrics-inside-the-home&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:17&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:18&#34;&gt;
&lt;p&gt;Kędziorek, Aleksandra, &amp;ldquo;The clothed home&amp;rdquo;, e-flux, After Comfort: A User’s Guide, October 2023. &lt;a href=&#34;https://www.e-flux.com/architecture/after-comfort/568034/the-clothed-home/&#34;&gt;https://www.e-flux.com/architecture/after-comfort/568034/the-clothed-home/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:18&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:18&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:19&#34;&gt;
&lt;p&gt;Zach, Jiří, et al. &amp;ldquo;Performance evaluation and research of alternative thermal insulations based on sheep wool.&amp;rdquo; Energy and Buildings 49 (2012): 246-253.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:19&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:20&#34;&gt;
&lt;p&gt;Mi propio cálculo.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:20&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:21&#34;&gt;
&lt;p&gt;Rybczynski, Witold. &amp;ldquo;Home: A Short History of an Idea.&amp;rdquo; (1988).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:21&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:21&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:21&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:22&#34;&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#34;https://www.woolsome.shop/rush-mat-history/&#34;&gt;https://www.woolsome.shop/rush-mat-history/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:22&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:23&#34;&gt;
&lt;p&gt;Brett, Dan. Tales from the Blue Ox: A Hands-On Manual of Traditional Skills from the Blue Ox Millworks Historic Park. Rowman &amp;amp; Littlefield, 2004.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:23&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:24&#34;&gt;
&lt;p&gt;Giedion, Sigfried. &amp;ldquo;Mechanization takes command: a contribution to anonymous history.&amp;rdquo; (1955).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:24&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:25&#34;&gt;
&lt;p&gt;Lloyd, Nathaniel. &amp;ldquo;Medieval Wainscoting and the Development of the Linen Panel.&amp;rdquo; The Burlington Magazine for Connoisseurs 53.308 (1928): 231-237.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:25&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:26&#34;&gt;
&lt;p&gt;Reagan, Barbara M., and Ludwig Villasi. &amp;ldquo;Thermal properties of wall covering materials.&amp;rdquo; Textile Research Journal 52.11 (1982): 703-709. /// McNeil, Steve. &amp;ldquo;The thermal properties of wool carpets.&amp;rdquo; Technical Bulletin (2016). /// Epps, Helen H. &amp;ldquo;Insulation characteristics of fabric assemblies.&amp;rdquo; Journal of Coated Fabrics 17.3 (1988): 212-218. /// Garber-Slaght, Robbin, and Colin Craven. &amp;ldquo;Evaluating window insulation for cold climates.&amp;rdquo; Journal of Green Building 7.3 (2012): 32-48. /// Ukponmwan, J. O. &amp;ldquo;The thermal-insulation properties of fabrics.&amp;rdquo; Textile Progress 24.4 (1993): 1-54.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:26&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:27&#34;&gt;
&lt;p&gt;Sherman, Michael P. &amp;ldquo;The effects of interior drapery on heat transmission.&amp;rdquo; Journal of Interior Design Education and Research 9.2 (1983): 3-7.https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1111/j.1939-1668.1983.tb00463.x?journalCode=idxb&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:27&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:27&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:28&#34;&gt;
&lt;p&gt;Yassine, Farah. &amp;ldquo;The effect of shading devices on the energy consumption of buildings: A study on an office building in Dubai.&amp;rdquo; (2013).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:28&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:29&#34;&gt;
&lt;p&gt;Fathy, Hassan. &amp;ldquo;Natural energy and vernacular architecture.&amp;rdquo; (1986).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:29&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:30&#34;&gt;
&lt;p&gt;Climate Change Adaptation Case Study: Cooling A Country House, Historic England, July 2024. &lt;a href=&#34;https://historicengland.org.uk/images-books/publications/adapting-historic-buildings-energy-carbon-efficiency-advice-note-18/case-study-cooling-country-house/&#34;&gt;https://historicengland.org.uk/images-books/publications/adapting-historic-buildings-energy-carbon-efficiency-advice-note-18/case-study-cooling-country-house/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:30&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:30&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:31&#34;&gt;
&lt;p&gt;Ainly, J. Anne, &amp;ldquo;A history of awnings: the forgotten architectural feature for environmental control&amp;rdquo;, 2022.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:31&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:32&#34;&gt;
&lt;p&gt;Pender, Robyn. Awnings and canopies: Learning from the past. Historic England. &lt;a href=&#34;https://historicengland.org.uk/content/docs/advice/bcd-2021-awnings-and-canopies/&#34;&gt;https://historicengland.org.uk/content/docs/advice/bcd-2021-awnings-and-canopies/&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:32&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:33&#34;&gt;
&lt;p&gt;Huang, Yu Joe. &amp;ldquo;The Impact on Energy Use and Peak Demand of Awnings and Roller Shades in Residential Buildings.&amp;rdquo; (2012).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:33&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:34&#34;&gt;
&lt;p&gt;Carmody, John, Kerry Haglund, and Joe Huang. &amp;ldquo;Awnings in Residential Buildings: The Impact on Energy Use and Peak Demand.&amp;rdquo; Center for Sustainable Building Research, University of Minnesota (2007).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:34&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:35&#34;&gt;
&lt;p&gt;Sachchithananthan, Shanthini. Optimal Window Glazing with Passive Solar Features to Lower Energy Costs. Diss. University of Massachusetts Lowell, 2018.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:35&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:36&#34;&gt;
&lt;p&gt;Ahmad, Rehab M., et al. &amp;ldquo;An approach to select an energy-efficient shading device for the south-oriented façades in heritage buildings in Alexandria, Egypt.&amp;rdquo; Energy Reports 7 (2021): 133-137.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:36&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:36&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:37&#34;&gt;
&lt;p&gt;Batterjee, Sara Adel. Performance of shading device inspired by traditional hejazi houses in Jeddah Saudi Arabia. Diss. The British University in Dubai (BUiD), 2010.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:37&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:38&#34;&gt;
&lt;p&gt;Yassine, Farah. &amp;ldquo;The effect of shading devices on the energy consumption of buildings: A study on an office building in Dubai.&amp;rdquo; (2013).&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:38&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:39&#34;&gt;
&lt;p&gt;Schleicher, Simon. Adaptive Toldo systems T̳M̳. Diss. Massachusetts Institute of Technology, 2009.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:39&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:40&#34;&gt;
&lt;p&gt;Garcia-Nevado, Elena, et al. &amp;ldquo;Benefits of street sun sails to limit building cooling needs in a mediterranean city.&amp;rdquo; Building and Environment 187 (2021): 107403. // Garcia-Nevado, Elena, Benoit Beckers, and Helena Coch. &amp;ldquo;Assessing the cooling effect of urban textile shading devices through time-lapse thermography.&amp;rdquo; Sustainable cities and society 63 (2020): 102458.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:40&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:41&#34;&gt;
&lt;p&gt;Drew, Philip. Tensile architecture, 1979/2019.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref2:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref3:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref4:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref5:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref6:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref7:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref8:41&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:42&#34;&gt;
&lt;p&gt;Belakehal, Azeddine, K. Tabet Aoul, and Amar Bennadji. &amp;ldquo;Sunlighting and daylighting strategies in the traditional urban spaces and buildings of the hot arid regions.&amp;rdquo; Renewable energy 29.5 (2004): 687-702.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:42&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref1:42&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:43&#34;&gt;
&lt;p&gt;Scott, James C. &amp;ldquo;The art of not being governed.&amp;rdquo; ASIAN HIGHLANDS PERSPECTIVES 28: Collection of Papers 28 (2013): 349.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:43&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:44&#34;&gt;
&lt;p&gt;Home Furnishing: Facts and Figures About Furniture, Carpets and Rugs, Lamps and Lighting Fixtures, Wall Papers, Window Shades and Draperies, Tapestries, Etc (1913) &lt;a href=&#34;https://ia904504.us.archive.org/15/items/homefurnishingfa00huntuoft/homefurnishingfa00huntuoft.pdf&#34;&gt;https://ia904504.us.archive.org/15/items/homefurnishingfa00huntuoft/homefurnishingfa00huntuoft.pdf&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:44&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id=&#34;fn:45&#34;&gt;
&lt;p&gt;Resulta irónico que los textiles de interior desaparecieran en gran medida justo cuando un nuevo invento había hecho su limpieza mucho más práctica y menos laboriosa: la aspiradora permite limpiar las alfombras en su sitio en lugar de retirarlas y golpearlas fuera.&amp;#160;&lt;a href=&#34;#fnref:45&#34; class=&#34;footnote-backref&#34; role=&#34;doc-backlink&#34;&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/div&gt;
</description>
    </item>
    
    <item>
      <title>Reciclar excrementos animales y humanos es la clave de la agricultura sostenible</title>
      <link>https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/</link>
      
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      <pubDate>Wed, 15 Sep 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
      
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      <description>&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/recycling-humanure-1_dithered.png&#34; alt=&#39;© Illustrations in red &amp;amp;amp; black: Diego Marmolejo for low-tech magazine.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 © Illustrations in red &amp; black: [Diego Marmolejo](http://ddidak.blogspot.com/) for low-tech magazine. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Tirar de la cadena del retrete es práctico, pero causa daños ecológicos,
priva a las tierras agrícolas de nutrientes esenciales y hace
que la producción de alimentos dependa de combustibles fósiles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante 4.000 años, los excrementos humanos
y la orina se consideraron productos comerciales muy valiosos en China,
Corea y Japón. El estiércol humano se transportaba en barco
a través de canales especialmente diseñados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gracias a la aplicación de &amp;ldquo;desechos&amp;rdquo; humanos como fertilizantes en
los campos de cultivo, el Oriente consiguió alimentar a una gran población, sin
contaminar su agua potable. Mientras tanto, las ciudades de la Europa medieval
se convirtieron en cloacas a cielo abierto. El concepto se modernizó en Holanda a finales del siglo XIX
con el sofisticado sistema de alcantarillado al vacío de Charles Liernur.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;ciclo-roto&#34;&gt;Ciclo Roto&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El inodoro, de aspecto inocente, rompe un ciclo natural en nuestro suministro
de alimentos. Básicamente, convierte recursos muy valiosos en desperdicios.
Cuando cultivamos, extraemos nutrientes esenciales del
suelo: potasio, nitrógeno y fosfato, por citar sólo los más importantes.
Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, reciclamos estos nutrientes
a través de nuestros cuerpos y los devolvimos al suelo, vía excrementos, alimentos descartados
y al enterrar los muertos. Hoy en día, los arrojamos sobre todo al
mar (véase la infografía a continuación),&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/nutrients-cycle-humanure_dithered.png&#34; alt=&#39;El ciclo de nutrientes. Fuente: Humanure Handbook&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 El ciclo de nutrientes. Fuente: [Humanure Handbook](http://humanurehandbook.com/contents.html) 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Esto es problemático e insostenible por tres razones principales. Para empezar,
se arrojan aguas residuales en ríos, lagos y mares, matando a los peces y contaminando el
agua potable. Esto sólo puede ser evitado ampliando la cobertura del inodoro y
la ya muy costosa red de alcantarillado, junto con la igualmente
onerosa infraestructura de estaciones depuradoras (que no
elimina completamente el efecto nocivo sobre la vida acuática).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En segundo lugar, necesitamos fertilizantes artificiales para mantener
fértiles nuestros suelos. En 2008 se utilizaron casi 160 millones de
toneladas de fertilizantes inorgánicos en todo el mundo
(&lt;a href=&#34;http://www3.omu.edu.tr/anajas/pdf/21%282%29/243-248.pdf&#34;&gt;Fuente&lt;/a&gt;
&amp;amp; &lt;a href=&#34;ftp://ftp.fao.org/agl/agll/docs/cwfto13.pdf&#34;&gt;Fuente&lt;/a&gt;). Sin estos, nuestros
suelos agrícolas perderían su fertilidad en pocos años, seguido de un colapso
inevitable de la producción de alimentos y de la población humana. Un tercer problema es que
el inodoro consume grandes cantidades de agua potable al descargar su contenido.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;los-inodoros-consumen-energía-en-exceso&#34;&gt;Los inodoros consumen energía en exceso&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La producción de agua potable, la construcción y el mantenimiento de alcantarillas, el
tratamiento de aguas (y lodos) residuales, y la producción de fertilizantes inorgánicos,
son procesos que consumen energía en exceso. El nitrógeno (que constituye
más de la mitad del consumo total de fertilizantes) está disponible en abundancia
en el aire, pero para que sea utilizable hay que calentarlo y
condensarlo a presión. La energía para este proceso (contaminante) proviene
del gas natural o (en China) de plantas de carbón.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El potasio y el fosfato tienen que extraerse de las minas (profundas varios
miles de metros) y ser transportado. Se necesitan más de 150 millones de
toneladas de roca de fosfato para producir nuestro actual suministro anual de 37
millones de toneladas de fertilizantes fosfatados, y 45 millones de toneladas de potasa
mineral para producir 25 millones de toneladas de abono potásico. Ambas operaciones
consumen energía en exceso y contaminan el medio ambiente.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/medieval-closet_dithered.png&#34; alt=&#39;Una privada medieval en un castillo.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
  Una privada medieval en un castillo. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Además, mientras que el potasio está ampliamente distribuido y disponible en abundancia
(al ritmo de consumo actual, tenemos suficientes reservas económicamente disponibles
para los próximos 700 años), el fósforo no lo está. El noventa por ciento de las
reservas mundiales de fosfato sólo se encuentran en un puñado de países, y se
calcula que las reservas económicamente explotables y lo suficientemente grandes como para
abastecer la agricultura, sólo duraran entre 30 y 100 años.
Dichas reservas serían mucho mayores si se incluye la extracción de fosfatos del
lecho marino, pero esto sería ser extremamente intensivo en términos de energía,
deteriorando aún más la sostenibilidad del sistema alimentario y de saneamiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La única forma de llevar los nutrientes del mar a la tierra es a través de los
excrementos de aves marinas -que, por supuesto, escasean- o al comer pescado
y marisco. Sin embargo, una vez que hemos digerido nuestra comida de mar,
los nutrientes se filtran hacia el mar a través de la red de alcantarillado.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;un-símbolo-de-civilización&#34;&gt;Un símbolo de civilización&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La existencia del inodoro y del sistema de alcantarillado que lo acompaña es
rara vez cuestionada. Se considera una tecnología obvia y es generalmente
visto como un signo de civilización - los países que actualmente no tienen tal
sistema se consideran atrasados y rezagados. La razón de ello es que
hemos sido condicionados a creer que el inodoro y el alcantarillado son
las únicas alternativas al hedor y las enfermedades.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Nos han condicionado a creer que el inodoro y el alcantarillado son las únicas alternativas al hedor y la enfermedad&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Tras la desaparición del Imperio Romano (con sus primeras cloacas y
retretes) y hasta finales del siglo XIX, la disposición concentrada
y desorganizada de excrementos humanos en las aguas subterráneas y
los canales y ríos de las ciudades, provocó recurrentes epidemias mortales
de cólera y fiebre tifoidea en todo el mundo occidental, las cuales&lt;br&gt;
fueron causada por consumir agua contaminada con heces.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La gente respondía a la llamada de la naturaleza en las calles, o
vaciaban sus bacinillas en patios traseros, a cielo abierto, en
pozos mal sellados y en las aguas superficiales - métodos éstos que no
favorecían una vida saludable en ciudades densamente pobladas.
El inodoro y el sistema de alcantarillado han solucionado todo esto,
por lo menos en el mundo rico, y nadie quiere volver a las miserables
condiciones de higiene de aquellos tiempos.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;agricultura-china&#34;&gt;Agricultura china&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, por obvio que nos pueda parecer hoy, el retrete no es la
única respuesta posible al problema del saneamiento. Hay muchos otros
métodos, más sostenibles, para separar los excrementos humanos de las fuentes
de agua potable. Inclusive, las sombrías condiciones sanitarias de
la Edad Media y de inicios de la Revolución Industrial fueron un
fenómeno puramente occidental. A principios del siglo XX, en el Oriente,
el agua de los ríos chinos era potable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En aquella época, los chinos eran tan numerosos como los estadounidenses
y los europeos, y también vivían en ciudades grandes y densamente pobladas.
La diferencia era que tenían un sistema agrícola basado en los
&amp;ldquo;residuos&amp;rdquo; como forma de abono. Heces y orina eran recogidas con cuidado y
disciplina, y transportadas a distancias, a veces considerables. Luego
eran mezcladas con otros residuos orgánicos, compostadas y
esparcidas por los campos (ver ilustración abajo).&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/humanure-recycling-china_dithered.png&#34; alt=&#39;&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Esto era matar dos pájaros de un solo tiro: no contaminar el agua potable,
y un sistema agrícola que podía durar para siempre. De hecho, duró
4.000 años, es decir, bastante más de lo que nuestro recurso más
abundante -el potasio, con 700 años de reservas- puede garantizar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El sistema agrícola chino, que también se aplicó en Corea y
Japón, es descrito ampliamente en &amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.archive.org/details/cu31924073872685&#34;&gt;Farmers of Forty Centuries&lt;/a&gt;&amp;rdquo;, un informe
de un viaje de investigación del edafólogo estadounidense F.H. King.
El libro fue publicado en 1911, en la misma época del descubrimiento
del proceso Haber-Bosch que permitiría el desarrollo de un fertilizante
artificial y barato a base de nitrógeno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;King dedicó un &lt;a href=&#34;http://www.archive.org/stream/cu31924073872685#page/n214/mode/1up&#34;&gt;capítulo entero&lt;/a&gt; a la recolección y utilización de abono humano por parte de los asiáticos. Joseph Needham también da cuenta del método, en el volumen VI:2 de &amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.nri.org.uk/science.html&#34;&gt;Ciencia y civilización en China&lt;/a&gt;&amp;rdquo;, citando diversas fuentes anteriores. Más recientemente, Duncan Brown habla del sistema chino en su libro &lt;a href=&#34;http://www.amazon.com/gp/product/905727048X?ie=UTF8&amp;amp;tag=lowtemagaz-20&amp;amp;linkCode=as2&amp;amp;camp=1789&amp;amp;creative=9325&amp;amp;creativeASIN=905727048X&#34;&gt;&amp;ldquo;Feed or Feedback: Agriculture, Population Dynamics and the State of the Planet&amp;rdquo;&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;comerciantes-de-estiércol&#34;&gt;Comerciantes de estiércol&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Cuando King visitó China, la población se estimaba en unos 400
millones de habitantes adultos, frente a unos 400 millones de habitantes en
Europa y 100 millones de habitantes en Estados Unidos. Las heces y la orina de
esos 400 millones de personas era recogida en tinajas de terracota con
cierres herméticos. La materia era retiraba de todos los hogares, desde
diminutos pueblos rurales hasta las grandes ciudades.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En algunas ciudades se construyeron redes de canales y barcos especiales para este fin (imagen inferior). Así ocurrió, por ejemplo, en Hankow-Wuchang-Hanyang, una ciudad con
casi 1,8 millones de habitantes, que ocupaba una superficie de tan sólo 6,5
kilómetros cuadrados. Por lo tanto, se podría pensar que los chinos * tenían *
un sistema hidráulico de transporte de aguas residuales, aunque la diferencia con el nuestro es abismal.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/boats-loaded-with-dung_dithered.png&#34; alt=&#39;Barcos transportando estiércol&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Barcos transportando estiércol 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En la época de la visita de King, cada año en China más de
182.000.000 toneladas de estiércol humano eran recogidas en ciudades y pueblos&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;450 kilogramos (900 libras) por persona al año. Esto correspondía a un
total de 1.160.000 toneladas de nitrógeno, 376.000 toneladas de potasio y
150.000 toneladas de fosfato, que eran devueltas al suelo. En 1908 en
Japón, se recogieron 23.850.295 toneladas de &amp;ldquo;estiércol humano&amp;rdquo; (humanure)
que se devolvieron al suelo.&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;Shanghai comerciaba y distribuía el producido de sus habitantes a través de
una red de canales especialmente diseñada que utilizaba cientos de barcos (véase el mapa abajo), un comercio que reportaba cientos de miles de dólares al año. El estiércol humano se consideraba una mercancía valiosa. En 1908, un empresario chino pagó a la ciudad 31.000 dólares (esto sería másde 700.000 dólares actuales) para obtener el derecho a retirar, de una región de la población, 78.000 toneladas de estiércol humano y poder venderlo a los agricultores en el campo.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/shanghai-canal-dung-transport_dithered.png&#34; alt=&#39;Red de canales para el transporte de estiércol en Shanghai.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Red de canales para el transporte de estiércol en Shanghai. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En Japón, que estaba mucho más urbanizado que China, las personas pagaban menos renta cuando ofrecían al señor de las tierras excrementos de mejor calidad. King describe cargas de estiércol humano retiradas de Tokio y Yokahama &amp;ldquo;transportadas en la espalda de hombres y al lomo de animales, pero más comúnmente, en fuertes carros tirados por trabajadores, que llevaban de seis a diez contenedores de madera bien sellados de cuarenta, sesenta o más libras cada uno&amp;rdquo;. En los campos japoneses no era raro ver carteles que invitaban a los transeúntes a responder in situ a la llamada de la naturaleza. Los agricultores utilizaban el producto para
abonar sus campos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La práctica de reciclar estiércol humano en los países asiáticos impactó a algunos visitantes extranjeros. El explorador portugués Fernam Méndez Pinto &lt;a href=&#34;http://www.archive.org/details/cu31924011271826&#34;&gt;escribió en 1583&lt;/a&gt;:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Debes saber que en este país hay muchos que se dedican a la compra y venta de
excrementos humanos, que no solo no es un comercio mezquino entre ellos, sino
que hay muchos que se enriquecen con él, y son tenidos en buena cuenta.
Los que se dedican a comprarla van de un lado a otro por las calles llevando
un tipo de badajo, como nuestros salivadores, mediante los cuales
daban a entender lo que desean, sin anunciarlo de otro modo a la gente,
en consideración de que la cosa es asquerosa en sí misma;
a lo cual añadiré que esta mercancía es tan estimada entre ellos, y
se comercia tanto con ella, que en un puerto de mar, a veces llegan en una
marea doscientos o trescientos veleros cargados de ella&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ese sistema circular de 4.000 años de antigüedad, desapareció con la
llegada de los fertilizantes artificiales, que fueron importaron
desde Occidente durante las primeras décadas del siglo XX. En la
actualidad, China es el mayor consumidor de fertilizantes inorgánicos,
con el 28% del total mundial. Asia en su conjunto consume hoy más
de la mitad de los fertilizantes artificiales del mundo.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;recolección-de-la-tierra-nocturna-en-europa&#34;&gt;Recolección de la &amp;ldquo;tierra nocturna&amp;rdquo; en Europa&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La recolección de &amp;ldquo;desechos&amp;rdquo; humanos también se dio en Europa,
aunque por mucho menos tiempo y a una escala menor. La segunda
mitad del siglo XIX marcó el final de un periodo predominantemente
agrícola en Europa; la migración a las ciudades se aceleró y el
problema de la eliminación de los excrementos empeoró mucho.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/night-soil-collection-europe_dithered.png&#34; alt=&#39;Recogida de &amp;amp;quot;tierra nocturna&amp;amp;quot; en Ámsterdam. Fuente.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Recogida de \&#34;tierra nocturna\&#34; en Ámsterdam. [Fuente](http://www.bronnenuitamsterdam.nl/weergave.asp?ID=6). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Al mismo tiempo, los expertos sanitarios empezaron a darse cuenta de
que el cólera y la fiebre tifoidea eran consecuencias de beber
agua contaminada. Dado que la agricultura carecía cada vez más de
estiércol animal, parecía que ambos problemas podían resolverse
de una sola vez. La primera solución, creada en varios países y ciudades,
se conoce generalmente como recolección de &amp;ldquo;tierra nocturna&amp;rdquo; y recuerda al método asiático.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El estiércol y la orina era acumulados en receptáculos móviles de madera,
bajo el asiento del retrete, y mezclados con tierra, cenizas o carbón
vegetal para evitar olores desagradables. Los recolectores de tierra
nocturna pasaban a intervalos más o menos regulares (casi siempre de
noche, de ahí el nombre) para recoger la mercancía.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/night-soil-collection-netherlands_dithered.png&#34; alt=&#39;Recolección de &amp;amp;quot;tierra nocturna&amp;amp;quot; en Países Bajos. Fuente.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Recolección de \&#34;tierra nocturna\&#34; en Países Bajos. [Fuente](http://www.jenneken.nl/bekijk/1900afvoervanmestenhuisvuil.htm). 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Esto se hacía vaciando los cubos llenos en un carro y devolviéndolos
al momento (lo que significaba que la limpieza tenía que hacerla el
usuario), o colocando los recipientes llenos en un vagón y cambiándolas por nuevos
(lo que significaba que la limpieza tenía que hacerla los recolectores). Los
cubos vacíos eran colocados bajo el asiento del retrete, y la carga
transportada en caballos y carros a un punto de acopio fuera de la ciudad.
Allí se convertía en compost para su uso en la agricultura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desafortunadamente, la recogida y el transporte de los residuos no fue tan
confiable, eficiente y higiénico como lo era en China, Corea o
Japón. Todo iba bien cuando se utilizaban recipientes herméticos,
pero esto no siempre se hacía. Cuando se usaban carros abiertos,
el transporte provocaba residuos y malos olores (véase la viñeta
del siglo XIX a continuación, los excrementos se derramaban al ser
transportados en cubos por las escaleras o mientras se vaciaban
en los carros. Además, la recogida no siempre ocurría
con frecuencia, sobre todo en los barrios más pobres.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/stinky-night-soil_dithered.png&#34; alt=&#39;Viñeta de un carro de &amp;amp;quot;tierra nocturna&amp;amp;quot;. Fuente&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 Viñeta de un carro de \&#34;tierra nocturna\&#34;. [Fuente](http://www.bronnenuitamsterdam.nl/weergave.asp?ID=17) 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;No obstante, el sistema de tinas de madera suponía una mejora,
comparativamente, con relación al desorden que presentaba la
recolección de la &amp;ldquo;tierra nocturna&amp;rdquo; en Europa. A lo largo de la
Edad Media, los llamados estercoleros recogían excrementos
de humanos y animales en las calles, los patios traseros y los pozos,
y los vendían a los agricultores que los usaban en sus campos.
El problema era que estos recolectores necesitaban recoger
suficiente estiércol para poder vender una carreta completa cargada.
Duncan Brown cita a Cipolla, que describe la situación de forma concisa:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;El aspecto más trágicacamente patético de este negocio era el de la gente, cuya pobreza era tan abyecta, que
recogían el estiércol que encontraban en las calles y lo guardaban [en sus casas] hasta acumular una cantidad suficiente para vender&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hubo excepciones, en particular en Flandes, donde un sistema organizado
de colecta de &amp;ldquo;tierra nocturna&amp;rdquo; que recordaba el método chino, se
estableció ya al inicio de la Edad Media. Alrededor de la ciudad de
Amberes, la gestión de residuos orgánicos (excrementos humanos,
estiércol de los caballos de la ciudad, estiércol de paloma
y restos de comida) se había convertido en una importante industria
en el siglo XVI. En el siglo XVIII había grandes almacenes a lo largo
del río el Schelde, adonde eran transportados en barcazas los
excrementos de las ciudades holandesas.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;las-alcantarillas-al-vacío-de-charles-liernur&#34;&gt;Las alcantarillas al vacío de Charles Liernur&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Un segundo método de recogida fue ideado por el ingeniero holandés Charles
Liernur en 1866
(&lt;a href=&#34;http://www.sewerhistory.org/images/aus/aus4/1892_482439.pdf&#34;&gt;patente&lt;/a&gt; -
pdf). Su sistema de alcantarillado al vacío combinaba la comodidad del actual sistema
de red de alcantarillado, con las ventajas ecológicas y de gestión de
los métodos de colecta anteriores. Un inodoro dentro de cada casa estaba conectado
a una infraestructura subterránea de tuberías de pequeño diámetro, y las heces
y orina abandonaban la casa inmediatamente después de la deposición.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El sistema Liernur combinaba la comodidad de la red actual de alcantarillado con las ventajas ecológicas y de gestión de los antiguos métodos de colecta&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, la diferencia crucial con la tecnología actual era que el
sistema de Liernur no utilizaba el agua, sino la presión atmosférica,
como medio de transporte. Así se evitaba la dilución del estiércol
al mezclarlo con agua, preservando su valor como fertilizante - que
era la intención explícita de Liernur. Por otra parte, la alcantarilla
al vacío eliminó la necesidad de que los recolectores visitaran todas
las casas, arrastrando cubos de caca y pis, y perturbando el sueño de
todos. Era una clara mejoría con respecto a los sistemas de &amp;ldquo;tierra
nocturna&amp;rdquo;, incluidos los utilizados en Asia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las ciudades neerlandesas fueron equipadas con el sistema Liernur: Leiden en 1871,
Ámsterdam en 1872 y Dordrecht en 1874. Al principio, sólo un par de
miles de viviendas fueron conectaron a la red de alcantarillado al vacío, pero en
Ámsterdam el sistema se amplió considerablemente. A finales del
siglo XIX, cerca de 90.000 habitantes de Ámsterdam estaban conectados a
la red de alcantarillado de Liernur, alrededor del 20% de la población.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/liernur-system-sewage-removal_dithered.png&#34; alt=&#39;El sistema de alcantarillado de Liernur.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
 El sistema de alcantarillado de Liernur. 
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En Ámsterdam y Leiden, el sistema se mantuvo en funcionamiento durante casi 40
años. El método de Liernur también se introdujo a menor escala en
Praga (República Checa), Trouville sur Mer (Francia), Hanau (Alemania) y
Stansed (Inglaterra). El sistema de Trouville, instalado en 1892,
funcionó hasta 1987
(&lt;a href=&#34;http://www.eauquebec.com/eau/eaux-usees/volume3.pdf&#34;&gt;fuente&lt;/a&gt;, pdf).
Hoy en día, el método se sigue utilizando en barcos, trenes y aviones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los franceses diseñaron su propia versión del sistema Liernur: el
Sistema Berlier. Se introdujo en 1880 durante un periodo de prueba en Lyon,
donde removió con éxito los excrementos a lo largo de cuatro kilómetros
(2,5 millas). En 1881 se introdujo, también a modo de prueba, una red de cinco kilómetros
en un barrio de París. Los franceses se tomaron las pruebas muy en serio:
las aguas residuales se podían observar por tubos de vidrio colocados en varios puntos.
El sistema Berlier, técnicamente superior al sistema Liernur,
funcionó a la perfección: los mil soldados del cuartel de Pépinière,
donde estaba en operación, fueron las únicas tropas en París no
afectadas por una epidemia grave de tifus.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;la-llegada-del-inodoro&#34;&gt;La llegada del inodoro&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Hubo varias razones por las que los sistemas neumáticos no se convirtieron en el
sistema de alcantarillado estándar de hoy. En primer lugar, se produjo la llegada del inodoro
y las tuberías de agua. En los Países Bajos, un creciente número
de personas conectó el retrete al sistema Liernur,
diluyendo las heces y la orina de tal manera que su valor para la agricultura
disminuyó considerablemente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Incluso antes de que esto ocurriera, la venta de excrementos para su uso como abono
no generó las ganancias que se esperaba. Los expertos sanitarios argumentaban que
los beneficios económicos no deberían ser el primer objetivo de un sistema de saneamiento, pero el
problema era que el propio Liernur había hecho hincapié en los beneficios financieros como una
importante ventaja de su sistema. Esto había atraído a los inversores, que
abandonaron rápidamente la tecnología cuando empezaron a perder dinero.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;La instalación de un sistema de alcantarillado al vacío es dos veces más barata que la construcción de un sistema de alcantarillado tradicional&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Un problema importante, no sólo en los Países Bajos sino en todo el
mundo occidental, fue el creciente tamaño de las ciudades. Tanto el método
de la &amp;ldquo;tierra nocturna&amp;rdquo;, como sistemas más sofisticados, acabaron siendo
superados por la dificultad logística de mantener esta técnica en grandes
ciudades con granjas muy alejadas. El último golpe para el sistema de
alcantarillado al vacío fue la aparición de fertilizantes inorgánicos
al desarrollarse un método de producción barato en 1910. La escasez
de fertilizantes en la agricultura había sido &amp;ldquo;resuelta&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Debido a que las ciudades habían comenzado a construir sistemas de
canalización de aguas pluviales, por lógica, el siguiente paso era
realizar el vertido de aguas negras a través de la misma red.
Básicamente, se trataba de un paso atrás: los excrementos se vertían
de nuevo en las aguas superficiales, no necesariamente en los
alrededores de la ciudad, sino unos kilómetros río abajo. Pasaron
otros 70 años antes de que las estaciones depuradoras se convirtieran
en algo (relativamente) común en el mundo rico.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;sólo-tres-posibilidades-futuras&#34;&gt;Sólo tres posibilidades futuras&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Si queremos restablecer el ciclo natural de nuestra forma de producción
de alimentos, tecnológicamente, hay solo tres posibilidades. Podríamos
desarrollar una variante moderna del método de recolección de excrementos
mediante inodoros de compostaje, en el que las heces se recogen de los
hogares junto con otros residuos orgánicos. La orina podría ir a un tanque
separado que se vacía una vez al año por un camión cisterna (este método
existe en algunas áreas residenciales de los Países Bajos y Suecia, donde
se utilizan los así llamados inodoros de separación de orina). O podríamos
desarrollar una variante moderna del sistema Liernur o Berlier, en el que
los excrementos se recogen automáticamente, pero sin el uso de agua.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img  vertical&#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/recycling-humanure-2_dithered.png&#34; alt=&#39;&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Los sistemas de alcantarillado al vacío encontraron una aplicación limitada en las nuevas áreas habitadas
de los años sesenta y setenta del siglo XX. Hay unos cientos de sistemas operativos en
Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Alemania, las Maldivas, el sur de
África y Oriente Próximo
(&lt;a href=&#34;http://en.wikipedia.org/wiki/Vacuum_sewer#Project_Examples&#34;&gt;visión general&lt;/a&gt;).
La instalación de un sistema de alcantarillado al vacío es dos veces más barata que la
construcción de un sistema de alcantarillado tradicional. Un sistema al vacío es también
más rápido de construir y más fácil de mantener, ya que se compone de tubos de diámetro inferior
que son colocados a menor profundidad en el suelo - una
&lt;a href=&#34;http://www.quavac.com/products/vacuum/history/&#34;&gt;zanja estrecha&lt;/a&gt;
en la superficie de la calzada es suficiente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Existe una tercera solución técnica, pero es mucho más costosa que las dos primeras:
utilizar las aguas residuales diluidas de nuestro sistema de saneamiento
como fertilizante. Básicamente, esto agrega una costosa capa de
infraestructura y complejidad, que se añade a un sistema ya muy costoso y complejo.
Las aguas residuales diluidas no sólo tienen que secarse, sino también ser
purificadas. Esto se debe a que los lodos de depuración no sólo contienen
excrementos humanos, sino también muchos otros residuos (incluidos los tóxicos) de
hogares y fábricas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Curiosamente, cuando eliminamos la orina y los excrementos del sistema de alcantarillado,
también podríamos eliminar el propio sistema que usa el agua como medio de remoción
de los excrementos, logrando así un ahorro sustancial en costos y energía. Existen
alternativas viables para la evacuación de las aguas pluviales (básicamente
&lt;a href=&#34;http://www.notechmagazine.com/2009/05/how-to-depave-the-planet.html&#34;&gt;reducir la superficie pavimentada&lt;/a&gt;) y para el &lt;a href=&#34;http://pruned.blogspot.com/2009/06/wetland-machine-of-sidwell.html&#34;&gt;tratamiento local y la reutilización de aguas grises&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;compostaje&#34;&gt;Compostaje&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las heces y la orina humanas sólo pueden utilizarse como abono tras un
tratamiento adecuado. Esto ya lo sabían los antiguos escritores chinos
sobre agricultura, que advertían de que el estiércol humano no tratado
podía &amp;ldquo;arder y matar las plantas, pudrir los brotes y afectar las manos
y pies humanos&amp;rdquo;. Hoy en día sabemos que también implica riesgos aún más
graves para la salud. F.H. King y Joseph Needham alababan los esfuerzos
de compostaje de los antiguos chinos, que a menudo combinaban su retrete
con la pocilga familiar (véase la ilustración inferior). Sin embargo,
Duncan Brown es más crítico acerca de esas técnicas de compostaje.
Las ventajas para la salud que obtuvieron los chinos, al mantener sus
fuentes de agua limpias, se vieron compensadas en parte por la transmisión
de enfermedades a través de sus cultivos de alimentos:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Las enfermedades gastrointestinales eran endémicas en toda la región. En Corea y Japón, eran comunes las gripes
debidas a la práctica de comer pescado crudo cultivado en estanques fertilizados con excrementos humanos. Pero
esas enfermedades podrían haberse evitado, en gran medida, con una mejor comprensión de su naturaleza y modos de transmisión. Si usados
correctamente, dispositivos como el relativamente moderno pozo séptico, el más reciente tanque de oxidación o el así llamado inodoro de
compostaje, pueden evitar el peligro de enfermedades gastrointestinales anteriormente asociadas al uso de excrementos humanos como abono&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un proceso de compostaje debe ser siempre lo primero, y esto puede
ocurrir de dos maneras. La primera, el compostaje lento, que es una
técnica que puede hacer usted mismo y que se explica en el &amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://humanurehandbook.com/contents.html&#34;&gt;Humanure Handbook&lt;/a&gt;&amp;rdquo;, una
guía práctica, disponible on line, de Joseph Jenkins (que
acuñó el término en inglés &amp;ldquo;humanure&amp;rdquo;). El compostaje lento
se realiza a bajas temperaturas y toma aproximadamente un año,
en un clima moderado. Para mayor seguridad, muchos sostienen
que el compost resultante (sin olor) sólo debe utilizarse
para cultivos en los que no haya contacto directo entre
alimentos y fertilizantes (como los árboles frutales) y para
especies no comestibles (flores, plantas de interior).&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/pigstay_dithered.png&#34; alt=&#39;&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El segundo método es el compostaje a altas temperaturas, que va mucho
más rápido y da como resultado un abono que puede aplicarse a cualquier
tipo de cultivo de alimentos. Es un proceso industrial, que se lleva
aplicando con éxito en muchos países desde hace varios años. Curiosamente,
el primer paso de este proceso también genera energía eléctrica, además de
mejorar la sostenibilidad de todo el sistema. Desde 2005, una fábrica
de la empresa neerlandesa
&lt;a href=&#34;http://www.orgaworld.nl/nl/index_gbnl.html&#34;&gt;Orgaworld&lt;/a&gt; composta pañales
(de bebés y ancianos) junto con muchos otros tipos de residuos orgánicos.
Es un proceso de alta tecnología que dura unas 6 semanas y da como resultado
un compost de alta calidad, libre de patógenos, medicamentos y hormonas. La
compañía también ha construido dos fábricas en Canadá y está construyendo
plantas en el Reino Unido.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;podemos-alimentar-al-mundo-usando-estiércol-humano&#34;&gt;¿Podemos alimentar al mundo usando estiércol humano?&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;¿Podemos producir suficiente fertilizante natural para sustituir al sintético a base de
nitrógeno, potasio y fosfato extraídos de minas? Según las cifras
recogidos por F.H. King, una persona adulta produce un promedio de 1.135 gramos
de estiércol y orina cada día. ¿Cuánto nitrógeno, potasio y fosfatos
contiene? Todo depende de la dieta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con respecto a la China de hace 100 años, King cita diferentes resultados
de investigación, que van entre 2,9 y 6 kilogramos (5.8 a 12 libras)
de nitrógeno por persona al año, de 0,9 a 2 kilogramos (de 1,8 a 4 libras)
de potasio por persona al año, y de 0,4 a 1,5 kilogramos (0.8 a 3 libras)
de fosfato al año por persona.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si recicláramos nuestros propios residuos, la producción de fertilizantes seguiría automáticamente el ritmo de crecimiento de la población&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En la actualidad, la población mundial se estima en 6.800.000.000 de personas.
Supongamos que todos tienen una dieta similar a la de China de principios
del siglo XX y que las cifras más altas dadas por King se asemejan a
las dietas actuales (es difícil encontrar cifras fiables al respecto). Esto
significaría que la población mundial total podría producir 40,8 millones de
toneladas de nitrógeno, 14 millones de toneladas de potasio y 10,4 millones de
fosfato. ¿Es suficiente para eliminar la necesidad de abonos artificiales?
A primera vista, no. La producción actual de abono artificial actual es:&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;99,9 millones de toneladas de nitrógeno, es decir, más del doble de la cantidad que podrían producir todas las personas (40,8 millones de toneladas)&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;37 millones de toneladas de fosfatos, casi 4 veces la cantidad que podría producir toda la población (14 millones de toneladas)&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;25,8 millones de toneladas de potasio, es decir, más de 1,8 veces la cantidad que podría producir toda la población (10,4 millones de toneladas)&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;h2 id=&#34;ganado&#34;&gt;Ganado&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, los humanos hemos &amp;ldquo;externalizado&amp;rdquo; una cantidad considerable
de producción de estiércol con los animales de granja. Una gran cantidad
de fertilizantes artificiales es utilizado para producir el alimento para
el ganado. Estos animales producen mucho más estiércol que todos los
habitantes del planeta. Se calcula que los excrementos del ganado en 2004
contenían 125 millones de toneladas de nitrógeno y 58 millones de
toneladas de fosfatos (no hay cifras para el potasio, por lo tanto, no lo
consideraremos). Esto es 3 veces más nitrógeno y 6 veces más
fosfato que el que se puede encontrar en el estiércol humano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los animales desempeñaban un papel secundario en la agricultura china basada
en el estiércol, pero los agricultores europeos de la Edad Media dependían
en gran medida del ganado para obtener estiércol, que era su principal fertilizante.
El estiércol animal nunca era desperdiciado. Joseph Needham cita a Fussell:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Los agricultores europeos de los siglos XV al XVII, tanto los ricos como los pobres, tenían una sola preocupación principal:
el estiércol. No se atrevían a descuidar ninguna fuente de suministro, aunque fuera pequeña, ya que el éxito de cualaquier
cultivo dependía en gran medida de la cantidad que pudieran acumular para su uso. Estaban dispuestos a emprender trabajos hercúleos
para acumular un muladar lo suficientemente grande&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Hay muchas buenas razones para reducir el consumo de carne, tanto por
nuestra salud, como por el medio ambiente - la producción ganadera es también el
principal motor de la deforestación (uno de los principales vectores de degradación del suelo).
Sin embargo, si no queremos renunciar a nuestro consumo elevado de carne,
lo menos que debemos hacer es &amp;ldquo;emprender trabajos hercúleos para construir
un muladar lo suficientemente grande&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/mechanical-manure-spreader_dithered.png&#34; alt=&#39;Un aspersor mecánico de estiércol.&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
Un aspersor mecánico de estiércol.
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Esto no sólo nos ahorraría el esfuerzo de producir una creciente
cantidad de fertilizantes artificiales, sino que también detendría las
devastadoras consecuencias ecológicas de verter 91 millones de toneladas
de nitrógeno y 49 millones de toneladas de fosfatos al medio ambiente
cada año. La mayor parte de las cuales liberadas sin ningún tratamiento,
de forma ilegal, o legalmente al sobredosificarlas en los campos cercanos
a las ciudades como una práctica de gestión de residuos rentable.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;restos-de-comida-y-técnicas-de-gestión&#34;&gt;Restos de comida y técnicas de gestión&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Hay otra fuente de material fertilizante natural que está siendo
desperdiciada: los restos de comida. También en este caso, convertimos
un recurso valioso en un producto de desecho. Los restos de comida
podrían servir de alimento para animales como los cerdos, lo que
en gran medida &lt;a href=&#34;http://www.notechmagazine.com/2010/09/converting-waste-into-meat.html&#34;&gt;mejoraría la sostenibilidad de la producción de carne&lt;/a&gt;.
Pero, en lugar de eso, los alimentamos con cereales. De todos los restos
de comida generados en los Estados Unidos, actualmente sólo es reciclado
el 3%. El resto acaba en vertederos, produciendo grandes cantidades de gases de efecto invernadero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;También hay un gran potencial para reducir la demanda - ya que uno de los principales
problemas del actual uso de fertilizantes es el consumo excesivo. Los
fertilizantes artificiales son baratos, por lo que los agricultores optan
por utilizar en sus cultivos fertilizante en exceso, en lugar de arriesgarse
a no utilizar lo suficiente y disminuir su rendimiento. Esto significa que
se pierden muchos nutrientes por la erosión del suelo, la escorrentía y la
lixiviación, lo que también contamina las aguas subterráneas, ríos y mares,
ya que estos nutrientes no pasan a través de plantas de tratamiento.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El principal problema no es que produzcamos fertilizantes inorgánicos, sino que no los reciclamos&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Las cosas eran muy diferentes en el antiguo sistema agrícola chino y
durante la Edad Media europea. Nunca hubo un excedente de fertilizante,
por lo que los agricultores lo aplicaban con juicio. Con técnicas más
cuidadosas, los agricultores de hoy podrían obtener los mismos rendimientos
usando mucho menos fertilizante. Con la rotación de cultivos,
cultivos intercalados y el uso de estiércol natural, todas técnicas
históricamente importantes y que siguen en uso en la agricultura ecológica
actual, se podría reducir aún más la demanda por fertilizantes.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;equilibrio-de-nutrientes&#34;&gt;Equilibrio de nutrientes&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Asimilemos toda esta información por un momento. Por un lado, tenemos
ganado y personas, que juntos producen 166 millones de toneladas de
de nitrógeno y 72 millones de toneladas de fosfatos. Casi todo esto es
desperdiciado, causando estragos ecológicos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al mismo tiempo, nuestras fábricas producen 99,9 millones de toneladas de
de fertilizantes artificiales a base de nitrógeno y 37 millones de toneladas
a base de fosfatos. Una operación innecesaria que aumenta aún más la
contaminación y consume enormes cantidades de energía. Con las previsiones
de crecimiento demográfico humano (y del ganado),
por no hablar del aumento de los cultivos para generar
&lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2008/04/leave-the-algae-alone/&#34;&gt;biocombustibles&lt;/a&gt;,
tanto la producción biológica como la artificial seguirán aumentando,
empeorándolo todo aún más.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/recycling-humanure-3_dithered.png&#34; alt=&#39;&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Es más que probable que hayamos superado la fase en la que la humanidad pueda
sostenerse sin fertilizantes inorgánicos. Al fin y al cabo, son los fertilizantes artificiales
los que provocaron la explosión demográfica del siglo XX.
Sin embargo, esto no debería ser un problema. Grandes cantidades de
estiércol animal incluyen ya nutrientes que proceden de sustancias inorgánicas,
ya que todos comemos alimentos que se cultivan en gran parte mediante
fertilizantes inorgánicos. Se calcula que el ser humano ya ha duplicado
la cantidad de nutrientes en el ecosistema global. Así, el principal problema
no es que produzcamos fertilizantes inorgánicos, sino que no los reciclamos.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;desafío-logístico&#34;&gt;Desafío logístico&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Incluso si sólo tenemos en cuenta el estiércol del ganado, hay suficiente
fertilizante disponible para mantener a casi 7.000 millones de personas. Por otro lado, no hay
ningún tabú cuando se trata de utilizar estiércol animal, así que ¿por qué no lo utilizamos?
En 1996, los nutrientes recuperados como estiércol animal y aplicados a la agricultura
se estimaron en 34 millones de toneladas de nitrógeno
(28% del total) y 8,8 millones de toneladas de fosfatos (15%).
Así pues, la cantidad desperdiciada iguala (en nitrógeno) o supera (en
fosfatos) la producción de fertilizantes artificiales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta es la consecuencia de un sistema de producción industrial e intensivo
de carne y leche que funciona a escala mundial. En muchos países
el ganado come forraje que se produce en la otra punta del mundo. Así que,
para cerrar el ciclo, tendríamos que enviar el estiércol de vuelta a
donde procede el forraje. La FAO &lt;a href=&#34;ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/010/a0701e/a0701e00.pdf&#34;&gt;escribe&lt;/a&gt; (pdf):&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;Aunque el ganado se críe en el mismo continente en el que se cultiva su alimento, la escala y la concentración geográfica de la industria
de producción de materias primas provoca grandes desequilibrios, que dificultan las opciones de reciclaje del estiércol.
Los elevados costos de mano de obra y transporte limitan a menudo el uso de estiércol como abono orgánico en las inmediaciones
de las instalaciones de producción&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si reciclamos nuestros propios residuos, tenemos que transportarlos desde el lugar donde se consumen de los alimentos hasta el lugar donde se producen&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por supuesto, lo mismo puede decirse del estiércol humano. Igual
que el ganado, los seres humanos se concentran geográficamente en
grandes ciudades, sin tierras de cultivo a la vista. Al igual que
el ganado, comemos alimentos que a menudo se producen lejos
de donde vivimos. Esto significa que si elegimos recolectar
estiércol humano, tenemos que enviarlo de vuelta desde el lugar
de consumo de los alimentos hasta el lugar de producción.
En consecuencia, el reciclaje de elementos nutritivos
implicaría un enorme sistema logístico formado por camiones,
trenes y barcos que transportan estiércol (o tuberías que transportan
aguas residuales) por todo el mundo.&lt;/p&gt;
&lt;div class=&#34;article-img &#34;&gt;
&lt;figure data-imgstate=&#34;dither&#34;&gt;
&lt;img src=&#34;https://qelnixcor.cloud/es/2010/09/recycling-animal-and-human-dung-is-the-key-to-sustainable-farming/images/dithers/recycling-humanure-4_dithered.png&#34; alt=&#39;&#39; loading=&#34;lazy&#34;/&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;figcaption class=&#34;caption&#34;&gt;
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;No estamos diciendo que cada onza de estiércol deba devolverse al
lugar donde se cultivaron los alimentos — esto es imposible y ridículo.
Lo que cuenta es que haya un equilibrio entre importación y exportación de
nutrientes. Los países que exportan alimentos también deberían optar por importar
(otro) alimento, en lugar de estiércol, dando el mismo resultado y aumentando
la variedad dietética. Todo lo que necesitaríamos esencialmente es un sofisticado
sistema de contabilidad de nutrientes.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&#34;descentralización-de-la-población-humana&#34;&gt;Descentralización de la población humana&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La solución fundamental, por supuesto, es producir más alimentos localmente.
Esto no sólo acabaría con el envío de estiércol, sino también con
el transporte de alimentos. Si la producción ganadera fuera geográficamente
más diversificada y combinada con tierras de cultivo, todo el estiércol
animal podría ser utilizado y no se necesitarían fertilizantes artificiales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si las ciudades fueran más pequeñas y estuvieran distribuidas de manera más uniforme con relación a las áreas ocupadas por la agricultura,
la logística de devolver el estiércol humano a las tierras de cultivo se vería
simplificada. Por supuesto, esta &amp;ldquo;descentralización&amp;rdquo; de la
población va en contra de la idea de que las ciudades densamente pobladas son
más sostenibles que una población uniformemente distribuida.
El reto no es abandonar Suburbia, sino hacerla más autosuficiente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;© Illustrations: &lt;a href=&#34;http://ddidak.blogspot.com/&#34;&gt;Diego Marmolejo&lt;/a&gt; for low-tech magazine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Muchas gracias a &lt;a href=&#34;http://www.de12ambachten.nl/&#34;&gt;Sietz Leeflang&lt;/a&gt;, inventor del &lt;a href=&#34;http://www.de12ambachten.nl/engnonolet.html&#34;&gt;Nonolet&lt;/a&gt; (un inodoro urbano de compostaje - &lt;a href=&#34;http://www.de12ambachten.nl/eng-greentech/07-12%20diynonolet.html&#34;&gt;planos de construcción &lt;/a&gt;), que pasó dos años convenciéndome para que escribiera esta epopeya sobre la mierda, y me indicó la mayoría de los documentos enumerados a continuación. Sietz también me inspiró para escribir sobre &lt;a href=&#34;https://qelnixcor.cloud/2008/12/sunbathing-in-the-living-room-oven-stoves-and-heat-walls/&#34;&gt;estufas de horno&lt;/a&gt; (lo cual requirió mucho menos esfuerzo).&lt;/p&gt;
&lt;h3 id=&#34;referencias&#34;&gt;Referencias&lt;/h3&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.archive.org/details/cu31924073872685&#34;&gt;Farmers of Forty Centuries&lt;/a&gt;&amp;rdquo;, F.H.
King (1911)—dung recycling in china, korea and japan&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.nri.org.uk/science.html&#34;&gt;Science and civilization in China&lt;/a&gt;&amp;rdquo;, Vol VI:2, Joseph
Needham (1984)—idem&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.dbnl.org/tekst/lint011gesc02_01/index.php&#34;&gt;De geschiedenis van de techniek in Nederland - de wording van een moderne samenleving 1800 - 1890, deel 2&lt;/a&gt;&amp;rdquo;, H.W.
Lindsen (1993)—the liernur system (in Dutch)&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.amazon.com/gp/product/905727048X?ie=UTF8&amp;amp;tag=lowtemagaz-20&amp;amp;linkCode=as2&amp;amp;camp=1789&amp;amp;creative=9325&amp;amp;creativeASIN=905727048X&#34;&gt;Feed or Feedback: Agriculture, Population Dynamics and the State of the Planet&lt;/a&gt;&lt;img src=&#34;http://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=lowtemagaz-20&amp;amp;l=as2&amp;amp;o=1&amp;amp;a=905727048X&#34; alt=&#34;&#34;&gt;&amp;rdquo;, Duncan Brown, 2003—the nutrient cycle and how to restore it (great book!)&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.sewerhistory.org/&#34;&gt;The history of sanitary sewers&lt;/a&gt;&amp;rdquo;
(website)—the liernur system and other early sewer systems&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.sewerhistory.org/articles/design/abp3/article.pdf&#34;&gt;Proposed plan for a sewerage system, and for the disposal of sewage&lt;/a&gt;&amp;rdquo;,
PDF, Samuel M. Gray (1884)—the technical options at the end of
the 19th century&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://humanurehandbook.com/contents.html&#34;&gt;Humanure Handbook&lt;/a&gt;&amp;rdquo;,
Joseph Jenkins (2005 - third edition)—diy&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.grist.org/article/series/the-n2-dilemma-is-america-fertilizing-disaster&#34;&gt;The nitrogen dilemma: is America fertilizing disaster?&lt;/a&gt;&amp;rdquo;,
Tom Philpott, Grist (2010) - inorganic fertilizers&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/010/a0701e/a0701e00.pdf&#34;&gt;Livestock&amp;rsquo;s long shadow&lt;/a&gt;&amp;rdquo;, PDF,
Food and Agriculture Organisation (2006) - figures of livestock dung
production&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.ipni.net/ppiweb/bcrops.nsf/$webindex/02FB2A65B5DE395D852568F000674947/$file/98-3p06.pdf&#34;&gt;Production and use of  potassium&lt;/a&gt;&amp;rdquo;,
PDF (1998)&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.ipni.net/ppiweb/bcrops.nsf/$webindex/ADC8E71EF80F70D785256BDB004837F8/$file/02-2p06.pdf&#34;&gt;Inorganic phosphorus and potassium production and reserves&lt;/a&gt;&amp;rdquo;,
PDF, T.L. Roberts and W.M. Stewart, in &amp;ldquo;Better Crops&amp;rdquo; (2002)&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.elaw.org/system/files/PotashMining.pdf&#34;&gt;Environmental aspects of phosphate and potash  mining&lt;/a&gt;&amp;rdquo;, PDF,
UNEP (2001)&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.foreignpolicy.com/articles/2010/04/20/peak_phosphorus?hidecomments=yes&#34;&gt;Peak Phosphorus&lt;/a&gt;&amp;rdquo;,
James Elser &amp;amp; Stuart White, Foreign Policy (2010)&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.foodandwatersecurity.net/data/172.pdf&#34;&gt;Scientists warn of lack of vita phosphorus as biofuels raise demand&lt;/a&gt;&amp;rdquo;, Times
Online, June 23, 2008&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&amp;ldquo;&lt;a href=&#34;http://www.archive.org/details/cu31924011271826&#34;&gt;The voyages and adventures of Ferdinand Mendez Pinto, a Portugal, during his travels for the space of one and 20 years in the kingdom of Ethiopia, China, Tartaria, etcetera&lt;/a&gt;&amp;rdquo;,
Ferdinand Mendez Pinto (1583).&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
</description>
    </item>
    
  </channel>
</rss>
